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¿Qué es el APUS NEO 18, el pseudosatélite probado en Fuerteventura?

Fuerteventura prueba el APUS NEO 18, un pseudosatélite solar que superó 24 horas de vuelo y anticipa nuevos usos en vigilancia y comunicaciones.

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el APUS NEO 18

Resumen

  • El APUS NEO 18 superó las 24 horas de vuelo sobre Fuerteventura
  • Es un pseudosatélite solar pensado para observación y comunicaciones
  • La prueba refuerza a Canarias como laboratorio europeo de tecnología HAPS

Fuerteventura ha servido de pista de pruebas para un pequeño salto de la aviación española hacia un territorio todavía extraño: el que queda entre los drones convencionales y los satélites. El APUS NEO 18, una aeronave no tripulada alimentada por energía solar y desarrollada por Mira Aerospace, ha completado en la isla el primer vuelo de más de 24 horas de un pseudosatélite realizado en España. Despegó desde el Canarias Stratoport for HAPS & UAS y regresó a las mismas instalaciones después de permanecer más de un día seguido en el aire.

La palabra puede llevar a engaño. No es un satélite, no sale al espacio y tampoco orbita alrededor de la Tierra. Es una plataforma aérea de gran altitud, conocida técnicamente como HAPS —High Altitude Platform System—, concebida para permanecer muchas horas o incluso días sobre una zona y realizar tareas de observación, comunicaciones o vigilancia ambiental. En este vuelo llegó a unos 15.000 pies, aproximadamente 4.570 metros, después de partir durante la noche y continuar su ascenso tras el amanecer.

La prueba terminó durante la madrugada del miércoles 16 de septiembre y constituye un nuevo paso dentro de una campaña que Fuerteventura lleva desarrollando desde finales de 2025. Entonces comenzaron las operaciones del APUS NEO 18 en Canarias; ahora la novedad no era simplemente hacerlo despegar, sino demostrar que podía sostener un vuelo continuado superior a 24 horas. Poco a poco, que en aeronáutica experimental suele ser una expresión bastante sensata.

Más de 24 horas en el aire sobre Fuerteventura

El APUS NEO 18 despegó alrededor de la medianoche del martes 15 de septiembre desde el Estratopuerto de Canarias, situado en el Parque Tecnológico de Fuerteventura. La operación comenzó aprovechando el periodo en el que el aeropuerto de la isla estaba cerrado. El aparato atravesó posteriormente el espacio aéreo situado en sus proximidades y puso rumbo hacia el este. Cuando llegó la luz del día, continuó su ascenso hasta aproximarse a los 15.000 pies de altitud.

Que el vuelo comenzara de noche tampoco es un detalle menor para una aeronave propulsada mediante energía solar. Esta clase de plataformas necesita gestionar cuidadosamente la electricidad almacenada y la producida por sus paneles durante las horas de luz. La resistencia no depende solo de mantener las alas arriba; entran también en juego la meteorología, el consumo de los equipos, las baterías, la carga útil y la trayectoria programada.

La plataforma fue operada por especialistas del Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales, CATEC, y la gestión de la operación correspondió a la unión temporal formada por Telespazio Ibérica y Pegasus Aero Group. También participaron en la coordinación AESA, ENAIRE, la Dirección General de Aviación Civil, AENA, SAERCO y el Ejército del Aire y del Espacio. Volar durante un día entero quizá suene a autonomía. Hacerlo dentro de un espacio aéreo utilizado por aviones comerciales exige, además, bastante coordinación técnica y aeronáutica.

Qué es realmente un pseudosatélite HAPS

El concepto de pseudosatélite intenta describir precisamente esa posición intermedia. Un avión convencional despega, realiza su ruta y aterriza; un satélite trabaja desde la órbita. Un HAPS pretende permanecer durante largos periodos a gran altura, cubriendo de manera persistente una determinada superficie sin necesidad de alcanzar el espacio.

Ahí aparece su principal atractivo. Desde arriba puede observar extensiones muy amplias y, a diferencia de muchos satélites, permanecer concentrado sobre una región concreta. También puede aterrizar, cambiar sus sensores, recibir mantenimiento y volver a despegar. Es, dicho sin demasiado vocabulario aeroespacial, algo parecido a disponer de una torre de observación gigantesca y móvil colocada en el cielo.

Un avión enorme que pesa sorprendentemente poco

El APUS NEO 18 tiene 18 metros de envergadura. Las especificaciones publicadas sobre el modelo sitúan su longitud alrededor de los 12 metros y su peso ligeramente por encima de los 45 kilos, cifras llamativas para unas alas comparables en anchura a las de aeronaves mucho más pesadas. Su diseño extremadamente ligero responde precisamente a la necesidad de mantenerse durante muchas horas utilizando energía solar.

Mira Aerospace, filial de la compañía tecnológica Space42, ha diseñado el modelo para operaciones de observación terrestre y conectividad. Las especificaciones del APUS NEO 18 contemplan una altitud operativa máxima de hasta 18.000 metros y capacidad para transportar sensores y otros equipos. Eso no significa que haya alcanzado esa cota en Fuerteventura: durante esta última misión permaneció muy por debajo, en torno a los 4,6 kilómetros.

