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Los estrenos de cine del 20 al 22 de febrero que destacan

Un fin de semana de contrastes: del desastre apocalíptico a la animación delicada y los dramas españoles.

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qué ver en cines 20-22 febrero

La cartelera española del fin de semana del 20 al 22 de febrero de 2026 reúne diez estrenos de ficción y animación, además de un título documental, con tonos muy distintos: hay una familia que abandona un refugio tras una catástrofe, un thriller político ambientado en la dictadura brasileña, una tormenta mortal en los Pirineos y una comedia negra atravesada por lo sobrenatural. No es una semana dominada por una sola clase de película; cada propuesta construye su propio clima.

Entre los lanzamientos más visibles están Greenland 2: Migration y El agente secreto, aunque el cine español ocupa un espacio amplio con El fantasma de mi mujer, Balandrau, viento salvaje y La boda. La animación de Little Amélie, el terror de La maldición de Shelby Oaks y relatos más íntimos como Las líneas discontinuas y Sin conexión completan una oferta en la que la escala y el ritmo cambian de sala en sala. También llega Inmaculada, un documental de temática religiosa, mientras que Chase Atlantic: Lost in Heaven propone una experiencia de concierto en pantalla grande.

Una cartelera marcada por el movimiento y la supervivencia

Varias de las historias de esta semana empiezan cuando alguien debe abandonar un lugar conocido. En Greenland 2: Migration, una familia sale de un refugio subterráneo y atraviesa una Europa devastada; en El agente secreto, un hombre intenta rehacer su vida mientras el pasado y el poder político lo cercan. Balandrau, viento salvaje parte de una excursión en los Pirineos que se transforma en una lucha contra el tiempo y el clima. El desplazamiento no es solo físico: en La boda y Sin conexión, los viajes y los cambios de vida ponen a prueba vínculos que parecían asentados.

Ese hilo común no convierte las películas en variaciones de una misma fórmula. Unas buscan la tensión inmediata de la aventura o el terror; otras se detienen en la intimidad, la memoria o las decisiones tomadas bajo presión. La diferencia se nota tanto en la duración como en el tono: El agente secreto se extiende durante 2 horas y 40 minutos, mientras Little Amélie concentra su mirada en 77 minutos. La elección depende menos de un género dominante que del tipo de experiencia que apetezca en la sala, desde el espectáculo de gran escala hasta un relato pausado y de observación.

Greenland 2: Migration lleva la catástrofe a las carreteras

Gerard Butler y Morena Baccarin vuelven a interpretar a los miembros de la familia Garrity en esta secuela dirigida por Ric Roman Waugh. Han pasado cinco años desde el desastre causado por los fragmentos de un cometa y la vida bajo tierra ya no basta: los supervivientes abandonan el refugio de Groenlandia para buscar un lugar habitable en Europa. El trayecto, de 98 minutos de duración, convierte la huida en el motor de la película y traslada el peligro desde el encierro hasta un paisaje abierto, pero lejos de ser seguro.

El objetivo es llegar al llamado Cráter, descrito como un oasis con aire respirable en Francia. El camino está lleno de terremotos, estructuras dañadas y otros supervivientes, de modo que la amenaza no procede únicamente de la naturaleza. El hijo de la familia, Nathan, interpretado por Roman Griffin Davis, sostiene parte del vínculo emocional en medio de la acción. La película apuesta por la tensión física y por los obstáculos del viaje, más que por convertir la catástrofe en una explicación científica. La carretera funciona aquí como una prueba de resistencia: cada tramo separa a los personajes de la promesa de seguridad.

La secuela se mueve así entre dos escalas. En la pequeña, la familia intenta mantenerse unida después de años de encierro; en la grande, el continente aparece como un territorio fragmentado que obliga a confiar en desconocidos y a seguir avanzando. Esa combinación permite que las escenas de peligro tengan una dimensión personal, aunque el atractivo principal siga siendo el cine de supervivencia concebido para la pantalla grande. Para quien prefiera una historia de ritmo sostenido y escenarios de desastre, es uno de los estrenos más claramente orientados al espectáculo del fin de semana.

