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¿Qué dijo Jesús Cintora a Marcos de Quinto tras pedir cerrar RTVE?

Jesús Cintora responde a Marcos de Quinto por pedir cerrar RTVE, recuerda el final de Ciudadanos y reabre el debate sobre la televisión pública.

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RTVE guerra interna

Resumen

  • De Quinto volvió a defender que cerraría RTVE en apenas tres meses
  • Cintora respondió recordándole que antes terminó cerrando Ciudadanos
  • El choque reabre el debate sobre RTVE, su papel público y sus audiencias

Jesús Cintora ha convertido una nueva ofensiva contra RTVE en uno de esos momentos televisivos que sobreviven al programa y empiezan a circular solos. Marcos de Quinto, empresario y exdiputado de Ciudadanos, reiteró su deseo de ponerse al frente de la radiotelevisión pública con una finalidad bastante poco convencional: cerrarla en tres meses. Cintora respondió desde Malas Lenguas Noche con una comparación tan sencilla como venenosa: antes de cerrar TVE, recordó, lo que terminó cerrando fue Ciudadanos.

El enfrentamiento se produjo durante el fin de semana del 29 y 30 de agosto, con Ceuta en el centro de una fuerte tensión política y migratoria. De Quinto había participado como uno de los impulsores de la llamada Armada de la Solidaridad, una concentración marítima que reunió cerca de un centenar de embarcaciones en aguas de la ciudad autónoma. En ese escenario volvió a cargar contra RTVE y dejó una declaración especialmente rotunda: su única aspiración política, sostuvo, sería dirigir la corporación para clausurarla.

Cintora recogió el guante. Y no precisamente con pinzas.

La respuesta de Jesús Cintora que ha disparado la polémica

El presentador recordó en antena que Marcos de Quinto había anunciado la concentración de barcos en Ceuta y enlazó inmediatamente esa iniciativa con sus declaraciones contra la televisión pública. Fue entonces cuando lanzó el dardo que acabó convirtiéndose en el fragmento más comentado: “Lo que cerró es Ciudadanos”.

La ironía tiene una biografía detrás. De Quinto fue diputado de Ciudadanos y una de las figuras más reconocibles de la etapa en la que el partido naranja todavía tenía peso en la política nacional. La formación pasó después de competir por el espacio de la derecha y el centro a quedar prácticamente borrada de las principales instituciones. El paralelismo de Cintora era evidente y no necesitaba mucha carpintería.

Después fue más explícito. El periodista defendió que RTVE pertenece al conjunto de los ciudadanos y aseguró que la corporación pública no va a desaparecer por las declaraciones de De Quinto. La discusión dejó entonces de ser únicamente una pelea personal entre dos personajes públicos: tocaba directamente el viejo debate español sobre la televisión pública, su independencia y su propia existencia.

De Quinto vuelve a plantear el cierre de RTVE

No era una ocurrencia completamente nueva. Marcos de Quinto ya había expresado meses atrás su deseo de presidir RTVE para poner fin a la corporación. A finales de agosto volvió sobre la idea y la situó en el centro de sus críticas a la cadena, a la que acusa de difundir información sesgada y contenidos favorables al Gobierno.

De Quinto formuló su propuesta con un plazo concreto: tres meses. La imagen resulta poderosa —entrar en Prado del Rey, apagar las luces y entregar las llaves—, aunque institucionalmente el asunto es bastante menos cinematográfico.

Hay aquí un matiz importante. La Corporación RTVE no es una televisión privada cuyo propietario pueda bajar la persiana una mañana. Su funcionamiento deriva de la Ley 17/2006 de la radio y la televisión de titularidad estatal, y su administración y gobierno corresponden al Consejo de Administración, con su presidente al frente de las funciones ejecutivas.

Es decir, convertirse en máximo responsable de RTVE no concede un botón rojo con la palabra “cerrar”. La desaparición del servicio público estatal exigiría cambios políticos, societarios y legales de mucho mayor alcance. La frase de De Quinto funciona, sobre todo, como una declaración política sobre el modelo de televisión pública que defiende.

Ceuta explica buena parte del choque entre Cintora y De Quinto

La escena tampoco puede separarse de lo que estaba ocurriendo en Ceuta. De Quinto participó en la organización de la Armada de la Solidaridad, que reunió embarcaciones procedentes principalmente de la Costa del Sol y Cádiz para expresar su respaldo a los habitantes de la ciudad autónoma después de semanas de tensión por la llegada de migrantes.

El exdiputado criticó también al Gobierno por su respuesta a la crisis y cuestionó que España hubiese desplegado una fragata relacionada con una flotilla hacia Gaza mientras, a su juicio, no daba una respuesta equivalente en Ceuta. Preguntado sobre la guerra en Gaza, negó además que allí se estuviese produciendo un genocidio.

El sábado 29, cuando Cintora realizó sus comentarios, el presentador ironizó sobre el número de embarcaciones anunciado por De Quinto. La precisión temporal importa: al día siguiente RTVE informó de la llegada de cerca de un centenar de barcos a la bahía de Ceuta. Una cosa fue la pulla pronunciada durante el programa y otra, el balance posterior de la concentración marítima.

