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¿Qué debe temer España de Uruguay en el partido decisivo del Mundial?
España se juega el liderato ante una Uruguay herida: amenazas, tácticas, posibles onces, cuentas del grupo y dónde ver el partido en directo.

Resumen
- España se clasifica si gana o empata, pero una derrota complica su cruce
- Uruguay amenaza con presión alta, Valverde, Darwin y mucho balón parado
- El partido es el sábado 27 a las 02:00 y se ve en La 1 y RTVE Play
España debe temer de Uruguay su presión agresiva, la potencia de Federico Valverde en campo abierto y un partido roto, lleno de segundas jugadas, choques y carreras hacia atrás. No tanto el juego mostrado por la Celeste en este Mundial —dos empates y demasiadas grietas— como su necesidad. El equipo de Marcelo Bielsa afronta el encuentro al borde del precipicio y está obligado a alterar el guion desde el primer minuto.
La Roja llega en mejor posición, líder del Grupo H con cuatro puntos y una diferencia de goles de más cuatro, después del empate sin goles ante Cabo Verde y la goleada por 4-0 frente a Arabia Saudí. Le sirve puntuar para clasificarse, pero jugar pensando únicamente en el empate sería una invitación bastante poco elegante al desastre: Uruguay vive mejor en el caos que en la paciencia.
El Uruguay-España se disputa en la madrugada del viernes al sábado 27 de junio, a las 02:00 en la España peninsular —una hora menos en Canarias—, en el Estadio Akron de Zapopan, dentro del área metropolitana de Guadalajara. Allí serán las 18:00 del viernes. El partido podrá verse gratis en La 1 y RTVE Play, además de estar disponible en DAZN Mundial.
Uruguay no llega bien, pero llega obligada
La clasificación dibuja una rareza. España es primera con cuatro puntos; Uruguay y Cabo Verde suman dos; Arabia Saudí tiene uno. Nadie imaginaba que los uruguayos llegarían a la última jornada sin haber ganado a los dos rivales teóricamente menores del grupo. Empataron 1-1 con Arabia Saudí y 2-2 con Cabo Verde, concediendo tres goles y dejando la impresión de que su fútbol corre más deprisa que sus certezas.
Uruguay ha intentado mandar, pero no siempre ha sabido qué hacer cuando el rival le ha entregado la pelota. El equipo de Bielsa necesita espacios, movimiento y ritmo físico. Contra bloques cerrados se vuelve más previsible: acumula jugadores por delante del balón, adelanta a los laterales y acaba exponiendo una defensa demasiado abierta. Ahí apareció el problema frente a Cabo Verde, que apenas necesitó unas cuantas llegadas para encontrar premio.
España, sin embargo, no se encerrará como aquellos adversarios. Y eso puede favorecer a ambos. La Roja dispondrá de más metros para atacar, pero Uruguay también encontrará un paisaje más adecuado para activar sus transiciones, soltar a sus extremos y lanzar a Darwin Núñez contra los centrales.
La ausencia de Ronald Araújo, lesionado en el gemelo, resta velocidad y contundencia a la zaga uruguaya. Giorgian de Arrascaeta, uno de los pocos futbolistas capaces de inventar una ventaja entre líneas sin necesidad de correr una maratón, también está fuera por problemas físicos. Bielsa podría recuperar como titular a José María Giménez, cuya presencia aportaría mando, juego aéreo y ese viejo perfume competitivo que Uruguay echa de menos. No es poca cosa.
Lo que debe temer España de Bielsa
Bielsa no suele colocar una barricada y rezar. Su Uruguay tratará de presionar la salida española mediante referencias individuales, empujando a los centrales hacia las bandas y cerrando el pase interior hacia Rodri. El objetivo será que España juegue antes de mirar, que Unai Simón o los centrales golpeen en largo y que el balón caiga en una zona donde Ugarte, Bentancur y Valverde puedan disputar la segunda jugada.
Ese mecanismo puede incomodar a una selección acostumbrada a organizar cada ataque desde atrás. Si Pedri y Dani Olmo reciben de espaldas, rodeados y lejos de Rodri, España perderá fluidez. El partido se convertiría en una sucesión de balones divididos, faltas, saques de banda y carreras. Música de taberna para Uruguay; ruido molesto para la Roja.
La respuesta española deberá ser sencilla, aunque ejecutarla no lo sea: atraer la primera presión, encontrar al tercer hombre y cambiar de orientación antes de que la Celeste pueda bascular. Cuando la presión de Bielsa se rompe, no se abre una rendija. Se abre una avenida.