El agente secreto convierte la huida en un thriller político

La película de Kleber Mendonça Filho cambia la catástrofe natural por una amenaza humana. Wagner Moura interpreta a Marcelo, un hombre de unos 40 años que llega a Recife en 1977, durante la dictadura militar brasileña, con la intención de recomponer su vida y reencontrarse con su hijo. Pero su pasado no tarda en alcanzarlo: aparecen fuerzas gubernamentales, amenazas e identidades difíciles de descifrar. El carnaval, con su bullicio y su energía colectiva, contrasta con el clima de vigilancia que rodea al protagonista.

El relato dura 160 minutos y avanza sin buscar siempre la velocidad de un thriller convencional. La tensión se construye poco a poco, a través de escenas que dejan espacio a los personajes y a un contexto político que no es mero decorado. La película llega a las salas españolas el 20 de febrero de 2026 con cuatro nominaciones al Oscar, entre ellas las de mejor película y mejor actor para Moura, y con premios obtenidos en Cannes en 2025 por su director y su protagonista. Ese recorrido la sitúa entre los títulos de mayor conversación internacional, aunque su propuesta pide atención y paciencia más que acción continua.

Frente a Greenland 2, donde el peligro adopta la forma de ruinas, terremotos y desplazamientos, aquí la amenaza está ligada a la represión, la desinformación y el control de las vidas. Marcelo busca una salida, pero cada paso parece reducir el margen para decidir por sí mismo. La película une así el suspense con una mirada histórica: el destino individual no puede separarse del sistema que persigue al personaje. Es una opción para quienes prefieran un drama político de largo recorrido y una atmósfera que permanece después de abandonar la sala.

El cine español se mueve entre lo sobrenatural y la montaña

En El fantasma de mi mujer, María Ripoll lleva la comedia negra a un matrimonio aparentemente tranquilo. Fernando mantiene una relación con Julia, que una noche lo llama para contarle que ha atropellado a María y necesita ayuda para ocultar el cadáver. Él intenta explicar la desaparición de su esposa a la policía, pero entonces recibe una llamada de la propia María. A partir de esa irrupción, lo que parecía un enredo criminal empieza a rozar lo imposible. Javier Rey, Loreto Mauleón, María Hervás y Macarena Gómez encabezan el reparto de una película de 98 minutos.

La premisa mezcla adulterio, culpa y presencia sobrenatural sin abandonar el registro cómico. Su interés está en la manera en que una mentira, pensada para contener una crisis, multiplica los problemas y altera las reglas de la casa. El humor negro no borra las consecuencias de los actos de los personajes; las vuelve más incómodas al colocar lo absurdo junto a una situación grave. La película convierte el salón doméstico en un escenario de sospecha, donde cada explicación puede ser una coartada o una señal de que la realidad ya no funciona como antes.

Un paisaje mucho menos doméstico domina Balandrau, viento salvaje, dirigida por Fernando Trullols y rodada en catalán. La historia recrea la tragedia ocurrida el 30 de diciembre de 2000, cuando un grupo de amigos inició el ascenso al Balandrau y una tormenta desencadenada por el torb transformó la excursión en una situación extrema. Ese viento violento, propio de las montañas pirenaicas, es el centro de una película de 116 minutos con Álvaro Cervantes, Bruna Cusí, Marc Martínez, Anna Moliner y Pep Ambròs, entre otros.

La montaña no aparece como una postal ni como un fondo neutral. La película la presenta como un entorno capaz de cambiar de carácter con rapidez: una salida que parecía posible se convierte en una lucha contra el frío, la visibilidad y el tiempo. Al estar basada en un hecho real, la tensión no depende de descubrir si existe una amenaza, sino de observar cómo se desarrolla una emergencia en un lugar donde cada decisión está condicionada por el clima. El paisaje es aquí el principal antagonista, y la nieve deja de ser decorado para convertirse en una fuerza que limita los movimientos y estrecha las opciones.

La boda y Sin conexión miran las relaciones desde lugares distintos

La boda, dirigida por Pedro Cenjor, parte de una decisión condicionada por la necesidad. Felisa, interpretada por Elena Furiase, vive con su madre y depende en buena medida de su pensión. Adelaida, una clienta, le propone casarse con su hijo Sebastián, encarnado por Daniel Chamorro. Él se resiste al principio, pero acaba aceptando; ambos viajan a Motril para una semana de luna de miel que altera sus vidas. Margarita Lascoiti y Antonio Dechent forman parte del reparto de este drama de 105 minutos.

