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¿Por qué entrenan marines de EE.UU. en Ushuaia cerca de las Malvinas?
Ocho marines estadounidenses se entrenan en Ushuaia con fuerzas argentinas en plena tensión por Malvinas y por la futura base naval austral.

Imagen: Sgt. Alex C. Sauceda / U.S. Marine Corps, dominio público, vía Wikimedia Commons.
Resumen
- Ocho marines de EE.UU. entrenan con la Armada argentina en Ushuaia
- Las maniobras duran hasta el 22 de septiembre y se centran en frío extremo
- Malvinas y la futura base naval elevan el peso político del entrenamiento
Ocho integrantes del Cuerpo de Marines de Estados Unidos están realizando entrenamientos junto a militares argentinos en Ushuaia, en el extremo sur de Argentina. La actividad comenzó el 8 de septiembre de 2026 y está prevista hasta el día 22. Según la Armada Argentina, se trata de un intercambio técnico sobre operaciones en zonas de montaña y frío extremo, no de un despliegue de combate.
La dimensión política, sin embargo, es bastante mayor que esos ocho uniformados. El entrenamiento se desarrolla en Tierra del Fuego, a unos 700 kilómetros de las islas Falkland/Malvinas, justo cuando el Gobierno de Javier Milei ha vuelto a elevar el perfil diplomático de la reclamación argentina, Londres reafirma su posición sobre el archipiélago y Buenos Aires prepara una Base Naval Integrada en Ushuaia destinada a reforzar su capacidad logística en el Atlántico Sur y hacia la Antártida. Una coincidencia de fechas que, inevitablemente, hace más ruido que unas maniobras sobre la nieve.
Ocho marines y un entrenamiento de frío extremo en Ushuaia
Los militares estadounidenses trabajan con efectivos del Batallón de Infantería de Marina N.º 4 argentino. La explicación oficial define la actividad como un intercambio de expertos en zonas de clima frío orientado a compartir técnicas y experiencias tanto en sesiones teóricas como sobre el terreno.
No son precisamente unas jornadas de PowerPoint. Los ejercicios incluyen desplazamientos por baja montaña, uso de crampones y raquetas de nieve, técnicas con cordadas, esquí alpino, maniobras de autodetención y prácticas relacionadas con la supervivencia y movilidad en condiciones meteorológicas extremas. Ushuaia ofrece para ello un campo de entrenamiento difícil de imitar: viento, nieve, desniveles y un clima austral donde un error pequeño puede convertirse rápidamente en un problema bastante grande.
La Armada sostiene que estos intercambios entre argentinos y estadounidenses se realizan en la ciudad desde 2017, dentro de un marco de cooperación acordado previamente entre las dos fuerzas navales. La comitiva estadounidense actual es reducida: ocho especialistas e instructores.
Por qué Ushuaia se ha convertido en una pieza estratégica
Para entender el interés hay que mirar el mapa. Ushuaia no es solo el conocido destino turístico del «fin del mundo». Es uno de los puntos fundamentales de Argentina para su proyección hacia la Antártida y el Atlántico Sur, con instalaciones navales y una posición geográfica especialmente sensible por su proximidad a las Malvinas.
El Gobierno argentino pretende reforzar allí la Base Naval Integrada, un proyecto concebido para aumentar la capacidad operativa y logística de la Armada. El ministro de Defensa, Carlos Presti, recorrió en septiembre el terreno donde se levantará la instalación acompañado por responsables militares y por el canciller Pablo Quirno. La información oficial define el complejo como estratégico para fortalecer las capacidades argentinas en el extremo austral y el Atlántico Sur.
Presti ha situado el comienzo de las nuevas obras en enero de 2027, con una inversión prevista de alrededor de 450 millones de dólares. El proyecto se inserta en una estrategia con dimensión militar, logística y antártica, mientras el Gobierno argentino ha destinado nuevos recursos para reactivar las infraestructuras de Ushuaia y la Base Conjunta Antártica Petrel.
La presencia estadounidense adquiere inevitablemente otra lectura porque Washington y Buenos Aires han intensificado su cooperación militar. Eso no convierte automáticamente la futura instalación argentina en una base estadounidense: no hay información pública que permita sostener semejante conclusión. Sí hay una relación militar bilateral activa, con entrenamientos conjuntos, planificación naval y cooperación entre ambas fuerzas.
