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¿A qué hora es la final Hurricanes-Chiefs y dónde verla en España?

Hurricanes y Chiefs se juegan el Super Rugby Pacific: horario en España, dónde verlo, alineaciones, estadísticas y el pronóstico del partido.

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la final Hurricanes-Chiefs

La final del Super Rugby Pacific entre Hurricanes y Chiefs se disputa este sábado 20 de junio de 2026 a las 09:05, hora peninsular española. El escenario será el Hnry Stadium de Wellington, donde el balón comenzará a moverse a las 19:05 de Nueva Zelanda, diez horas por delante de España.

El partido se podrá ver en directo en M+ Deportes, canal situado en el dial 63 de Movistar Plus+. La emisión aparece programada desde las 09:00, cinco minutos antes del saque inicial. No es una final de un Mundial de selecciones, aunque el escaparate sea global, sino el encuentro que decide al campeón del Super Rugby Pacific, la principal competición profesional de clubes del hemisferio sur.

Horario exacto de la final del Super Rugby Pacific

Hurricanes-Chiefs comenzará a las 09:05 del sábado 20 de junio en la España peninsular, Baleares, Ceuta y Melilla. En las islas Canarias arrancará una hora antes, a las 08:05. Conviene distinguir entre el comienzo de la retransmisión de Movistar, fijado a las 09:00, y el horario oficial del encuentro. Cinco minutos parecen poca cosa, hasta que uno enciende el televisor y descubre que los equipos ya están formados, el estadio ruge y el café sigue sin hacerse.

La final se jugará en Wellington ante un Hnry Stadium lleno. Las entradas destinadas al público general se agotaron en apenas 15 minutos, señal bastante elocuente del interés que ha despertado el primer duelo entre estos dos clubes por el título. Hurricanes no disputaba una final desde que levantó el trofeo en 2016; Chiefs, por el contrario, se ha acostumbrado peligrosamente a llegar al último partido y marcharse sin la copa.

Dónde ver Hurricanes-Chiefs en España

Movistar Plus+ posee los derechos del Super Rugby Pacific en España y Andorra. La final se emitirá en M+ Deportes, tanto a través del descodificador como mediante la plataforma digital para los abonados que tengan incluido el canal en su paquete. La ficha de la operadora presenta el encuentro como la batalla entre los dos grandes dominadores de la temporada. Esta vez, la hipérbole comercial no anda demasiado desencaminada.

La programación sitúa Hurricanes-Chiefs a las 09:00, aunque el saque inicial está previsto para las 09:05. También habrá posteriores redifusiones, pero la cita en directo es la de la mañana del sábado. El encuentro tendrá una duración aproximada de dos horas, siempre condicionada por las interrupciones, las revisiones del TMO y una posible prórroga si el marcador termina igualado.

Una final entre los dos mejores equipos del torneo

Hurricanes terminó la fase regular en primera posición con 11 victorias y tres derrotas, 55 puntos y una diferencia de tantos de +264. Chiefs registró exactamente el mismo balance de triunfos y tropiezos, aunque acabó segundo con 51 puntos y un diferencial de +190. Los números dibujan una pequeña ventaja local: Hurricanes anotó 562 puntos y 86 ensayos, mientras que Chiefs llegó a 515 puntos y 75 ensayos. No hay un abismo. Hay un margen, una rendija por la que puede colarse un partido entero.

Los dos semifinalistas atravesaron la ronda anterior como una locomotora. Hurricanes destrozó a Blues por 57-21, con nueve ensayos y una segunda parte que dejó el encuentro convertido en escombros. Chiefs fue todavía más frío frente a Crusaders: victoria por 49-12, control territorial, presión defensiva y Damian McKenzie manejando los ritmos como quien mueve los hilos de una marioneta.

El equipo de Wellington busca el segundo campeonato de su historia, diez años después del conquistado en 2016. Chiefs persigue su tercera corona, la primera desde los títulos consecutivos de 2012 y 2013. También carga con una mochila incómoda: ha perdido las tres últimas finales y esta será su cuarta aparición consecutiva en el partido decisivo. Llegar siempre es una virtud; perder siempre, una estadística que empieza a sentarse en el vestuario.

El antecedente que alimenta a Chiefs

El único enfrentamiento entre ambos durante la fase regular terminó con victoria de Chiefs por 22-17 el 18 de abril en Hamilton. Fue un encuentro cerrado, áspero por momentos y decidido por la capacidad del conjunto local para impedir que Hurricanes desplegara su ataque con continuidad. Ese resultado ofrece al visitante una certeza: puede ganar a este rival. La diferencia es que ahora deberá hacerlo en Wellington, con el estadio volcado y el título colocado al borde del césped.

Los antecedentes más recientes, sin embargo, favorecen a Hurricanes. Antes de aquella derrota había ganado los tres choques anteriores, incluido el 35-17 de 2025. El historial corto no entrega veredictos, pero sí anticipa una final menos abierta de lo que sugieren las goleadas de las semifinales. Chiefs sabe ralentizar el juego; Hurricanes necesita que el partido respire.

