Síguenos

Tecnología

¿Qué cambia en Microsoft Copilot con la llegada de los modelos Grok?

Grok entra en Microsoft Copilot para Word, Excel y PowerPoint, aunque el estreno será limitado y con cautelas sobre privacidad, datos y seguridad.

Publicado

el

Microsoft Copilot con la llegada de Grok

Resumen

  • Microsoft incorpora Grok a Copilot en Word, Excel y PowerPoint
  • El despliegue arranca limitado y deja fuera a la Unión Europea
  • Microsoft advierte sobre datos, seguridad y uso de modelos externos

Microsoft ha abierto una nueva puerta en Copilot y detrás aparece Grok, la inteligencia artificial desarrollada originalmente por xAI, la compañía impulsada por Elon Musk. El anuncio, realizado el 12 de septiembre, supone que los modelos de Grok comenzarán a utilizarse dentro de Microsoft Copilot, con un primer despliegue centrado en Word, Excel y PowerPoint.

Eso no significa que cualquier usuario vaya a abrir Word y encontrarse de repente con Grok sentado junto al corrector ortográfico. El estreno es bastante más controlado: Microsoft empieza con una versión limitada para clientes de su programa Frontier, utilizado para probar antes que el gran público nuevas capacidades de inteligencia artificial. Y hay una frontera geográfica importante: durante esta fase previa, Grok no estará disponible para esos clientes en la Unión Europea, la AELC ni Reino Unido.

Grok entra en Word, Excel y PowerPoint

La integración coloca los modelos de Grok entre las opciones que Microsoft está llevando a su ecosistema de productividad. Word, Excel y PowerPoint son el primer escaparate anunciado, tres aplicaciones donde Copilot lleva tiempo intentando pasar de asistente curioso a herramienta capaz de trabajar realmente con documentos, datos y presentaciones.

En la práctica, un modelo de este tipo puede intervenir en tareas como resumir información compleja, elaborar borradores, relacionar contenidos procedentes de distintas fuentes o responder utilizando documentación suministrada por el usuario. En Excel, por ejemplo, la utilidad puede estar en interpretar información y ayudar a trabajar con datos; en Word, en analizar, sintetizar o redactar; en PowerPoint, en convertir materiales dispersos en una presentación coherente.

La diferencia está debajo del capó. El usuario puede seguir viendo Copilot, pero el modelo que genera la respuesta puede cambiar. Es algo parecido a entrar siempre por la misma puerta y descubrir que, dependiendo del trabajo, el motor de la casa es distinto.

Microsoft quiere que Copilot pueda elegir cerebro

Ahí está, en realidad, la parte más interesante del movimiento. Microsoft está convirtiendo Copilot en una capa capaz de trabajar con modelos procedentes de diferentes desarrolladores en vez de identificar toda su inteligencia artificial con una única tecnología.

La compañía mantiene una relación central con OpenAI, pero su catálogo se ha ido ensanchando. En distintas áreas de su plataforma aparecen también modelos de otros desarrolladores y, ahora con mayor visibilidad, los desarrollados alrededor de Grok. Microsoft ya había incorporado modelos de esta familia a otros servicios, incluido su ecosistema para desarrolladores y Copilot Studio.

Copilot empieza así a parecerse menos a una sola inteligencia artificial y más a un selector de motores. El nombre que ve el usuario puede seguir siendo el mismo; lo que trabaja en segundo plano, no necesariamente.

El detalle importante está en los datos

La incorporación de Grok tiene una letra pequeña especialmente relevante para empresas. Microsoft explica en su documentación que determinados modelos externos pueden alojarse fuera de la infraestructura gestionada directamente por la compañía. Cuando una organización decide utilizarlos en los entornos empresariales compatibles, parte de la información necesaria para procesar las solicitudes puede compartirse con el proveedor correspondiente.

No es un detalle decorativo. En estos escenarios pueden cambiar algunas condiciones relacionadas con residencia de datos, auditoría, cumplimiento, acuerdos de nivel de servicio y protección contractual, porque entra en juego un tercero que procesa parte de la información.

Por eso la activación no se plantea simplemente como pulsar un botón y seguir trabajando. En los entornos empresariales compatibles, los administradores pueden decidir qué usuarios o grupos tienen acceso a estos proveedores externos. También es posible deshabilitarlos. La elección del modelo, por tanto, tiene una dimensión técnica, pero también otra menos vistosa y bastante más seria: quién procesa la información de la empresa y bajo qué reglas.

