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¿Qué pasó en el acto de Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres?

El acto de Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres dejó tres detenidos, varios investigados, cargas policiales y una fuerte tensión política

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Aliança Catalana protestando

Foto: Aniol / Wikimedia Commons — Trabajo propio, CC0.

Resumen

  • El acto de Aliança Catalana acabó con cargas y tres detenidos
  • Unos 2.500 manifestantes protestaron frente a unos 500 simpatizantes
  • La tensión dejó agentes heridos e investigados por desórdenes públicos

La víspera de la Diada dejó una de las imágenes políticas más tensas de los últimos años en el centro de Barcelona. El acto convocado por Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres acabó rodeado por miles de manifestantes contrarios al partido, con un amplio despliegue de los Mossos d’Esquadra, varias cargas policiales, lanzamiento de pintura y tres personas detenidas.

El balance conocido tras los incidentes habla también de varias personas investigadas por desórdenes públicos y de 13 agentes de los Mossos heridos leves. La cifra concreta de investigados no es completamente coincidente en las últimas informaciones: algunos balances hablan de seis y otros la elevan a siete. La Guardia Urbana de Barcelona calculó, por su parte, alrededor de 500 asistentes al acto de Aliança Catalana y unos 2.500 participantes en la protesta de la izquierda independentista.

No hubo finalmente el choque abierto entre ambos bloques que se temía durante la tarde del 10 de septiembre, pero faltó poco en algunos momentos. El Fossar de les Moreres, estrecho, cargado de simbolismo y encajado entre las calles del Born, se convirtió durante horas en una especie de cápsula política a presión.

Por qué estalló la tensión en el Fossar de les Moreres

Aliança Catalana había convocado su tradicional acto previo a la Diada de Catalunya en el Fossar de les Moreres, el espacio barcelonés ligado a la memoria de los defensores de la ciudad durante el sitio de 1714. Allí acudió la líder del partido, Sílvia Orriols, acompañada por dirigentes, militantes y simpatizantes.

Frente a la convocatoria se movilizaron organizaciones de la izquierda independentista y colectivos antifascistas, entre ellos grupos como Arran, Endavant y otras entidades que habían llamado a rechazar la presencia de Aliança Catalana en un enclave con tanto peso simbólico para el independentismo catalán.

Los Mossos conocían de antemano el riesgo. El perímetro fue prácticamente blindado y las unidades de orden público mantuvieron separados a los dos sectores, en algunos puntos por apenas unas decenas de metros. La imagen resultaba extraña incluso para un escenario acostumbrado a concentraciones políticas: banderas independentistas a ambos lados del cordón y, entre unas y otras, cascos policiales.

Había también una diferencia administrativa relevante. El acto de Aliança Catalana había sido comunicado previamente, mientras que la concentración de protesta no constaba en las mismas condiciones ante la policía. Ese elemento ayuda a entender que los Mossos garantizaran el acceso al Fossar de los asistentes al acto y bloquearan el avance de los manifestantes contrarios.

Los intentos de romper el cordón acabaron en cargas

Los momentos más complicados comenzaron cuando una parte de los manifestantes trató de superar las líneas policiales para acceder al Fossar. Los antidisturbios respondieron cerrando el paso y cargando en varias ocasiones para recuperar la distancia entre ambos grupos.

La tensión fue creciendo por fases. Primero empujones, gritos y carreras cortas. Después llegaron golpes de porra y nuevos intentos de atravesar el dispositivo. Dentro del Fossar, mientras tanto, continuaba el acto de Aliança Catalana.

Algunos manifestantes consiguieron entrar en la zona reservada a la formación y lanzaron pintura o polvo de colores sobre asistentes mientras Sílvia Orriols pronunciaba su intervención. La policía actuó inmediatamente y volvió a cerrar el perímetro.

El dispositivo terminó con tres hombres detenidos. Las identificaciones practicadas durante y después de los incidentes ampliaron posteriormente el número de personas investigadas por presuntos desórdenes públicos.

Un extintor con pintura y varias personas investigadas

Horas antes de los principales incidentes, los Mossos habían localizado a dos mujeres en una terraza próxima a la basílica de Santa Maria del Mar con dos maletas. En una de ellas encontraron un extintor cargado con pintura, presuntamente preparado para efectuar lanzamientos durante la protesta.

Ambas quedaron investigadas. Posteriormente fueron identificados otros jóvenes relacionados con el lanzamiento de sustancias de colores dentro del Fossar. De ahí procede la diferencia que aparece en los últimos balances, con informaciones que sitúan entre seis y siete el número de investigados, además de los tres arrestados.

La actuación policial evitó que los dos grupos llegaran a enfrentarse directamente de forma generalizada. Ese era, desde el principio, el principal riesgo del dispositivo. El precio del despliegue fue también visible: 13 agentes resultaron heridos leves durante los altercados.

Según las estimaciones finales de la Guardia Urbana, la diferencia numérica fue notable: alrededor de 2.500 personas participaron en la movilización de la izquierda independentista, frente a unas 500 presentes en el acto de Aliança Catalana. Las primeras cifras difundidas durante la tarde habían sido inferiores porque las concentraciones fueron creciendo con el paso de las horas.

Sílvia Orriols entra y sale bajo protección policial

Sílvia Orriols llegó al entorno del Fossar poco antes de las cinco de la tarde, rodeada por miembros de su partido y personal de seguridad. Su entrada y, especialmente, su salida tuvieron que realizarse bajo un importante dispositivo de protección.

La presidenta de Aliança Catalana aprovechó el acto para insistir en el discurso nacionalista e identitario que ha convertido a su formación en una anomalía creciente dentro del independentismo tradicional. Defendió una “Catalunya catalana”, cargó contra la dirección política que ha tenido el procés durante los últimos años y acusó a otras formaciones independentistas de haber cambiado los objetivos nacionales por posiciones institucionales.

