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Mouliaá vuelve a acusar a Errejón y el juez mantiene la causa

Tras anunciar que se apartaba, la actriz confirma que seguirá en la causa, que conserva también una acusación popular.

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Mouliaá mantiene la acusación contra Errejón

Elisa Mouliaá ha dado marcha atrás en su anuncio de retirar la acusación particular contra Íñigo Errejón y ha confirmado ante el juez que seguirá en el procedimiento. El magistrado Adolfo Carretero ha rechazado archivar la causa y considera que la renuncia comunicada inicialmente no llegó a formalizarse, por lo que la actriz continúa personada como acusación particular. La decisión mantiene abierto el proceso por los hechos que ella atribuye al exdiputado, aunque no anticipa cuál será el desenlace judicial.

El cambio se produjo después de que Mouliaá anunciara que se apartaba por el desgaste de sostener en solitario la denuncia y de que la Fiscalía pidiera la absolución de Errejón. La actriz acudió al juzgado y explicó que había reconsiderado su decisión, entre otros motivos, por el escrito del Ministerio Público. A fecha de 13 de febrero de 2026, el juez también ha descartado el archivo y ha citado al exdirigente para notificarle la apertura de juicio oral, mientras la acusación popular de Adive sigue adelante.

De anunciar la retirada a confirmar que continúa

La primera decisión de Mouliaá se conoció mediante un comunicado difundido en redes sociales. La actriz explicó que renunciaba a ejercer la acusación particular, pero quiso separar esa retirada de una retractación de lo denunciado. Su argumento era que había dado la cara con su nombre y apellidos después de la difusión de acusaciones anónimas contra Errejón y que, al no haber otras mujeres acompañándola en el procedimiento, no podía seguir cargando sola con la exposición y el desgaste. Su anuncio se refería a su participación procesal, no a que negara el relato que había sostenido.

La comunicación, sin embargo, no cerró por sí sola su intervención. Según la información disponible, el escrito inicial no contaba con la firma de abogado y procurador, y el juez pidió que la renuncia se aclarase y se formalizara correctamente. La causa ya tenía abierta la fase de juicio oral y la acusación popular continuaba personada, de modo que el anuncio público no equivalía a una resolución judicial de archivo. El trámite obligó a distinguir entre lo que la actriz había comunicado en redes y lo que constaba formalmente en el procedimiento.

Después, su abogado adelantó que Mouliaá había cambiado de parecer. La actriz acudió al juzgado y confirmó que mantenía la acusación, al tiempo que criticó la posición de la Fiscalía, que solicita la absolución del exdiputado. La rectificación modificó el escenario inmediato: ya no se trata de una acusación particular que se ha retirado y deja a otra parte sosteniendo el caso, sino de una actriz que vuelve a ejercer esa función junto con Adive. La marcha atrás no resuelve el fondo; aclara quién continúa acusando en esta fase.

Qué ha decidido el juez y qué queda pendiente

El juez Adolfo Carretero ha descartado el sobreseimiento solicitado en el contexto de la renuncia y ha tenido por no ratificada la retirada de Mouliaá. En términos prácticos, esto significa que, según la resolución comunicada el 13 de febrero, la actriz conserva la condición de acusación particular. El magistrado no ha declarado probado que los hechos ocurrieran ni ha dictado una condena: ha resuelto que el procedimiento no debe archivarse por la renuncia inicial y que la causa debe continuar su curso.

La resolución también despeja el motivo por el que se había suspendido una citación anterior. El juez había aplazado la notificación personal de la apertura de juicio oral a Errejón mientras la actriz aclaraba si se apartaba definitivamente. Una vez confirmada su continuidad, Carretero lo ha citado para el 17 de febrero con el fin de notificarle esa apertura. Esa diligencia forma parte del avance procesal y no es el juicio ni una decisión sobre la culpabilidad. La fecha señala un trámite judicial, no el día en que se vaya a resolver el caso.

Queda además pendiente el pronunciamiento de la Audiencia Provincial de Madrid sobre el recurso de Errejón contra la resolución que lo procesó. El exdiputado había pedido que se dejara sin efecto esa decisión, y el tribunal deliberó sobre el recurso el día anterior a la resolución de Carretero, pero todavía no había comunicado su respuesta en la información disponible. Por eso conviven dos planos: la causa sigue adelante en el juzgado de instrucción, mientras la revisión de la decisión de procesamiento continúa abierta en la Audiencia Provincial.

La Fiscalía pide la absolución y el juez mantiene el proceso

La posición del Ministerio Fiscal es distinta de la del juez instructor y de la de las acusaciones. La Fiscalía de Madrid considera insuficientes los indicios para sostener una acusación y ha solicitado la libre absolución de Errejón en sus conclusiones provisionales, además del archivo de la causa. Esa petición no equivale a una sentencia: expresa el criterio de la Fiscalía en esta fase y deberá convivir con las posiciones de quienes sí mantienen la acusación. Que el Ministerio Público no acuse no significa que el procedimiento quede automáticamente cerrado.

