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¿Qué pasa con el agua de Santiago tras el vertido de purín en Tordoia?

El purín vertido en Tordoia avanza por varios ríos hacia el Tambre y obliga a Santiago y Ames a preparar reservas y medidas de contingencia.

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vista del rio tambre

Imagen: Luis Miguel Bugallo Sánchez (Lmbuga) / CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

Resumen

  • El agua de Santiago sigue siendo potable y no hay cortes de suministro
  • El purín avanza hacia el Tambre y el viernes es una fecha bajo vigilancia
  • Santiago llena depósitos y Ames prepara alternativas por precaución

El agua que sale de los grifos de Santiago de Compostela sigue siendo potable y segura y, por el momento, no se ha anunciado ningún corte de suministro. La preocupación está unos kilómetros aguas arriba: el vertido de purín originado por la rotura de una balsa en una explotación ganadera de Tordoia avanza por varios cursos fluviales hacia el Tambre, el río del que se abastece la capital gallega. El Concello se prepara ante la posibilidad de que la contaminación alcance la captación y obligue a detener temporalmente la entrada de agua en la potabilizadora.

La previsión manejada en Santiago sitúa el viernes 18 de septiembre como uno de los momentos a vigilar, aunque no se trata de una hora de llegada cerrada ni de una certeza matemática. La Xunta rebajó la alarma durante la tarde del miércoles: el foco contaminante seguía todavía a unos 20 kilómetros de Santiago y había avanzado apenas unos kilómetros desde la noche del lunes. Dos fotografías distintas de una misma crisis: el Ayuntamiento prepara el peor escenario razonable; Augas de Galicia insiste en que la evolución está siendo lenta.

El vertido todavía no ha llegado al Tambre

El problema comenzó la noche del lunes 14 de septiembre en una explotación ganadera situada en Santaia de Gorgullos, en Tordoia, después de romperse el muro de contención de una balsa de purín. El propio responsable de la explotación comunicó el incidente al 112 y comenzaron las primeras actuaciones para retener el material antes de que siguiera descendiendo hacia la red fluvial. La instalación almacenaba alrededor de 1,3 millones de litros de purín antes de producirse la rotura.

El vertido alcanzó primero el río Bustelo. Después se confirmó contaminación en el Paradela y el Lengüelle, que forma parte de la cuenca que termina conectando con el Tambre. Hasta la última información disponible durante la noche del miércoles, la afección no había alcanzado todavía el Tambre. Ese detalle es decisivo: la amenaza para el abastecimiento existe, pero la contaminación no había llegado a la toma de agua de Santiago.

Qué está frenando el avance del purín

Augas de Galicia desplegó personal del programa de control de vertidos, barreras anticontaminación, diques construidos con tierra y paja, cisternas y otros medios para retirar el purín más concentrado. La estrategia es bastante física, casi artesanal pese a todo el instrumental de medición: frenar la mancha, retenerla en puntos accesibles, extraer el material más cargado y controlar qué va quedando río abajo.

El problema no consiste simplemente en que aparezca algo de purín en el Tambre. Lo determinante será con qué concentración llegue, durante cuánto tiempo permanezca esa contaminación y qué valores registren los análisis en el punto donde Santiago toma el agua.

Las mediciones realizadas durante las primeras jornadas mostraron una importante dilución y un descenso del amonio, uno de los parámetros que se vigilan en este tipo de contaminación orgánica. La mejoría, sin embargo, no significaba que el agua afectada estuviera en condiciones de entrar directamente en la Estación de Tratamiento de Agua Potable.

Aquí aparece una circunstancia poco favorable: los ríos llevan poco caudal. Con más agua circulando, el vertido tendría mayor capacidad para dispersarse y diluirse. Con el cauce bajo, ese proceso es más lento. Por eso la velocidad observada durante las primeras jornadas también ha sido reducida y cualquier cálculo sobre cuándo podría alcanzar el Tambre conserva un margen considerable de incertidumbre.

Santiago llena sus depósitos y reduce el consumo de agua

El Concello de Santiago no está esperando a ver aparecer la contaminación en la captación. Ha ordenado mantener los depósitos municipales a la máxima capacidad posible, ha suprimido los riegos y baldeos con agua de la red y ha pedido a los vecinos que reduzcan los consumos prescindibles. No porque falte agua en los hogares, sino para almacenar el mayor colchón posible por si hubiera que cerrar temporalmente la captación del Tambre.

Ese sería el escenario delicado. Si los controles detectasen parámetros incompatibles con el funcionamiento seguro de la potabilizadora, la entrada de agua procedente del río podría interrumpirse temporalmente mientras pasa el frente contaminante. Durante ese intervalo habría que vivir del agua acumulada en los depósitos y de los recursos alternativos disponibles.

No existe, por tanto, una recomendación de dejar de beber agua del grifo. Tanto la Xunta como el Ayuntamiento han insistido en que el agua distribuida es segura. Ahorrar agua y desconfiar del agua que ya llega a las viviendas son dos asuntos completamente distintos. Mezclarlos solo serviría para disparar el consumo de agua embotellada mientras los depósitos municipales intentan precisamente conservar reservas.

Ames también vigila el avance del vertido

La situación afecta igualmente a Ames. O Milladoiro recibe agua del sistema de Santiago, de modo que cualquier interrupción prolongada en la captación compostelana podría tener consecuencias al otro lado del límite municipal. La alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín, comunicó la evolución del episodio al alcalde de Ames, Blas García, para coordinar las medidas de prevención.