El Atlántico Sur ya no es una periferia del mapa
La importancia de la zona tampoco se explica únicamente por Malvinas. El Atlántico Sur conecta rutas marítimas, recursos pesqueros, actividad energética y acceso antártico. Ushuaia funciona como una de las grandes puertas logísticas hacia el continente blanco y ocupa una posición privilegiada frente a los pasos marítimos australes.
Ahí aparece una paradoja geopolítica bastante evidente. Estados Unidos mantiene una estrecha alianza histórica con el Reino Unido y, al mismo tiempo, desarrolla cooperación militar con Argentina. En una región donde Buenos Aires y Londres mantienen una disputa de soberanía sin resolver, cada ejercicio, visita oficial o anuncio de infraestructura termina observado con lupa. La geografía tiene esas cosas: rara vez permite que un movimiento militar sea solo un movimiento militar.
La discusión sobre la entrada de militares extranjeros
La presencia de los marines también toca una cuestión jurídica argentina. El artículo 75, inciso 28, de la Constitución atribuye al Congreso la facultad de permitir la entrada de tropas extranjeras en territorio nacional y la salida al exterior de fuerzas argentinas.
La Ley 25.880, sin embargo, contempla supuestos en los que el Poder Ejecutivo puede autorizar determinadas entradas o salidas sin una aprobación legislativa específica, entre ellos algunas actividades de instrucción, adiestramiento o entrenamiento vinculadas a institutos militares. En determinados casos, esos permisos deben ser comunicados al Congreso con al menos 15 días de antelación.
Ahí está la zona delicada: no todo ingreso de personal militar extranjero equivale jurídicamente a un gran ejercicio combinado, pero tampoco cualquier actividad queda fuera del control parlamentario por el mero hecho de ser pequeña. La naturaleza concreta del entrenamiento, su encaje legal y las comunicaciones realizadas a las instituciones competentes determinan la cuestión. Con apenas ocho participantes, la escala es reducida; el debate institucional, bastante menos.
Malvinas vuelve a elevar la temperatura diplomática
Todo ocurre mientras el conflicto diplomático por las Falkland/Malvinas ha recuperado protagonismo. Las islas están administradas por el Reino Unido y son reclamadas por Argentina, que mantiene su reivindicación de soberanía tras la guerra de 1982.
Milei ha vuelto a colocar la cuestión en el centro de su agenda exterior, con anuncios de nuevas medidas relacionadas con empresas extranjeras que explotan recursos petrolíferos en las aguas del archipiélago y con el impulso a la infraestructura naval en Tierra del Fuego. Londres respondió reafirmando la soberanía británica sobre las islas y su compromiso con su defensa.
A esta ecuación se ha añadido Donald Trump. El presidente estadounidense abrió públicamente la posibilidad de revisar la tradicional posición de Washington ante la disputa y posteriormente se ofreció como posible mediador. El ministro de Defensa argentino, Carlos Presti, acogió favorablemente una eventual mediación, aunque insistió en que Buenos Aires busca recuperar la soberanía mediante una vía pacífica y diplomática.
Eso ayuda a explicar por qué ocho marines llaman tanto la atención. Por sí mismos representan una presencia militar mínima. Colocados sobre el tablero completo —Washington, Buenos Aires, Londres, Malvinas, Ushuaia y la Antártida— adquieren un peso simbólico bastante mayor.
Qué significa realmente el entrenamiento de los marines
A fecha del 17 de septiembre de 2026, los datos confirmados describen un entrenamiento limitado entre ocho marines estadounidenses y el BIM 4 argentino que terminará el 22 de septiembre y está centrado en técnicas de frío extremo, montaña, supervivencia y movilidad. No hay información oficial que indique preparativos para una operación militar relacionada con las Malvinas ni elementos que permitan interpretar estas maniobras como un movimiento contra el Reino Unido.
Pero tampoco ocurre en un vacío. Ushuaia se está convirtiendo en una pieza cada vez más importante de la política de defensa argentina, el Gobierno prepara allí una infraestructura naval de gran escala y la cuestión de las Malvinas atraviesa un momento diplomático especialmente activo. Estados Unidos, mientras tanto, aparece simultáneamente como socio militar de Argentina, aliado del Reino Unido y posible intermediario en una disputa que lleva décadas abierta.
Ocho militares, un tablero que abarca medio Atlántico
Ocho soldados son ocho soldados. El escenario que los rodea, en cambio, abarca medio Atlántico Sur. Y es ese escenario —más que el tamaño del contingente estadounidense— el que explica por qué unas prácticas con crampones y esquís en las montañas de Ushuaia han terminado convertidas en un asunto de política internacional.