Por qué Grok no llega todavía a la Unión Europea

Microsoft ha dejado fuera de esta primera vista previa a los clientes de Frontier situados en la Unión Europea, la Asociación Europea de Libre Comercio y Reino Unido. Es importante precisar el alcance: hablamos de esta fase inicial de la integración anunciada para Copilot, no de una desaparición general de Grok en Europa.

Tampoco conviene convertir automáticamente esa ausencia en un supuesto veto regulatorio europeo. Microsoft ha comunicado la restricción geográfica, pero eso no permite concluir por sí solo que exista una prohibición legal. Las vistas previas de productos de inteligencia artificial suelen estrenarse por regiones, con diferencias de infraestructura, contratos, tratamiento de datos y cumplimiento normativo.

Para un usuario español, la consecuencia inmediata es sencilla: el anuncio no implica disponer desde este momento de Grok dentro de Word, Excel o PowerPoint mediante esta nueva integración. Microsoft deberá ampliar el despliegue para que esa experiencia alcance también a los clientes europeos.

Microsoft pone el foco en la seguridad de Grok

Hay otro elemento importante en esta relación: la documentación técnica de Microsoft incluye advertencias específicas para determinados modelos de Grok utilizados en algunos de sus servicios. En Copilot Studio, por ejemplo, algunas variantes se presentan como modelos externos o experimentales, una etiqueta que obliga a las empresas a medir mejor dónde y cómo los utilizan.

Las evaluaciones de inteligencia artificial responsable de Microsoft han señalado diferencias entre modelos en cuestiones como la alineación, la generación de contenido potencialmente dañino y la resistencia frente a técnicas de jailbreak, es decir, intentos de conseguir que una IA ignore sus propias barreras de seguridad.

Eso no significa que toda la familia Grok tenga idéntico comportamiento ni que una versión analizada en Copilot Studio sea necesariamente la utilizada en cada función de Word, Excel o PowerPoint. Mezclar ambos asuntos sería ir demasiado deprisa. Sí deja clara, en cambio, una cuestión de fondo: no todos los modelos ofrecen exactamente el mismo perfil de seguridad.

Microsoft está incorporando más libertad de elección y, al mismo tiempo, trasladando parte de la responsabilidad de esa elección a las organizaciones. En ámbitos donde circulan documentos confidenciales, datos de clientes o información interna, la diferencia entre un modelo y otro deja de ser una curiosidad técnica.

Grok llega con una mochila de polémicas

La tecnología asociada a Elon Musk tampoco aterriza en Copilot sobre un terreno políticamente neutro. Grok ha estado bajo escrutinio durante 2026 por el uso de herramientas capaces de generar o alterar imágenes sexualizadas de personas reales sin su consentimiento.

Las autoridades estadounidenses han examinado denuncias relacionadas con la generación de imágenes íntimas falsas y sexualmente explícitas, mientras también han surgido procedimientos judiciales por posibles perjuicios vinculados a este tipo de contenido. Las normas del servicio, por su parte, prohíben la difusión de material íntimo no consentido y contemplan mecanismos para denunciarlo y retirarlo.

La controversia ayuda a entender por qué las condiciones de seguridad importan tanto como la espectacularidad de una demostración tecnológica. Una IA empresarial no solo tiene que redactar deprisa o interpretar una hoja de cálculo: debe comportarse de manera razonablemente previsible cuando entra en contacto con información sensible, personas reales y documentos internos.

Copilot ya no quiere hablar con una sola voz

La llegada de Grok muestra hacia dónde está desplazándose Microsoft. La batalla de la inteligencia artificial empieza a abandonar la idea del asistente ligado para siempre a un único modelo. Copilot quiere convertirse en la puerta de acceso, mientras diferentes tecnologías compiten detrás por ofrecer velocidad, razonamiento, coste o capacidades especializadas.

Para Microsoft tiene lógica. Si un modelo resulta mejor para analizar un documento y otro funciona mejor con determinados datos, atarse a uno solo termina siendo una limitación. La empresa puede mantener su alianza con OpenAI y, al mismo tiempo, ampliar el menú con tecnologías rivales. Competidores en la trastienda, vecinos dentro del mismo programa.

Grok entra precisamente por ahí. De momento, de forma limitada, empresarial y fuera de Europa en esta fase inicial. Pero el movimiento es significativo: Microsoft no solo está añadiendo otro chatbot a Copilot. Está construyendo un Copilot en el que puede terminar importando más la calidad del resultado que la marca del modelo que trabaja debajo. Y ese cambio, bastante silencioso comparado con los grandes lanzamientos de IA, puede acabar siendo mucho más profundo.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído