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Aimar Bretos toma las mañanas de la SER tras la salida de Barceló

El relevo abre una nueva etapa para el programa matinal de la SER y deja en el aire el próximo paso de Barceló.

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Aimar Bretos

Aimar Bretos asumió el 31 de agosto de 2026 la dirección y la presentación de Hoy por Hoy, el principal programa matinal de la Cadena SER, después de que Àngels Barceló comunicara que no renovaría su contrato. El relevo coloca al frente del espacio a un periodista formado en la emisora, hasta entonces director de Hora 25 y antiguo subdirector del propio programa de la mañana. La explicación confirmada del cambio es la salida contractual de Barceló y la elección de Bretos para sucederla; las interpretaciones sobre una disputa editorial no cuentan con una confirmación pública que permita presentarlas como causa probada.

La transición afecta a dos voces con trayectorias largas en la casa y a un espacio que articula buena parte de la actualidad radiofónica del país. Barceló dirigía el matinal desde 2019 y deja la SER tras 21 años vinculada a la emisora, mientras Bretos pasa de cerrar la jornada informativa a abrirla. Su llegada combina continuidad interna y cambio de conducción: conoce la redacción y el programa, pero deberá imprimir su propio ritmo a una franja de seis horas que acompaña a millones de oyentes en el arranque del día.

Un relevo confirmado y una causa que conviene delimitar

La SER comunicó que Bretos tomaría las riendas de Hoy por Hoy al inicio de la temporada 2026-2027. El periodista anunció el nombramiento en un vídeo difundido en redes sociales y expresó su orgullo por asumir el espacio, además de comprometerse con un periodismo independiente. El cambio se hizo efectivo el 31 de agosto. No se trata, por tanto, de una posibilidad pendiente ni de un nombre provisional: Bretos sustituyó a Barceló en la conducción del programa.

Sobre la salida de la periodista, el dato esencial es que decidió no renovar su contrato y dejó la emisora al terminar la temporada. Ese es el motivo formal que se ha hecho público. En el debate mediático también han circulado versiones que relacionan su marcha con discrepancias sobre la orientación editorial del Grupo PRISA, en particular con una supuesta voluntad de modificar el tono político de sus informativos y tertulias. Sin una explicación verificable de las partes que confirme esa relación, no es riguroso presentar esas versiones como una causa demostrada.

La diferencia entre un hecho y una interpretación importa especialmente en una noticia sobre una empresa de medios. Los cambios de dirección editorial suelen generar lecturas políticas porque la radio informa, selecciona asuntos y da espacio a distintas voces; aun así, que exista una discusión pública no demuestra por sí sola que haya provocado una salida. La información disponible permite afirmar que Barceló no continuó y que Bretos fue designado para ocupar su puesto. El trasfondo de la decisión no puede darse por cerrado más allá de esos datos.

Quién es Aimar Bretos y por qué la SER apostó por él

Bretos nació en San Sebastián en 1986 y se incorporó a la Cadena SER en 2008. Su recorrido en la emisora ha sido progresivo: trabajó en espacios informativos, pasó por Hoy por Hoy como subdirector y en 2019 asumió ese mismo cargo en Hora 25, entonces dirigido por Pepa Bueno. En julio de 2021 tomó la dirección del programa nocturno. El matinal no le resulta, por ello, una redacción desconocida: la promoción se produjo dentro de la misma organización y con experiencia previa en el espacio.

Ese conocimiento reduce el salto institucional, aunque no elimina el desafío profesional. Dirigir un programa implica coordinar a un equipo amplio, decidir prioridades y construir una conversación coherente a lo largo de la mañana. Presentarlo exige, además, sostener la atención en una franja que cambia de temperatura con cada noticia. La elección de una figura interna permite a la SER conservar una continuidad de método y de funcionamiento mientras cambia la voz que el público escucha al micrófono. Es una renovación con memoria de la casa, no un fichaje ajeno que deba empezar desde cero.

La trayectoria de Bretos también incluye proyectos de narrativa sonora. Entre ellos figura el pódcast Asistolia: la muerte desde dentro, realizado con Víctor Olazábal y el equipo de Hora 25, que recibió el Premio Internacional Rey de España de Periodismo en la categoría de Periodismo Narrativo. Ese trabajo muestra una faceta distinta de la cobertura política diaria: la construcción de relatos documentados y de escucha más pausada. También ha desarrollado presencia televisiva con La noche de Aimar, en La Sexta. Su perfil combina información diaria, entrevista y formatos de audio narrativo, aunque el matinal tendrá sus propias exigencias.

De la noche a una mañana que marca la agenda

El paso de Hora 25 a Hoy por Hoy no consiste únicamente en cambiar el horario. El programa nocturno recoge y analiza los acontecimientos de una jornada que ya está avanzada; el matinal empieza cuando buena parte de la audiencia aún se prepara para salir de casa y ayuda a ordenar los temas que dominarán las siguientes horas. A primera hora una noticia puede estar en desarrollo, y una entrevista emitida al comienzo del día puede fijar el marco de la conversación política. La mañana no solo repasa la actualidad: contribuye a jerarquizarla.

