Economía
¿Cuánto costará la bombona de butano desde este 15 de septiembre?
El butano afronta una nueva revisión el 15 de septiembre. La bombona tradicional podría acercarse a 18,84 euros si se aplica la subida del 5%.

Resumen
- La bombona tradicional cuesta 17,95 euros antes de la revisión
- El 15 de septiembre podría subir un 5% y rondar los 18,84 euros
- El precio regulado no se aplica por igual a todas las bombonas
La bombona de butano tradicional afronta una nueva revisión de precio el martes 15 de septiembre de 2026 y todo apunta a otra subida. A día de hoy, sábado 12 de septiembre, la botella clásica de 12,5 kilos se vende por 17,95 euros en la Península y Baleares, impuestos incluidos. Es el precio que muestran actualmente los principales operadores después del cambio fiscal aplicado el 1 de septiembre.
La Organización de Consumidores y Usuarios prevé que la próxima revisión vuelva a agotar el límite permitido y suponga un aumento del 5% en el precio regulado. Si finalmente se confirma ese incremento y se mantiene durante septiembre la fiscalidad vigente, la bombona tradicional podría situarse alrededor de 18,84 euros, unos 89 céntimos más que los 17,95 euros actuales. La cifra definitiva, sin embargo, deberá quedar fijada oficialmente en la correspondiente resolución: antes de su publicación conviene hablar de previsión, no de precio cerrado.
El butano cambia de precio el martes 15 de septiembre
No es una fecha elegida al azar. El sistema español revisa el precio máximo del butano cada dos meses, con efectos desde el tercer martes del mes correspondiente. En septiembre de 2026 ese día cae precisamente el martes 15.
La tarifa que sirve de base actualmente procede de la resolución de julio. El Ministerio para la Transición Ecológica fijó entonces un precio máximo antes de impuestos de 117,5664 céntimos por kilo, vigente desde el 21 de julio. Aquella resolución dejó además un desajuste pendiente de 29,1263 céntimos por kilo para revisiones posteriores, un detalle bastante menos vistoso que la bombona naranja pero decisivo para entender por qué el precio puede seguir subiendo aunque el mercado internacional dé algún respiro.
La norma establece, precisamente, que las diferencias que no pueden trasladarse inmediatamente al consumidor se arrastren a las revisiones siguientes. Hay un freno: la subida o la bajada del precio regulado no puede superar el 5% en una sola revisión. El freno suaviza el golpe, pero no borra la diferencia. La guarda en un cajón para después.
Por qué puede subir otro 5% aunque el gas se abarate
Aquí aparece una de las paradojas del sistema. Entre los datos utilizados para la revisión de julio, la cotización internacional del butano cayó desde 622,2 dólares por tonelada en junio hasta 483 dólares en julio. A primera vista, semejante descenso debería haber empujado la tarifa hacia abajo.
No ocurrió así. El precio aplicado seguía condicionado por los desajustes acumulados de meses anteriores, cuando el coste teórico había crecido mucho más deprisa de lo que permitía trasladar el límite legal del 5%. En otras palabras: una parte de aquellas subidas quedó pendiente y sigue pasando factura después.
También intervienen los fletes marítimos, el cambio entre euro y dólar, los costes de comercialización y la aportación al Fondo Nacional de Eficiencia Energética. El precio de la materia prima es importante, pero no camina solo. El butano doméstico tiene una fórmula con bastante más equipaje.
De 17,95 euros a unos 18,84 si se confirma la subida
La cuenta permite hacerse una idea bastante precisa. Sobre los 117,5664 céntimos por kilo actuales, una subida máxima del 5% llevaría el precio regulado antes de impuestos aproximadamente hasta 123,44 céntimos por kilo.
Multiplicado por los 12,5 kilos de la bombona tradicional y añadidos los impuestos vigentes en septiembre, el resultado ronda los 18,84 euros por botella. No sería extraño, por tanto, que el nuevo precio se moviese alrededor de esa cifra.
