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¿Qué revelan los cuatro soldados hallados en la selva de Da Nang?
Dos operaciones en Da Nang recuperan restos de cuatro soldados, con botones, casquillos, vendas y una muestra genética que podría identificarlos.

Foto: U.S. Air Force / Wikimedia Commons — Operation Holly 1970, dominio público.
Resumen
- Cuatro soldados han sido recuperados en dos zonas diferentes de Da Nang
- Uno apareció junto a botones, ropa y dos casquillos de munición AK
- Un resto de Mậu Long conserva una muestra apta para análisis de ADN
La tierra sigue devolviendo nombres que todavía no conocemos. Cuatro soldados caídos han sido localizados en dos operaciones distintas en Da Nang, en el centro de Vietnam, entre restos óseos, botones de uniforme, fragmentos de ropa, material sanitario y, en uno de los enterramientos, dos casquillos de munición para fusil AK.
Los hallazgos, comunicados este 14 de septiembre de 2026, no corresponden a una misma fosa. Uno de los cuerpos apareció en una zona de bosque antiguo de la comuna de Trà Giáp y continúa sin identificar. Los otros tres fueron recuperados en Mậu Long, en la comuna de Quế Phước, y las autoridades los sitúan en el periodo de la guerra de resistencia vietnamita contra el colonialismo francés. En este segundo caso, uno de los restos reúne condiciones para intentar una identificación mediante ADN.
Un soldado desconocido bajo la vieja selva de Trà Giáp
El primero de los hallazgos se produjo el 13 de septiembre después de que el mando militar de Trà Giáp recopilara testimonios de vecinos y recorriera una zona de bosque en la que se sospechaba que podían permanecer enterrados combatientes fallecidos. La investigación partió, precisamente, de la memoria de los habitantes de la zona, una fuente especialmente valiosa cuando el paisaje ha cambiado durante décadas.
La pista procedía de Trần Ngọc Liên, de 79 años, y su hijo Trần Minh Trúc, de 45, residentes en la aldea número 3. Sus indicaciones permitieron señalar dos posibles puntos de enterramiento en medio de una vegetación que había ido borrando caminos, referencias y huellas humanas.
En uno de ellos aparecieron los restos de un soldado. Cerca había dos botones, dos casquillos de AK, restos de ropa muy deteriorada y una lámina de plástico. Objetos pequeños, casi domésticos vistos desde nuestro tiempo; allí, sin embargo, son piezas de un puzle bastante más serio.
La identidad del fallecido no ha podido establecerse. Tampoco se ha comunicado oficialmente su unidad ni el momento concreto en el que murió, de modo que sería precipitado convertir los casquillos en una respuesta histórica automática. Las autoridades continúan comprobando documentación y testimonios y mantienen abierta la búsqueda del segundo enterramiento señalado por los vecinos.
Los objetos pueden contar mucho, pero no dicen un nombre
En este tipo de excavaciones, una hebilla, un botón o una pieza de tejido sirven para reconstruir el contexto del enterramiento. A veces permiten asociar unos restos con determinada unidad, época o tipo de equipamiento. No equivalen, por sí solos, a una identificación. El valor está en el conjunto: posición de los restos, objetos, archivos y testimonios.
Eso explica la cautela con la que se está manejando el hallazgo de Trà Giáp. Los casquillos de AK son especialmente llamativos, pero la investigación deberá cruzarlos con el lugar exacto, testimonios, archivos militares y cualquier otro vestigio recuperado. La selva conserva. También confunde.
Otros tres soldados aparecen en Mậu Long
Casi al mismo tiempo, otro equipo trabajaba en un escenario diferente de Da Nang. Tras tres días de búsqueda bajo lluvias persistentes, militares y autoridades locales localizaron tres restos humanos en Mậu Long, dentro de la comuna de Quế Phước.
Aquí la historia oral era mucho más precisa. Dos vecinos, Bùi Tiến Nghĩa y Hà Nẩm, habían indicado los lugares en los que, según recuerdos familiares y testimonios conservados durante generaciones, existieron enterramientos de soldados.
La zona tuvo en los años cuarenta un pequeño puesto para atender a combatientes heridos, levantado cerca de Khe Cái y frente a Gò Vảy Ốc. Junto a él existía una trinchera en zigzag de entre 66 y 70 metros, posteriormente rellenada y transformada en terreno de cultivo. El paisaje hizo lo suyo: donde hubo guerra acabaron creciendo árboles.
Según lo transmitido por sus padres, Bùi Tiến Nghĩa sabía que en una ladera próxima al jardín familiar habían existido seis tumbas, situadas aproximadamente a 80 metros del cauce cercano.