La programación de Hoy por Hoy se extiende de lunes a viernes desde las 6 hasta las 12:20. En ese tramo conviven información, entrevistas, análisis, contenidos de servicio, espacios de entretenimiento y desconexiones territoriales. Esa amplitud explica por qué el programa no se reduce a la personalidad del presentador. Hay una estructura de redacción, corresponsales, colaboradores y equipos locales que sostiene el espacio y conecta la agenda nacional con asuntos que afectan de manera directa a cada zona. La voz cambia, pero el programa es una maquinaria colectiva.

La experiencia nocturna puede ser una ventaja para Bretos: lleva años trabajando con actualidad política y entrevistas de fondo. Pero el ritmo matinal exige otra clase de decisiones. Una noticia importante obliga a reorganizar minutos; una conexión puede quedar desfasada en cuestión de segundos; y la audiencia se incorpora poco a poco, no toda a la misma hora. El conductor debe ofrecer contexto sin frenar el pulso y abrir conversación sin convertir cada asunto en una tertulia interminable. El reto está en pasar del análisis del día a la narración de un día que acaba de empezar.

El peso de una marca con cuatro décadas de historia

Hoy por Hoy nació hace 40 años de la mano de Iñaki Gabilondo, también donostiarra, y ha pasado después por distintas etapas y presentadores, entre ellos Carles Francino, Pepa Bueno y Àngels Barceló. Esa continuidad ha convertido el nombre del programa en algo más que una franja de la parrilla: es una referencia reconocible para oyentes que han seguido desde allí elecciones, crisis políticas y acontecimientos de alcance internacional. Cada relevo se mide frente a esa memoria compartida. Bretos hereda una marca consolidada y una historia que condiciona las expectativas.

La dimensión de la audiencia ayuda a entender el alcance de la decisión. Según los datos de la primera oleada del Estudio General de Medios de 2026 citados en la información disponible, el espacio alcanzó 3,2 millones de oyentes y mantuvo el liderazgo de la radio española. La cifra corresponde a esa medición concreta, no a una garantía permanente: el EGM ofrece una fotografía periódica y las audiencias fluctúan. Aun con esa cautela, deja claro que el nuevo director no recibe un programa marginal. La responsabilidad recae sobre uno de los espacios de mayor alcance de la emisora.

Para la SER, conservar la confianza de quienes llevan años escuchando el programa y atraer a públicos con otros hábitos de consumo son objetivos que pueden convivir, pero no se resuelven solo con un cambio de presentador. La radio en directo compite hoy con pódcast, emisiones bajo demanda, boletines digitales y fragmentos de audio que circulan en redes. El oyente puede escuchar el programa entero, entrar durante una entrevista o recuperar después un corte concreto. La identidad del matinal debe funcionar tanto en la emisión continua como en un ecosistema de escucha fragmentada.

Qué cambia para Àngels Barceló

Barceló dejó la Cadena SER al final de la temporada 2025-2026 tras comunicar que no renovaría. Había llegado a la dirección de Hoy por Hoy en 2019, después de una trayectoria en la emisora que incluyó espacios como A vivir que son dos días y Hora 25. Su vínculo con la cadena se prolongó durante 21 años. La salida termina así una etapa extensa y deja libre el puesto que ocupó durante siete temporadas al frente del matinal. Su marcha está confirmada; su siguiente destino, según la información disponible, no se había anunciado oficialmente.

No se comunicó si Barceló pasaría a otra emisora, asumiría un proyecto en televisión, impulsaría un formato propio o se tomaría un periodo de descanso. Mientras no haya un anuncio confirmado, cualquier respuesta sobre su futuro sería especulativa. La ausencia de noticias sobre el siguiente paso no equivale a una señal de que exista un plan concreto oculto: simplemente deja una incógnita profesional abierta. Lo que puede afirmarse es que ya no presenta el programa y que no continuó en la SER.

Su salida también devuelve atención a quién ocupa las franjas de mayor influencia de la radio generalista. Barceló fue una de las mujeres que dirigieron un gran programa nacional de la mañana, un horario en el que se construye agenda y se concentra una parte importante de la conversación pública. Ese aspecto simbólico no explica por sí mismo las razones contractuales de su marcha, pero sí forma parte de lo que representa el relevo. El cambio afecta tanto a una figura concreta como a la representación en los puestos más visibles del medio.

