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Economía

¿Por qué suben los hoteles si la demanda apenas crece?

El balance hotelero a cierre de septiembre dibuja una paradoja fácil de resumir y, a la vez, compleja de gestionar: las pernoctaciones apenas avanzan (+0,8 % entre enero y septiembre; +1,2 % en septiembre, hasta 39,4 millones de noches), pero los precios siguen escalando con paso firme.

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Salud mental posdana: Casos menos graves de lo esperado pero prudencia tras el primer año 23 octubre 2025 FacebookXLinkedInBlueskyWhatsAppCondividi Concha Tejerina | València (EFE).- Casi un año después de la dana que arrasó varias poblaciones del área metropolitana de València, las consecuencias en cuanto a la salud mental han sido «menos graves» de lo que temían en un principio los profesionales de salud mental, que piden «prudencia» por cómo pudiera evolucionar la situación en los seis meses posteriores al primer aniversario. “La recuperación psicológica será más lenta que la material en algunos casos», afirma en una entrevista con EFE el jefe de Psiquiatría de La Fe, Alberto Domínguez, quien insiste en ser prudentes porque los aniversarios o las alertas por lluvias «pueden reactivar los recuerdos y causar repuntes de ansiedad». Domínguez destaca la «resiliencia» de la población afectada por las riadas y subraya que del total de casos atendidos en el último año por la sanidad pública, alrededor de 2.000, menos del 10 % ha evolucionado a cuadros más graves como Trastornos de Estrés Postraumático (TEPT). Preguntado por cómo cree que afecta en los damnificados por la dana la crispación política que hay tras el 29 de octubre, el psiquiatra afirma que «poder echar la culpa a alguien», tanto si es de un lado como del otro, «puede actuar incluso como un factor de protección». Un año después, prudente optimismo Un año después de la dana, los servicios de salud mental siguen atentos. “Hemos notado un descenso en la demanda, lo cual es positivo, pero no podemos bajar la guardia”, advierte Domínguez. Confiesa que aunque temían datos como los recogidos por estudios tras las inundaciones en Inglaterra en 2022, donde hubo entre un 20 y un 40 % de afectados con TEPT», en el caso de la dana del 29 de octubre, «apenas llegamos al 2 o 3 % de la población afectada”, a los que se suma el 4 % de pacientes que antes de la riada ya eran atendidos por problemas de salud mental. Domínguez atribuye la baja incidencia de cuadros graves a tres factores: la resiliencia de la población, la intervención temprana de los equipos de salud mental y, sobre todo, el efecto positivo de la solidaridad ciudadana .“La caravana de voluntarios con fregonas y palas tuvo un efecto muy positivo. Esa ayuda desinteresada, ver a desconocidos limpiando tu casa para que pudieras dormir allí, tuvo un impacto emocional enorme. Daba esperanza”, asegura. El psiquiatra subraya que la capacidad de adaptación de los vecinos de la zona también ha sido determinante: “Son comunidades acostumbradas a convivir con el agua. Muchos sabían cómo actuar, cómo proteger sus casas. Esa experiencia previa también reduce el impacto psicológico”. GRAFCVA9722. VALENCIA, 22/10/2025.- Casi un año después de la dana que arrasó varias poblaciones del área metropolitana de València, las consecuencias a nivel de salud mental han sido "menos graves" de lo que temían en un principio los profesionales de salud mental, que piden "prudencia" por cómo pudiera evolucionar la situación en los seis meses posteriores al primer aniversario, según afirma en una entrevista con EFE el jefe de Psiquiatría de La Fe, Alberto Domínguez. EFE/Ana Escobar El perfil del afectado y las secuelas más comunes Los síntomas más frecuentes en los primeros meses fueron insomnio, ansiedad, miedo a que se repitiera la catástrofe y síntomas depresivos. En los casos más graves, se observaron episodios de revivencia traumática, pesadillas, aislamiento emocional y cambios en la conducta. El perfil mayoritario de los pacientes atendidos corresponde a personas entre 25 y 65 años, con especial incidencia entre los 40 y 50 años, «adultos responsables del núcleo familiar, los que tuvieron que rehacer la vida de los suyos», según explica Alberto Domingúez. “En los hombres, el peor pronóstico lo hemos visto en el perfil del ‘proveedor’: camioneros, obreros, jefes de familia acostumbrados a resolverlo todo, que ahora se han visto desbordados y muchos de ellos han tenido que coger la baja laboral», indica. Las mujeres con problemas de salud mental representan dos por cada hombre, aunque esa diferencia se reduce, e incluso se iguala entre ambos sexos, en los cuadros más graves. “Las mujeres consultan más y tienen menos vergüenza en hacerlo, los hombres tardan más en pedir ayuda”, apunta Domínguez .En el caso de las mujeres, apunta que entre los colectivos más vulnerables se encuentran mujeres víctimas de violencia de género o de abusos previos, cuya experiencia traumática se reactivó tras la inundación. También se atiende por problemas de salud mental entre un diez y un doce por ciento de menores de edad, principalmente adolescentes y algunos niños con ansiedad de separación o miedo persistente, aunque su evolución es favorable. Una respuesta rápida y coordinada Explica que la noche del desastre los servicios de psiquiatría de los principales hospitales del área metropolitana (La Fe, Doctor Peset, Arnau de Vilanova, el General de València y el Hospital de Alzira), así como profesionales de salud mental del Clínico de València y del Hospital de Sagunto, se movilizaron de inmediato. “La dana fue un martes y el viernes por la tarde ya estábamos coordinando equipos de psiquiatras y psicólogos. Sabíamos que habría un impacto psicológico importante, sobre todo entre familiares de fallecidos y personas que habían vivido situaciones de peligro extremo”, recuerda. Durante los primeros días, los equipos trabajaron sobre el terreno, en puntos de atención instalados junto a centros de salud como el de Catarroja, y recorrieron las calles más afectadas. “La escena era desoladora. La gente actuaba como autómatas, limpiando barro sin descanso, sin dormir, con ansiedad e insomnio”, recuerda el doctor, que indica que las escenas de destrucción, los vídeos que se repetían una y otra vez en los móviles y el miedo a que volviera a llover pesaban sobre todos.A medida que la emergencia se estabilizaba, los profesionales reorganizaron la asistencia. “El objetivo era claro: intervenir lo antes posible para evitar la cronificación de los cuadros de estrés agudo y prevenir el desarrollo de trastornos de estrés postraumático (TEPT)”, señala. Para ello, se implantó un dispositivo con atención psiquiátrica y psicológica tanto grupal como individual.

