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Naturaleza

Incendio de El Saler: ¿qué pasa tras quedar estabilizado en València?

El incendio de El Saler queda estabilizado tras quemar 37 hectáreas, con 161 evacuados y la investigación centrada en posible origen humano.

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Incendio de El Saler

Actualizado a las 16:17 del viernes 28 de agosto en España.

El incendio forestal de El Saler ha quedado estabilizado a las 15:55 horas de este viernes 28 de agosto, el cambio más importante desde que las llamas comenzaron el jueves en la Gola de Pujol. El fuego ha afectado provisionalmente a 37 hectáreas de la Devesa y dibuja un perímetro de unos 5,42 kilómetros, después de más de 24 horas de combate contra las llamas, el viento y sucesivos focos calientes.

Estabilizado, eso sí, no significa controlado ni extinguido. Los equipos continúan trabajando dentro del perímetro para enfriar rescoldos, impedir reproducciones y consolidar los flancos. La estabilización indica que el incendio evoluciona dentro de las líneas de control establecidas y que, en las condiciones actuales, no se espera que avance libremente. Es un salto importante. No el último.

La emergencia ha movilizado durante la jornada a más de 270 profesionales, alrededor de 40 medios terrestres y diez medios aéreos, junto con efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Las evacuaciones afectaron a la pedanía de El Saler, los cámpines, la Torre 1 de la Gola de Pujol y otros puntos sensibles del parque natural. 161 personas recibieron atención de Cruz Roja y unas 130 pasaron la noche en el polideportivo de la Font de Sant Lluís.

La investigación también avanza. El Seprona de la Guardia Civil y técnicos de la Generalitat han descartado de forma clara un origen natural y han localizado indicios compatibles con un impacto directo de llama. Entre las hipótesis están una colilla y una aplicación deliberada de fuego. Determinar que el origen fue humano, sin embargo, no equivale todavía a demostrar que alguien provocó el incendio intencionadamente.

El incendio de El Saler queda estabilizado a las 15:55

El Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat comunicó a las 15:55 horas que el incendio podía darse finalmente por estabilizado. La declaración llega después de una noche complicada y de una mañana en la que los responsables del operativo todavía evitaban utilizar esa palabra.

Los equipos habían conseguido que el perímetro apenas avanzara durante la madrugada, pese a los cambios de viento y a los saltos de pavesas. Esas pequeñas brasas transportadas por el aire fueron uno de los principales problemas: pueden cruzar una línea aparentemente segura, caer sobre vegetación seca y abrir un nuevo frente varios metros más allá.

Durante la mañana se concentraron los trabajos en la cabeza del incendio y en los sectores donde persistían rescoldos, raíces y tocones calientes. Con las primeras luces regresaron las aeronaves y el ataque combinado desde tierra y aire permitió consolidar buena parte de las líneas.

El resultado llegó durante la tarde. El fuego sigue necesitando vigilancia, pero ha dejado de encontrarse en propagación libre, que es la diferencia fundamental respecto a las horas anteriores.

Qué significa que el incendio esté estabilizado

Hay cuatro términos que suelen mezclarse cuando arde un monte y que, en realidad, describen situaciones distintas: activo, estabilizado, controlado y extinguido.

Un incendio estabilizado evoluciona dentro de las previsiones y las líneas de control establecidas. Todavía puede presentar llamas, humo, rescoldos o reproducciones interiores. Cuando el perímetro está asegurado y ya no existe posibilidad razonable de propagación fuera de él se habla de incendio controlado. Solo después, cuando desaparece cualquier punto capaz de reactivarlo, llega la extinción.

El Saler acaba de superar, por tanto, una frontera decisiva, pero los bomberos, brigadas forestales y efectivos de la UME aún tienen trabajo por delante. Durante las próximas horas la prioridad será enfriar y vigilar, precisamente cuando el gran incendio deja de ofrecer imágenes espectaculares y empieza una labor casi quirúrgica entre cenizas y troncos ennegrecidos.

El balance queda en 37 hectáreas y más de cinco kilómetros

La superficie provisional afectada se mantiene en 37 hectáreas, con un perímetro aproximado de 5,42 kilómetros. Son cifras diferentes de las comunicadas durante las primeras horas, cuando se llegó a manejar una estimación de 48 hectáreas, y también de la medición posterior de 31,38.

No hay nada extraño en esa sucesión. Calcular la superficie de un incendio mientras todavía está avanzando implica trabajar con humo, bordes irregulares y áreas a las que no se puede acceder. Conforme se dispone de mejores imágenes y mediciones cartográficas, el perímetro se afina.

Más importante resulta el balance humano. No se han comunicado víctimas mortales ni daños directos del fuego en el núcleo urbano de El Saler. Las viviendas han permanecido protegidas y la Guardia Civil ha mantenido vigilancia en las zonas desalojadas.

