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Naturaleza

¿Por qué preocupa tanto el incendio de las Cinco Villas en Zaragoza?

El incendio de las Cinco Villas obliga a evacuar cuatro pueblos, daña viviendas y mantiene bajo amenaza a distintas localidades de Zaragoza.

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Incendio de las Cinco Villas

Resumen

  • Cuatro pueblos han sido evacuados por el avance del incendio forestal
  • El fuego supera las 4.500 hectáreas y ha dañado viviendas en Asín
  • El viento cambiante mantiene en alerta a Uncastillo, Biel y Fuencalderas

El incendio forestal declarado en Orés mantiene en vilo a la comarca zaragozana de las Cinco Villas después de una noche en la que las llamas avanzaron hacia el noroeste, atravesaron la carretera A-1204 y obligaron a evacuar un cuarto núcleo de población, Malpica de Arba. El fuego continúa sin controlar ni perimetrar, supera las 4.500 hectáreas y ha afectado a viviendas en Asín.

La emergencia es especialmente grave por la combinación de viento cambiante, vegetación muy seca, campos de cereal y una humedad que cae durante las horas centrales del día. Cuatro localidades permanecen desalojadas —Orés, Asín, Luesia y Malpica de Arba—, mientras Uncastillo, Biel y Fuencalderas siguen bajo vigilancia ante posibles nuevas evacuaciones. Alrededor de medio millar de personas han tenido que abandonar sus casas.

Cuatro pueblos evacuados y viviendas afectadas

Malpica de Arba, núcleo perteneciente al municipio de Biota, fue evacuada preventivamente durante la madrugada del jueves 16 de julio. Se sumó así a Orés, Asín y Luesia, desalojadas durante la jornada anterior mediante avisos directos y mensajes del sistema ES-Alert enviados a los teléfonos móviles de los vecinos.

La situación más delicada se ha vivido en Asín. El incendio alcanzó el casco urbano y causó daños en diez viviendas: tres presentan afecciones graves y una sufrió daños muy importantes en su interior, según el balance comunicado tras la reunión del centro de coordinación de emergencias. No se han notificado víctimas, aunque el fuego llegó tan cerca de las casas que los equipos desplegados tuvieron que modificar sobre la marcha su estrategia.

Una parte de los desalojados ha pasado la noche en el pabellón municipal de Ejea de los Caballeros y en un albergue habilitado por el Ayuntamiento. Otros vecinos se han instalado con familiares o han regresado a sus residencias habituales fuera de la zona. También fueron evacuadas tres residencias de mayores y 54 usuarios fueron trasladados a un centro de Zaragoza.

Una noche marcada por los giros del viento

El incendio no ha mantenido una dirección estable. Ha avanzado, se ha abierto lateralmente y ha cambiado de rumbo con cada giro del viento, un comportamiento que convierte el terreno en una especie de tablero móvil. Allí donde parecía posible contener un flanco, una nueva racha volvía a empujar las llamas hacia una carretera, un pinar o un núcleo habitado.

El jefe de intervención de los Bomberos de la Diputación de Zaragoza, Alfonso Roy, describió momentos de tensión muy alta. En Orés, varias dotaciones quedaron aisladas por un cambio repentino del viento y tuvieron que refugiarse en una zona segura. En Asín, los bomberos se habían situado para defender el municipio, pero otro giro obligó a retroceder, evacuar la localidad y retirar a los propios efectivos.

Todos los intervinientes lograron salir sin daños personales. Algunos vehículos sí sufrieron desperfectos por la carga térmica. Una retirada a tiempo, nada épica ni cinematográfica: simplemente la decisión correcta cuando el fuego deja de ser una línea sobre el monte y empieza a rodear a quienes intentan apagarlo.

Por qué el incendio tiene tanto potencial destructivo

La comarca reúne varios ingredientes particularmente peligrosos durante una jornada de verano: pinares, monte bajo reseco, superficies agrícolas y cereal listo para arder. El Gobierno de Aragón ha atribuido el comportamiento errático del incendio a las altas temperaturas, la baja humedad y el viento, factores que dificultan anticipar por dónde avanzará cada frente.