Por qué puede llamarse pseudosatélite sin llegar al espacio

La diferencia es sustancial. La estratosfera comienza aproximadamente entre los 10 y 15 kilómetros de altura, dependiendo de la latitud y de las condiciones atmosféricas, mientras que los satélites operan muchísimo más arriba. Un HAPS pertenece jurídica y físicamente al mundo de la aviación, aunque algunas de sus funciones se parezcan a las de una infraestructura espacial.

El nombre, por tanto, habla de lo que hace, no de dónde está. Puede mantener cámaras, sensores o sistemas de comunicaciones durante mucho tiempo mirando prácticamente el mismo territorio, algo especialmente útil cuando se necesita información continua y no fotografías tomadas únicamente cuando pasa un satélite.

De los incendios a la vigilancia de la biodiversidad

El vuelo forma parte del proyecto ISSEC, vinculado al Canarias Geo Innovation Program 2030. El objetivo no consiste únicamente en comprobar cuánto aguanta una aeronave en el aire. La tecnología se está ensayando para usos relacionados con la gestión de emergencias, los incendios forestales, la seguridad, la biodiversidad y la vigilancia medioambiental.

Una plataforma de este tipo podría, por ejemplo, seguir durante horas la evolución de un gran incendio y transmitir imágenes y datos prácticamente en tiempo real. Un satélite ofrece una perspectiva formidable, pero su órbita determina cuándo vuelve a pasar sobre el mismo lugar. Un avión convencional tiene otra limitación obvia: combustible, tripulación y tiempo de vuelo. El HAPS busca ocupar ese espacio entre ambos sistemas.

Mira Aerospace ha probado además cargas de observación con sensores ópticos e infrarrojos y transmisión de información en tiempo real. La compañía plantea el APUS NEO 18 tanto para observación de la Tierra como para servicios de conectividad, aunque esas aplicaciones dependen de la configuración de cada misión y de las autorizaciones correspondientes.

El vuelo de 2026 no fue el primer hito del APUS NEO 18

Fuerteventura ya había protagonizado otro capítulo importante con esta misma aeronave. En diciembre de 2025 se realizó desde la isla una operación HAPS de gran altitud y largo alcance bajo autorización civil europea. ENAIRE y AESA desarrollaron procedimientos específicos para integrar aquella operación con el tráfico aéreo convencional, también dentro del proyecto ISSEC.

Conviene separar ambos hitos. Aquella campaña demostró que un HAPS podía operar dentro del marco aeronáutico europeo y avanzar hacia vuelos estratosféricos. El vuelo de septiembre de 2026 aporta otro dato diferente y bastante concreto: más de 24 horas continuadas de operación en España.

El programa había planteado una progresión gradual de duración y altitud, con ensayos encaminados hacia vuelos de hasta 48 horas y operaciones a cotas superiores. AESA y ENAIRE han ido desarrollando procedimientos específicos para las denominadas operaciones HAO, las que se realizan en las capas superiores del espacio aéreo y obligan a coordinar vehículos muy distintos de la aviación convencional.

Por qué Fuerteventura se está utilizando para estas pruebas

El escenario tampoco ha sido elegido al azar. El Canarias Stratoport for HAPS & UAS es una infraestructura pública especializada en ensayos con aeronaves no tripuladas y plataformas de gran altitud. Fuerteventura ofrece espacio para realizar operaciones experimentales y, al mismo tiempo, permite estudiar uno de los problemas decisivos para el futuro de estos aparatos: cómo integrarlos con seguridad en un cielo donde siguen circulando vuelos comerciales.

Ese último aspecto es menos vistoso que unas alas solares de 18 metros, pero probablemente más importante. Para que los pseudosatélites dejen de ser prototipos llamativos y pasen a prestar servicios reales, necesitan convivir con aeropuertos, rutas comerciales, controladores y normas aeronáuticas. El reto no consiste solamente en conseguir que vuelen muy alto y durante mucho tiempo. También tienen que hacerlo sin convertir el espacio aéreo en un rompecabezas.

España ha comenzado a desarrollar ese marco. AESA publicó en 2026 una guía para tramitar operaciones con plataformas no tripuladas en el espacio aéreo superior, mientras distintos proyectos prueban tecnologías HAPS en varios puntos del país. La experiencia acumulada en Canarias funciona así como laboratorio tecnológico y regulatorio.

El espacio entre los aviones y los satélites empieza a llenarse

El APUS NEO 18 todavía no sustituye a un satélite, ni falta que hace. Su interés está justamente en otra parte: permanecer durante mucho tiempo sobre una región concreta, transportar sensores, transmitir información y regresar a tierra para ser utilizado de nuevo.

Las más de 24 horas conseguidas en Fuerteventura demuestran una autonomía que hace unos años pertenecía casi exclusivamente al terreno de los proyectos experimentales. Falta elevar las cotas de operación, ampliar la duración y probar esas capacidades de forma repetida en condiciones reales. La propia evolución del programa marca esa dirección hacia misiones más largas y a mayor altitud.

Mientras tanto, la imagen resulta curiosa: una aeronave extremadamente ligera, con alas de tamaño considerable, pasando la noche sobre Canarias y recargando fuerzas cuando vuelve el sol. No está en órbita ni pretende estarlo. Pero ese espacio entre los aviones y los satélites empieza a estar bastante menos vacío.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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