Presión, transiciones y balón parado
El primer peligro aparecerá tras las pérdidas españolas. Pedro Porro y Cucurella suelen avanzar muchos metros para ensanchar el campo, mientras Rodri queda como sostén por delante de los centrales. Una entrega imprecisa en esa estructura puede dejar a España defendiendo un tres contra tres, con Valverde conduciendo y Darwin atacando la profundidad. Ese es el escenario que conviene evitar.
Valverde no necesita instalarse cerca del área para influir. Puede romper desde atrás, golpear desde media distancia o lanzar un pase de cuarenta metros hacia Maximiliano Araújo. Su zancada convierte una recuperación corriente en una ocasión de gol. No hay que darle metros, pero tampoco salir a cazarlo sin cobertura: el uruguayo es especialmente dañino cuando arrastra a un rival y libera el pasillo siguiente.
Manuel Ugarte aporta robo y agresividad; Rodrigo Bentancur, pausa y pase vertical. Por fuera, Agustín Canobbio y Maxi Araújo ofrecen piernas para atacar la espalda de los laterales. Si juega Darwin Núñez, Uruguay ganará una amenaza directa que obliga a los centrales a retroceder y permite que Valverde llegue desde segunda línea.
También está el balón parado. Giménez, Cáceres, Darwin y Mathías Olivera forman un grupo de rematadores poderoso. España no ha encajado en el torneo, pero una falta lateral mal defendida puede borrar ochenta minutos de control. Uruguay lleva décadas demostrando que un córner feo también cuenta como fútbol, aunque los estetas finjan no haberlo visto.
A todo ello se suma la altitud de Guadalajara, superior a los 1.500 metros. La pelota viaja algo más ligera y el esfuerzo sostenido pesa antes en las piernas. España deberá gestionar el ritmo, sobre todo si Uruguay convierte la primera media hora en una persecución colectiva. El oxígeno, como el talento, tampoco es infinito.

Cómo puede hacer daño la Roja
Uruguay presenta virtudes evidentes, pero sus debilidades son igualmente visibles. Ha concedido tres goles frente a Arabia Saudí y Cabo Verde, ha cometido errores cerca de su área y no ha encontrado una estructura defensiva estable cuando el rival supera la primera presión. Sus laterales adelantan la posición, Ugarte debe cubrir demasiado terreno y los centrales quedan expuestos a recibir de cara a su portería.
España puede atacar esa grieta con amplitud real. Lamine Yamal deberá fijar al lateral izquierdo y obligar a Maxi Araújo a retroceder; en el otro costado, Nico Williams puede atacar el espacio que deje Guillermo Varela. Si ambos extremos reciben aislados, con tiempo para encarar, Uruguay tendrá que enviar ayudas y empezarán a aparecer huecos en la frontal.
Mikel Oyarzabal será importante sin necesidad de vivir dentro del área. Sus descensos entre líneas pueden arrastrar a Giménez o Cáceres y abrir la profundidad para los extremos. Frente a Arabia Saudí marcó dos goles y participó constantemente en la circulación ofensiva. No es un delantero de estatua, sino una pieza móvil que ensucia las referencias defensivas.
Rodri y Pedri deben imponer una cierta serenidad con balón. Uruguay querrá que cada posesión parezca la última de la noche; España necesita recordar que el partido dura noventa minutos y que el rival es quien tiene prisa. Moverlo, obligarlo a correr hacia los lados y golpear cuando su presión pierda coordinación. Sin precipitación, pero sin convertir la posesión en una mecedora.
La Celeste también ha mostrado dificultades para atacar defensas organizadas. Si España evita pérdidas comprometidas y obliga a Uruguay a elaborar en estático, el equipo de Bielsa puede atascarse. Tiene futbolistas de enorme despliegue, aunque menos claridad cuando debe encontrar pases cortos en espacios mínimos. La ausencia de Giorgian de Arrascaeta agrava esa carencia.
Alineaciones probables y decisiones clave
Bielsa podría mantener su dibujo flexible entre el 4-1-4-1 y el 4-3-3, con Fernando Muslera en la portería; Guillermo Varela, José María Giménez, Sebastián Cáceres y Mathías Olivera en defensa; Manuel Ugarte como mediocentro, acompañado por Rodrigo Bentancur y Federico Valverde; Agustín Canobbio y Maximiliano Araújo en los costados, con Darwin Núñez como delantero.
La principal incógnita uruguaya está en el centro del ataque. Federico Viñas fue titular ante Cabo Verde, pero la necesidad de ganar favorece la entrada de Darwin Núñez, más veloz y adecuado para castigar la espalda de la defensa española. Bielsa también podría reservar a Giménez si entiende que todavía no está preparado para sostener un partido de máxima exigencia, aunque su jerarquía invita a pensar lo contrario.
Luis de la Fuente dispone de casi toda la plantilla. El posible once español estaría formado por Unai Simón; Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte y Marc Cucurella; Rodri, Pedri y Dani Olmo; Lamine Yamal, Mikel Oyarzabal y Nico Williams.
