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¿Cómo será el iPhone Ultra plegable y qué prepara Apple hasta 2028?

Apple prepara hasta tres generaciones del iPhone Ultra plegable, con cambios de pantalla, precio premium y una hoja de ruta que llega a 2028.

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iPhone Ultra plegable

Apple aún no ha presentado oficialmente su primer iPhone plegable y, sin embargo, en Cupertino ya estarían mirando bastante más lejos. La compañía tendría trazada una hoja de ruta que contempla tres generaciones de su futuro móvil plegable, con un estreno previsto para 2026, una segunda versión en 2027 y una tercera que podría llegar en 2028 con pantallas de mayor tamaño. No parece, por tanto, un aparato experimental destinado a probar suerte durante una temporada. La apuesta sería más larga.

El primer modelo, conocido provisionalmente como iPhone Ultra —el nombre comercial tampoco está confirmado—, se espera para septiembre de 2026. Las informaciones disponibles apuntan a un dispositivo tipo libro, con una pantalla interior de unas 7,8 pulgadas y otra exterior de aproximadamente 5,5 pulgadas. Su precio se movería alrededor de los 2.000 dólares o por encima. Apple entraría así en el terreno de Samsung, Huawei, Honor, Motorola y Google, pero por la puerta más cara del edificio.

Hay que poner una línea roja entre lo conocido y lo anunciado: Apple no ha confirmado públicamente este iPhone plegable. Su catálogo oficial continúa encabezado por la generación iPhone 17 y la compañía mantiene, como acostumbra, silencio sobre los productos que todavía no ha presentado. Estamos ante una hoja de ruta reconstruida a partir de informaciones de fuentes próximas a sus planes, no ante especificaciones publicadas por Cupertino.

Apple no estaría preparando un experimento aislado

Lo realmente llamativo de las últimas informaciones no es que Apple vaya a fabricar un teléfono que se dobla. Eso lleva años circulando entre analistas, fabricantes de componentes y filtradores. La novedad es la aparente profundidad del proyecto: la compañía situaría ya en el horizonte una segunda generación para 2027 y una tercera para 2028.

Es una diferencia importante. Diseñar una primera generación permite tantear un mercado; programar tres versiones consecutivas significa integrar esa nueva familia en el ciclo ordinario del iPhone. O, al menos, eso indicaría la planificación interna conocida hasta el momento.

Apple llegaría tarde al plegable. Muy tarde, en términos tecnológicos. Samsung lleva años afinando bisagras, pantallas flexibles y formatos; Huawei ha convertido el segmento en una de sus vitrinas tecnológicas y otros fabricantes han ido dejando cadáveres, aciertos y prototipos por el camino. La ventaja de llegar después es bastante terrenal: otros pagan parte de la factura del aprendizaje.

Así sería el primer iPhone Ultra plegable

El dispositivo esperado para 2026 tendría formato de libro. Cerrado funcionaría como un teléfono relativamente compacto, gracias a una pantalla exterior de aproximadamente 5,5 pulgadas. Abierto ofrecería unas 7,8 pulgadas, una superficie que lo acercaría más a una tableta pequeña que al iPhone convencional.

La idea no consiste simplemente en partir un iPhone por la mitad y añadir una bisagra. Una pantalla interior de esas dimensiones permite trabajar con dos aplicaciones, repartir contenidos en diferentes zonas y utilizar interfaces más próximas a las de un iPad. Ahí está probablemente una de las bazas de Apple: no tanto inventar el plegable como integrar el formato dentro de su ecosistema de aplicaciones y servicios.

Touch ID, chip A20 y una pantalla casi de tableta

Las filtraciones también apuntan al chip A20, al módem C2 desarrollado por Apple y, curiosamente, al regreso de Touch ID como sistema biométrico principal en lugar de Face ID. La necesidad de mantener un cuerpo extremadamente fino explicaría algunas de estas decisiones de ingeniería.

La otra batalla será la del pliegue. El surco visible en el centro de la pantalla ha sido durante años una especie de cicatriz inevitable de estos móviles. Los fabricantes lo han reducido considerablemente, pero no siempre desaparece cuando la luz cae de lado. Para Apple, cuyo negocio premium vive también de la sensación física del producto —cristal, metal, animaciones, milímetros—, lanzar un dispositivo de más de 2.000 dólares con una arruga evidente en medio del panel sería difícil de vender como revolución.

Y el precio será importante. Mucho. Las estimaciones más prudentes lo colocan alrededor o por encima de 2.000 dólares, aunque otras previsiones del sector han manejado cifras superiores. Hasta la presentación oficial, cualquier precio exacto debe tomarse con cautela.

En 2027 llegaría el segundo plegable

La siguiente generación estaría prevista para 2027, precisamente cuando se cumplen 20 años del lanzamiento del iPhone original. Según las informaciones disponibles, Apple mantendría inicialmente una configuración de pantallas muy parecida a la del primer modelo.

