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¿Por qué Bad Bunny ganó su primer Emmy con el histórico Super Bowl?

Bad Bunny estrena Emmy gracias a su espectáculo del Super Bowl, premiado por su producción, dirección, música, coreografía, sonido y cámaras.

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Bad Bunny ganó su primer Emmy

Foto: Bill Ingals (Flickr) — CC BY 2.0 — vía Wikimedia Commons.

Resumen

  • Bad Bunny ganó su primer Emmy por el espectáculo del Super Bowl LX
  • El show obtuvo siete premios de nueve nominaciones en los Emmy
  • Puerto Rico y el español ocuparon el centro de la actuación

Bad Bunny ya puede colocar un Emmy junto a sus Grammy. El artista puertorriqueño consiguió el primer premio televisivo de su carrera gracias a The Apple Music Super Bowl LX Halftime Show Starring Bad Bunny, el espectáculo que protagonizó durante el descanso del Super Bowl LX y que se impuso como mejor especial de variedades en directo en los Creative Arts Emmy de 2026.

Y no fue precisamente una victoria de esas que llegan solas, tímidas, casi por accidente. La producción del Super Bowl obtuvo siete premios de nueve nominaciones, una cosecha extraordinaria para un espectáculo que apenas necesitó unos minutos de emisión para convertirse en uno de los acontecimientos televisivos del año. El Emmy personal de Benito Antonio Martínez Ocasio reconoce su participación como productor e intérprete del especial.

La entrega tuvo lugar en Los Ángeles durante los premios técnicos y creativos que preceden a la gran ceremonia televisada de los Emmy, prevista para el 14 de septiembre. Para Bad Bunny supone otro salto bastante curioso en una carrera que ya hace tiempo dejó pequeñas las fronteras del reguetón: de Puerto Rico a los Grammy, del estadio más observado de Estados Unidos a uno de los grandes premios de la televisión.

Bad Bunny gana un Emmy por mucho más que cantar en el Super Bowl

El matiz importa. Bad Bunny no recibió un Emmy a la mejor canción ni por vender millones de discos. Los Emmy premian televisión, y el galardón llegó porque el show del Super Bowl fue considerado una producción televisiva sobresaliente dentro de la categoría de especial de variedades en directo.

El puertorriqueño figuraba entre los responsables reconocidos por el programa como productor e intérprete. Es decir, su primer Emmy está ligado tanto al rostro que apareció delante de las cámaras como a la maquinaria que había detrás. Y vaya maquinaria.

El espectáculo acumuló premios en dirección, dirección musical, coreografía, mezcla de sonido, iluminación y realización técnica y de cámaras, además del reconocimiento al especial en directo. Son categorías poco glamourosas para el espectador que ve el partido con una pizza delante, pero explican por qué un descanso de unos minutos puede requerir meses de preparación, centenares de profesionales y una precisión casi quirúrgica.

En televisión en directo no existe demasiado margen para el “ya lo arreglaremos después”. Una cámara que llega tarde, una luz fuera de sitio o un micrófono que decide declararse independiente pueden destrozar en segundos el trabajo de medio año. El Emmy reconoce precisamente esa complejidad técnica que el público apenas percibe cuando todo funciona.

Nueve nominaciones y un récord para un espectáculo del Super Bowl

Antes incluso de conocer los ganadores, el show de Bad Bunny había hecho historia con nueve candidaturas a los Emmy, la mayor cifra lograda por un espectáculo del descanso del Super Bowl.

La marca anterior estaba vinculada al show encabezado por Lady Gaga en 2017. La ironía es bonita: Gaga terminó apareciendo como invitada precisamente en el espectáculo que nueve años después superaría aquel registro.

Ganar siete de esas nueve categorías convirtió la producción en una de las grandes triunfadoras de los premios creativos. También confirmó algo que el Super Bowl lleva años demostrando: el partido sigue siendo fútbol americano, claro, pero su descanso se ha transformado en una superproducción televisiva con presupuesto, lenguaje y ambiciones propias.

El espectáculo que llevó Puerto Rico al centro del Super Bowl

La actuación se celebró el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Bad Bunny se convirtió allí en el primer artista latino en encabezar en solitario el espectáculo del descanso del Super Bowl con una actuación desarrollada prácticamente por completo en español.

No intentó disfrazar esa identidad para hacerla más digerible al gigantesco público estadounidense. Más bien ocurrió lo contrario. El escenario respiraba Puerto Rico: vegetación tropical, referencias a la isla, ritmos caribeños, baile, una casa convertida en centro de la escena y una puesta en escena que mezclaba el enorme escaparate comercial de la NFL con algo mucho más reconocible para cualquiera que conozca la cultura puertorriqueña.