Las noches de hotel apenas avanzan y los precios aprietan: IPH +5,5%, ADR 131,4€ y RevPAR 102,5€. Claves por destinos y mercados en España.

El balance hotelero a cierre de septiembre dibuja una paradoja fácil de resumir y, a la vez, compleja de gestionar: las pernoctaciones apenas avanzan (+0,8 % entre enero y septiembre; +1,2 % en septiembre, hasta 39,4 millones de noches), pero los precios siguen escalando con paso firme. El Índice de Precios Hoteleros subió un 5,5 % interanual en septiembre. En la caja, eso se traduce en un precio medio por habitación ocupada (ADR) de 131,4 euros (+5 %) y en un ingreso por habitación disponible (RevPAR) de 102,5 euros (+6,2 %). Con una ocupación media del 66,9 % de las plazas —y 72,5 % los fines de semana—, el sector ingresa más por cada habitación, incluso sin disparar el volumen.

La clave está en el mix de demanda y en la gestión de precios. La clientela residente recorta un 0,2 % sus noches en lo que va de año, mientras los extranjeros suben un 1,3 % y sostienen la temporada alta. Reino Unido y Alemania concentran el 27 % y el 18 % de las pernoctaciones de no residentes en septiembre, respectivamente; Francia aporta el 7,4 %, Países Bajos el 4,7 % y Estados Unidos el 4,6 %. Por territorios, Baleares encabeza las subidas de precio (+8,5 %) y Cataluña se mantiene plana. Y en el podio local, Estepona firma los máximos: ADR de 271,6 euros y RevPAR de 220,2 euros. Resultado: las tarifas suben más que las noches porque la oferta está priorizando margen sobre volumen y el viajero internacional —con más poder adquisitivo y estancias más largas— acepta precios más altos.

