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Economía

¿Por qué España tiene el segundo diésel más barato de toda la UE?

España queda solo por detrás de Malta en precio del diésel gracias a una rebaja fiscal que ensancha con claridad la diferencia con Portugal.

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el segundo diésel más barato

Resumen

  • España tiene el segundo diésel más barato de la UE, solo por detrás de Malta
  • Una rebaja fiscal de 20 céntimos explica buena parte de la caída del precio
  • Portugal paga unos 31 céntimos más por litro y crecen los repostajes fronterizos

España se ha convertido en el país con el segundo diésel más barato de la Unión Europea, únicamente por detrás de Malta. El último Boletín Petrolero europeo sitúa el gasóleo español en 1,795 euros por litro, frente a los 2,107 euros de media comunitaria. No ha aparecido petróleo bajo La Mancha ni las refinerías españolas han encontrado una fórmula secreta: el gran responsable es fiscal. Desde el 1 de septiembre, el Gobierno aplica una rebaja de 20 céntimos por litro en el Impuesto sobre Hidrocarburos al diésel.

La medida se activó porque el precio del gasóleo había subido un 15,7% interanual en julio, rebasando el umbral del 15% previsto por el mecanismo de salvaguarda aprobado para responder al impacto energético de la crisis en Oriente Medio. El resultado se ve con especial claridad en la frontera portuguesa: en Portugal el diésel alcanza los 2,104 euros por litro, unos 31 céntimos más. En un depósito de 50 litros, llenar el coche en España supone alrededor de 15,45 euros de diferencia. Ahí se entiende que algunos conductores portugueses crucen unos kilómetros para repostar.

El salto del octavo al segundo puesto europeo

El cambio ha sido brusco. Durante la última semana de agosto, con una rebaja fiscal de 10 céntimos por litro, España ocupaba el octavo puesto entre los países de la UE con el diésel más barato. Por delante estaban Malta, Polonia, Suecia, Bulgaria, Chipre, Hungría y Luxemburgo. Una semana después, con el descuento elevado a 20 céntimos, solo Malta continuaba por debajo.

El precio medio español descendió un 3,75% en una semana, desde aproximadamente 1,865 hasta 1,795 euros. Malta permanece a enorme distancia, con 1,210 euros por litro; detrás de España aparecen Bulgaria, con unos 1,812 euros, y Hungría, con 1,864. En el extremo opuesto, Finlandia alcanza los 2,477 euros. Francia ronda los 2,257, Alemania los 2,328 e Italia los 2,141 euros. España, de repente, aparece como una isla relativamente barata en un mapa europeo teñido de precios por encima de los dos euros.

Los 20 céntimos no significan que el surtidor baje 20 céntimos

Aquí hay una pequeña trampa semántica. La rebaja de 20 céntimos no significa que el precio que veía el conductor el 31 de agosto tuviera que caer exactamente 20 céntimos al amanecer del 1 de septiembre. Es la reducción fiscal respecto al tipo ordinario. En agosto ya existía una bonificación de 10 céntimos, de modo que el alivio adicional al entrar septiembre fue, en términos comparables, de otros 10 céntimos.

Mientras tanto, el combustible siguió moviéndose en los mercados internacionales. Los datos europeos muestran algo revelador: el precio del diésel español antes de impuestos pasó aproximadamente de 1,263 euros por litro a finales de agosto a 1,305 euros en la primera semana de septiembre. Es decir, la materia prima y el margen previo a impuestos se encarecieron unos cuatro céntimos mientras el Gobierno bajaba la carga fiscal. El surtidor terminó cediendo siete céntimos. Una mano quitaba presión y la otra —el mercado— volvía a poner parte de ella.

La explicación está en los impuestos, más que en el petróleo

Comparar España y Portugal permite ver el mecanismo casi como una radiografía. El diésel portugués costaba durante la semana del 7 de septiembre 2,104 euros por litro, mientras el español estaba en 1,795. Hasta aquí, una diferencia de casi 31 céntimos.

Pero antes de impuestos sucede algo bastante más llamativo: el precio portugués rondaba los 1,272 euros por litro, frente a aproximadamente 1,305 euros en España. Dicho de otro modo, antes de que aparezca Hacienda, el diésel era incluso unos tres céntimos más barato en Portugal. Después llegan los impuestos y el paisaje cambia por completo.

España ha reducido para septiembre el tipo aplicable al gasóleo de automoción gracias a la cláusula extraordinaria prevista en el Real Decreto-ley 18/2026. El mecanismo estaba diseñado precisamente para reaccionar si la inflación del carburante superaba el 15% interanual, como finalmente ocurrió con el diésel en julio. La rebaja fiscal que inicialmente iba a quedarse en cinco céntimos terminó elevándose hasta 20 céntimos por litro.

