Actualidad
¿Por qué Rufián quiere un Gobierno del PSOE sometido a soberanistas?
Rufián vuelve a defender un Gobierno del PSOE condicionado por fuerzas soberanistas de izquierdas y sitúa la vivienda en el centro del pulso.

Imagen: Ministry of the Presidency, Government of Spain / Wikimedia Commons, Attribution
Resumen
- Rufián quiere un PSOE condicionado por las izquierdas soberanistas
- La vivienda vuelve a situar a ERC frente al PSOE y también frente a Junts
- La propuesta enlaza con su plan para unir a la izquierda alternativa
Gabriel Rufián quiere que el PSOE pueda seguir encabezando el Gobierno, pero bajo una dependencia política mucho mayor de las izquierdas soberanistas para sacar adelante sus principales medidas. Ese es el sentido de la expresión, deliberadamente contundente, utilizada por el portavoz de ERC cuando afirma que desea un Ejecutivo socialista «sometido» a esas fuerzas: habla de una correlación parlamentaria en la que ERC y otros partidos territoriales de izquierdas tengan capacidad efectiva para condicionar la acción del PSOE.
Rufián ha recuperado esa idea tras el desahucio de Maricarmen, de 87 años, de la vivienda madrileña en la que había residido durante más de siete décadas. El dirigente republicano criticó duramente al PSOE, pero rechazó que la respuesta política pase simplemente por romper cualquier entendimiento que pueda facilitar una mayoría alternativa de PP y Vox. Su fórmula consiste en dar más fuerza parlamentaria a quienes puedan presionar a los socialistas desde su izquierda.
Qué ha dicho Gabriel Rufián y por qué vuelve a esta idea
La frase que ha colocado de nuevo a Rufián en el centro del debate político no deja demasiado espacio para la interpretación. El portavoz de ERC escribió que quiere «un gobierno del PSOE sometido a las fuerzas soberanistas de izquierdas», dentro de un mensaje en el que acusaba a los socialistas de vivir del mal menor y defendía reforzar a las fuerzas capaces de condicionar sus políticas.
No es, sin embargo, una ocurrencia nacida esta semana. Rufián lleva meses utilizando el verbo «someter» para describir el tipo de relación que desea entre el Partido Socialista y los partidos situados a su izquierda. En abril, durante un acto junto a Irene Montero, llegó a mencionar expresamente a ERC, EH Bildu y Adelante Andalucía entre las organizaciones que, a su juicio, deberían ejercer ese contrapeso.
La palabra es gruesa. También buscada. Pero detrás del envoltorio hay una mecánica bastante reconocible en un Parlamento fragmentado: un partido puede ocupar la Presidencia del Gobierno y, al mismo tiempo, depender de otros grupos para aprobar presupuestos, leyes o decretos. En ese escenario, cada votación importante obliga a negociar.
Qué significa realmente «someter» al PSOE
Rufián no ha planteado que ERC dirija formalmente al Partido Socialista ni que el PSOE pierda la Presidencia. El sentido de su propuesta es parlamentario y político: pretende que los socialistas necesiten a formaciones soberanistas de izquierdas para construir mayorías y que esa necesidad tenga consecuencias concretas sobre las políticas del Ejecutivo.
Ahí está el matiz importante. Tener la Presidencia no equivale a disponer de todos los votos del Congreso. La calculadora parlamentaria tiene bastante menos épica que un mitin, pero suele mandar más. Lo que Rufián plantea es desplazar el centro de gravedad de las negociaciones hacia la izquierda soberanista, de forma que el respaldo al PSOE no sea automático ni gratuito políticamente.
La idea de una izquierda soberanista lleva meses sobre la mesa
El planteamiento forma parte de una propuesta más ambiciosa que Rufián ha defendido durante 2026: construir un espacio capaz de reunir a fuerzas soberanistas y de izquierda para las próximas elecciones generales, sin que todas ellas tengan necesariamente que diluir sus propias identidades políticas.
En septiembre volvió a insistir en una candidatura común de la izquierda alternativa y sostuvo que todavía había tiempo para intentar articularla. La idea enlaza con intervenciones anteriores en las que había defendido aproximar a organizaciones como ERC, EH Bildu, BNG, Compromís y otros actores del espacio progresista.
Su planteamiento dibuja, por tanto, dos movimientos relacionados: buscar una mayor coordinación electoral antes de las generales y aumentar después la capacidad de presión de esas fuerzas sobre un eventual Gobierno socialista. No son exactamente la misma operación, aunque Rufián las presenta como partes de una misma lógica política.
ERC no ha hecho suya toda la propuesta de Rufián
Aquí aparece una diferencia relevante. Las iniciativas personales del portavoz parlamentario y las decisiones orgánicas de Esquerra Republicana no siempre han avanzado al mismo ritmo. La denominada «vía Rufián» nació como una propuesta impulsada por el diputado y encontró reservas dentro de su propio partido y entre otras organizaciones llamadas a participar en ella.
