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Tecnología

¿Por qué Apple sube hasta 1.500 euros el precio de sus Mac y iPad?

Apple encarece Mac, iPad y otros equipos por la crisis de memoria ligada a la IA, con subidas de hasta 1.500 euros en España y gran impacto.

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los dispositivos nuevos de Apple

Resumen

  • Apple sube entre 30 y 1.500 euros varios Mac, iPad y accesorios
  • La escasez de memoria ligada a la IA dispara los costes de fabricación
  • iPhone, Apple Watch y AirPods mantienen por ahora sus precios

Apple ha ejecutado una subida generalizada de precios en buena parte de su catálogo. Los MacBook, los iPad, algunos ordenadores de sobremesa, el Apple TV y los HomePod cuestan desde este 25 de junio entre 30 y 1.500 euros más en España, dependiendo del producto y de la configuración elegida.

La explicación oficial apunta a la escasez de memoria y al fuerte encarecimiento de los chips de almacenamiento. La expansión de los centros de datos para inteligencia artificial está absorbiendo una parte creciente de la producción mundial, y Apple sostiene que ya no puede asumir todo ese sobrecoste sin trasladarlo al comprador. El iPhone, el Apple Watch y los AirPods se libran por ahora. Por ahora: dos palabras pequeñas, pero bastante expresivas.

Así quedan los nuevos precios de Apple en España

Las subidas no son homogéneas. Algunos dispositivos aumentan alrededor de un 12%, mientras otros superan el 30%. El impacto absoluto también cambia mucho: pagar 30 euros adicionales por un altavoz pequeño no produce la misma mueca que encontrarse 1.500 euros más en la factura de un Mac Studio.

Apple asegura que llevaba meses protegiendo a sus clientes frente al incremento de los componentes. Esa muralla, levantada con contratos de suministro, grandes volúmenes de compra y unos márgenes generosos, finalmente ha cedido. Hasta la cadena logística de Cupertino, durante años presentada como una maquinaria suiza, tiene tornillos que chirrían.

Los MacBook suben entre 100 y 600 euros

El MacBook Neo, presentado como la puerta de entrada más asequible al ecosistema de Apple, pasa en España de 699 a 799 euros. Conserva su posición como portátil más barato de la marca, aunque pierde buena parte del impacto comercial que tenía su precio de lanzamiento.

El MacBook Air de 13 pulgadas con chip M5 registra una de las subidas más visibles: pasa de 1.199 a 1.429 euros, es decir, 230 euros más. El modelo de 15 pulgadas aumenta la misma cantidad y queda en 1.729 euros.

En la familia profesional, el MacBook Pro de 14 pulgadas con M5 sube de 1.929 a 2.229 euros. La versión con M5 Pro alcanza los 2.949 euros, mientras los equipos con M5 Max aumentan 600 euros. El MacBook Pro de 16 pulgadas con ese procesador parte ya de 5.149 euros. Una estación de trabajo portátil, sí; también el precio de un coche usado bastante digno.

Las configuraciones básicas son solo el comienzo. Al añadir más memoria unificada, almacenamiento, pantalla nanotexturizada u otras opciones, la factura crece con rapidez. El encarecimiento de la memoria golpea precisamente donde Apple suele obtener un margen considerable: las ampliaciones internas que el usuario no podrá cambiar después de comprar el equipo.

El iPad económico deja de parecer tan económico

La subida más llamativa en términos porcentuales afecta al iPad con chip A16. Su precio aumenta de 379 a 499 euros, unos 120 euros más y cerca de un 32% de incremento. El modelo que debía atraer a estudiantes, familias y usuarios ocasionales queda así peligrosamente cerca de tabletas más completas.

El iPad mini pasa de 549 a 679 euros. El iPad Air de 11 pulgadas con M4 sube de 649 a 799 euros, mientras la versión de 13 pulgadas alcanza los 999 euros. En ambos casos, Apple añade 150 euros de una sentada.

Los iPad Pro aumentan 200 euros. El modelo de 11 pulgadas pasa de 1.099 a 1.299 euros y el de 13 pulgadas, de 1.449 a 1.649 euros. A esos precios todavía pueden sumarse el Apple Pencil, el teclado y una configuración con mayor capacidad. La tableta termina entonces viajando por territorios propios de un portátil profesional, pero sin teclado incluido. Pequeños detalles del lujo digital.

Mac de sobremesa, Apple TV y HomePod tampoco se libran

Los aumentos más elevados en euros aparecen en los ordenadores de sobremesa. El iMac parte ahora de 1.819 euros, 300 más que antes. El Mac mini con M4 Pro sube 200 euros, hasta los 1.919, aunque el Mac mini M4 básico conserva su precio de 969 euros.

El Mac Studio con M4 Max se encarece 700 euros y queda en 3.029. La versión con M3 Ultra se lleva el dudoso honor de protagonizar la mayor subida: pasa de 4.849 a 6.349 euros. Son 1.500 euros adicionales sin que el ordenador haya cambiado de procesador, diseño o prestaciones durante la noche.

También hay ajustes en la sala de estar. El Apple TV 4K pasa de 169 a 229 euros, un incremento del 36%. El HomePod de segunda generación cuesta ahora 399 euros y el HomePod mini, 139. Las subidas respectivas son de 50 y 30 euros. Parecen cantidades menores junto al Mac Studio, pero alteran una categoría donde las alternativas más baratas abundan.