En esas jornadas, Ceuta se había convertido en escenario de discursos políticos, manifestaciones, tensión callejera y visitas de dirigentes y figuras públicas. También hubo temor entre algunos colectivos ciudadanos a que las protestas locales fueran absorbidas por grupos ultras. El debate nacional aterrizó allí con todo el equipaje, maletas ideológicas incluidas.

El “Marcos de Tercio” con el que Cintora remató la escena

Cintora todavía guardaba otra bala, esta vez de calibre humorístico. Al recuperar unas imágenes de De Quinto hablando ante los medios con un botellín de cerveza en la mano, decidió rebautizarlo como “Marcos de Tercio”.

La broma tenía el mecanismo clásico de la televisión política contemporánea: una imagen reconocible, una frase brevísima y redes sociales haciendo el resto. Mucho más eficaz, probablemente, que cinco minutos de tertulia.

El tono, sin embargo, fue endureciéndose. Cintora llegó a preguntar a sus colaboradores si consideraban a De Quinto un “cantamañanas”. Javier Aroca y Gonzalo Miró participaron también en un debate que mezcló las críticas al empresario con una discusión más amplia sobre Ceuta, la convivencia en la ciudad y la utilización política de la crisis migratoria.

Cintora gana peso en una RTVE que también gana audiencia

La polémica aparece, curiosamente, cuando Jesús Cintora está ganando presencia dentro de RTVE. Después de encabezar Malas Lenguas, el periodista se ha incorporado a Mañaneros 360 en La 1 para ocupar el espacio dejado por Javier Ruiz, mientras la edición diaria de Malas Lenguas ha iniciado una nueva etapa con otros presentadores.

El movimiento no es menor. Cintora vuelve de lleno a una franja televisiva que conoce bien después de su paso años atrás por Las mañanas de Cuatro y Las cosas claras. Y lo hace en un momento particularmente competitivo para la televisión generalista.

El arranque de la temporada dejó a La 1 por delante de sus rivales en buena parte de la mañana. El 31 de agosto, La hora de La 1 alcanzó un 21,5% de cuota de pantalla y Mañaneros registró un 15,7%, frente al 13,7% de El programa de Ana Rosa y el 11,4% de Espejo Público.

Son cifras de una sola jornada, no una sentencia sobre toda la temporada, pero explican parte del contexto. RTVE ha recuperado músculo competitivo y el debate sobre su programación se ha vuelto, precisamente por eso, más ruidoso. Una televisión pública irrelevante apenas provoca discusiones; una televisión pública que disputa espectadores empieza a recibir golpes desde varios flancos.

RTVE vuelve a convertirse en campo de batalla político

Detrás de la ocurrencia de Cintora hay un conflicto bastante más antiguo que Ciudadanos, Marcos de Quinto o cualquier presentador concreto. La independencia de RTVE lleva décadas apareciendo y desapareciendo del debate español como el Guadiana. Cambian los gobiernos, cambian los responsables de la corporación, cambia quién denuncia manipulación. La acusación casi nunca se jubila.

La crítica a una radiotelevisión pública es legítima, también la defensa de un modelo distinto e incluso la propuesta política de eliminarlo. Otra cuestión es presentar su desaparición como una operación administrativa que podría ejecutar una sola persona desde un despacho. RTVE es una corporación pública regulada por ley, con un Consejo de Administración y funciones de servicio público establecidas normativamente.

También conviene separar dos discusiones que a menudo terminan metidas en la misma batidora. Una es cómo debe gestionarse RTVE, qué grado de independencia mantiene frente al poder político y qué contenidos justifican su financiación. Otra, distinta, es si España debe disponer de una radiotelevisión pública estatal.

El choque entre De Quinto y Cintora pertenece claramente a la segunda, aunque haya terminado servido con cerveza, ironía y una referencia al cadáver político de Ciudadanos.

Una frase corta para una discusión mucho más grande

La respuesta de Jesús Cintora funciona porque comprime años de política española en unas pocas palabras. Marcos de Quinto propone cerrar RTVE; Cintora le devuelve el recuerdo del partido en el que militó. Golpe, contragolpe. Televisión.

Pero debajo del intercambio queda una cuestión bastante más seria. RTVE atraviesa una etapa de mayor peso en las audiencias y creciente exposición política, mientras sus informativos y programas de actualidad reciben críticas continuas desde sectores de la oposición y de la derecha mediática. Al mismo tiempo, la cadena pública insiste en reivindicar su función de servicio público y pluralidad.

Por eso el episodio ha viajado tan bien fuera del plató. No es solamente Cintora contra De Quinto. Es una versión pequeña, casi de bolsillo, de una discusión que España lleva años manteniendo sobre quién controla la televisión pública, cómo debe funcionar y hasta dónde puede llegar la batalla política alrededor de ella. Esta vez bastaron dos apellidos, RTVE y el fantasma de Ciudadanos para encenderla otra vez.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.