Salud
¿Por qué más de la mitad de los adultos de la UE tiene sobrepeso?
Más de la mitad de los adultos de la UE tiene sobrepeso. España registra un 51,2 %, mientras Malta lidera la obesidad e Italia marca el mínimo.

Resumen
- El 51,7 % de los adultos de la UE tiene sobrepeso según Eurostat
- España registra un 51,2 % de sobrepeso y un 14,9 % de obesidad
- Malta lidera la obesidad e Italia marca la tasa más baja de la UE
Más de la mitad de los adultos de la Unión Europea pesa por encima de los valores considerados normales según el índice de masa corporal. El dato tiene una precisión incómoda: el 51,7 % de las personas de 18 años o más se encontraba en situación de sobrepeso en 2025. De ese total, un 16,3 % tenía obesidad y otro 35,4 % estaba en la categoría que Eurostat denomina preobesidad.
España apenas se aparta de la fotografía comunitaria. El 51,2 % de los adultos españoles tiene sobrepeso: un 14,9 % presenta obesidad y un 36,3 % preobesidad. Medio punto por debajo de la media europea. Estadísticamente es una diferencia pequeña; sanitariamente, tampoco permite demasiadas celebraciones.
Los nuevos datos dibujan una Europa en la que el exceso de peso ha dejado de ser un fenómeno minoritario para convertirse en una característica de buena parte de la población adulta. Y también muestran diferencias notables entre países y entre hombres y mujeres.
El 51,7 % de los adultos europeos supera un IMC de 25
Eurostat utiliza el índice de masa corporal (IMC) para clasificar el peso. Se obtiene dividiendo los kilos de una persona por el cuadrado de su altura en metros. Un adulto con un IMC igual o superior a 30 entra en la categoría de obesidad; entre 25 y menos de 30, en la de preobesidad. Ambas forman, estadísticamente, el sobrepeso.
Así se llega al 51,7 %: 16,3 % de obesidad más 35,4 % de preobesidad. Dicho de una manera bastante menos administrativa, algo más de uno de cada dos adultos de la UE se encuentra por encima del umbral de IMC 25.
En el extremo contrario aparece el bajo peso, reservado a valores inferiores a 18,5. Su incidencia es mucho menor, aunque también deja diferencias llamativas por sexo.
El IMC sirve sobre todo para analizar grandes poblaciones. No cuenta toda la historia de una persona —dos cuerpos con idéntico índice pueden tener composiciones muy distintas—, pero permite observar tendencias generales con una regla común. Y la tendencia europea resulta difícil de disimular detrás de los decimales.
España tiene un 51,2 % de sobrepeso y un 14,9 % de obesidad
España queda prácticamente pegada a la media de la Unión Europea. Su tasa de obesidad es del 14,9 %, frente al 16,3 % comunitario, mientras que la preobesidad alcanza el 36,3 %, ligeramente por encima del 35,4 % registrado en el conjunto de los Veintisiete.
La suma deja el sobrepeso español en el 51,2 %, apenas cinco décimas por debajo del promedio europeo. Es decir, también en España más de la mitad de la población adulta se encuentra dentro de las categorías de preobesidad u obesidad utilizadas por Eurostat.
La comparación evita dos lecturas fáciles. España no figura entre los países con mayor obesidad de la UE, pero tampoco puede presentarse como una excepción mediterránea protegida por ensaladas, aceite de oliva y paseos al atardecer. La estadística, poco sensible al folclore nutricional, coloca al país en una posición muy cercana a la media europea.
Malta encabeza la obesidad de la UE e Italia registra el mínimo
Las diferencias entre países son grandes cuando se observa específicamente la obesidad. Malta alcanza el 26,6 %, lo que significa que más de una cuarta parte de su población adulta entra en esa categoría. Le siguen Letonia, con un 24,6 %, y Finlandia, con un 23,2 %.
