Historia
Casi mil tumbas bajo el asfalto: lo que la necrópolis de Hilera cambia sobre la Málaga romana
984 tumbas y más de mil cuerpos romanos han aparecido bajo la calle Hilera. Y nadie esperaba encontrarlos allí.

Resumen
- Las obras del Metro de Málaga en la calle Hilera han destapado una necrópolis romana con 984 complejos funerarios y más de 1.000 individuos inhumados entre los siglos II y IV d.C.
- El hallazgo obliga a reescribir la topografía de la antigua Malaca: donde se creía terreno ganado al mar en época islámica había una vía romana de salida hacia la costa.
- Los restos se estudian para reconstruir dieta, salud y forma de vida de los malagueños romanos y acabarán en el Museo de Málaga y en un espacio expositivo de la estación de Guadalmedina.
Empezó con unas cuantas tumbas sueltas, allá por mayo de 2025, en el cruce de la calle Hilera con Peso de la Harina. Los arqueólogos de la obra del Metro de Málaga las documentaron pensando que eran enterramientos aislados —cosas que pasan cuando excavas una ciudad con tres milenios de historia encima—. Año y medio después, el inventario ha volado por los aires: bajo el asfalto de Hilera dormía una de las mayores necrópolis romanas que se han excavado nunca en la ciudad, con 984 complejos funerarios y más de mil individuos enterrados entre los siglos II y IV después de Cristo.
Mil muertos que nadie esperaba encontrar allí. Y no es una frase hecha: la bibliografía histórica sostenía justo lo contrario, que ese sector de Málaga era terreno ganado al mar en época musulmana. Los muertos, resulta, han venido a corregir a los libros.
De 20 tumbas a 984: un hallazgo que no paró de crecer
La progresión del inventario cuenta mejor que nada la dimensión del descubrimiento. Cuando las máquinas empezaron a trabajar en el tramo Guadalmedina-Hilera —el primero de los tres del ramal hacia el futuro Hospital Virgen de la Esperanza—, la planificación arqueológica ni siquiera contemplaba toparse con la Málaga romana: lo que se esperaba por allí eran restos del arrabal islámico de Attabanim.
En vez de eso, apareció Roma. Primero unas veinte tumbas. Después, casi 300. En diciembre de 2025, Cultura amplió la excavación con 274 enterramientos catalogados y más de 400 individuos, y llegó a paralizar parcialmente la obra. En mayo de este año la cifra rondaba las 690 tumbas. Y el dato de octubre de 2026 ya es otra categoría: 984 complejos funerarios, todos por inhumación, con más de mil cuerpos.
| Fecha | Estado del hallazgo | Cifra |
|---|---|---|
| Mayo 2025 | Primeros restos óseos en el cruce de Hilera con Peso de la Harina | ~20 tumbas |
| Diciembre 2025 | Cultura amplía la excavación y prioriza la extracción de las tumbas mejor conservadas | 274 enterramientos |
| Mayo 2026 | Confirmada como la mayor necrópolis romana en la historia de la ciudad | ~690 tumbas |
| Octubre 2026 | Inventario actualizado tras año y medio de excavaciones continuas | 984 complejos, 1.000+ individuos |
Fuente: Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía / El Español de Málaga · 2025-2026
«La novedad de estos vestigios es que hasta ahora no había referencias bibliográficas de hallazgos relacionados con una necrópolis romana alto y bajo imperial» — la explicación que la Consejería de Fomento dio cuando el hallazgo aún parecía modesto.
Muertos junto a una vía: lo que la necrópolis cambia sobre la Malaca romana
Los romanos no enterraban a sus muertos dentro de la ciudad: la ley lo prohibía desde la época de las Doce Tablas. Las necrópolis se alineaban junto a las vías de salida, de modo que los difuntos quedaban a la vista —y al cuidado simbólico— de quienes entraban y salían de la urbe. Que aparezca un cementerio de este tamaño bajo Hilera implica, por tanto, algo más grande que el cementerio mismo: implica que por allí pasaba una vía romana en dirección a la costa.