Radiografía de septiembre: más ingreso con un volumen contenido

Septiembre confirma una pauta que viene de atrás: sube el precio medio y mejora la rentabilidad por habitación, aunque el conteo de noches avanza sin grandes alardes. Con un ADR de 131,4 euros y un RevPAR de 102,5, el mercado ha defendido tarifas elevadas con una ocupación cómoda, pero lejos del “lleno absoluto”. Esa combinación permite optimizar por canal, por fecha y por segmento, apoyándose en herramientas de revenue management que ajustan mínimos de estancia, cierres de llegadas, suplementos por vistas o políticas flexibles de cancelación. La foto es clara: no hace falta llenar al 90 % todos los días para cerrar el mes mejor; basta con vender al precio adecuado cuando hay presión de demanda y no sacrificar el promedio en los valles.

La brecha entre ADR y RevPAR lo cuenta sin rodeos. Si el segundo crece más que el primero, es que se han ocupado más habitaciones en los días que importan o se ha vendido mejor el inventario disponible. En destinos urbanos, la agenda de eventos ha comprimido precios en fines de semana, y en plazas de costa que estiran la temporada el tirón de septiembre mantiene la tarifa media firme. La ocupación del 66,9 % —subiendo al 72,5 % en fines de semana— deja margen para jugar con el inventario: no hay urgencia por “quemar” precio a última hora, y eso preserva el ingreso por habitación.

Dos velocidades en la demanda: residentes vs. extranjeros

La demanda doméstica se ha tomado el año con prudencia. Un 0,2 % menos de noches entre enero y septiembre no es un desplome, pero enseña sensibilidad al precio y a la renta disponible. El residente mira la tarifa final, ajusta categoría, cambia de barrio o acorta la estancia si el presupuesto no da. Se nota en la concentración de escapadas en fines de semana y en la compra de última hora, que obliga a la oferta a afinar condiciones y a segmentar con precisión.

La demanda internacional, en cambio, sostiene la temporada con consistencia. Británicos y alemanes siguen siendo la columna vertebral —27 % y 18 % de las noches de no residentes—, con franceses, neerlandeses y estadounidenses completando la base. Son mercados con conectividad aérea sólida, estancias medias superiores y una menor elasticidad al precio en productos de cuatro y cinco estrellas. En ese terreno, una subida del 5 % en el ADR no descarrila la reserva si el producto (ubicación, tamaño de habitación, F&B, wellness) justifica la tarifa. Esta es la palanca que empuja la media nacional hacia arriba sin necesidad de multiplicar el volumen.

La ecuación de precios, costes y margen

Que los precios suban un 5,5 % no significa automáticamente márgenes disparados. El sector ha absorbido costes laborales al alza —por convenios y por la competencia por talento en cocina, pisos y mantenimiento—, facturas energéticas todavía por encima de los niveles precrisis y tipos de interés más altos sobre inversiones en reformas y reposición de activos. Subir el ADR un 5 % en septiembre —y llevar el RevPAR un 6,2 % arriba— compensa parte de esa presión, pero no es un “cheque en blanco” para el beneficio. De ahí que se vea microsegmentación muy fina: plantas “deluxe” con extras sin cambiar de categoría oficial, paquetes con desayuno, spa o late check-out, tarifas flex entre semana y políticas no reembolsables con valor añadido.

En ese juego, la percepción de valor marca la diferencia. Si el huésped paga más, tolerará menos sorpresas: la climatización tiene que funcionar, el check-in debe ser ágil, la limpieza impecable y el desayuno estar a la altura del precio. Por eso, los hoteles que han invertido en producto y servicio en los últimos años son los que mejor sostienen el ADR. Y, a la inversa, las plazas con oferta envejecida o con estacionalidad estrecha sufren cuando necesitan defender tarifas altas sin respaldo claro de experiencia.

