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68 españoles sin localizar en Venezuela: ¿dónde llamar y qué hacer?

Exteriores busca a 68 españoles tras los terremotos de Venezuela: contactos consulares, ayuda española y cómo actuar frente a nuevas réplicas

Publicado

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Embajada de España en Venezuela

Resumen

  • Exteriores busca a 68 españoles aún sin localizar en Venezuela
  • El Consulado atiende emergencias en el +58 424 209 0264
  • España activa la UME y un hospital de campaña para apoyar el rescate

Un total de 68 ciudadanos españoles sigue sin haber sido localizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores después de los devastadores terremotos que golpearon Venezuela. Cualquier español que se encuentre a salvo, resida en el país o estuviera allí por turismo o trabajo debe contactar cuanto antes con el Consulado General de España en Caracas mediante el teléfono +58 424 209 0264. Los familiares que llamen desde España disponen del +34 910 001 249, la línea de la División de Emergencia Consular.

No hace falta estar herido ni haber perdido la vivienda para comunicar la situación. Basta con seguir en Venezuela y no haber confirmado que se está bien. Exteriores necesita cerrar el censo de ciudadanos españoles y separar a quienes sufren una emergencia real de quienes simplemente han quedado incomunicados por los apagones, la caída de las redes móviles o el caos de las primeras horas. Conviene facilitar el nombre completo, el número de DNI o pasaporte español, la ubicación, un teléfono disponible y una frase sencilla: estoy a salvo o necesito asistencia.

Los dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, registrados con apenas unos segundos de diferencia, han dejado al menos 188 muertos, 1.520 heridos y 157 desaparecidos, según el balance comunicado durante la tarde del 25 de junio. La cifra seguirá moviéndose mientras los equipos de rescate acceden a edificios colapsados y zonas todavía aisladas. En una catástrofe así, las estadísticas tienen la estabilidad de una pared agrietada.

Un censo contrarreloj entre cortes de luz y teléfonos mudos

El término empleado por el Gobierno español es importante: los 68 ciudadanos están sin localizar, no declarados oficialmente desaparecidos. No significa necesariamente que se encuentren bajo los escombros, hospitalizados o en peligro. Muchos pueden estar perfectamente bien, pero sin electricidad, cobertura o acceso a internet para contactar con sus familias o con las autoridades consulares.

José Manuel Albares explicó que Exteriores trabaja para conocer la situación de una comunidad española que ronda las 150.000 personas, a las que se suman viajeros y ciudadanos de paso que no figuran necesariamente en el Registro de Matrícula Consular. Buena parte posee doble nacionalidad y vive desde hace décadas en Venezuela, lo que vuelve el recuento más complejo: no siempre aparece primero la nacionalidad española en los registros hospitalarios o de emergencia.

Por eso, quien ya haya hablado con sus familiares también debería comunicar su estado al Consulado si todavía no lo ha hecho. Una llamada de veinte segundos puede retirar un nombre de la relación de personas pendientes de localizar. Y, de paso, libera tiempo para buscar a quien de verdad no responde.

Exteriores no había ofrecido al difundirse la cifra de 68 un balance oficial definitivo de ciudadanos españoles fallecidos o heridos. Durante la jornada circularon informaciones sobre una mujer hispano-venezolana entre las víctimas, aunque distintas instituciones pidieron prudencia ante las dificultades para obtener una confirmación administrativa completa. En estas horas, un apellido difundido antes de tiempo puede causar tanto daño como un silencio.

Teléfonos y canales oficiales para españoles en Venezuela

El contacto prioritario dentro de Venezuela es el 0424 209 0264. Desde otro país debe marcarse como +58 424 209 0264. Es la línea de emergencia del Consulado General de España en Caracas, funciona las 24 horas y está reservada para asuntos graves que afecten a ciudadanos españoles: desapariciones, lesiones, hospitalizaciones, pérdida de documentación en una situación de desamparo o peligro para la integridad física.