La duda aparece en la izquierda. Álex Baena comenzó de titular ante Arabia Saudí y ofrece más participación interior, mientras que Nico aporta un desborde que puede resultar especialmente dañino contra una defensa uruguaya obligada a adelantar metros. Elegir a Baena permitiría controlar mejor la posesión; apostar por Nico implicaría atacar sin anestesia el espacio exterior.
Tampoco sería extraño algún retoque en defensa o en el centro del campo, teniendo en cuenta que España afrontaría su primer cruce eliminatorio pocos días después. Sin embargo, la posibilidad de terminar segunda y encontrarse inmediatamente con Argentina, campeona del mundo y primera asegurada del Grupo J, reduce el margen para las rotaciones experimentales. El laboratorio está muy bien, salvo cuando detrás de la puerta espera Messi.
Las cuentas, el historial y dónde ver el partido
Una victoria dejaría a España primera con siete puntos, sin depender del Cabo Verde-Arabia Saudí. Como campeona del Grupo H se enfrentaría en dieciseisavos a la segunda clasificada del Grupo J, plaza todavía pendiente de adjudicación. Evitaría, en cualquier caso, a Argentina en esa primera ronda.
El empate elevaría a la Roja hasta los cinco puntos y garantizaría su clasificación. También conservaría normalmente el liderato, aunque Cabo Verde podría arrebatárselo con una goleada frente a Arabia Saudí capaz de borrar la ventaja española en la diferencia de goles. Como España y Cabo Verde empataron 0-0, el tanteo exacto, los goles marcados y los criterios de desempate entrarían entonces en escena.
La derrota entregaría el primer puesto a Uruguay, que alcanzaría los cinco puntos. España terminaría segunda si Cabo Verde no gana; si los africanos vencen, la Roja caería a la tercera plaza y dependería de la clasificación comparada entre los doce terceros. Cuatro puntos y una diferencia favorable suelen bastar en un formato que concede el pase a ocho de ellos, pero no existiría una garantía absoluta hasta cerrarse todos los grupos.
Acabar segunda tendría una consecuencia bastante concreta: el cruce de dieciseisavos sería contra Argentina. Quedar tercera abriría un abanico condicionado por la combinación definitiva de los ocho mejores terceros. Mucha calculadora para una selección española que puede resolver el asunto ganando.
El historial ofrece calma, aunque los archivos nunca han defendido un córner. Uruguay no ha vencido a España en diez enfrentamientos: cinco triunfos de la Roja y cinco empates. Los dos precedentes mundialistas acabaron igualados, 2-2 en Brasil 1950 y 0-0 en Italia 1990. La Celeste terminaría conquistando aquel Mundial de 1950, de modo que el empate contra España no le salió precisamente caro.
El duelo más reciente se disputó en la Copa Confederaciones de 2013, con victoria española por 2-1. Pedro y Roberto Soldado marcaron para el equipo de Vicente del Bosque; Luis Suárez redujo distancias mediante una falta directa. Han pasado trece años, varias generaciones y unos cuantos debates sobre el fin de los ciclos. El fútbol, siempre tan dado a enterrar equipos antes de tiempo, vuelve a juntar a las dos selecciones.
El Uruguay-España comenzará a las 02:00 del sábado 27 de junio en la España peninsular, a la 01:00 en Canarias, a las 18:00 del viernes en Guadalajara y a las 21:00 en Uruguay. La retransmisión gratuita será ofrecida por La 1 y RTVE Play. También podrá seguirse mediante DAZN Mundial, mientras RNE ofrecerá la narración radiofónica.
Una madrugada para jugar con la cabeza fría
España es favorita por calidad, momento y posición en el grupo. Ha marcado cuatro goles, no ha recibido ninguno y encadena 33 partidos sin perder. Uruguay, por el contrario, llega sin victorias, con bajas importantes y bajo una presión que se escucha incluso desde la otra orilla del Atlántico.
Pero ahí reside el peligro. La Celeste no necesita demostrar que ha sido mejor durante el torneo; necesita fabricar un partido feroz durante una noche. Puede hacerlo con la energía de Valverde, el robo de Ugarte, la profundidad de Darwin y una presión capaz de incomodar la salida española. Si el encuentro se ensucia, se acelera y se llena de duelos, Uruguay crecerá.
La Roja deberá gobernar sin dormirse, atacar sin partirse y recordar que la clasificación no se protege retrocediendo durante noventa minutos. Controlar el balón, castigar los espacios y no regalar transiciones: nada exótico, nada misterioso. A veces el fútbol de élite consiste simplemente en no encender la cerilla junto al bidón de gasolina.

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