Naturaleza
¿Por qué tiembla Cehegín y habrá más terremotos en Murcia y Granada?
Un terremoto de 3,1 sacude Cehegín y se siente en varios municipios de Murcia mientras la actividad sísmica de Granada mantiene la atención.

La tierra ha vuelto a moverse en el sureste de España. Esta vez ha sido en Cehegín, en el noroeste de la Región de Murcia, donde un terremoto de magnitud 3,1 se registró a las 4:01 horas de este viernes 28 de agosto de 2026. El epicentro quedó situado al noreste del municipio y el temblor fue muy superficial: el Instituto Geográfico Nacional calcula una profundidad de 0 kilómetros, un dato que ayuda a entender por qué un seísmo relativamente pequeño pudo sentirse con claridad en varias localidades próximas. No se han comunicado daños personales ni materiales.
El movimiento llega, además, mientras Granada continúa atravesando una extensa serie sísmica, y esa coincidencia temporal invita casi de inmediato a unir los puntos sobre el mapa. Pero los datos disponibles no permiten establecer una relación causal entre ambos episodios. Cehegín y Granada pertenecen al amplio dominio tectónico de las cordilleras Béticas y comparten, a gran escala, las tensiones derivadas de la convergencia entre África y Eurasia; eso no significa que el terremoto murciano sea una réplica, una prolongación o una consecuencia del episodio granadino. La geología comparte escenario, no necesariamente argumento.
El seísmo de Cehegín tuvo una magnitud 3,1 mbLg, la medida utilizada para este evento concreto. Conviene hacer aquí una pequeña precisión que suele evaporarse en los titulares: magnitud e intensidad no son lo mismo. La magnitud mide el tamaño del terremoto a partir de las ondas registradas por los instrumentos; la intensidad describe cómo se ha sentido y qué efectos ha producido en cada lugar. En Cehegín, la intensidad máxima registrada fue III-IV en la escala macrosísmica europea, suficiente para despertar a algunas personas, mover ligeramente objetos o producir esa sensación inconfundible de que algo bajo los pies acaba de hacer un gesto que no estaba previsto.
Dónde se ha sentido el terremoto de Cehegín
La percepción más clara se produjo en Algezares y Campillo de los Jiménez, dentro del término municipal de Cehegín, y en La Copa, pedanía de Bullas, donde se alcanzó esa intensidad III-IV. También fue percibido en Bullas y, de manera más débil, en Cehegín, Cañada de Canara, Caravaca de la Cruz, Moratalla, Navares, Calasparra, El Cabezo y Mula.
Que un terremoto de magnitud 3,1 llegue a notarse en tantos núcleos cercanos no resulta extraño cuando el foco es tan superficial. Las ondas tienen que recorrer poca distancia antes de alcanzar la superficie y pueden sentirse con bastante nitidez cerca del epicentro, aunque la energía total liberada sea modesta. De ahí una aparente contradicción habitual: un terremoto pequeño puede dar un buen susto mientras otro algo mayor, pero mucho más profundo o distante, pasa prácticamente inadvertido.
La información disponible durante la mañana del viernes no registra heridos ni desperfectos. Tampoco hay indicios de que el episodio haya alcanzado una intensidad capaz de producir daños estructurales en condiciones normales. Fue un temblor perceptible, no un terremoto destructivo. Esa diferencia, cuando se mezclan titulares, redes sociales y una población especialmente atenta después de lo sucedido en Granada, importa bastante.
Un terremoto pequeño, pero en una zona sísmica conocida
Cehegín no aparece de repente en el mapa sísmico español. El noroeste murciano forma parte del sector oriental de las cordilleras Béticas, una región geológicamente activa atravesada por diferentes estructuras y fallas capaces de acumular y liberar tensión.
El registro histórico recuerda episodios relevantes en la zona, entre ellos el terremoto de Cehegín de 1948, junto con movimientos posteriores en Mula en 1999, Bullas en 2002, La Paca-Aledo en 2005 y, naturalmente, Lorca en 2011. Este último alcanzó magnitud Mw 5,1 y dejó nueve víctimas mortales, convirtiéndose en el recordatorio más doloroso de que el riesgo sísmico murciano existe, aunque la inmensa mayoría de los movimientos cotidianos sean débiles.
Agosto, además, ya había dejado actividad perceptible en la Región. El 2 de agosto se registró un terremoto de magnitud 3,9 con epicentro en Librilla, a unos cinco kilómetros de profundidad, sentido en distintos puntos de Murcia y sin daños. Dos días después se produjo otro movimiento menor, de magnitud 2,5, cerca de Albudeite. La sucesión llama la atención en el calendario, pero por sí sola no demuestra que todos esos terremotos pertenezcan a una única secuencia.
La relación entre el terremoto de Cehegín y los sismos de Granada
Aquí está el asunto que más dudas provoca. No hay datos que permitan considerar el terremoto de Cehegín una réplica de Granada. Una réplica pertenece a la zona afectada por la ruptura y la redistribución de esfuerzos generada por otro terremoto. Cehegín se encuentra a unos 200 kilómetros del área metropolitana granadina donde se concentra la actual serie, una distancia demasiado grande como para meter ambos episodios en el mismo saco simplemente porque han ocurrido con pocos días de diferencia.