Desde España, la División de Emergencia Consular atiende en el +34 910 001 249. Este número sirve para que los familiares comuniquen que no consiguen localizar a una persona o aporten datos que puedan ayudar a encontrarla. No es una centralita para trámites ordinarios, visados o citas. En medio de un desastre, preguntar por una renovación de pasaporte en esa línea sería algo parecido a detener una ambulancia para consultar el horario del ambulatorio.

También permanece disponible el correo emergencia.caracas@maec.es, especialmente útil cuando la red telefónica está saturada pero todavía funciona la conexión de datos. La Embajada de España en Venezuela mantiene su centralita en el +58 212 627 0300 y el correo general emb.caracas@maec.es, aunque las emergencias deben dirigirse primero a los canales específicos.

La información oficial se actualiza en el portal del Ministerio de Asuntos Exteriores, en los espacios institucionales de la Embajada de España en Venezuela y del Consulado General en Caracas. En la red social X conviene seguir las cuentas oficiales de la Embajada, el Consulado y Exteriores. El Consulado también utiliza Instagram. Son los canales oficiales adecuados para conocer cambios de ubicación, restricciones de atención o nuevas líneas telefónicas.

El edificio consular de Caracas ha sufrido daños de cierta envergadura, mientras que los desperfectos de la Embajada serían menores. Ambos servicios continúan operativos, pero no es recomendable presentarse físicamente en sus instalaciones sin una indicación expresa. Una fachada que parece estable puede dejar de serlo con una réplica; la arquitectura, cuando tiembla el suelo, pierde enseguida su aire de certeza.

Qué información debe facilitar una familia

Cuando una persona no responde, Exteriores necesita datos concretos, no una narración desordenada de veinte minutos. Deben comunicarse el nombre y los apellidos, fecha de nacimiento, DNI o pasaporte español si se conoce, teléfonos venezolanos y españoles, dirección habitual, lugar donde se encontraba durante los terremotos, hora del último contacto y nombres de quienes estaban con ella.

Resulta útil añadir una fotografía reciente y cualquier circunstancia médica relevante, pero esos documentos deben enviarse únicamente por canales oficiales. No deben publicarse pasaportes, direcciones privadas ni historiales médicos en redes sociales. En cada tragedia aparecen perfiles falsos que piden dinero, recogen datos personales o se atribuyen labores de rescate inexistentes. La miseria también sabe utilizar un teléfono.

Una sola persona de la familia debería actuar como interlocutora con Exteriores. Las llamadas duplicadas consumen recursos y pueden generar expedientes paralelos sobre el mismo ciudadano. Cuando se restablezca el contacto, hay que avisar inmediatamente al mismo número al que se comunicó la desaparición. Encontrar a alguien es una buena noticia; comunicarlo también forma parte de la ayuda.

Cuando la llamada no consigue entrar

Las redes venezolanas sufren interrupciones y una llamada fallida no demuestra que el teléfono esté apagado ni que la persona se encuentre en peligro. Conviene espaciar los intentos, probar mensajes de texto —que necesitan menos señal— y enviar un correo breve con todos los datos en un único mensaje. Repetir una llamada cada diez segundos solo consume batería en ambos extremos.

Los españoles que estuvieran temporalmente en Venezuela pueden actualizar sus datos en el Registro de Viajeros del Ministerio de Asuntos Exteriores. Esta herramienta permite indicar la ubicación, el itinerario y un contacto familiar para que la Unidad de Emergencia Consular pueda localizar al viajero durante una crisis. No sustituye la llamada urgente, pero añade una pieza más al mapa.

Para una emergencia inmediata dentro del país, como un derrumbe, un incendio, una persona atrapada o una lesión grave, debe marcarse el 911 de Venezuela. El consulado coordina asistencia y protección consular, pero no sustituye a los bomberos, las ambulancias ni a Protección Civil. Primero se salva la vida; después llegan los papeles.

Cómo actuar mientras continúan las réplicas

Las autoridades venezolanas han advertido del riesgo de nuevos movimientos y de edificios estructuralmente debilitados. Quien se encuentre en una construcción dañada debe salir cuando pueda hacerlo con seguridad y no regresar hasta que exista una evaluación técnica. Hay que mantenerse lejos de fachadas, cristales, postes, cables eléctricos, cornisas, árboles y muros que puedan desplomarse.