La distribución también pesa. Venta directa con club de fidelización, acuerdos con turoperadores y OTAs conviven en un equilibrio delicado. Optimizar coste de adquisición y mix de canales ayuda a preservar margen sin tocar precio público. Septiembre, con fin de temporada alta en costa y alto calendario en destinos urbanos, ha sido un terreno fértil para aplicar restricciones inteligentes y cerrar inventario por canal en los días pico. Menos habitaciones baratas en los picos eleva el promedio mensual incluso si la ocupación global no cambia.

El mapa de los precios: del tirón balear al freno catalán

Baleares se anota la mayor subida de precios en septiembre (+8,5 %), apoyada en demanda internacional fiel, producto reposicionado y una temporada larga que permite optimizar ingresos sin miedo a quedarse cortos en ocupación. La mezcla de lujo y todo incluido premium ha ganado peso, y eso eleva el ADR de forma natural. Cataluña, por su parte, prácticamente plana en precio, ilustra otro enfoque: priorizar ocupación y estancias en un mes que mezcla salida de temporada de costa con el arranque fuerte de ferias en Barcelona. No hay receta única; hay estrategias distintas según calendario, perfil de cliente y posición de producto.

En la liga de los “puntos calientes” aparece Estepona, que lidera por tarifa y rentabilidad en septiembre: ADR de 271,6 euros y RevPAR de 220,2 euros. No es un accidente. Responde a años de reposicionamiento, a un ecosistema de golf, gastronomía y wellness que atrae a un visitante de alto gasto, y a una planta hotelera que ha subido varios escalones en habitaciones y en servicio. Cuando el producto acompaña, el mercado convalida precios altos y eso arrastra la media regional.

El peso del lujo en la media nacional

Los datos por categorías confirman la polarización: los cinco estrellas marcan un ADR medio de 296,5 euros y un RevPAR de 229,7; los cuatro estrellas se sitúan en 136,3 y 115,8; los tres estrellas, en 106,5 y 85,4 euros, respectivamente. El lujo ya no es una rareza aislada: su mayor participación en el pastel —por nuevas aperturas y por reformas que han elevado categoría— empuja la media nacional aun cuando la ocupación no crece con fuerza. Para el mercado, la señal es nítida: quien ofrece valor diferencial, cobra; quien compite solo por precio, sufre.

Destinos y estacionalidad: cómo se reparte la tarta

En septiembre, las escapadas de residentes se han concentrado sobre todo en Andalucía (22,1 % de sus pernoctaciones), Cataluña (12,7 %) y Comunidad Valenciana (12,4 %). La proximidad, la conectividad por carretera y la diversificación de oferta explican en buena medida ese reparto. Son plazas que combinan costa, ciudades patrimoniales y gastronomía, capaces de llenar fines de semana con tarifas sólidas sin forzar promociones agresivas.

Para los no residentes, el triángulo Baleares–Cataluña–Canarias concentra casi el 70 % de las noches. En islas, la estacionalidad juega a favor: septiembre mantiene temperatura y servicios a pleno rendimiento, y la conexión aérea sostiene la demanda. En ciudad, el calendario de congresos y ferias añade un plus de disposición a pagar en fechas señaladas. Este patrón deja un rastro en los indicadores: ADR firme en fines de semana y RevPAR que sube por encima del precio cuando la ocupación se estira en esas puntas.

Hay otro factor que pisa más fuerte que antes: la antelación de compra. El visitante internacional planifica y asegura precio; el residente espera y busca oportunidad. Este desfase obliga a mover inventario con bisturí: si se abre demasiado pronto el descuento, se erosiona el promedio; si se llega tarde a días débiles, se pierde ocupación que podría haberse captado con paquetes o con valor añadido en lugar de bajar precio.