Hay un pequeño matiz fiscal que en esta ocasión importa. Desde el 1 de septiembre se aplica durante este mes un tipo reducido del Impuesto sobre Hidrocarburos para el GLP destinado a usos distintos del carburante. Esa modificación explica que los operadores estén mostrando actualmente 17,95 euros pese a que el precio regulado básico procede de julio.
Dicho de una manera menos burocrática: una cosa es el precio máximo del gas antes de impuestos y otra lo que finalmente paga el consumidor cuando el repartidor deja la botella en casa.
No todas las bombonas tienen el precio regulado
Este punto provoca más de una sorpresa frente al mostrador. No cualquier bombona naranja está sometida al mismo precio máximo.
La regulación afecta al butano comercial vendido en envases con una carga igual o superior a 8 kilos e inferior a 20 kilos, siempre que la tara —el peso del recipiente vacío— sea superior a 9 kilos, con determinadas excepciones para operadores obligados al suministro. La bombona tradicional de acero de 12,5 kilos entra de lleno en este régimen.
Las conocidas como bombonas ligeras pueden quedar fuera de la tarifa regulada por su menor tara. También quedan fuera de esta resolución el propano envasado y los envases destinados a determinados usos como carburante. Sus precios pueden ser diferentes aunque el tamaño exterior resulte parecido.
Es la típica letra pequeña que termina convirtiéndose en euros. Dos botellas colocadas una junto a otra en una estación de servicio pueden contener cantidades similares de combustible y, sin embargo, obedecer a sistemas de precios distintos.
El precio máximo también se aplica al reparto a domicilio
En el caso de la bombona tradicional sometida a regulación, el precio es un máximo de venta, no una tarifa que el distribuidor pueda incrementar libremente al llamar al timbre. Los costes de comercialización forman parte del mecanismo utilizado para calcularlo.
La resolución vigente fija esos costes en 60,8099 céntimos por kilo antes de impuestos. Ahí entran elementos relacionados con el almacenamiento, envasado, transporte y distribución. El modelo pretende conservar el suministro domiciliario de un combustible que cada vez tiene menos protagonismo urbano, pero que continúa siendo básico en muchas viviendas rurales, segundas residencias y hogares sin conexión a una red de gas natural.
Una subida pequeña por botella, menos pequeña al cabo del año
Un incremento cercano a 90 céntimos parece modesto contemplado desde una sola compra. Cambia la fotografía cuando el consumo es frecuente. Quien utilice una bombona al mes asumiría alrededor de 10,70 euros adicionales al año respecto al precio actual si ese nivel se mantuviera; con dos bombonas mensuales, el impacto superaría los 21 euros.
Y el problema no está únicamente en esos céntimos. El precio ha ido recuperando terreno tras las oscilaciones de los últimos meses y vuelve a acercarse a niveles que pesan especialmente en hogares donde el butano sirve simultáneamente para cocinar, calentar agua y alimentar estufas.
El calendario tampoco ayuda demasiado. La revisión de septiembre abre la puerta al otoño, justo cuando empiezan a crecer las necesidades térmicas. El recibo energético tiene esa mala costumbre: suele hacerse notar cuando más se necesita la energía.
Septiembre vuelve a colocar al butano cerca de los 19 euros
Salvo sorpresa en la resolución definitiva, la bombona tradicional se encamina así hacia la barrera de los 19 euros. La previsión de una subida máxima del 5% tiene detrás algo más que el comportamiento inmediato del petróleo o del propio butano: pesa el desajuste acumulado que el sistema regulado todavía debe absorber.
Hasta que entre en vigor la nueva revisión, el importe de referencia para la bombona tradicional de 12,5 kilos sigue siendo 17,95 euros. Desde el martes 15 de septiembre, la fotografía puede cambiar y, con los parámetros conocidos, el entorno de 18,84 euros aparece como la referencia razonable si finalmente se aplica íntegramente ese 5%.
Una diferencia inferior a un euro, sí. Pero el butano se compra una botella detrás de otra, durante meses y años. Y ahí, como ocurre tantas veces con los gastos domésticos, los céntimos dejan de parecer pequeños.