Para este jueves se esperaban temperaturas cercanas a los 35 grados y rachas de viento del sur de entre 30 y 40 kilómetros por hora. El descenso térmico respecto a días anteriores ofrece poco consuelo. Treinta y cinco grados siguen siendo treinta y cinco grados; la meteorología, a veces, maneja un concepto bastante generoso de la palabra alivio.

El salto de la carretera A-1204

Durante la noche, las llamas progresaron por el flanco izquierdo y rebasaron la A-1204, una barrera que podía servir como línea de defensa y que finalmente no detuvo el avance. Permanecen cortadas esa carretera autonómica y la CV-813 entre Asín y Orés, tanto por seguridad como para facilitar el desplazamiento de los equipos de emergencia.

El fuego continúa desplazándose hacia el noroeste. Uncastillo, con unos 600 habitantes, es el municipio que más preocupa entre los que permanecen en prealerta. Las autoridades no descartan ordenar nuevos desalojos si las llamas se aproximan, aunque cualquier decisión dependerá del viento y de la evolución real del perímetro.

La UME y los medios aéreos afrontan varios días de trabajo

Alrededor de 250 personas participan en el dispositivo, con efectivos del operativo forestal Infoar, la Unidad Militar de Emergencias, el Ministerio para la Transición Ecológica, los bomberos de la Diputación de Zaragoza y refuerzos procedentes de Navarra, La Rioja, Castilla y León y la Comunidad Valenciana.

Cerca de 170 profesionales trabajaron durante la noche, cuando los medios aéreos no pueden operar y buena parte del esfuerzo recae sobre brigadas terrestres, autobombas, maquinaria pesada y equipos de vigilancia. Con las primeras luces se reincorporaron helicópteros y aeronaves para realizar descargas, observar el perímetro y actuar sobre los puntos más activos.

La Situación Operativa 2, Nivel 2 del PROCINFO continúa activada. Esta clasificación permite movilizar recursos extraordinarios y coordinar medios de distintas administraciones cuando un incendio puede afectar gravemente a personas, bienes o infraestructuras. No significa que el fuego esté a punto de ser extinguido. Más bien lo contrario: el Gobierno aragonés calcula que harán falta días para perimetrarlo, estabilizarlo y darlo por controlado.

El origen del incendio, declarado el miércoles 15 de julio en el término municipal de Orés, sigue bajo investigación. No se ha comunicado ninguna causa concreta. En paralelo, las tormentas secas y la actividad eléctrica han provocado otros focos en Peña Montañesa y Castanesa, en la provincia de Huesca, obligando a repartir la atención sin rebajar el despliegue en las Cinco Villas.

El recuerdo del gran incendio de 2015

Para los vecinos de Orés, Asín y los pueblos cercanos, el paisaje ya tiene memoria. En julio de 2015, otro gran incendio arrasó unas 13.500 hectáreas en esta misma comarca y obligó a evacuar varias localidades. Once años después, las columnas de humo vuelven a dibujar una escena demasiado conocida: tractores que se apartan, carreteras vacías, residencias desalojadas y vecinos saliendo con una muda y poco más.

Aquel precedente explica parte de la preocupación, pero el incendio actual tiene su propia dinámica. Ha crecido con enorme rapidez, ha entrado en Asín y todavía conserva capacidad para abrir nuevos frentes. Comparar superficies antes de disponer de un perímetro fiable sería precipitado; lo relevante, por ahora, es que la emergencia sigue activa y el comportamiento del fuego continúa siendo difícil de predecir.

Una jornada sin margen para bajar la guardia

La prioridad del operativo sigue siendo proteger los núcleos habitados, evitar daños personales y contener los flancos que puedan acercarse a Uncastillo, Biel o Fuencalderas. Los vecinos evacuados no podrán regresar mientras los técnicos no consideren seguros los accesos y las viviendas, aunque las llamas se alejen aparentemente de los cascos urbanos.

El incendio de las Cinco Villas ha dejado de ser un fuego localizado en Orés. Es una emergencia comarcal, con más de 4.500 hectáreas afectadas, cuatro poblaciones vacías y un pronóstico meteorológico poco amable. Los medios están desplegados; el terreno, sin embargo, sigue mandando. Y el viento también.

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