Si vuelve a temblar dentro de un inmueble estable, la recomendación es agacharse, proteger la cabeza y el cuello y refugiarse bajo una mesa resistente, sujetándola. No conviene correr hacia las escaleras durante la sacudida ni utilizar ascensores. Los marcos de las puertas tampoco son ese santuario mágico que durante años vendieron algunas películas: en las construcciones modernas no suelen ofrecer una protección especial.

El suministro de gas directo ha sido suspendido temporalmente en numerosos edificios y existen cortes de agua y electricidad. Si se percibe olor a gas o daños en una tubería, no deben encenderse mecheros, velas, interruptores ni aparatos eléctricos. La llave puede cerrarse únicamente cuando resulte seguro hacerlo. Los teléfonos deben mantenerse cargados con baterías externas y utilizarse con moderación.

Tras el seísmo conviene llevar calzado cerrado y resistente por la presencia de cristales, metales y cascotes. Las personas gravemente heridas no deben moverse salvo que exista riesgo inmediato de incendio o derrumbe. Una hemorragia puede comprimirse con una tela limpia mientras llega ayuda. El agua de recipientes abiertos, depósitos dañados o tuberías rotas no debe consumirse sin confirmación sanitaria.

La Guaira ha sido declarada zona de desastre, el aeropuerto internacional de Maiquetía continúa cerrado por daños y los servicios de metro y ferrocarril han sido suspendidos. Los desplazamientos innecesarios complican la entrada de ambulancias, maquinaria y equipos de rescate. Salir a curiosear, grabar edificios o acercarse a una zona acordonada no informa: estorba.

En redes sociales circulan vídeos antiguos, balances sin origen y supuestas alertas que no proceden de ningún organismo. La información debe contrastarse con Protección Civil, las autoridades locales, la Embajada, el Consulado o los medios con presencia sobre el terreno. El bulo viaja ligero; no necesita combustible, carretera ni permiso de aterrizaje.

España prepara el envío de la UME y un hospital de campaña

El Gobierno español ha preparado un destacamento de la Unidad Militar de Emergencias y un equipo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. El operativo transportará material de primera necesidad, entre él mantas, esterillas, equipos sanitarios y pastillas para potabilizar agua.

El destino previsto es la ciudad de Valencia, en el estado Carabobo, debido al cierre del aeropuerto de Maiquetía. La AECID desplegará su hospital de campaña y cuenta con el apoyo de su base logística en Panamá, activada para movilizar suministros y personal hacia Venezuela.

La ayuda se coordina con el Gobierno venezolano y con los mecanismos internacionales de respuesta. Los equipos especializados en estructuras colapsadas trabajan con perros, cámaras, sensores y herramientas de corte para localizar supervivientes. Las primeras horas son decisivas, aunque los rescates pueden continuar varios días. Bajo los escombros, cada ruido cuenta.

La asistencia española no se limita a los ciudadanos españoles. La UME y la Cooperación Española actuarán dentro del dispositivo humanitario general, atendiendo las necesidades determinadas sobre el terreno. A la hora de levantar una losa de hormigón, el pasaporte de quien está debajo es lo último que importa.

Cada contacto reduce una ausencia

Los 68 españoles no localizados representan una fotografía provisional tomada en medio de una red de comunicaciones rota. La cifra puede bajar rápidamente cuando vuelva la electricidad, entren los mensajes acumulados y las familias confirmen que sus allegados están bien. También puede cambiar si aparecen nuevos casos que todavía no habían sido comunicados.

Quien esté a salvo debe llamar al +58 424 209 0264 desde Venezuela. Quien busque desde España a un familiar debe utilizar el +34 910 001 249. En una emergencia inmensa, confirmar que no se necesita ayuda no es una molestia burocrática. Es despejar un nombre, cerrar una búsqueda y permitir que los recursos avancen hacia otra puerta, otro hospital, otro edificio todavía en silencio.

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