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¿Por qué Lula reta a sus rivales antes de las elecciones de Brasil?
Lula reta a sus rivales antes de las elecciones de Brasil, lidera varios sondeos en primera vuelta y afronta una posible segunda ronda muy reñida.

Imagen: Ricardo Stuckert / PR / Agência Brasil / Wikimedia Commons, CC BY 3.0 BR
Resumen
- Lula pide a sus rivales retirarse a pocos días de las elecciones
- Los últimos sondeos le sitúan por delante en la primera vuelta
- Una segunda vuelta con Flávio Bolsonaro aparece mucho más ajustada
Luiz Inácio Lula da Silva ha elevado el tono cuando apenas quedan días para que Brasil vote. En un mitin celebrado en Belém, capital del estado de Pará, el presidente brasileño invitó a sus adversarios a retirar sus candidaturas porque, según afirmó ante sus seguidores, «no tienen ninguna oportunidad». La frase resume bien el clima de una campaña que entra en su tramo decisivo: programas sociales, economía, seguridad pública y una polarización que vuelve a ocupar buena parte del escenario político brasileño.
Los datos obligan, sin embargo, a separar la confianza electoral de Lula de lo que realmente miden las encuestas. El dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) aparece por delante de Flávio Bolsonaro en recientes sondeos de primera vuelta, pero las simulaciones de una eventual segunda ronda son considerablemente más estrechas. El «no tienen ninguna oportunidad» funciona, así, como una declaración de campaña, no como una descripción objetiva de una elección resuelta.
Lula convierte un mitin en Belém en un desafío a sus rivales
La escena se produjo ante miles de simpatizantes concentrados en Belém, en el norte del país. Lula, candidato a la reelección a sus 80 años, repasó algunas de las políticas sociales impulsadas durante sus gobiernos y defendió nuevas actuaciones educativas, entre ellas la extensión de las escuelas de jornada completa y la construcción de más universidades. Fue entonces cuando pidió directamente a sus adversarios que abandonaran la competición electoral.
El mensaje tenía poco de invitación protocolaria y mucho de golpe de campaña. Lula buscó proyectar seguridad ante sus seguidores y reforzar la idea de que la competición decisiva se ha concentrado en torno a dos nombres. Una vieja técnica electoral: ocupar el escenario como si el escenario fuese ya la urna. Pero una cosa es el mitin, con sus focos y sus aplausos, y otra el recuento.
Brasil llega a las urnas con 12 candidaturas presidenciales registradas para las elecciones generales de 2026. El Tribunal Superior Electoral rechazó, además, el registro de la fórmula encabezada por Pablo Marçal. La abundancia de candidatos contrasta con unas encuestas en las que Lula y Flávio Bolsonaro concentran una parte muy superior de las preferencias respecto al resto.
Qué dicen las encuestas antes de las elecciones
Aquí está la parte menos teatral y bastante más útil. La encuesta de Quaest, realizada entre el 24 y el 27 de septiembre entre 2.004 electores, situó a Lula con un 39 % de intención de voto en primera vuelta, frente al 34 % de Flávio Bolsonaro. El margen de error del estudio es de dos puntos porcentuales. Augusto Cury y Ronaldo Caiado aparecían con un 4 % cada uno, Renan Santos con un 3 % y Romeu Zema con un 1 %.
Otro estudio difundido el 28 de septiembre, elaborado por Nexus para BTG Pactual, situó a Lula en el 42 % y a Flávio Bolsonaro en el 37 % en un escenario de primera vuelta. Nexus entrevistó a 2.000 personas entre el 25 y el 27 de septiembre, también con un margen de error de dos puntos porcentuales.
Eso ayuda a entender el optimismo presidencial. Lula aparece por delante en esas dos mediciones de primera vuelta, pero esa ventaja no significa que las elecciones estén decididas. Las encuestas son fotografías de un momento determinado, sujetas a márgenes de error y realizadas antes de que los electores depositen el voto.
La segunda vuelta cambia bastante el paisaje
El escenario se aprieta cuando los institutos preguntan por un enfrentamiento directo entre Lula y Flávio Bolsonaro. Quaest registró un 42 % para cada uno, mientras el estudio BTG Pactual/Nexus situó a Lula en el 46 % y a Bolsonaro en el 44 %, una diferencia comprendida dentro del margen de error.
La fotografía tiene, por tanto, dos planos. En el primero, Lula mantiene una ventaja sobre su principal adversario en las mediciones citadas de primera vuelta. En el segundo, una confrontación directa entre ambos aparece estadísticamente mucho más ajustada. Esa diferencia importa, y bastante, cuando todavía quedan votos por decidir y candidaturas cuyos apoyos pueden redistribuirse en una segunda ronda.