Tiene lógica industrial. La primera generación sirve para resolver los problemas que ningún laboratorio consigue reproducir del todo: bisagras sometidas a miles de aperturas, paneles golpeados dentro de bolsos y mochilas, polvo, caídas, aplicaciones que no entienden bien qué hacer cuando una pantalla cambia de tamaño en mitad de una tarea.

La segunda generación suele ser menos fotogénica para los titulares, pero más importante para el comprador. Ahí aparecen las mejoras de autonomía, peso, resistencia o fabricación que convierten una demostración tecnológica en un producto cotidiano.

2027 tendría además una carga simbólica especial. El iPhone original salió a la venta en 2007 y Apple lleva tiempo preparando cambios importantes alrededor de su vigésimo aniversario. El plegable podría convivir con esa renovación más amplia en lugar de sustituir al iPhone tradicional.

El tercer iPhone plegable cambiaría de tamaño en 2028

La tercera generación es donde aparece la novedad más reciente. Apple apuntaría a un lanzamiento ya en 2028, con pantallas ligeramente mayores tanto en el exterior como en el interior. De momento no existen diagonales concretas para ese modelo.

Parece un detalle menor, pero cuenta bastante. La geometría de un plegable es un pequeño rompecabezas: aumentar la pantalla exterior modifica la anchura cuando está cerrado, altera la proporción del panel interior y obliga a redistribuir batería, cámaras y componentes. Un centímetro aquí termina empujando piezas allá dentro.

Que Apple estudie ampliar las dos pantallas sugiere también que la compañía espera aprender de las primeras generaciones antes de fijar la forma definitiva del producto. El primer iPhone tampoco se parecía demasiado, unos años después, al aparato que Steve Jobs sostuvo en 2007. En tecnología de consumo hay diseños que nacen maduros y otros que necesitan varias temporadas para dejar de parecer prototipos caros.

Samsung seguirá delante, pero Apple puede alterar el mercado

El contexto comercial explica por qué Cupertino parece pensar en varias generaciones incluso antes del estreno. Las previsiones del sector calculan que el mercado mundial de móviles plegables crecerá alrededor de un 21% en 2026. Samsung conservaría el liderazgo con aproximadamente el 32% de los envíos, mientras Apple podría alcanzar un sorprendente 25% en su primer año y Huawei rondaría el 24%.

La previsión tiene algo particularmente llamativo: Apple entraría prácticamente de cero y podría colocarse inmediatamente entre las mayores marcas del segmento. No porque haya inventado el concepto —desde luego que no— sino por la enorme base de usuarios de iPhone capaz de esperar a que Cupertino adopte una tecnología antes de comprarla.

Un mercado pequeño que quiere dejar de serlo

Los plegables siguen representando una parte reducida del gigantesco negocio mundial del smartphone, pero se concentran precisamente donde los fabricantes quieren estar: la gama premium, los precios altos y los márgenes más cómodos.

La llegada de Apple puede incrementar la visibilidad de toda la categoría y endurecer la competencia entre los plegables tipo libro. Samsung conserva una ventaja evidente en experiencia, fabricación y generaciones acumuladas; Apple aporta otra clase de músculo: ecosistema, distribución, fidelidad de usuario y la capacidad casi litúrgica de convertir una característica conocida desde hace años en conversación mundial.

El momento económico, eso sí, no es precisamente amable. Las previsiones apuntan a una fuerte caída de los envíos mundiales de smartphones durante 2026, en buena medida por la escasez y el encarecimiento de las memorias. La presión está llevando a los fabricantes hacia dispositivos más caros, justo el terreno donde Apple se siente menos incómoda.

Tres generaciones para decidir el futuro del iPhone

Lo que se dibuja para 2026-2028 es bastante más interesante que el simple estreno de una pantalla flexible. Apple estaría construyendo una nueva rama del iPhone, inicialmente reservada a quienes acepten pagar precios de portátil por un teléfono capaz de convertirse en pequeña tableta.

El primer modelo deberá demostrar que la bisagra, la autonomía y la pantalla funcionan sin convertir cada apertura en un ejercicio de fe. El segundo tendrá la misión menos glamourosa de corregir defectos. Y el tercero, con paneles previsiblemente mayores, podría mostrar qué formato considera Apple realmente adecuado una vez superada la fase inicial.

Faltan todavía las confirmaciones decisivas. iPhone Ultra no es por ahora un producto anunciado, su precio definitivo tampoco está fijado públicamente y las especificaciones pueden cambiar antes de llegar a las tiendas. Pero la existencia de una planificación que alcanza 2028 altera la lectura del movimiento: Apple no parece estar preparando un plegable para poder decir que también tiene uno. Está intentando decidir qué aspecto tendrá otra versión del iPhone cuando una sola pantalla rígida deje de ser la única respuesta posible.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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