Varios recintos sepulcrales aparecen, de hecho, abiertos hacia lo que pudo ser ese camino. Y eso rompe el relato histórico establecido: la interpretación clásica situaba este sector entre las calles Calvo, Hilera y la avenida de Andalucía como terreno ganado al mar a partir de la época musulmana. Si hay vía romana y necrópolis romana, la línea de costa de la Malaca imperial estaba mucho más lejos de lo que se pensaba, y la ciudad era más grande.
Tégulas, ánforas y mensas: el catálogo de la muerte romano
Con cuatro siglos de uso continuado del mismo cementerio, la variedad de enterramientos es enorme. El equipo ha documentado todo el repertorio funerario del Alto y Bajo Imperio:
- ✓Tumbas de bastidor con tégulas: estructuras rectangulares rematadas con tejas planas romanas; un alto porcentaje de los cuerpos se enterró en fosas con tégulas horizontales colocadas como cubierta.
- ✓Mensas: túmulos con fosa y delimitación de mortero, las tumbas «monumentales» de la necrópolis.
- ✓Cubiertas a dos aguas: tégulas dispuestas en tejadillo sobre la fosa, el sistema clásico para proteger el cuerpo.
- ✓Enterramientos perinatales en ánfora: bebés depositados en ánforas completas o seccionadas, o en fosas delimitadas con ladrillos; de los hallazgos más conmovedores del conjunto.
- ✓Fosas simples y tumbas con osario: la versión modesta del ritual, con reutilización frecuente de las fosas.
- ✓Recintos funerarios familiares: algunos construidos con mampostería y cimentación de cantos rodados, en distintos estados de conservación.
Dos detalles llaman la atención a los especialistas: los ajuares son escasos —los romanos de Malaca no acompañaban a sus muertos con grandes tesoros— y la reutilización de fosas es frecuente, señal de un cementerio con espacio limitado durante siglos. Todo el ritual documentado responde a la inhumación, el enterramiento del cuerpo entero, que sustituyó progresivamente a la cremación durante el Imperio.
Qué pasa ahora: antropología, museo y túnel
El trabajo no termina con la excavación. Un equipo de arqueólogos y antropólogos analiza ahora los restos óseos para reconstruir la dieta, la salud y la forma de vida de la población de la Malaca romana: qué comían, qué enfermedades sufrían, cómo trabajaban, a qué edad morían. Es información que las fuentes escritas antiguas casi nunca dan —los textos hablan de senadores y generales, no de la gente corriente que llenaba un cementerio suburbano— y que mil esqueletos pueden contar con detalle.
El destino final de los restos será el Museo de Málaga, mientras que las tumbas mejor conservadas y más monumentales se reservarán para el futuro espacio museístico del Metro en la estación de Guadalmedina, junto a El Corte Inglés: los viajeros del suburbano entrarán en la estación rodeados de tumbas romanas originales.
¿Y la obra? La arqueología condiciona el avance, pero no lo ha bloqueado. La zona de intervención se ha reducido de 406 a 250 metros lineales, lo que permite compatibilizar la investigación científica con la excavación del túnel hacia el hospital. El calendario general del ramal, según Fomento, se mantiene.
La ciudad de los muertos que explica la ciudad de los vivos
Hay algo casi perfecto en que la necrópolis haya aparecido justo donde se construía un medio de transporte: los romanos enterraban a sus muertos junto a las vías de salida, y dos mil años después los hemos encontrado excavando otra. Málaga lleva toda la semana mirando el barro de Hilera como quien mira un espejo antiguo: mil vecinos de la Malaca romana esperando en fila bajo el asfalto para contar, hueso a hueso, cómo era realmente su ciudad. Y la ciudad, por fin, dispuesta a escuchar.