El nuevo conductor y la prueba de la independencia

Al anunciar que asumiría el programa, Bretos habló de su compromiso con el mejor periodismo y con la independencia. Son principios que adquieren significado en la práctica cotidiana, no solo en una declaración de intenciones. En un espacio con entrevistas políticas, análisis y debate, esa independencia se observa en las preguntas, en la selección de invitados, en el tiempo concedido a cada voz y en la disposición a examinar también a quienes resultan cercanos a la línea editorial de la emisora. La credibilidad se construye con decisiones repetidas, no con una promesa aislada.

La pluralidad tampoco consiste en colocar opiniones distintas en antena como si el equilibrio dependiera de contar voces a ambos lados. Importan la pertinencia de los interlocutores, la solidez de los datos y la capacidad de distinguir información comprobada de interpretación. En un clima político polarizado, cualquier elección puede recibir lecturas partidistas, pero eso no exime al programa de explicar por qué un asunto merece atención ni de someter las afirmaciones de sus invitados a preguntas. El criterio periodístico no es neutralidad automática ni adhesión a una trinchera.

El público percibirá el estilo del nuevo director en detalles concretos: cuánto espacio deja a una respuesta, cuándo interrumpe para aclarar un dato, qué asuntos abre al inicio y cómo conecta una noticia nacional con la vida cotidiana. Ese juicio no se forma en un solo programa. Se acumula con el tiempo, como ocurre con cualquier vínculo entre una emisora y sus oyentes. Para Bretos, el desafío consiste en hacer reconocible su conducción sin borrar la identidad colectiva que hizo del matinal una institución. La familiaridad de la marca no sustituye la confianza que debe renovarse cada día.

La silla que queda vacía en Hora 25

La promoción de Bretos también deja una transición pendiente en Hora 25, el programa que dirigía desde 2021. El movimiento de un profesional entre dos espacios principales de la parrilla obliga a reorganizar responsabilidades y a decidir quién asumirá la conducción nocturna. La información disponible sobre el nombramiento de Bretos no detalla por sí sola todos los cambios de equipo asociados. Por eso, no conviene dar por anunciados nombres o decisiones que no se han confirmado. El relevo de la mañana forma parte de un ajuste más amplio de la programación, aunque cada anuncio debe valorarse por separado.

La conexión entre ambos espacios explica también el alcance interno del nombramiento. La SER no solo coloca una voz conocida ante una audiencia distinta; redistribuye experiencia en dos franjas donde la actualidad política pesa mucho. La mañana ayuda a fijar la agenda y la noche ofrece una segunda lectura de los acontecimientos, con más perspectiva sobre lo sucedido durante el día. Que una misma figura haya trabajado en ambos formatos aporta conocimiento de esa continuidad informativa, aunque sus ritmos y públicos no sean idénticos. La parrilla funciona como un relevo diario entre quienes abren y quienes cierran la jornada.

En ese sentido, el cambio no se agota en la pregunta de quién ocupa el micrófono. También afecta a la coordinación de redacción, al tono de las entrevistas y a la manera en que los contenidos se distribuyen entre directo, audio digital y otros canales de la emisora. El oyente quizá no vea esos engranajes, pero sí nota sus resultados: una cobertura más o menos ágil, conexiones claras o una conversación que parece ir a remolque de las noticias. La transición se medirá en antena, pero se prepara mucho antes de que empiece cada emisión.

Una etapa nueva sin ruptura automática

La elección de Bretos dibuja una apuesta por la renovación desde dentro. Tiene experiencia en la emisora, conoce el matinal y ha dirigido durante años un espacio informativo de referencia en la noche. Eso permite iniciar la nueva etapa sin el periodo de adaptación que afrontaría una figura llegada de otra organización. No significa que el programa vaya a permanecer idéntico ni que el cambio vaya a transformarlo de inmediato: la continuidad del equipo y de la marca puede convivir con ajustes graduales de tono, ritmo o contenidos. La sustitución de un presentador no equivale por sí sola a un giro editorial.

La marcha de Barceló, por su parte, cierra una etapa que coincidió con años de intensa actualidad y con una audiencia sólida para el programa. Su próximo destino no estaba anunciado en la información disponible, y el motivo que puede darse por confirmado sigue siendo la no renovación del contrato. Las versiones sobre desacuerdos de línea política forman parte del ruido que acompaña a los cambios en grandes medios, pero no deben confundirse con un hecho probado. Separar lo conocido de lo interpretado permite entender mejor qué cambia realmente.

Desde el 31 de agosto, la mañana de la SER tiene una nueva voz al frente y el reto de conservar la atención de una audiencia numerosa en un paisaje mediático que no deja de fragmentarse. Bretos llega con oficio y con vínculos previos con el programa; Barceló deja la emisora después de más de dos décadas de relación profesional. La historia de Hoy por Hoy sigue, pero su continuidad no está escrita de antemano: dependerá de cómo la redacción convierta cada jornada en información útil, rigurosa y escuchable. El relevo empieza con un nombramiento; su verdadero alcance lo decidirá el trabajo diario en antena.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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