Bad Bunny abrió con “Tití Me Preguntó” y recorrió distintas etapas de su repertorio con canciones como “Yo Perreo Sola”, “Safaera”, “Mónaco”, “NUEVAYoL”, “El Apagón” y “DtMF”. No era una recopilación neutra de grandes éxitos. Había una idea detrás: llevar su mundo al mayor escenario posible sin convertirlo en una postal turística plastificada.

Lady Gaga y Ricky Martin entraron en una fiesta muy puertorriqueña

Dos invitados multiplicaron el impacto del espectáculo. Lady Gaga apareció para interpretar una versión con sabor latino de “Die With a Smile”, mientras Ricky Martin participó en “Lo Que Le Pasó a Hawaii”, una de las canciones más cargadas de significado político y cultural del repertorio reciente de Bad Bunny.

También hubo apariciones de figuras como Pedro Pascal, Karol G, Jessica Alba y Cardi B, integradas en distintos momentos del montaje. La sensación era deliberadamente excesiva: escenario, baile, estrellas, tradición, cultura pop. Todo comprimido en el tiempo brutalmente limitado de un descanso del Super Bowl.

Y, sin embargo, la parte que terminó dando sentido al conjunto no fue la acumulación de famosos. Fue la insistencia en América entendida como continente, no únicamente como sinónimo de Estados Unidos. El artista cerró aquella actuación rodeado de referencias a distintos países americanos, una imagen sencilla y bastante difícil de confundir.

De los Grammy al Emmy en apenas unos meses

El premio llega dentro de un 2026 especialmente fértil para Bad Bunny. Poco antes de subir al escenario del Super Bowl había alcanzado otro hito con Debí Tirar Más Fotos, que conquistó el Grammy al álbum del año.

La secuencia resulta llamativa incluso para alguien acostumbrado a las cifras gigantescas que acompañan al cantante: álbum en español situado en el centro de la industria estadounidense, Grammy principal, Super Bowl y, meses después, primer Emmy.

No se trata simplemente de sumar trofeos en una vitrina. Lo relevante es el cambio de escala. Benito comenzó siendo asociado fundamentalmente al trap latino y al reguetón; poco a poco ha ido entrando en territorios —televisión estadounidense, cine, grandes retransmisiones deportivas— que durante décadas reservaban sus espacios centrales a artistas anglosajones.

El idioma tampoco ha sido un obstáculo demasiado serio. Más bien al revés. Una de las peculiaridades de su éxito internacional es que no ha necesitado abandonar el español para entrar en el corazón de la cultura popular estadounidense.

Por qué este Emmy pertenece al espectáculo y también a Bad Bunny

Aquí aparece una pequeña confusión que conviene despejar. El show del Super Bowl consiguió siete Emmy, pero eso no significa que Bad Bunny haya recibido personalmente siete estatuillas.

Su primer Emmy procede del premio a mejor especial de variedades en directo, categoría en la que estaba acreditado como productor e intérprete. Los restantes galardones reconocen a los distintos profesionales responsables de áreas concretas de la producción: directores, coreógrafos, técnicos, músicos, responsables de sonido o cámaras.

El trabajo invisible detrás de unos minutos de televisión

Esa diferencia permite entender mejor por qué la actuación arrasó. El público ve a Bad Bunny, Lady Gaga, Ricky Martin y un estadio convertido durante unos minutos en una especie de Puerto Rico gigantesco. Los votantes de los Emmy observan también cómo se coordinó aquello: dónde estaban las cámaras, cómo cambiaba la iluminación, cómo entraba cada bloque musical, qué ocurría con el sonido mientras decenas de personas se movían sobre el terreno.

Ese engranaje técnico y artístico fue precisamente el gran vencedor.

Entre los productores ejecutivos estaba también Jay-Z, a través de Roc Nation, compañía que lleva años participando en la producción del espectáculo del descanso de la NFL. Su presencia sirve para entender hasta qué punto estos shows han dejado de ser simples conciertos insertados dentro de un partido. Son televisión de alto riesgo, con una audiencia gigantesca y sin segunda toma.

Cuando unos minutos de televisión terminan ganando un Emmy

El primer Emmy de Bad Bunny nace de una actuación breve, pero su recorrido ha sido mucho más largo. El Super Bowl LX convirtió durante unos minutos un estadio californiano en una mezcla de concierto, espectáculo televisivo y declaración cultural; los Emmy han terminado premiando precisamente la construcción técnica y artística que hizo posible aquella escena.

Para Benito Antonio Martínez Ocasio queda un nuevo territorio conquistado. Ya no es únicamente uno de los músicos latinos con mayor alcance internacional ni el puertorriqueño que llevó un repertorio casi enteramente en español al descanso del Super Bowl. Desde septiembre de 2026 es también ganador de un Emmy.

Y quizá ahí está la parte más reveladora. Durante mucho tiempo se discutió si un artista que cantaba reguetón en español podía entrar de verdad en el gran circuito cultural estadounidense. Bad Bunny lleva años respondiendo de una manera bastante menos teórica: entrando, ocupando el escenario y llevándose los premios.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.