Más extraordinario resulta el testimonio de Hà Nẩm. Cuando era niño, alrededor de 1946 y 1947, acudía a aquel puesto sanitario y recuerda haber visto cómo se atendía a los heridos utilizando material rudimentario, incluso vainas o fibras secas de banano para realizar vendajes.
Botones, vendas y dos pequeños frascos de vidrio
Las excavaciones confirmaron parte de aquella memoria. Los equipos recuperaron tres conjuntos de restos, acompañados por dos recipientes de vidrio, botones, trozos de tela y fragmentos de material empleado para vendar heridas.
La coincidencia entre los objetos y el antiguo puesto sanitario refuerza el contexto proporcionado por los testigos. Las autoridades vietnamitas atribuyen estos tres soldados al periodo de la lucha contra el colonialismo francés.
No aparecieron restos en los otros tres puntos examinados dentro de la zona. Esto también importa: el relato transmitido durante décadas hablaba de seis enterramientos, pero la excavación no permite afirmar que todos continúen allí. El terreno fue alterado, cultivado y transformado durante cerca de ocho décadas.
Los tres cuerpos permanecen bajo custodia del mando militar de Quế Phước mientras se preparan los procedimientos de homenaje y sepultura establecidos por las autoridades vietnamitas.
El ADN abre una posibilidad que antes no existía
Uno de los tres restos recuperados en Mậu Long se encontraba en condiciones adecuadas para extraer una muestra destinada al análisis genético. Es probablemente el dato con mayor capacidad para cambiar el final de esta historia.
Conservar un objeto ayuda a reconstruir una vida militar; disponer de ADN puede devolver una identidad. Para ello se necesita después una muestra familiar compatible o una referencia genética incorporada a las bases de datos que Vietnam está desarrollando para sus soldados desaparecidos.
El tiempo juega en contra. Los restos se degradan, los familiares directos envejecen y los testigos de los enterramientos desaparecen. De ahí el peculiar valor que adquiere un recuerdo aparentemente minúsculo: dónde estaba una zanja, en qué ladera se cavaron unas tumbas, qué árbol crecía al lado. La memoria oral funciona casi como un mapa arqueológico.
Una gran búsqueda nacional detrás de los hallazgos
Las operaciones de Da Nang forman parte de una campaña mucho más amplia emprendida por Vietnam para localizar e identificar a combatientes cuyos restos permanecen desaparecidos o enterrados sin nombre.
La denominada campaña de 500 días y noches comenzó en 2026 y se prolongará hasta julio de 2027. El programa combina testimonios ciudadanos, documentación militar, excavaciones, desactivación de explosivos y análisis genéticos. Su objetivo nacional incluye localizar miles de restos y ampliar de forma considerable la recogida de muestras de ADN.
Da Nang reforzó este trabajo durante el verano con un equipo especializado de búsqueda. No se trata únicamente de abrir antiguas fosas. Antes hay que reconstruir un territorio que muchas veces ya no existe como lo recordaban quienes vivieron allí: caminos desplazados, cauces modificados, colinas cultivadas, construcciones nuevas y zonas afectadas por décadas de erosión.
Y quedan todavía municiones y explosivos sin detonar en numerosos antiguos escenarios de guerra. Excavar no es exactamente levantar tierra con una pala y esperar. Cada metro puede contener una respuesta o un peligro.
Cuando una vieja historia familiar se convierte en evidencia
Los dos hallazgos de Da Nang tienen algo en común pese a pertenecer a investigaciones diferentes: comenzaron con información aportada por habitantes de la zona.
En Trà Giáp fueron un padre y su hijo quienes guiaron a los equipos hasta el bosque. En Mậu Long, las referencias procedían en parte de recuerdos transmitidos de padres a hijos y, en parte, de la memoria directa de un hombre que había conocido aquel puesto de atención a heridos cuando todavía era un niño.
Ochenta años después, un recuerdo conservado en una familia ha terminado conduciendo hasta tres soldados.
No hay todavía nombres para esos restos. Tampoco para el combatiente encontrado junto a los botones y los dos casquillos de AK. Eso es precisamente lo que falta por resolver.
Cuatro soldados vuelven a salir de la tierra de Da Nang
Por ahora, los hechos permiten dibujar una escena nítida sin rellenar los huecos con imaginación: cuatro soldados han sido recuperados en dos lugares diferentes de Da Nang; tres están vinculados por las autoridades a la guerra contra el colonialismo francés y un cuarto continúa pendiente de identificación y datación precisa.
Quedan un análisis de ADN, archivos por revisar, familias por localizar y al menos otro posible enterramiento por comprobar en la selva de Trà Giáp. Los botones, las vendas, el cristal, la ropa deshecha y esos dos casquillos llevan décadas bajo tierra.
No son todavía un nombre. Pero han dejado de ser silencio.

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