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¿Cómo ocurrió el grave accidente de buzos de la Armada en Cartagena?

Varios buzos de la Armada sufrieron desmayos y problemas respiratorios durante unas prácticas en Cartagena. Un juez militar investiga las causas.

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buzos de la Armada en Cartagena

Imagen: Andrew McKaskle / U.S. Navy / Wikimedia Commons, dominio público

Resumen

  • Varios buzos sufrieron desmayos y problemas respiratorios en La Algameca
  • La investigación analiza una posible contaminación por gases en la piscina
  • Un juez militar revisa equipos, mantenimiento y protocolos de seguridad

El grave accidente ocurrido el 16 de septiembre en el Centro de Buceo de la Armada, en la Estación Naval de La Algameca, en Cartagena, se produjo durante unas prácticas en las instalaciones del complejo hiperbárico. Varios militares comenzaron a sufrir desmayos y problemas respiratorios y algunos compañeros entraron en el agua para auxiliarlos, quedando también afectados. La causa exacta todavía no está determinada.

La investigación trabaja con una hipótesis especialmente delicada: una posible contaminación del agua o del ambiente con gases procedentes del sistema utilizado durante el ejercicio. Un juzgado militar ha abierto diligencias para aclarar qué ocurrió, revisar el mantenimiento de los equipos y determinar si existieron fallos técnicos, humanos o de procedimiento. La información conocida posteriormente habla de 12 afectados y cuatro oficiales en estado muy grave, aunque los datos oficiales difundidos inicialmente por la Armada contabilizaban ocho heridos.

Un ejercicio rutinario que terminó en una emergencia

Todo comenzó durante la mañana del miércoles 16 de septiembre. Un grupo de oficiales, de entre 26 y 33 años según las informaciones conocidas posteriormente, participaba en unas prácticas de buceo en La Algameca. Era una instalación concebida precisamente para entrenar situaciones complejas, un lugar donde el riesgo se estudia, se mide y se intenta domesticar. Esta vez, algo escapó al guion.

Cuando entraron los primeros buceadores aparecieron rápidamente síntomas anómalos. Pérdida de conocimiento, dificultades para respirar y malestar severo. Otros militares trataron de socorrerlos y también resultaron afectados. El episodio desencadenó una importante movilización sanitaria y los heridos fueron trasladados principalmente al Hospital General Universitario Santa Lucía de Cartagena. Otro de los casos más graves acabó ingresado en el Virgen de la Arrixaca, en Murcia.

La primera comunicación oficial habló de ocho miembros de la Armada heridos: dos con pronóstico reservado, cinco leves en observación y uno dado de alta. Un día después, cuatro permanecían en unidades de cuidados intensivos. El 18 de septiembre, cuatro militares continuaban en la UCI, dos con pronóstico reservado y otros dos bajo seguimiento y observación, mientras el resto había recibido el alta.

La posible contaminación por gases, bajo investigación

El salto importante en la investigación llegó después. Las pesquisas analizan si el agua donde se desarrollaban las prácticas pudo quedar contaminada por gases vinculados al sistema empleado para enfriarla.

El ejercicio pretendía reproducir condiciones de inmersión en aguas profundas y frías. La hipótesis conocida apunta a un posible problema con la maquinaria y las sustancias utilizadas en ese proceso, lo que habría permitido que determinados gases alcanzaran a los buceadores. Es una línea de investigación, no una causa probada. Esa diferencia importa mucho: el origen técnico del accidente todavía debe determinarse mediante análisis, documentación y peritajes.

El juez ha mostrado especial interés por los partes de mantenimiento de la maquinaria. Es ahí donde puede empezar a aclararse la película: cuándo se revisó el equipo, qué producto utilizaba, en qué estado se encontraba, qué controles se realizaron antes del ejercicio y si el procedimiento previsto para detectar una contaminación funcionó como debía.

Por qué varios buzos pudieron caer casi a la vez

La sucesión de afectados es uno de los aspectos que más llaman la atención. No se trató de un único buceador con una indisposición aislada. Los problemas aparecieron en varios participantes y alcanzaron también a quienes intentaron intervenir.