Orriols volvió a presentar a su partido como una ruptura tanto con el Gobierno de Salvador Illa como con el independentismo representado por Junts, ERC y la CUP. Su horizonte sigue siendo un Estado catalán independiente, aunque acompañado de una concepción identitaria que la distancia profundamente de la tradición integradora defendida durante décadas por buena parte del catalanismo.

Y ahí está precisamente una de las razones de la bronca. La disputa catalana ya no enfrenta solamente a independentismo y constitucionalismo. También atraviesa, y con bastante ruido, al propio espacio soberanista.

Aliança Catalana convierte la Diada en otro campo de batalla

La escena del Fossar tiene una dimensión política que va bastante más allá de unas cargas policiales. Aliança Catalana está alterando los equilibrios del independentismo catalán, especialmente porque combina una reivindicación abiertamente secesionista con posiciones muy restrictivas sobre inmigración, identidad y seguridad.

Para la izquierda independentista, su presencia en un espacio como el Fossar de les Moreres supone una apropiación de símbolos históricos que considera incompatible con su propia concepción de Catalunya. Para Aliança ocurre exactamente al revés: se presenta como la fuerza que pretende recuperar esos símbolos frente a los partidos que, según sostiene, han rebajado o abandonado el proyecto independentista.

El resultado es una lucha por algo bastante más difícil de acordonar que una plaza: quién puede presentarse como heredero político del independentismo después del desgaste del procés.

Hasta hace no demasiado tiempo, la Diada dibujaba una separación bastante reconocible. De un lado estaba el bloque soberanista; del otro, los partidos contrarios a la independencia. Aquella fotografía se ha roto. Junts, ERC, CUP y Aliança Catalana pueden coincidir en reclamar un Estado catalán y, a la vez, mantener diferencias ideológicas enormes sobre qué país debería surgir de ese proyecto.

El Fossar permitió verlo sin demasiados filtros. Mismo símbolo, mismas esteladas en muchos casos, pero proyectos políticos enfrentados hasta el punto de necesitar un cordón de antidisturbios entre ellos.

La denuncia de Jordi Borràs abre otra polémica

Los incidentes dejaron también un episodio que deberá esclarecerse. El fotoperiodista Jordi Borràs, especializado desde hace años en el seguimiento de movimientos de extrema derecha, denunció haber sido agredido mientras cubría una de las detenciones.

Según su relato, durante la actuación policial terminó en el suelo y recibió golpes de personas situadas en las proximidades del dispositivo. El Grup de Periodistes Ramon Barnils reclamó explicaciones y pidió que se garantice el trabajo de los profesionales que cubren este tipo de concentraciones.

Los Mossos indicaron que recopilarían información para aclarar lo ocurrido. El matiz importa: existe una denuncia pública del fotógrafo, pero las circunstancias exactas de la agresión deberán establecerse a partir de las imágenes y testimonios disponibles.

En jornadas así abundan vídeos parciales, secuencias cortadas y relatos que empiezan cinco segundos después de lo que interesa. La reconstrucción completa de lo ocurrido será la que permita determinar responsabilidades sin convertir cada grabación de unos segundos en una sentencia instantánea.

Illa y Orriols muestran dos ideas enfrentadas de Catalunya

Horas después de la tensión en el Born, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, colocó precisamente la convivencia en el centro de su mensaje institucional por la Diada. Defendió una Catalunya en la que nadie pueda considerarse más catalán que otro y rechazó los discursos que dividen a la sociedad por origen o procedencia.

La contraposición con el mensaje de Orriols difícilmente podía ser más visible. Mientras Aliança Catalana apelaba a una interpretación identitaria de la nación, Illa reivindicaba una pertenencia cívica y abierta. Dos discursos sobre Catalunya, pronunciados prácticamente al mismo tiempo y separados por apenas unas calles.

También ERC utilizó su paso por el Fossar para marcar distancias con la extrema derecha y defender una independencia construida desde la inclusión. La disputa por el significado de la identidad catalana apunta a convertirse en uno de los grandes asuntos del próximo ciclo político, especialmente a medida que se acerquen las elecciones municipales.

No es simplemente una discusión de etiquetas. Aliança Catalana intenta ocupar un territorio electoral que mezcla independentismo, rechazo al sistema político tradicional, endurecimiento migratorio e identidad nacional. El resto de partidos catalanes se enfrenta así a un competidor que cuestiona no solo sus políticas, sino también su derecho a representar determinadas banderas y símbolos.

El Fossar retrata la nueva fractura política catalana

Alrededor de las ocho de la tarde la situación quedó normalizada. Los simpatizantes de Aliança Catalana abandonaron primero el recinto y posteriormente se fueron levantando las restricciones policiales. Tras varias horas de tensión, no llegó a producirse un enfrentamiento generalizado entre los dos grupos, que era el escenario que el dispositivo de los Mossos trataba de evitar.

Quedaron tres detenidos, varios investigados, 13 agentes heridos leves, cargas policiales y una denuncia de agresión a un fotoperiodista. Pero quedó también otra cosa, menos fácil de meter en un balance policial.

El Fossar de les Moreres enseñó con bastante crudeza la transformación del mapa político catalán. El independentismo ya no discute únicamente cómo relacionarse con España o qué hacer después del procés. Discute también qué significa ser catalán, quién puede apropiarse de sus símbolos y dónde están los límites ideológicos del movimiento.

La Diada apenas había comenzado y esa nueva fractura, mucho más profunda que la batalla física evitada por los Mossos, ya estaba sobre la mesa.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.