Alineaciones confirmadas para la gran final

Hurricanes saldrá con Xavier Numia, Asafo Aumua y Pasilio Tosi en la primera línea; Isaia Walker-Leawere y Warner Dearns como segundas; Devan Flanders, Du’Plessis Kirifi y Peter Lakai en la tercera línea. Cam Roigard y Ruben Love formarán la pareja de medios, con Fehi Fineanganofo y Josh Moorby en las alas, Jordie Barrett y Billy Proctor en el centro y Callum Harkin como zaguero.

La recuperación de Devan Flanders, ya superada la conmoción cerebral que le impidió jugar anteriormente, refuerza una delantera que necesita velocidad para llegar al punto de encuentro y sostener el ritmo ofensivo. Jordie Barrett ejercerá de cocapitán junto a Kirifi, mientras que Roigard y Love llevarán el volante de un ataque que ha convertido el rugby expansivo en algo parecido a una corriente de aire: cuando aparece, cuesta cerrar las ventanas.

Chiefs comenzará con Ollie Norris, Samisoni Taukei’aho y Sione Ahio delante; Josh Lord y Tupou Vaa’i en la segunda línea; Samipeni Finau, Luke Jacobson y Simon Parker como tercera. Cortez Ratima y Damian McKenzie dirigirán el juego, acompañados por Kyren Taumoefolau, Quinn Tupaea, Kyle Brown, Leroy Carter y Liam Coombes-Fabling.

El conjunto de Hamilton llega con dos bajas sensibles. Lalakai Foketi, brillante en la semifinal, no jugará por una lesión en el gemelo; tampoco estará disponible Wallace Sititi, todavía bajo control médico después de una conmoción cerebral. Kyle Brown ocupará el centro del campo junto a Tupaea, elegido mejor jugador de la temporada, mientras Liam Coombes-Fabling pasará al puesto de zaguero por la lesión de rodilla de Isaac Hutchinson.

Los duelos que pueden romper el partido

El enfrentamiento entre Cam Roigard y Cortez Ratima marcará la velocidad de la final. Roigard es devastador cuando detecta un hueco alrededor del ruck; Ratima destaca por su precisión y por mantener a la defensa rival pegada al punto de encuentro. Quien consiga sacar el balón medio segundo antes regalará a sus tres cuartos un campo mucho más ancho.

También pesará el pulso entre Ruben Love y Damian McKenzie. Love dispone de un sistema ofensivo que genera espacios y apoyos constantes. McKenzie, en cambio, puede inventarlos cuando no existen: cambia la dirección del ataque, amenaza con el pie y obliga a la defensa a tomar decisiones incómodas. No necesita dominar durante 80 minutos. A veces le bastan tres jugadas.

En la delantera, Hurricanes tratará de imponer su movilidad y lanzar a Peter Lakai sobre la línea de ventaja. Chiefs buscará ensuciar esa circulación con Jacobson, Finau y Parker, una tercera línea diseñada para golpear, frenar y volver a levantarse. Nada especialmente poético, salvo que uno encuentre poesía en dos cuerpos chocando a toda velocidad.

Pronóstico: ventaja mínima para Hurricanes

Hurricanes parte con una ligera ventaja por el factor campo, su primer puesto en la fase regular y una capacidad ofensiva superior durante el campeonato. También llega con una alineación más estable y recupera a Flanders en un momento oportuno. La cuestión será comprobar si puede mantener la paciencia cuando Chiefs cierre los espacios y convierta el partido en una sucesión de contactos, melés y patadas tácticas.

Chiefs tiene experiencia, una delantera poderosa y el talento imprevisible de McKenzie. Ya derrotó a Hurricanes esta temporada y llega después de desarmar al vigente campeón con una facilidad inquietante. Sus bajas en la línea de tres cuartos, eso sí, reducen la profundidad y obligan a varios jugadores a cambiar de posición justo cuando menos apetece experimentar.

El pronóstico apunta a un partido más equilibrado que las semifinales, con Hurricanes vencedor por un margen de tres a siete puntos. Un resultado cercano al 30-26 encajaría con el potencial ofensivo de ambos y con la tensión habitual de una final. Chiefs tiene argumentos para romper esa previsión; Hurricanes, sobre el papel, dispone de alguno más.

Wellington prepara una mañana de rugby grande

La final reúne al ataque más productivo del campeonato y al único equipo que logró derrotarlo en su enfrentamiento directo. Hurricanes pretende recuperar una corona que no toca desde 2016. Chiefs necesita acabar con una secuencia de finales perdidas que ya empieza a parecer una maldición escrita con rotulador permanente.

A las 09:05 en España, Wellington será el centro del rugby de clubes. Dos equipos neozelandeses, un estadio sin asientos libres y 80 minutos para decidir quién convierte una temporada formidable en un título. Lo demás —los números, los antecedentes, las cábalas— quedará fuera cuando suene el silbato.

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