Carretero, por su parte, procesó a Errejón tras una investigación de trece meses. Durante ese periodo tomó declaración al exdiputado, a Mouliaá, a testigos y a profesionales de la psiquiatría, y pidió a ambos que aportaran conversaciones intercambiadas en fechas cercanas a los hechos denunciados. Al acordar el procesamiento, el juez sostuvo que existían indicios que no habían quedado totalmente desvirtuados por la versión del investigado ni por las pruebas periciales y documentales. Ese juicio provisional sobre los indicios no es una declaración de culpabilidad.

La diferencia entre ambas posiciones explica por qué el procedimiento puede seguir abierto aunque la Fiscalía solicite la absolución. El Ministerio Público valora que los elementos reunidos no bastan para pedir una condena; el instructor, en cambio, consideró que había base para continuar y abrir la fase de juicio oral. Ninguna de esas decisiones sustituye el examen final de las pruebas. El caso todavía debe avanzar por sus trámites y, si llega a celebrarse el juicio, será allí donde se valore el conjunto de las versiones y los elementos aportados. Por ahora hay criterios procesales enfrentados, no un veredicto.

Qué sostiene cada parte sobre los hechos

La denuncia de Mouliaá sitúa los hechos en una noche de finales de octubre de 2021. Según el relato de la actriz, ambos llevaban cerca de un año hablando por redes sociales y coincidieron después de la presentación de un libro de Errejón. Tras el acto, fueron a tomar algo a un bar cercano; ella tenía previsto acudir después a una fiesta en casa de un amigo y, según explicó, invitó al entonces dirigente por educación. La acusación sostiene que durante esa noche se produjeron los comportamientos que considera una agresión sexual. Se trata de la versión denunciada por la actriz, que deberá contrastarse en el proceso.

La investigación incluyó declaraciones de ambos, de testigos y de profesionales, además de documentación y conversaciones que el juez pidió incorporar. La resolución de procesamiento consideró que los indicios existentes no habían quedado completamente desvirtuados por la versión de Errejón ni por las pruebas presentadas en su defensa. Esa formulación describe la valoración realizada en la instrucción, no una conclusión definitiva sobre lo ocurrido. La fase de juicio oral permite que las acusaciones y la defensa expongan sus argumentos y que las pruebas sean examinadas con mayor amplitud. La controversia sigue centrada en cómo interpretar esos elementos.

La Fiscalía mantiene una lectura diferente: estima que los indicios son insuficientes y que los hechos no constituyen delito, por lo que solicita la absolución. La actriz, tras anunciar inicialmente su retirada, ha sostenido que los hechos ocurrieron y ha vuelto a ejercer la acusación. Errejón, que ha defendido su inocencia, también mantiene su propia iniciativa judicial contra ella. Presentar estas posiciones por separado importa porque el procedimiento no ha establecido aún una verdad judicial definitiva. Las afirmaciones de cada parte siguen siendo materia de debate procesal y no deben confundirse con hechos declarados probados.

Adive continúa como acusación popular

La Asociación Defensa Integral Víctimas Especializada, conocida como Adive, ejerce la acusación popular y ha anunciado que seguirá en el procedimiento. Su continuidad ya era relevante durante el anuncio inicial de Mouliaá y lo sigue siendo después de la rectificación: incluso si la actriz hubiera dejado de ser acusación particular, Adive había expresado su intención de mantener su participación. La asociación sostiene que el relato describe hechos graves contra la libertad sexual y que el caso debe continuar. Su presencia constituye una vía procesal distinta de la de la actriz.

La acusación popular está representada por el abogado Jorge Piedrafita. En sus declaraciones, la entidad ha defendido que el procedimiento no debe quedar sin recorrido por la retirada de Mouliaá y ha subrayado el desgaste que, a su juicio, ha soportado la actriz durante la exposición pública del caso. Su posición no reemplaza la declaración de la denunciante ni determina por sí sola el resultado: forma parte de las acusaciones que intervienen en la causa y deberá sostener su criterio dentro de los límites del proceso. La continuidad de Adive impide describir el escenario como una causa abandonada por todas las acusaciones.

El papel de esta entidad también ayuda a entender por qué la renuncia individual no conducía necesariamente al archivo automático. En el procedimiento hay más de una parte acusadora, y el juez debía resolver tanto la situación procesal de Mouliaá como la petición de sobreseimiento planteada en ese contexto. Finalmente, ha considerado no ratificada la retirada y mantiene a la actriz personada, mientras Adive confirma su continuidad. El panorama actual es, por tanto, más complejo que una simple retirada seguida del cierre del caso: la acusación particular y la popular siguen activas.

