Ciencia
¿Qué es la extraña ‘medusa’ de Marte que captó el rover Curiosity?
Curiosity fotografió en 2023 una extraña figura que parece una medusa sobre Marte. La imagen es real, pero todo apunta a un artefacto del sensor.

Resumen
- La imagen es real y Curiosity la tomó en Marte el 20 de agosto de 2023
- La figura aparece en un solo fotograma y desaparece en las tomas cercanas
- Todo apunta a un artefacto del sensor, no a una criatura marciana
La inquietante figura que parece una medusa suspendida sobre Marte no es, con los datos disponibles, una criatura, una nave ni una prueba de vida extraterrestre. La explicación que mejor encaja con la secuencia de imágenes es bastante menos cinematográfica: un artefacto producido en la cámara, posiblemente por el impacto de una partícula energética o por un fenómeno similar en el sensor del rover Curiosity.
La fotografía, eso sí, es completamente auténtica. Procede del archivo de la NASA y fue obtenida por la cámara de navegación derecha de Curiosity el 20 de agosto de 2023, durante el sol 3924 de la misión. Lo nuevo es la atención que ha recibido en 2026, después de reaparecer en redes sociales y saltar de ahí a medios de distintos países. Una fotografía vieja, una silueta de apenas unos píxeles y el combustible infalible de internet: algo que parece imposible.
La imagen ha vuelto a circular como si Curiosity acabara de encontrarse con una criatura flotando sobre el paisaje marciano. Pero el detalle que cambia por completo la historia está en las fotografías tomadas inmediatamente antes: la supuesta “medusa de Marte” no permanece allí. Aparece de repente y desaparece. Ese comportamiento encaja mucho mejor con una anomalía del detector que con un objeto físico situado en el horizonte.
La fotografía de Marte que parece mostrar una medusa flotando
La escena tiene todos los ingredientes para convertirse en viral. Un paisaje marciano grisáceo, vacío, pedregoso. Al fondo, una cresta irregular. Y sobre ella, una pequeña forma oscura de la que parecen desprenderse varias prolongaciones verticales. Al ampliar ese rincón de la imagen, el cerebro hace el resto: cuerpo redondeado, tentáculos, algo flotando.
La fotografía fue tomada exactamente a las 22:27:46 UTC del 20 de agosto de 2023 por la Right Navigation Camera, una de las cámaras que Curiosity utiliza para orientarse y documentar el terreno del cráter Gale. El archivo original está identificado con el número 1250462 y tiene una resolución de 1.024 por 512 píxeles. No es una recreación, una imagen fabricada años después ni un elemento añadido sobre la fotografía.
Ahí termina, sin embargo, la parte verdaderamente extraordinaria. La supuesta medusa ocupa alrededor de 15 píxeles. Muy poca información visual sobre la que construir un objeto tridimensional, calcular su tamaño o afirmar siquiera que estuviera físicamente delante de la cámara. Hablar de algo “flotando” resulta intuitivo al mirar la foto, pero la imagen por sí sola no permite determinar distancia, volumen ni trayectoria.
El detalle de los 13 segundos que cambia la historia
La pista más importante aparece cuando se observa no una fotografía aislada, sino la secuencia completa. Curiosity había fotografiado prácticamente la misma zona con la misma cámara apenas 13 segundos antes. La figura no estaba allí. Existe también otra toma realizada unos 25 segundos antes en la que tampoco aparece.
Después, la peculiar silueta emerge en un único fotograma. Esa fugacidad complica mucho cualquier interpretación basada en un objeto físico real. Si hubiera una estructura considerable apoyada en la cresta, una roca excepcionalmente extraña o un objeto desplazándose lentamente, cabría esperar algún rastro en las fotografías consecutivas. No ocurre.
Lo que tenemos es una anomalía que aparece durante un único instante del sensor. Y eso conduce directamente a una explicación menos espectacular, aunque bastante más compatible con lo que sabemos de las cámaras que trabajan en Marte.
Un rayo cósmico puede dejar formas extrañas en una cámara
Las cámaras digitales no registran únicamente la luz procedente del paisaje. Sus detectores también pueden ser alcanzados por partículas energéticas procedentes del espacio. Cuando sucede, el impacto puede alterar momentáneamente determinados píxeles y producir puntos, rayas, manchas o formas que, vistas fuera de contexto, parecen objetos.
No es una posibilidad teórica inventada para desmontar esta fotografía. La NASA lleva años documentando fenómenos similares en Curiosity. Ya en 2014 se explicaba que las cámaras de navegación del rover registraban ocasionalmente puntos luminosos y que entre sus posibles causas estaban los rayos cósmicos que golpeaban el detector.
La forma producida puede variar según cómo atraviese la partícula el sensor. A veces aparece un punto. Otras, una raya; otras, una mancha irregular. En imágenes obtenidas por Curiosity en 2023 se identificó expresamente un artefacto oscuro causado por radiación sobre uno de sus sensores.
Durante una potente tormenta solar registrada en mayo de 2024 ocurrió algo todavía más evidente: las cámaras de navegación captaron numerosos puntos y trazos originados por partículas cargadas que alcanzaron la superficie marciana. El mecanismo, por tanto, existe. Y sucede en el mismo vehículo que tomó la fotografía de la medusa.
Por qué Marte favorece estas anomalías
En la Tierra estamos relativamente protegidos de buena parte de esa radiación por nuestra atmósfera y por el campo magnético global del planeta. Marte ofrece una defensa mucho más pobre. Su atmósfera es extremadamente tenue y carece de un campo magnético global comparable al terrestre, de modo que las partículas energéticas pueden alcanzar con mayor facilidad la superficie.