Flávio Bolsonaro concentra el principal voto rival
Aunque la papeleta presidencial brasileña reúne numerosas candidaturas, la competición demoscópica se ha concentrado principalmente en Lula y Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. Las últimas mediciones sitúan al resto de aspirantes a considerable distancia de ambos.
En Quaest, ningún candidato aparte de Lula y Flávio Bolsonaro alcanzaba el 5 %. Augusto Cury y Ronaldo Caiado obtenían un 4 %, Renan Santos un 3 % y Romeu Zema un 1 %. Esa diferencia explica parte del discurso de Lula en Pará: el presidente trata de presentar la elección como una carrera fundamentalmente entre dos grandes bloques electorales, mientras los candidatos con menor intención de voto intentan conservar espacio propio.
Hay algo muy reconocible en este tramo de cualquier campaña. Cuando faltan pocos días para votar, los candidatos ya no hablan únicamente a sus simpatizantes. También miran al elector indeciso, al que piensa votar en blanco y al que todavía considera una candidatura minoritaria. Cada décima empieza a pesar más. El ruido del mitin continúa; las calculadoras también.
Cuándo se celebran las elecciones de Brasil de 2026
La primera vuelta será el domingo 4 de octubre de 2026. Si ningún candidato consigue más de la mitad de los votos válidos en la elección presidencial, los dos más votados pasarán a una segunda vuelta prevista para el 25 de octubre. Las fechas forman parte del calendario oficial aprobado por la Justicia Electoral brasileña.
Ese sistema ayuda a entender por qué los sondeos de primera y segunda vuelta pueden ofrecer fotografías bastante diferentes. Un candidato puede sacar varios puntos a su perseguidor inmediato el 4 de octubre y, aun así, afrontar después una disputa mucho más estrecha. Los votos de los aspirantes eliminados vuelven al tablero político: cambian de candidato, se convierten en voto blanco o nulo, o simplemente se quedan en casa.
Doce candidaturas y dos plazas para una posible segunda vuelta
El Tribunal Superior Electoral confirmó 12 candidaturas en la disputa por la Presidencia. Entre ellas figuran las encabezadas por Lula da Silva, Flávio Bolsonaro, Augusto Cury, Ronaldo Caiado, Romeu Zema y otros aspirantes de fuerzas políticas con menor peso en las encuestas. El organismo electoral rechazó el registro de la candidatura de Pablo Marçal.
La cantidad de nombres no implica un reparto equilibrado del voto. Las mediciones disponibles muestran una fuerte concentración en los dos candidatos más respaldados. Aun así, un aspirante situado en el 3 % o el 4 % puede adquirir otra importancia después de la primera vuelta: sus votantes no desaparecen. Su comportamiento puede modificar las proporciones del siguiente enfrentamiento.
Lula busca un cuarto mandato presidencial
A sus 80 años, Lula vuelve a pedir el voto para permanecer en el Palacio de Planalto. Gobernó Brasil entre 2003 y 2010, regresó a la Presidencia en enero de 2023 y aspira a renovar el cargo en las elecciones de 2026. Una victoria supondría su cuarto mandato presidencial.
En Belém, el dirigente del PT llevó buena parte de su discurso hacia uno de los terrenos que han marcado su trayectoria política: las políticas sociales. Habló de educación, de la población con menores ingresos y de la deuda social del país. También prometió ampliar las escuelas de jornada completa y construir más universidades.
Lula anunció igualmente que, en caso de victoria, pretende impulsar una reforma política y otra judicial, y pidió a sus seguidores que apoyen también a candidatos afines al Congreso. En Pará entró además en cuestiones locales: se comprometió a no promover determinadas obras de dragado en el río Tapajós y defendió terminar el asfaltado pendiente de una carretera del estado.
Una frase rotunda ante unas urnas todavía abiertas
El «no tienen ninguna oportunidad» funciona estupendamente delante de una plaza llena de militantes. Las urnas suelen ser algo menos obedientes con las frases categóricas. Los datos disponibles muestran a Lula por delante en varios escenarios de primera vuelta, mientras Flávio Bolsonaro se mantiene como su rival más cercano y las simulaciones entre ambos para una segunda ronda ofrecen diferencias pequeñas o empates estadísticos.
Brasil votará el 4 de octubre y, si hace falta una segunda vuelta presidencial, regresará a las urnas el 25. Hasta entonces, las campañas seguirán haciendo lo que suelen hacer cuando se aproxima el momento decisivo: exhibir fortalezas, buscar el voto todavía móvil y colocar frases capaces de dominar unas horas la conversación pública. El resultado, bastante menos retórico, dependerá finalmente de los electores.

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