Granada vive un fenómeno bastante distinto. La serie sísmica de Alhendín comenzó el 14 de agosto y había acumulado, hasta el día 24, 1.075 terremotos, 94 de ellos sentidos por la población. Sus dos episodios mayores alcanzaron magnitud Mw 4,8: uno en la madrugada del 15 de agosto y otro durante la mañana del día 18. El 27 de agosto continuaban registrándose movimientos menores en Armilla, Churriana de la Vega, Otura y otros municipios del cinturón metropolitano.
Son, por tanto, dos escalas distintas de un mismo gran contexto tectónico. Granada y Murcia forman parte de las Béticas, construidas y todavía deformadas dentro del complejo choque entre las placas africana y euroasiática. Esa presión regional explica que el sureste y el sur peninsular tengan una sismicidad apreciable. Pero entre decir que comparten contexto geológico y afirmar que un terremoto ha provocado el otro hay un trecho enorme.
El mismo motor geológico, fallas diferentes
La corteza terrestre no está dividida siguiendo provincias ni comunidades autónomas. Las tensiones actúan sobre grandes sistemas geológicos y después se liberan en fallas concretas, algunas conocidas y cartografiadas y otras mucho más difíciles de caracterizar.
En las Béticas orientales aparecen estructuras activas como las fallas de Alhama de Murcia, Carrascoy, Socovos, Crevillente o Palomares, mientras la cuenca de Granada posee su propio entramado de fallas. Ambas regiones están dentro del mismo marco tectónico general, dominado por la convergencia entre África y Eurasia, pero eso no convierte cada terremoto del sur de España en una pieza de una cadena que avance de Granada hacia Murcia.
Es una distinción poco espectacular, sí, pero esencial. Que dos bombillas parpadeen en la misma casa no demuestra que una haya provocado el fallo de la otra; quizá comparten instalación eléctrica, quizá no. Con los terremotos ocurre algo parecido, sólo que la instalación tiene millones de años, kilómetros de roca y una costumbre bastante incómoda de trabajar fuera de nuestra vista.
Puede haber más terremotos en Cehegín y Murcia
Sí pueden producirse nuevos sismos, como ocurre habitualmente en una región con actividad tectónica, pero nadie puede afirmar cuándo, dónde ni con qué magnitud. Tampoco puede asegurarse que el 3,1 de Cehegín vaya a generar una secuencia perceptible. Puede haber movimientos posteriores pequeños, puede no haberlos o puede registrarse otro terremoto independiente en otro punto de la Región.
La sismología es especialmente clara en esta materia: los terremotos no pueden predecirse actualmente indicando de antemano tiempo, lugar y magnitud. La ciencia permite estudiar fallas, calcular peligrosidad, identificar áreas más expuestas y analizar cómo evoluciona una secuencia después de que comienza; no dispone de una bola de cristal geológica para anunciar que Cehegín volverá a temblar el martes a determinada hora.
Por eso tampoco sería correcto presentar el terremoto de magnitud 3,1 como un aviso de otro mayor. Los seísmos pequeños son habituales en regiones activas y la inmensa mayoría no desemboca en un gran terremoto. Sólo después de observar la distribución espacial, la frecuencia, las magnitudes y la evolución de nuevos eventos puede determinarse si existe una secuencia con características reconocibles.
En Granada sí hay una serie bien identificada porque se han concentrado más de un millar de terremotos dentro de una zona relativamente reducida desde mediados de agosto. En Cehegín, con la información disponible este viernes, estamos ante un evento aislado de magnitud moderada-baja, aunque ocurrido dentro de una comarca con antecedentes sísmicos importantes. Mezclar ambas situaciones produciría más ruido que conocimiento.
Por qué Murcia tiembla con cierta frecuencia
La explicación está varios kilómetros por debajo de cualquier ayuntamiento y bastante más atrás en el tiempo. La península Ibérica se encuentra en el extremo suroccidental de la placa euroasiática, frente a la placa africana. Ambas se aproximan lentamente y esa convergencia genera deformación y acumulación de esfuerzos en una amplia franja mediterránea.
El sureste español está entre las zonas donde ese proceso deja una huella sísmica más visible. Murcia, Alicante, Almería y Granada reúnen algunas de las estructuras activas más relevantes de la Península. No significa que estén condenadas a grandes terremotos frecuentes. Significa algo menos dramático y más importante: allí existe peligrosidad sísmica real, conocida y estudiada, y los terremotos pequeños forman parte del comportamiento normal de esa geología.
El registro histórico murciano lo demuestra. Cehegín, Mula, Bullas, Lorca… son nombres que aparecen una y otra vez en los catálogos sísmicos. La mayoría de las veces la tierra sólo murmura. De vez en cuando levanta la voz.
Cehegín vuelve al mapa sísmico sin una señal extraordinaria
El balance de este 28 de agosto es bastante nítido: terremoto de magnitud 3,1, registrado a las 4:01 horas, muy superficial, sentido principalmente en Cehegín y Bullas y perceptible también en varios municipios del noroeste murciano. No constan daños ni víctimas.
Su proximidad temporal con los terremotos de Granada es llamativa, pero no demuestra una conexión directa. Ambos fenómenos ocurren dentro del agitado marco tectónico de las cordilleras Béticas, aunque la serie granadina está concentrada en la cuenca de Granada y el episodio de Cehegín pertenece a otro sector sísmico.
Murcia volverá a registrar terremotos porque la actividad sísmica forma parte de su realidad geológica. Lo que la ciencia no puede decir es cuándo será el siguiente movimiento, dónde aparecerá ni qué magnitud alcanzará. Y ese matiz separa la vigilancia sísmica seria de la adivinación: menos espectacular, quizá, pero bastante más útil.

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