El volumen de medios explica también hasta qué punto preocupó el incendio. Durante la mañana trabajaban diez medios aéreos, unos 40 medios terrestres y más de 270 profesionales pertenecientes a diferentes administraciones y servicios.

Junto a Bomberos de València participan recursos forestales de la Generalitat, el Consorcio Provincial, medios estatales y la Unidad Militar de Emergencias, movilizada cuando el incendio alcanzó la situación 2 del Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales.

Qué pasa con los evacuados tras estabilizarse el fuego

La estabilización modifica el escenario de los vecinos porque el criterio anunciado durante la mañana era mantener el desalojo hasta que el incendio alcanzara precisamente esta fase. Eso no supone, sin embargo, que cada residente pueda regresar automáticamente en cuanto aparece la palabra “estabilizado” en el parte.

El retorno requiere una decisión coordinada de Emergencias y de los responsables de seguridad, después de comprobar el estado de carreteras, accesos, humo y posibles reproducciones. La prioridad es evitar que el regreso de vehículos y personas interfiera en las operaciones que todavía se desarrollan dentro del parque.

Durante la noche, Cruz Roja proporcionó 161 cenas y kits de higiene a los afectados. Aproximadamente 130 personas durmieron en el pabellón municipal de la Font de Sant Lluís, mientras personas con bebés, movilidad reducida u otras necesidades fueron trasladadas a alojamientos más adecuados.

Entre los evacuados había 36 menores. Durante la jornada se organizaron actividades para hacer algo más llevadera una espera que, después de abandonar una vivienda prácticamente con lo puesto, se hace larga aunque el peligro empiece a alejarse.

Algunos residentes pudieron acceder puntualmente a sus casas para recoger medicación u otros artículos imprescindibles, siempre acompañados por los cuerpos de seguridad. Esa entrada excepcional no equivalía al levantamiento general del desalojo.

La CV-500 sigue condicionada por el incendio

El fuego ha tenido también un impacto considerable sobre la movilidad al sur de València. La CV-500, carretera esencial para comunicar la ciudad con El Saler, El Palmar, las playas meridionales y el entorno de la Albufera, ha permanecido cortada entre los kilómetros 4 y 10,5.

La incidencia coincide con el comienzo de la Operación Retorno del verano, que aumenta considerablemente el tráfico durante la tarde del viernes. La combinación no podría ser más inoportuna: desplazamientos vacacionales por un lado y una de las principales vías hacia el sur de la ciudad limitada por una emergencia forestal por el otro.

También se establecieron restricciones en la CV-421 y en accesos próximos a la zona litoral. Policía Local y Guardia Civil han mantenido controles para reservar las carreteras a vehículos de emergencias y evitar entradas innecesarias al área quemada.

La estabilización permitirá revisar progresivamente estas restricciones, pero la apertura de una carretera no depende únicamente de que el frente deje de avanzar. Deben desaparecer riesgos para los conductores, permitir el movimiento de maquinaria y comprobarse que cualquier eventual reproducción pueda ser atendida sin tráfico civil alrededor.

La investigación descarta causas naturales

Mientras el dispositivo de extinción ganaba terreno al fuego, la investigación sobre su origen dio también un paso importante.

Agentes del Seprona, acompañados por especialistas de la Generalitat, pudieron inspeccionar la zona donde comenzó el incendio sobre las 13:00 horas del jueves 27 de agosto. La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, explicó que las primeras pesquisas permiten realizar un “descarte claro” de causas naturales.

No hay indicios de un rayo ni de un accidente provocado por maquinaria. Los investigadores han detectado, en cambio, señales compatibles con un impacto directo de llama.

Ese elemento abre fundamentalmente dos hipótesis: una colilla que iniciara la combustión de manera accidental o negligente, o una aplicación directa de fuego sobre la vegetación, el llamado coloquialmente “mecherazo”.

La diferencia jurídica y factual es enorme. Una negligencia humana puede provocar un incendio sin intención de quemar el monte; una aplicación deliberada de llama introduciría la posibilidad de un fuego provocado. Por eso, aunque la investigación se orienta claramente hacia un origen humano, todavía es prematuro convertir una hipótesis policial en una autoría probada.

Los investigadores analizarán cámaras y posibles imágenes del entorno para reconstruir qué ocurrió antes de que apareciera la primera columna de humo y determinar si alguna persona estuvo en el punto de inicio.

Catalá promete llegar hasta las últimas consecuencias

La alcaldesa de València, María José Catalá, ha endurecido su discurso a medida que se conocían los primeros resultados de la investigación. El Ayuntamiento, ha señalado, lleva tiempo preocupado por la sucesión de fuegos registrados en la Devesa y pretende llegar hasta las últimas consecuencias para esclarecer responsabilidades.