Ese patrón refuerza la necesidad de estudiar una causa ambiental o común, aunque por sí solo no demuestra cuál fue. Los investigadores deberán reconstruir concentraciones de gases, equipos empleados, suministro respiratorio, tiempos de exposición y condiciones del agua. En un accidente de buceo, unos pocos minutos y una válvula, un circuito o una mezcla fuera de parámetros pueden cambiarlo todo.

Ocho heridos oficialmente, doce afectados después

Existe otro elemento que deberá aclararse: el número de personas implicadas. Los comunicados iniciales de la Armada hablaron de ocho buceadores heridos. Esa fue la cifra pública durante los primeros días.

La información conocida el 22 de septiembre, en cambio, eleva el balance a 12 afectados, diez de los cuales habrían necesitado hospitalización. También describe una situación médica más grave para cuatro oficiales. Esos datos proceden de información conocida durante la investigación y de familiares, pero no habían quedado reflejados con el mismo alcance en una nueva comunicación pública de la Armada.

Conviene mantener ambas fotografías separadas. No porque una tenga necesariamente que ser falsa, sino porque corresponden a momentos diferentes del accidente y de la asistencia médica. En sucesos de esta naturaleza, algunos afectados pueden incorporarse al balance después de la primera atención o presentar síntomas con posterioridad.

Un juez militar investiga lo sucedido en La Algameca

Las diligencias han quedado en manos del Juzgado Togado Militar Territorial número 14, con competencia en Murcia. Se trata del órgano de la jurisdicción militar encargado de investigar hechos que puedan tener relevancia penal dentro de su ámbito territorial y tiene su sede en Cartagena.

Las primeras averiguaciones apuntarían a un origen accidental, aunque el juez está examinando las circunstancias completas del suceso. Durante las diligencias también habrían surgido dificultades para obtener determinada información de algunos mandos, un extremo cuya relevancia dependerá de lo que finalmente quede acreditado dentro de las actuaciones judiciales.

La investigación tendrá, por tanto, dos planos. Uno técnico: averiguar qué falló. Otro jurídico: establecer si el accidente fue inevitable o si hubo negligencias, incumplimiento de protocolos, mantenimiento deficiente o responsabilidades de mando.

El centro de referencia del buceo militar español

La gravedad del episodio resulta todavía más llamativa por el lugar donde sucedió. El Centro de Buceo de la Armada no es una instalación secundaria. Es el centro de referencia de las Fuerzas Armadas para actividades subacuáticas y para cuestiones relacionadas con medicina hiperbárica y seguridad en el buceo.

Situado en La Algameca desde 1970, cuenta con alrededor de 90 personas y dispone de cámaras hiperbáricas fijas y portátiles, equipos autónomos y de suministro desde superficie, embarcaciones, herramientas submarinas, vehículos operados remotamente y una enfermería preparada para atender patologías asociadas al buceo.

Entre sus funciones están el asesoramiento sobre equipos e instalaciones hiperbáricas, la certificación de material, la formación, el mantenimiento subacuático de buques y el apoyo en operaciones de salvamento. También participa en maniobras de rescate de submarinos, seguridad marítima y protección del patrimonio arqueológico sumergido.

Precisamente por eso, un accidente de esta magnitud dentro de sus propias instalaciones abre interrogantes incómodos. No basta con saber que algo salió mal. Hay que determinar qué barrera de seguridad falló primero y por qué las siguientes no consiguieron frenar la cadena.

Las respuestas están en la maquinaria y en los protocolos

A 23 de septiembre, la causa del accidente de los buzos de la Armada en Cartagena no puede darse por cerrada. La contaminación por gases es una de las hipótesis que examina la investigación judicial y los partes de mantenimiento pueden convertirse en una pieza decisiva, pero todavía falta conocer el resultado de las diligencias y de los análisis técnicos.

Mientras tanto, permanece la parte más dura del caso: cuatro militares estuvieron ingresados en cuidados intensivos tras un ejercicio que debía formarles precisamente para trabajar con seguridad en condiciones extremas. Una paradoja bastante amarga. La investigación deberá reconstruir minuto a minuto qué ocurrió en aquella piscina de La Algameca, desde la preparación del agua hasta el instante en que los primeros buceadores empezaron a perder el conocimiento. Ahí puede estar la explicación de un accidente que la Armada y las familias necesitan esclarecer.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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