La película observa cómo una unión que comienza como un acuerdo puede dejar al descubierto expectativas, dependencias y diferencias que no se resuelven con la ceremonia. El viaje a Motril desplaza a los personajes de su rutina y los obliga a convivir en una situación nueva, pero el cambio de escenario no hace desaparecer el peso de las decisiones previas. El matrimonio funciona como punto de partida para hablar de necesidad y autonomía, no como una promesa automática de felicidad.

Sin conexión, cuyo título original es Is This Thing On?, sitúa la crisis en una pareja que se enfrenta a un divorcio inminente. Bradley Cooper dirige y participa en la película; Will Arnett interpreta a Alex, que intenta encontrar un propósito en la comedia neoyorquina, mientras Tess, interpretada por Laura Dern, revisa los sacrificios hechos por la familia. La crianza compartida y la identidad individual forman parte de un drama cómico de 124 minutos, en el que también aparece Andra Day.

En lugar de tratar la separación como un acontecimiento aislado, la historia se fija en los cambios que introduce en la vida cotidiana. Alex busca un escenario nuevo para probarse a sí mismo; Tess se enfrenta a lo que ha dejado en segundo plano durante años. La comedia sirve para observar el desconcierto y las contradicciones de una ruptura, no para hacerlas desaparecer. El centro del relato está en cómo una relación puede cambiar de forma cuando dos personas deben reorganizar su vida y su papel como padres.

Animación, terror y un drama sobre la memoria

Little Amélie ofrece una pausa visual distinta dentro de una cartelera con varios títulos de tensión. La película francesa de animación, dirigida por Maïlys Vallade y Liane-Cho Han Jin Kuang, adapta La metafísica de los tubos, de Amélie Nothomb, y sigue los primeros años de una niña belga criada en Japón. Dura 77 minutos y su estilo delicado, cercano a la acuarela, acompaña una historia centrada en la forma en que una niña empieza a interpretar el mundo. La cinta llega además con una nominación al Oscar a la mejor película de animación.

El atractivo de Little Amélie no depende de una aventura de ritmo acelerado. Su mirada se construye desde la infancia, cuando lo cotidiano puede parecer extraño y las palabras todavía no alcanzan para ordenar lo que se ve. La adaptación convierte esa percepción en una decisión estética: el dibujo no solo ilustra la historia, también marca su sensibilidad. La película propone una experiencia de observación y descubrimiento, diferente de la animación familiar basada sobre todo en la acción y el gag.

El terror llega con La maldición de Shelby Oaks, dirigida por Chris Stuckmann. La trama sigue la desaparición de una hermana y la obsesión de quienes buscan respuestas, hasta que un demonio asociado a los recuerdos de infancia vuelve a ocupar el centro de la investigación. Dura 91 minutos y cuenta con Camille Sullivan, Brendan Sexton III, Keith David, Michael Beach y Robin Bartlett. Su estreno está previsto para el 20 de febrero y la recomendación de edad indicada es a partir de los 16 años.

La película combina un misterio familiar con elementos sobrenaturales y una estructura reconocible para el género: alguien desaparece, la búsqueda se prolonga y lo que parecía un recuerdo empieza a adquirir peso en el presente. Esa mezcla deja abierta la frontera entre una amenaza real y el miedo que los personajes arrastran desde niños. A su lado, Las líneas discontinuas se acerca a un registro social más íntimo. Anxos Fazáns dirige este drama rodado en gallego, de alrededor de 90 minutos, sobre Bea, una mujer de 50 años que atraviesa un divorcio, y Denís, un hombre trans de 28 años que vive la precariedad laboral.

Un suceso inesperado reúne a ambos personajes y altera la dirección de sus vidas. La película no los plantea como figuras intercambiables: cada uno llega al encuentro con una edad, una experiencia y unas dificultades propias. Su vínculo permite explorar la soledad y las formas de apoyo que pueden surgir entre personas que no parten del mismo lugar. El encuentro es el mecanismo que abre el relato, pero el interés está en cómo cada personaje procesa aquello que no puede controlar.