Por eso conviene separar dos cuestiones que suelen mezclarse. Una es que ERC utilice sus diputados para negociar medidas con un Gobierno del PSOE, algo habitual en la dinámica parlamentaria. Otra bastante distinta es constituir una candidatura electoral conjunta de ámbito estatal alrededor de Rufián o de cualquier otro dirigente.
Esa segunda operación continúa abierta y encuentra posiciones diferentes dentro de la izquierda alternativa. Mientras Rufián sigue defendiendo la unidad, IU ha descartado alianzas electorales con fuerzas soberanistas en el proyecto que prepara junto a Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar. Irene Montero, en cambio, se ha mostrado favorable a que el portavoz de ERC pudiera participar en unas eventuales primarias abiertas.
La vivienda explica el momento elegido
La nueva declaración de Rufián tampoco aparece en el vacío. Llega en plena discusión política provocada por el desahucio de Maricarmen y mientras el Gobierno trata de sacar adelante nuevas medidas sobre vivienda, un terreno en el que necesita volver a cuadrar una mayoría parlamentaria complicada.
El caso ha intensificado las diferencias sobre el alcance de las medidas antidesahucios. Al mismo tiempo, PSOE y Junts mantienen contactos alrededor del decreto de vivienda, una negociación que Rufián considera equivocada en sus actuales términos. Su posición es que el Gobierno y las fuerzas de izquierdas deberían acordar primero sus medidas y situar después a Junts ante la decisión de apoyarlas o rechazarlas.
Ese razonamiento conecta directamente con su idea de un PSOE «sometido». Para el portavoz republicano, la cuestión no consiste únicamente en quién ocupa La Moncloa, sino en qué partidos poseen votos suficientes para influir sobre las decisiones del Ejecutivo en asuntos como vivienda, políticas sociales o legislación económica.
Rufián coloca la vista en las próximas generales
El otro elemento de fondo es el futuro de la izquierda alternativa. Rufián lleva meses advirtiendo sobre su fragmentación y defendiendo distintas fórmulas de cooperación para las próximas elecciones generales. El 9 de septiembre insistió públicamente en que todavía había tiempo para construir una candidatura común, aunque esa propuesta sigue sin contar con el respaldo conjunto de todos los espacios a los que interpela.
La cuestión volverá a tener escaparate televisivo el domingo 27 de septiembre, cuando Salvados emitirá una entrega protagonizada por Rufián frente a cinco votantes de izquierdas. En el avance del programa, el dirigente republicano vuelve a situar la falta de acuerdos entre las diferentes familias progresistas como uno de los problemas centrales de ese espacio político.
No existe, pese a todo, una candidatura común acordada ni una fórmula definitiva que reúna a esas organizaciones. La propuesta de Rufián continúa en discusión, con posiciones distintas en ERC, Podemos, Sumar, IU y las diferentes fuerzas territoriales. La coincidencia sobre la necesidad de evitar la fragmentación no implica necesariamente acuerdo sobre cómo hacerlo, bajo qué siglas o con qué liderazgo.
El debate de fondo está en quién condiciona al Gobierno
La palabra «sometido» convierte una discusión bastante árida sobre mayorías parlamentarias en un titular eléctrico, pero el planteamiento concreto de Gabriel Rufián es más preciso: acepta la posibilidad de un Gobierno encabezado por el PSOE siempre que las izquierdas soberanistas acumulen suficiente peso para influir de manera efectiva sobre sus decisiones.
Su propuesta combina así dos objetivos políticos que él mismo ha vinculado durante los últimos meses: impedir que la fragmentación de la izquierda reduzca su representación y aumentar la capacidad negociadora de los partidos soberanistas frente al PSOE. No equivale a un acuerdo electoral cerrado ni representa una estrategia conjunta ya asumida por todas las organizaciones mencionadas.
La discusión que plantea Rufián va, en definitiva, más allá de quién ocupe La Moncloa. En un Congreso donde las mayorías dependen de varios grupos, el poder político también se mide por algo bastante menos vistoso: quién dispone de los votos que faltan cuando un Gobierno necesita aprobar sus principales medidas.

Economía¿Cuánto subirán las pensiones en 2027 y cuánto cobrarán los jubilados?
EconomíaFallace Francisco Ros García, heredero del imperio Ros Casares
Actualidad¿Quién es Ane Lindane y por qué será juzgada por escarnio en Bilbao?
Actualidad¿Qué santo se celebra hoy, 24 de septiembre, y cuál es su historia?
Actualidad¿Qué tiempo hará el 24 de septiembre en España comunidad a comunidad?
Economía¿Por qué el bono de EE. UU. a 10 años alcanza el 5,13% y qué implica?
Tecnología¿Por qué TikTok Shop está creciendo tan rápido en el comercio español?
Actualidad¿Cómo combatirá Alemania el fraude en ayudas a ciudadanos de la UE?
HistoriaEfemérides del 24 de septiembre: ¿qué pasó en España y en el mundo?
Historia¿Cuándo nació el código postal y cómo cambió para siempre el correo?
Naturaleza¿Por qué las ardillas entierran nueces y luego las olvidan? El motivo
Ocio¿Qué dijo Marcelo al elegir entre leyendas del Real Madrid en TikTok?




