Portugal también rebaja impuestos, pero la brecha permanece

Portugal también está interviniendo. Su Gobierno mantiene un descuento extraordinario en el Imposto sobre os Produtos Petrolíferos e Energéticos, conocido por sus siglas ISP, y ha ido revisándolo según la evolución del petróleo. Para la semana iniciada el 7 de septiembre, el alivio fiscal sobre el gasóleo era de 96,49 euros por cada 1.000 litros, pero el tipo del ISP resultante seguía situado en 265,11 euros por 1.000 litros. El IVA portugués, además, es del 23%, frente al 21% español. No hay misterio: dos estructuras fiscales distintas convierten prácticamente el mismo combustible en dos facturas muy diferentes.

La diferencia resulta especialmente incómoda para las estaciones portuguesas cercanas a Galicia, Castilla y León, Extremadura o Andalucía. El sector portugués lleva tiempo denunciando el llamado turismo de combustible: consumidores particulares y transportistas que hacen coincidir el paso por España con el repostaje.

La propia patronal portuguesa ha reclamado una fiscalidad más cercana a la española y ha advertido de diferencias que en determinados puntos fronterizos pueden alcanzar 30 o 40 céntimos por litro. La cuestión no es menor para una estación situada a pocos kilómetros de un puente internacional: su competidor no está en otra ciudad, sino al otro lado de una línea administrativa que el conductor atraviesa en cinco minutos.

Un depósito convierte unos céntimos en dinero de verdad

Con las medias europeas de la primera semana de septiembre, repostar 50 litros de diésel costaría unos 89,75 euros en España y aproximadamente 105,20 euros en Portugal. La diferencia ronda 15,45 euros. En un depósito de 60 litros son unos 18,50 euros.

Para alguien que tendría que recorrer cien kilómetros expresamente, la cuenta puede perder sentido al sumar tiempo y combustible. Para quien vive en la raya o cruza habitualmente por trabajo, cambia la película. El surtidor español queda literalmente en el camino y la diferencia deja de ser una curiosidad estadística.

España tiene diésel barato en Europa, no diésel barato

Hay otra precisión importante. Que España ocupe el segundo lugar entre los países más baratos de la UE no significa que el combustible esté barato en términos históricos. De hecho, el gasóleo español se ha encarecido alrededor de un 27,4% respecto a un año antes y cerca de un 29,6% desde comienzos de 2026. El segundo puesto europeo habla de una comparación entre países, no de una ganga para el bolsillo español.

La media comunitaria, eso sí, ayuda a poner la fotografía en perspectiva: 2,107 euros por litro en la UE y alrededor de 2,137 en la zona euro, frente a los 1,795 españoles. Un automóvil diésel con depósito de 50 litros paga, sobre esas medias, unos 15,60 euros menos por llenarlo en España que si afrontara el precio medio de la Unión.

La gasolina demuestra hasta qué punto el ranking depende de la política fiscal. Su descuento español se redujo en septiembre de 10 a cinco céntimos por litro porque no se activó para ella la misma cláusula extraordinaria. El precio medio subió hasta aproximadamente 1,816 euros y España pasó a ocupar alrededor del duodécimo puesto entre los países con gasolina más barata. Mismo país, mismas carreteras, mismas estaciones; distinto tratamiento fiscal, distinto ranking europeo.

Una ventaja fiscal que tiene fecha en el calendario

La posición española, por tanto, no es estructural. El régimen previsto actualmente para estos carburantes termina el 30 de septiembre de 2026. El diseño original contemplaba retirar las rebajas a partir de octubre, aunque el Ejecutivo ha dejado abierta la posibilidad de reaccionar de nuevo si los precios energéticos siguen tensionados.

Eso importa mucho. Sin la rebaja extraordinaria, España podría abandonar rápidamente ese segundo puesto incluso aunque el petróleo no se moviera demasiado. El ranking de septiembre es, en buena medida, una fotografía fiscal: una medida pública ha reducido el precio final justo cuando el diésel se había disparado y ha colocado a España por delante de países que unas semanas antes vendían más barato.

Lo paradójico está en Portugal. Antes de impuestos, su diésel puede costar menos que el español; después de impuestos, cuesta unos 31 céntimos más. Ahí cabe casi toda la explicación. El petróleo cruza las fronteras con facilidad. Los impuestos, no. Y este septiembre basta atravesar un puente sobre el Miño o recorrer unos kilómetros por la raya para verlo escrito, con números grandes, en el tótem luminoso de una gasolinera.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.