Un documental religioso y un concierto completan la oferta

Inmaculada, título español de I Am the Immaculate Conception, amplía la cartelera hacia el documental religioso. Michal Kondrat dirige una película de 81 minutos centrada en el dogma de la Inmaculada Concepción y en las apariciones de Lourdes de 1858. La propuesta combina testimonios de expertos, textos y recreaciones para abordar un tema de fe desde una estructura documental. Su tono y su materia la sitúan en un espacio muy concreto de la programación, lejos de la ficción de género que domina algunos de los otros estrenos.

Que una película de estas características comparta cartelera con una secuela apocalíptica, una comedia negra y un thriller político muestra la amplitud de públicos a los que se dirigen las salas. No todas las películas buscan el mismo tipo de conversación ni despiertan el mismo interés: en este caso, la obra se orienta a quienes quieran acercarse a la historia religiosa y a las interpretaciones que se articulan alrededor del dogma. El formato documental combina explicación y recreación para trasladar ese contenido a la pantalla.

También se programa Chase Atlantic: Lost in Heaven, un film de concierto de 101 minutos grabado en el O2 Arena. Su planteamiento convierte la sala en un espacio de música y espectáculo, más cercano a la experiencia de un directo que a una película narrativa convencional. No ocupa el mismo lugar que los estrenos de ficción, pero amplía las posibilidades del cine para quienes prefieren ver una actuación en pantalla grande y con sonido envolvente.

Estrenos que también amplían la semana en las plataformas

La oferta del fin de semana no se limita a las salas. Entre los lanzamientos y títulos disponibles en plataformas figura 56 Days, un thriller psicológico de ocho episodios protagonizado por Karla Souza. Un encuentro fortuito entre Oliver, interpretado por Avan Jogia, y Ciara, a quien da vida Dove Cameron, se convierte en una relación intensa. Cincuenta y seis días después aparece un cuerpo sin identificar en el apartamento de Oliver, y la investigación reconstruye los hechos mediante dos líneas temporales. La serie está disponible en Prime Video.

El formato de doble cronología hace que el espectador reciba información en momentos distintos, mientras la pesquisa policial intenta aclarar quién es la víctima y qué ocurrió. La investigación corre a cargo de una policía interpretada por Souza, y el relato juega con la desconfianza que despierta el romance visto desde el desenlace. El suspense nace de conocer primero el resultado y reconstruir después el camino, una estructura distinta a la progresión lineal de un largometraje.

Wild Boys: Strangers in Town, disponible en Paramount+, es un documental en dos partes sobre dos hermanos que aparecieron en 2003 en un pueblo de la Columbia Británica, en Canadá. Afirmaban haber crecido aislados en el bosque, sin escuela ni atención médica y sin registros que acreditaran su existencia. Una madre de la localidad los acogió, pero el caso atrajo la atención de periodistas y autoridades, y la curiosidad del pueblo fue creciendo alrededor de la historia.

La serie documental se sostiene en el contraste entre el relato de los jóvenes y la necesidad de averiguar quiénes eran y de dónde venían. El caso también muestra cómo una comunidad pequeña puede convertirse en escenario de una investigación pública, con vecinos, medios y autoridades observando a sus protagonistas. En Netflix, Being Gordon Ramsay sigue al chef entre su vida familiar, su negocio internacional y el mayor lanzamiento de su carrera, a lo largo de seis episodios. Las plataformas aportan historias de no ficción y suspense para quienes prefieren continuar el fin de semana fuera de la sala.

La variedad de estos días refleja dos maneras de elegir una película: dejarse llevar por el tamaño del espectáculo o buscar una historia cuyo tono se aleje de lo habitual. Greenland 2: Migration ofrece supervivencia y acción; El agente secreto, un thriller político pausado; Balandrau, viento salvaje convierte un episodio real en drama de montaña, y Little Amélie apuesta por la delicadeza de la animación. Entre ambos extremos quedan la comedia negra, el terror, los relatos de pareja y el documental. El fin de semana propone una cartelera de contrastes, donde el viaje de cada película importa tanto como el destino al que conduce.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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