Catalá ha hablado de combatir cualquier “sensación de impunidad” y ha señalado que la Policía Local también está colaborando con los investigadores, trasladando información facilitada por vecinos y trabajando en coordinación con la alcaldesa pedánea.

Durante la mañana, antes de conocerse la estabilización, la alcaldesa resumió el estado de la extinción con una frase bastante gráfica: se estaba “ganando la batalla al fuego”, aunque todavía no el pulso completo. Pocas horas después, el cambio de categoría confirma que aquella mejoría terminó consolidándose.

La coordinación institucional se ha desarrollado a través del Cecopi, con representación municipal, autonómica y estatal. Generalitat, Ayuntamiento, Delegación del Gobierno, Guardia Civil, UME y servicios de extinción han mantenido sus respectivos dispositivos mientras la prioridad era proteger a la población.

Pero la política ya ha entrado también en la Devesa.

Compromís y PSPV cuestionan la prevención en la Devesa

Compromís y PSPV-PSOE han anunciado que pedirán explicaciones al gobierno municipal de PP y Vox sobre la prevención y la gestión del incendio.

La portavoz de Compromís, Papi Robles, sostiene que el fuego no puede tratarse como un episodio aislado y recuerda la sucesión de conatos e incendios registrada desde 2023. Su formación considera que habrá que analizar el dispositivo preventivo y la situación en la que se encontraba la vegetación.

Desde el PSPV, Elisa Valía ha cuestionado también el estado de los cortafuegos y el mantenimiento forestal, además de reclamar información sobre la eficacia de las medidas adoptadas antes de que comenzaran las llamas.

Los vecinos han introducido un matiz parecido. La Asociación de Vecinos de El Saler reclama una gestión más intensa del bosque y advierte de la abundancia de vegetación en algunas zonas y de problemas de accesibilidad para las labores de mantenimiento.

El Ayuntamiento defiende, por su parte, las medidas aplicadas en la Devesa: trabajos de poda, sistemas preventivos y la activación durante la emergencia de once cañones de agua Sideinfo, además de equipos portátiles de Protección Civil para humedecer las áreas más vulnerables.

Será uno de los debates que quedan detrás del humo. La extinción tiene una lógica inmediata; la prevención, en cambio, obliga a mirar años hacia atrás.

La Devesa podría necesitar unos 20 años para recuperarse

El daño ambiental tampoco termina cuando los bomberos abandonan el último punto caliente.

El ingeniero forestal y profesor de la Universitat Politècnica de València Eduardo Rojas estima que la zona podría necesitar alrededor de 20 años para recuperar un estado medianamente parecido al anterior al incendio.

Su diagnóstico contiene, pese al golpe, un matiz importante: el daño no es irreparable. El bosque mediterráneo posee una notable capacidad de regeneración y el incendio no implica que hayan desaparecido las especies presentes en la Devesa.

Otra cosa será decidir cómo se gestiona esa recuperación. Una reforestación apresurada puede ser tan poco inteligente como no hacer nada. Habrá que estudiar qué áreas son capaces de regenerarse solas, dónde se han perdido ejemplares maduros, cómo responderá el suelo a las lluvias y qué actuaciones pueden aumentar la biodiversidad futura.

Rojas ha puesto también el foco en la acumulación de biomasa y la gestión preventiva de los espacios naturales. Su reflexión enlaza con el debate político y vecinal que empieza a tomar forma: un parque protegido no es una urna de cristal que pueda dejarse simplemente quieta. Un bosque mediterráneo necesita gestión, y más todavía cuando convive a pocos metros con viviendas, cámpines, carreteras y miles de visitantes.

Las próximas horas: controlar, enfriar y preparar el regreso

La estabilización de las 15:55 abre una fase distinta. Los medios deberán comprobar durante la tarde cómo responde el perímetro al viento, localizar cualquier reproducción y seguir descargando agua sobre las áreas con mayor temperatura.

El objetivo inmediato es pasar de estabilizado a controlado. Solo después podrá hablarse de una situación suficientemente consolidada para reducir de forma sustancial el dispositivo y avanzar hacia la extinción.

También se espera una revisión de las medidas que afectan a la población. La estabilización permite valorar el regreso de los desalojados y la recuperación progresiva de los accesos, pero cualquier movimiento dependerá del visto bueno de Emergencias y de la seguridad dentro de la zona.

La investigación continuará en paralelo. El análisis de cámaras puede convertirse en la pieza decisiva para determinar si el incendio comenzó por una imprudencia o si alguien acercó deliberadamente una llama a la vegetación.

Y después llegará la tercera fase, mucho más lenta: reparar la Devesa. El fuego ha necesitado poco más de un día para ennegrecer 37 hectáreas de uno de los paisajes más valiosos de València. Devolverles un aspecto parecido al que tenían antes puede requerir dos décadas. El contraste es brutal, y bastante elocuente.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.