Curiosity incluso lleva a bordo un instrumento específico para medir ese entorno: el Radiation Assessment Detector, RAD. Desde los primeros meses de la misión ha registrado radiación procedente tanto de rayos cósmicos galácticos como de partículas energéticas solares.
Una cámara situada durante años en semejante ambiente no funciona dentro de una urna de cristal. Recibe polvo, fuertes cambios de temperatura, ruido electrónico y radiación espacial. Los sensores son extraordinariamente precisos, pero también pueden registrar señales que no corresponden a ningún objeto situado delante del objetivo.
La NASA no ha identificado oficialmente esa figura concreta
Aquí conviene introducir una precisión importante. No consta una explicación oficial específica de la NASA dedicada a la anomalía del archivo 1250462 en la que la agencia certifique que esa mancha concreta fue provocada por un rayo cósmico.
La ficha de la fotografía permite conocer la cámara utilizada, el día marciano, la fecha y sus características técnicas, pero no clasifica aquella pequeña figura oscura. Lo correcto, por tanto, no es afirmar que la NASA haya “confirmado” qué es la medusa marciana. No existe semejante certificación sobre este fotograma concreto.
Lo que sí puede hacerse es comparar el caso con fenómenos conocidos y documentados. La desaparición de la figura entre tomas consecutivas, su minúsculo tamaño en píxeles y los antecedentes de artefactos producidos por partículas energéticas hacen que esa explicación resulte mucho más consistente que la hipótesis de una criatura o un objeto desconocido sobre Marte.
También podrían intervenir otros problemas relacionados con el sensor, el procesamiento de la imagen o la transmisión de datos. Determinar el mecanismo exacto exigiría analizar los datos originales y la telemetría con mayor profundidad que una simple ampliación de la fotografía. La diferencia importa: una cosa es señalar la explicación más probable y otra declarar resuelto algo que no ha sido identificado oficialmente.
Cómo una fotografía de 2023 terminó siendo noticia en 2026
La otra curiosidad del caso está en el calendario. Curiosity no acaba de fotografiar esta medusa. La imagen llevaba cerca de tres años almacenada públicamente cuando comenzó a circular de nuevo con intensidad durante el verano de 2026.
Una publicación difundida el 12 de agosto de 2026 llamó especialmente la atención sobre la silueta y durante las semanas siguientes aparecieron comparaciones de todo tipo. Unos vieron una medusa; otros, un trípode de La guerra de los mundos. Tampoco faltaron quienes relacionaron la imagen con los llamados UAP, objetos anómalos no identificados.
A finales de agosto la historia había saltado ya a páginas especializadas y durante los primeros días de septiembre entró de lleno en medios generalistas. De ahí la sensación de última hora. Lo reciente es el fenómeno viral, no la fotografía original.
El episodio tampoco resulta extraño dentro de la larga historia de la exploración de Marte. Sus imágenes han producido durante décadas caras, huesos, animales, puertas, estatuas y construcciones imposibles. Buena parte de esos objetos nacen de la pareidolia, nuestra tendencia a reconocer formas familiares dentro de imágenes ambiguas.
En esta ocasión existe una diferencia interesante: posiblemente ni siquiera estamos interpretando una roca de manera imaginativa. Podríamos estar dando anatomía, tentáculos incluidos, a una alteración de unos cuantos píxeles.
Curiosity busca un Marte habitable, no medusas marcianas
Curiosity aterrizó en el cráter Gale el 6 de agosto de 2012 y continúa desarrollando su misión científica. Su principal cometido consiste en estudiar si Marte tuvo en el pasado condiciones ambientales capaces de sostener formas de vida microbiana.
El rover ha encontrado pruebas químicas y minerales de antiguos ambientes habitables y sigue examinando las rocas marcianas para reconstruir una época en la que el planeta tuvo mucha más agua superficial que en la actualidad. Esa es la búsqueda realmente fascinante: comprender el pasado potencialmente habitable de Marte, aunque genere menos estrépito que una criatura flotando al fondo de una fotografía.
Nada en el fotograma viral constituye evidencia de vida actual en Marte. Tampoco demuestra la existencia de una nave, un dron desconocido o tecnología extraterrestre. Para sostener algo semejante harían falta observaciones independientes, imágenes desde distintos ángulos, movimiento verificable, datos espectrales o alguna señal física consistente.
Una silueta diminuta que aparece en un fotograma y falta en los inmediatamente anteriores está muy lejos de ese umbral. El atractivo visual es indudable; la evidencia científica, en cambio, apunta hacia otro lado.
Una rareza marciana nacida en unos pocos píxeles
La llamada medusa de Marte existe en un sentido muy concreto: aparece en una fotografía auténtica tomada por Curiosity. Lo que no está demostrado es que aquello fuese un objeto real situado sobre el paisaje marciano.
Los datos disponibles dibujan un escenario bastante más sencillo. La forma surge en un único fotograma, falta en imágenes tomadas segundos antes y presenta características compatibles con los artefactos que pueden producir las partículas energéticas al alcanzar un sensor. La NASA ha documentado ese fenómeno en las cámaras de Curiosity, aunque no haya publicado un diagnóstico específico para esta imagen concreta.
El resultado quizá sea menos espectacular que imaginar una medusa navegando por la tenue atmósfera del planeta rojo. También resulta revelador. Una pequeña mancha permite ver, casi físicamente, cómo trabaja una misión situada a decenas de millones de kilómetros: cámaras expuestas a radiación, archivos examinados años después y una frontera muy fina entre lo que registra un sensor y lo que nuestro cerebro cree estar viendo.
Marte conserva misterios de sobra. Este, por ahora, parece pertenecer bastante más a la electrónica que a la zoología.