Por qué la inteligencia artificial encarece un MacBook

La inteligencia artificial no vive en una nube vaporosa, aunque a veces se venda así. Funciona dentro de enormes edificios llenos de servidores, cables, sistemas de refrigeración y memoria de alto rendimiento. Cada nuevo centro de datos necesita cantidades colosales de componentes, y los fabricantes están priorizando los pedidos más rentables procedentes de empresas vinculadas a la IA.

Los mismos grandes productores que suministran memoria para ordenadores, móviles y tabletas fabrican componentes destinados a servidores. Cuando Nvidia y otros gigantes firman contratos multimillonarios y a largo plazo, queda menos capacidad disponible para la electrónica de consumo. Menos oferta, más demanda: la vieja aritmética del mercado, esta vez con luces de neón y siglas inglesas.

El precio de la memoria DRAM llegó a aumentar hasta un 98% durante el primer trimestre de 2026 y se esperaba otro avance de entre el 58% y el 63% durante el trimestre actual. Micron, uno de los principales fabricantes, ha asegurado compromisos de suministro a largo plazo valorados en 22.000 millones de dólares.

Apple compra componentes en cantidades gigantescas y acostumbra a negociar desde una posición privilegiada. Precisamente por eso, que haya subido los precios revela la magnitud del golpe. La compañía admite que nunca había observado un encarecimiento tan rápido de un componente y sostiene que sus reservas y contratos solo consiguieron retrasar el impacto.

El iPhone se salva, pero su precio sigue bajo vigilancia

Los precios actuales del iPhone no han cambiado con esta revisión. Tampoco se han encarecido el Apple Watch ni los AirPods. Esa excepción no significa que estén inmunizados frente a la crisis, sino que Apple puede estar protegiendo sus categorías más estratégicas o esperando a la siguiente renovación de producto.

Los iPhone representan el corazón comercial de la compañía. Una subida brusca a mitad del ciclo podría frenar las ventas y complicar la comparación con modelos anteriores. Resultaría más sencillo presentar un precio superior junto a una nueva generación, envuelto entre mejoras de cámara, procesador y autonomía. El envoltorio cambia; la cuenta bancaria, menos.

Analistas de IDC consideran probable que los próximos iPhone también sufran ajustes. La compañía no ha confirmado esa posibilidad ni ha detallado cuánto tiempo permanecerán vigentes los nuevos precios, pero sí había advertido que el coste de la memoria tendría un impacto creciente después del trimestre de junio.

Mientras tanto, algunos distribuidores pueden mantener temporalmente importes anteriores porque compraron sus existencias antes del cambio. En Estados Unidos, Amazon conservaba durante el Prime Day descuentos que dejaban determinados MacBook e iPad muy por debajo de los nuevos precios oficiales. Esa diferencia depende del inventario disponible y no implica que todos los comercios vayan a trasladar inmediatamente la subida, ni que las ofertas estadounidenses se reproduzcan en España.

La Bolsa castiga la subida y mira hacia el consumo

La reacción de los inversores fue contundente. Las acciones de Apple caían alrededor de un 5,3% durante la sesión, tras llegar a marcar un mínimo intradía de 273,90 dólares. El mercado no solo valoró el posible efecto de los precios sobre las ventas; también interpretó la decisión como una señal de que el encarecimiento de la memoria puede presionar los márgenes de toda la industria tecnológica.

La paradoja es jugosa. El auge de la inteligencia artificial ha disparado las valoraciones de fabricantes de chips y empresas de centros de datos, pero comienza a presentar la factura al consumidor común. El mismo fenómeno que promete ordenadores más inteligentes hace más caros los ordenadores convencionales.

IDC espera que el mercado mundial de teléfonos inteligentes registre en 2026 su mayor caída anual, cercana al 14%, mientras las ventas de ordenadores podrían retroceder un 11,3%. Subir precios en ese contexto protege el margen por unidad, pero también reduce el número de compradores dispuestos a renovar un equipo que todavía funciona.

Apple entra en una etapa donde pagar más ya no garantiza más

Esta revisión cambia una regla no escrita del mercado tecnológico: normalmente, un dispositivo antiguo se abarata cuando pasa el tiempo. Apple acaba de hacer lo contrario. Los productos son esencialmente los mismos que la víspera, pero cuestan entre decenas y cientos de euros más debido a componentes invisibles escondidos bajo el aluminio.

Para quien necesite un Mac o un iPad de inmediato, la comparación entre tiendas cobra más importancia que nunca. Pueden quedar unidades adquiridas al precio anterior, modelos reacondicionados o generaciones precedentes con prestaciones suficientes. Comprar automáticamente en la tienda oficial deja de ser una decisión neutra cuando la diferencia alcanza varios cientos de euros.

La compañía confía en que su marca, su ecosistema y la fidelidad de sus usuarios resistan el golpe. Probablemente lo harán en buena medida. Pero el salto hasta 1.500 euros introduce una grieta incómoda en el relato habitual de Apple: esta vez no se paga más por una pantalla mejor, una cámara nueva o un procesador más rápido. Se paga más por exactamente el mismo aparato. Y eso, incluso bajo el brillo impecable de una Apple Store, se nota.

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