Mercados emisores: quién manda en las reservas

El Reino Unido y Alemania explican, entre ambos, casi la mitad de las noches de no residentes en septiembre. Lo hacen por historia, por vínculos con turoperación y por doble cobertura de producto: costa y urbe. Francia suma tanto por proximidad a Cataluña y norte peninsular como por el creciente interés por ciudades medianas y rutas gastronómicas. Países Bajos aporta un visitante muy sensible a calidad-precio que alterna costa, cicloturismo y city breaks. Estados Unidos, por su parte, gana peso en Madrid, Barcelona y Andalucía con un gasto por estancia superior a la media y con interés en lujo urbano y experiencias.

Este mosaico de mercados emisores se traduce en políticas de precio distintas. Donde manda el cliente de alto gasto, las subidas del ADR se absorben mejor si el producto acompaña. Donde la competencia es más intensa en tres y cuatro estrellas, un avance del 5 % en tarifa ya puede desplazar reservas hacia barrios alternativos, aparhoteles o incluso viviendas turísticas reguladas. Es aquí donde la consistencia de marca, el estado de conservación del activo y la experiencia marcan más.

Qué se juega el sector en el último tramo del año

El cierre del ejercicio se apoya en una partitura con pocos secretos. Canarias gana protagonismo con estancias medias más largas y clima a favor; Madrid y Barcelona mantienen programación de ferias y congresos que sostiene el ADR en semanas clave; las capitales medianas compiten por escapadas y por el tirón navideño; la costa peninsular explota golf, gastronomía y turismo sénior. Si septiembre es guía, veremos precios firmes, ocupación controlada y una estrategia clara: defender margen antes que volumen.

El riesgo pasa por dos carriles ya conocidos. Primero, la conectividad aérea y el coste de los billetes: cualquier ajuste relevante en capacidad o precios puede modular la demanda de no residentes con rapidez. Segundo, la regulación local: la implantación de tasas turísticas o cambios en la ordenación de la vivienda turística alteran la distribución del flujo en barrios y ciudades, y mueven la competencia entre hoteles, apartamentos y otras modalidades. Nada de eso es nuevo, pero explica por qué la gestión fina del canal y del posicionamiento de producto será tan relevante como la tarifa pública.

En el día a día, el sector ya está explotando tres palancas discretas para cerrar bien el año: valor añadido frente a descuento —para reforzar percepción sin tocar el PVP—; gestión dinámica de mínimos de estancia y cierres de inventario por canal —para evitar valles innecesarios—; y paquetes temáticos (gastronomía, bienestar, cultura) que elevan el ticket por huésped sin “abaratar” la marca. Nada de trucos, solo orden en el inventario y coherencia entre lo que se promete y lo que se entrega.

Lo que deja septiembre en el tablero hotelero

Las cifras de septiembre dejan un mensaje inequívoco. España ingresa más por habitación con precios al alza y ocupación confortable, sostenida por un turismo internacional que no afloja y por destinos que han sabido reposicionar su oferta. Las pernoctaciones crecen poco, sí, pero las tarifas suben más, y el RevPAR mejora gracias a una distribución inteligente y a la fuerza del lujo y del cuatro estrellas. En el mapa, Baleares marca el ritmo del precio, Cataluña calibra y Estepona ejemplifica el techo de tarifa y rentabilidad. Andalucía, Cataluña y Comunidad Valenciana concentran la escapada del residente; Baleares, Cataluña y Canarias capturan al no residente. Reino Unido y Alemania siguen mandando en las reservas, con Francia, Países Bajos y Estados Unidos aportando músculo.

Todo esto compone un escenario menos de volumen y más de valor. El sector vende menos noches que grandes saltos de la prepandemia, pero cobra mejor por cada habitación disponible. Esa será la vara de medir en lo que resta de año: proteger el precio medio, cuidar la experiencia para que el cliente acepte la tarifa, y distribuir con precisión para rellenar huecos sin sacrificar margen. Si se mantiene la pauta, el año cerrará con ingresos por habitación por encima del pasado aunque el conteo de noches no se dispare. Es, en el fondo, el mismo equilibrio que revela septiembre: menos ruido, más bisturí.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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