Ames dispone, además, de otra captación en el Tambre que abastece parte del municipio y también a Brión. Está situada más aguas abajo, en la zona de Lens, por lo que una eventual llegada de la contaminación allí se produciría más tarde que en el punto utilizado por Santiago.

El Ayuntamiento amiense sostiene que no prevé una afección inmediata a su abastecimiento y que dispone de alternativas para garantizar el servicio en caso de que Santiago tuviera que cortar su captación. También ha pedido un consumo responsable para evitar que los depósitos pierdan demasiado nivel durante una posible incidencia.

Para O Milladoiro se contempla incluso la posibilidad de utilizar camiones para rellenar los depósitos si fuera necesario. Es una medida de contingencia, no la señal de que se haya producido ya un problema en la red. La idea es ganar autonomía si la situación río arriba obliga a modificar temporalmente el funcionamiento habitual.

Qué tendría que ocurrir para cortar la captación

Que el vertido llegue físicamente al Tambre no implica por sí solo que Santiago vaya a quedarse sin agua. El factor decisivo será la calidad registrada en los controles. La concesionaria municipal y los técnicos están monitorizando distintos puntos del río para conocer tanto la velocidad del frente contaminante como su concentración.

Puede ocurrir, por ejemplo, que una contaminación detectada kilómetros arriba llegue mucho más diluida después de atravesar sucesivos cursos fluviales. También puede obligar a cerrar durante unas horas una captación aunque después los parámetros vuelvan rápidamente a valores admisibles. De ahí que las administraciones trabajen con escenarios y no con una cuenta atrás exacta.

La ETAP necesita recibir agua dentro de determinados parámetros para tratarla con garantías. Si las mediciones se salieran de esos márgenes, lo prudente sería detener temporalmente la captación. Los depósitos permiten precisamente separar dos cosas que a veces se confunden: que el río presente una incidencia y que esa incidencia llegue al grifo de las viviendas.

Xunta y Concello manejan distintos grados de preocupación

Las declaraciones realizadas el miércoles dejaron una apreciable diferencia de tono. El comité municipal de Santiago considera altas las probabilidades de que el vertido alcance su punto de captación y ha preparado los depósitos ante una posible suspensión. La conselleira de Medio Ambiente y Cambio Climático, Ángeles Vázquez, transmitió en cambio un mensaje de tranquilidad y recordó que la contaminación se encontraba todavía lejos de la ciudad.

No son necesariamente versiones incompatibles. Que el purín pueda terminar llegando aguas abajo no significa que vaya a hacerlo con una concentración peligrosa, y mucho menos que el agua que se está suministrando esté contaminada. La distancia, la velocidad del cauce, la dilución y los trabajos de extracción pueden modificar considerablemente el resultado final.

La Xunta ha movilizado técnicos, operarios, cisternas y tractores en los puntos afectados. Augas de Galicia ha establecido también varios puntos de análisis entre el área contaminada y Santiago para seguir el recorrido del vertido y comprobar cómo evolucionan sus parámetros a medida que avanza.

Mientras continúa la emergencia ambiental, queda otra cuestión distinta: cómo pudo producirse la rotura. El Seprona de la Guardia Civil analiza las circunstancias del accidente y la documentación relacionada con la instalación ganadera, mientras las causas concretas del fallo deberán determinarse dentro de la investigación.

El aviso rápido de la propia explotación permitió activar el dispositivo y comenzar a construir retenciones cerca del origen. Parte del purín quedó contenida mediante diques y una balsa provisional, reduciendo la cantidad que podía continuar avanzando. El daño, sin embargo, ya había alcanzado el dominio público hidráulico y tres ríos estaban afectados.

El viernes será una referencia, no una hora exacta

Las próximas mediciones determinarán hasta dónde avanza finalmente la contaminación y en qué condiciones. Santiago trabaja con la posibilidad de que el frente alcance el entorno de su captación hacia el viernes 18 de septiembre, pero la progresión observada es lenta y todavía existe una distancia considerable.

La previsión tampoco funciona como la llegada de un tren. La velocidad puede cambiar con el caudal, las retenciones, la extracción de purín y la propia configuración de los ríos. El viernes es, por eso, una referencia de vigilancia, no una hora programada en la que la contaminación vaya a aparecer necesariamente junto a la captación compostelana.

Mientras no cambien los análisis, no hay restricciones para beber o utilizar el agua doméstica ni se ha comunicado un corte del suministro. La medida vigente es bastante menos dramática y bastante más útil: reducir consumos prescindibles, conservar llenos los depósitos y mantener capacidad de respuesta si las muestras aconsejan cerrar la captación.

Una carrera lenta río abajo

El episodio ilustra hasta qué punto una incidencia ocurrida en una explotación ganadera tierra adentro puede transformarse, siguiendo simplemente la pendiente y los arroyos, en un problema potencial de abastecimiento para miles de personas kilómetros después. Bustelo, Paradela, Lengüelle, Tambre: el mapa explica por sí solo por qué Santiago y Ames siguen cada nueva medición.

El purín continúa su recorrido por una red de cursos fluviales antes de alcanzar el Tambre. Entre medias hay barreras, cisternas, kilómetros de cauce y vigilancia técnica. Santiago y Ames han colocado sus reservas de agua en guardia. Por el momento, el suministro funciona con normalidad y el agua de la red mantiene las garantías de consumo.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.