En el otro extremo aparece Italia, con solo un 7 % de obesidad, la proporción más baja registrada. Después se sitúan Grecia, con un 12,8 %, y Rumanía, con un 12,9 %.
Conviene no mezclar magnitudes. Estos porcentajes comparan obesidad, no el conjunto del sobrepeso. Una población puede presentar una tasa relativamente baja de obesidad y, al mismo tiempo, contar con muchas personas dentro del intervalo de preobesidad. El titular grueso —más de media Europa tiene sobrepeso— reúne ambas categorías.
La distancia entre Malta e Italia es especialmente gráfica: casi 20 puntos porcentuales separan sus tasas de obesidad. Europa comparte mercado, moneda en buena parte del territorio y toneladas de legislación; el cuerpo de sus habitantes, por lo visto, sigue obedeciendo a geografías bastante distintas.
Los hombres presentan bastante más sobrepeso que las mujeres
La brecha por sexo es uno de los datos más claros. Entre los hombres de la UE, la obesidad alcanza el 17,4 % y la preobesidad el 41,9 %. Sumadas ambas categorías, aproximadamente el 59,3 % de los hombres adultos tiene sobrepeso.
Entre las mujeres, la obesidad se sitúa en el 15,3 % y la preobesidad en el 29,3 %, lo que lleva el total hasta aproximadamente el 44,6 %.
La diferencia resulta especialmente pronunciada en la preobesidad: 41,9 % frente a 29,3 %, más de doce puntos porcentuales. No estamos ante una pequeña desviación estadística, sino ante dos perfiles bastante distintos dentro de una misma población.
El bajo peso muestra justo el patrón contrario
Cuando se mira el extremo inferior del IMC, la relación se invierte. El 2,9 % de las mujeres de la Unión Europea se encuentra en situación de bajo peso, frente a solo el 1 % de los hombres.
La fotografía completa, por tanto, no consiste simplemente en que los europeos pesan más. Los datos revelan una distribución desigual: mayor prevalencia del exceso de peso entre los hombres y mayor presencia del bajo peso entre las mujeres.
Qué significa realmente estar en preobesidad
La palabra puede sonar más alarmante de lo que pretende. Eurostat emplea preobesidad como una categoría estadística para los adultos con un IMC situado entre 25 y menos de 30. No significa que todas esas personas vayan a desarrollar obesidad ni que compartan exactamente el mismo estado de salud.
Tampoco un IMC aislado funciona como una radiografía perfecta. El cálculo relaciona peso y altura, pero no distingue por sí solo entre grasa, masa muscular y otras características corporales. Es una herramienta estadística sencilla, útil para comparar millones de personas con el mismo criterio, no una sentencia individual escrita por una calculadora.
Esa cautela importa porque el grueso del 51,7 % europeo no está formado por personas con obesidad. Más de dos tercios del grupo con sobrepeso pertenece a la franja de preobesidad. El matiz cambia bastante la lectura del dato sin hacerlo irrelevante.
Europa ya no puede tratar el sobrepeso como una excepción
La cifra publicada para 2025 deja una imagen nítida: el sobrepeso afecta a la mayoría de los adultos de la Unión Europea y España reproduce casi exactamente ese patrón. No es una anomalía localizada en dos o tres países ni un fenómeno encerrado en un grupo pequeño de población.
También rompe algunos clichés cómodos. Italia registra la menor obesidad mientras Malta encabeza la tabla; Finlandia aparece entre los países con las tasas más elevadas y España permanece cerca de la media. Ni el norte, ni el sur, ni la supuesta dieta perfecta explican por sí solos un mapa europeo bastante más complejo.
La estadística reduce todo a una fórmula aparentemente fría —kilos divididos por metros al cuadrado—, pero detrás aparece un cambio social mucho más amplio. Uno de cada dos adultos de la UE tiene sobrepeso. Cuando una categoría supera el 50 %, deja de describir a “los otros”. Empieza, sencillamente, a describir a Europa.