La querella de Errejón contra Mouliaá sigue por separado

La causa por la denuncia de agresión sexual no es el único procedimiento entre ambos. Errejón mantiene una querella contra Mouliaá por presuntas calumnias, una iniciativa judicial distinta que no desaparece porque la actriz haya anunciado que dejaba de ejercer la acusación particular en el otro caso. Fuentes de la defensa del exdiputado han señalado que quiere continuar con esa querella para defender su inocencia. La retirada de una acusación no cancela por sí misma un procedimiento independiente.

Según la información publicada sobre esa querella, fue admitida por el titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid, Arturo Zamarriego. El escrito de Errejón se relaciona con las afirmaciones de Mouliaá sobre una presunta presión a dos testigos de la causa principal. La existencia de la querella no demuestra que se haya cometido un delito de calumnias: indica que la denuncia judicial ha sido admitida a trámite y que deberá seguir su propio recorrido. Las diligencias y las decisiones de ese asunto no deben confundirse con el juicio oral por la denuncia de la actriz.

La defensa de Errejón sostiene que su intención es que los hechos se aclaren dentro del proceso y ha rechazado que hubiera un acuerdo para intercambiar la retirada de la acusación particular por la renuncia a la querella. El abogado de Mouliaá también negó que existiera una negociación de ese tipo y afirmó que su consejo era seguir adelante con la causa. Son versiones contrapuestas sobre la decisión y sus circunstancias; ninguna altera que, según los datos disponibles, la querella continúa en una vía judicial separada.

Por qué el anuncio inicial no equivalía a una retractación

La propia Mouliaá presentó su retirada inicial como un límite personal y procesal, no como una rectificación de lo denunciado. Explicó que se sentía sola al sostener el caso y que no podía seguir soportando el desgaste y la exposición. También defendió que había comparecido públicamente con su identidad cuando, según su relato, las acusaciones previas contra Errejón circulaban de forma anónima. La distinción es importante: dejar de participar como acusación particular no significa necesariamente negar una denuncia, aunque sí modifica la posición de quien la presentó. En este caso, además, la actriz finalmente decidió continuar.

La actriz había vinculado su decisión a la falta de otras mujeres que dieran el paso y a la sensación de que la responsabilidad recaía solo sobre ella. Tras conocer la petición de absolución de la Fiscalía, cambió de postura y declaró ante los medios que le parecía inaceptable la conclusión del Ministerio Público. También afirmó que había presentado pruebas y mensajes relacionados con lo ocurrido. Esas manifestaciones explican su rectificación, pero no sustituyen la evaluación judicial de las pruebas ni convierten su versión en un hecho ya acreditado. La motivación que expone la denunciante y la valoración legal de la causa son planos diferentes.

El primer anuncio tuvo, de todos modos, consecuencias prácticas inmediatas: el juez suspendió una notificación prevista para Errejón hasta que Mouliaá aclarase formalmente si renunciaba. Esa pausa muestra por qué una declaración difundida en redes puede abrir una incertidumbre procesal sin resolverla. La confirmación posterior en el juzgado permitió al magistrado tener por no ratificada la renuncia y mantener su personación. No fue una sentencia sobre la credibilidad de las partes, sino una aclaración sobre la continuidad de la acusación particular. La forma y el momento de formalizar una decisión también cuentan en un procedimiento judicial.

Una causa abierta, sin resolución definitiva

El estado del caso reúne decisiones que pueden parecer contradictorias si se leen como un resultado único: la Fiscalía pide la absolución, el juez ha mantenido el procedimiento, la actriz continúa como acusación particular y Adive conserva la acusación popular. A ello se suma el recurso de Errejón ante la Audiencia Provincial y la querella por calumnias, que avanza en un proceso separado. Cada elemento responde a una cuestión distinta y ninguno permite afirmar por sí solo que el exdiputado haya sido condenado o que la denuncia haya quedado descartada. La causa permanece abierta y las posiciones siguen enfrentadas.

La siguiente actuación anunciada en la información disponible era la comparecencia de Errejón el 17 de febrero para recibir la notificación de apertura de juicio oral. También quedaba pendiente la decisión de la Audiencia Provincial sobre el recurso contra su procesamiento. Sin una actualización posterior confirmada en los datos disponibles, no cabe dar por hecho el resultado de esos trámites ni anticipar cuándo habrá una resolución final. Lo que sí está claro es que la retirada inicial de Mouliaá no cerró la causa y que su rectificación devolvió al procedimiento su acusación particular. El desenlace dependerá de las decisiones judiciales y del examen de las pruebas.

El caso deja a la vista la distancia entre una denuncia, la investigación que reúne indicios y la decisión que finalmente adopta un tribunal. Mouliaá sostiene que los hechos ocurrieron; Errejón mantiene su inocencia y ha emprendido una acción judicial propia; la Fiscalía considera que no hay base suficiente para acusar, mientras el instructor ha decidido que el procedimiento continúe. En ese marco, la decisión de la actriz de seguir adelante cambia la composición de las acusaciones, pero no despeja por anticipado la controversia. La respuesta judicial definitiva aún está pendiente.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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