Síguenos

Actualidad

¿Cómo entró a cabezazos en un banco de Boiro y acabó semiinconsciente?

Un hombre rompió a cabezazos una cristalera de un banco en Boiro, entró en calzoncillos y acabó semiinconsciente sin llevarse dinero ni objetos.

Publicado

el

rompe cristal de banco

Resumen

  • Un hombre rompió a cabezazos una cristalera de un banco de Boiro
  • Entró en calzoncillos y acabó semiinconsciente dentro de la sucursal
  • No intentó robar dinero y fue detenido por los daños causados

Un hombre de mediana edad protagonizó durante la madrugada del domingo una escena difícil de imaginar incluso delante de una cámara de seguridad: rompió a cabezazos una cristalera blindada de una sucursal bancaria de Boiro, en A Coruña, consiguió entrar en el establecimiento y terminó tendido en el suelo, semiinconsciente y vestido únicamente con calzoncillos.

Cuando la Guardia Civil llegó a la oficina del BBVA, el episodio tenía poco que ver con un atraco convencional. Los cajeros y los lugares donde podía haber dinero permanecían intactos y no se atribuye al hombre la sustracción de efectivo ni de ningún objeto. Fue detenido por los daños ocasionados, prestó declaración y posteriormente quedó en libertad mientras las diligencias siguen su curso.

Un estruendo en plena madrugada despertó a los vecinos

Todo ocurrió en el casco urbano de Boiro, durante una madrugada de domingo que dejó de ser tranquila de golpe. Literalmente. El estruendo provocado al romper el cristal llegó a despertar a varios residentes de la zona y terminó motivando la intervención de los agentes.

Las imágenes de las cámaras de seguridad permitieron reconstruir posteriormente la secuencia. El hombre golpeó reiteradamente con la cabeza una de las cristaleras de la entidad hasta conseguir fracturarla y abrirse paso hacia el interior de la sucursal.

No fue, por tanto, un golpe accidental contra una puerta. La información conocida describe una sucesión de cabezazos contra el cristal hasta lograr romperlo. Tratándose además de una cristalera blindada, el episodio resulta especialmente aparatoso y ayuda a entender el estado en el que el hombre fue encontrado minutos después.

Las cámaras mostraron qué hizo una vez dentro del banco

Entrar por la fuerza en una entidad bancaria conduce de inmediato a una sospecha bastante lógica: un robo. Sin embargo, lo ocurrido después cambia esa primera impresión. Una vez dentro, el hombre se dedicó a deambular por la oficina y no siguió el comportamiento habitual de alguien que pretende hacerse con dinero.

No intentó acceder a las cajas fuertes, tampoco manipuló los cajeros automáticos ni buscó otros lugares donde pudiera encontrarse efectivo. Las instalaciones susceptibles de contener dinero quedaron intactas, un elemento importante para entender por qué el caso terminó centrado en los daños ocasionados y no en una sustracción.

No se llevó dinero ni objetos de la sucursal

Ese detalle resulta esencial. Al hombre no se le atribuye ningún robo en el interior de la oficina. Hubo un acceso violento y daños materiales evidentes, pero no consta que se apoderase de dinero, documentación u otros objetos de la entidad.

La secuencia tampoco encaja con la mecánica habitual de un asalto preparado: no hubo una búsqueda rápida de efectivo, un intento de forzar dependencias interiores ni una posterior fuga con botín. Más bien ocurrió lo contrario. El hombre permaneció dentro hasta terminar prácticamente desplomado en el suelo.

La información disponible apunta a que podría encontrarse bajo los efectos de alguna sustancia, aunque no ha trascendido cuál. Ese matiz importa: no existe información pública que permita identificar una sustancia concreta ni establecer con precisión qué provocó aquel comportamiento.

La Guardia Civil lo encontró semiinconsciente y en calzoncillos

Cuando los agentes accedieron finalmente a la sucursal, encontraron al hombre semiinconsciente en el suelo. Vestía únicamente calzoncillos, otro elemento difícil de conciliar con la idea de un robo planificado y que convirtió el episodio en una escena tan desconcertante como aparatosa.

Hasta ese momento, las cámaras habían registrado sus movimientos por el interior del banco. No hubo una huida ni un intento de esconderse. El hombre terminó precisamente dentro del establecimiento al que acababa de acceder tras romper la cristalera golpeándola con la cabeza.

No ha trascendido por qué estaba prácticamente desnudo ni en qué momento se desprendió del resto de la ropa. Tampoco se conocen públicamente más detalles sobre las consecuencias físicas de los golpes. Son circunstancias que, por el momento, permanecen fuera de los datos confirmados del suceso.

Detenido por los daños y puesto después en libertad

Una vez que recuperó el conocimiento, el hombre fue detenido por los daños ocasionados en la entidad bancaria y trasladado a dependencias policiales. Allí prestó declaración mientras la Guardia Civil instruía las correspondientes diligencias para remitir lo ocurrido al juzgado.

Tras completarse esas actuaciones, quedó en libertad a la espera de que el procedimiento siga su curso judicial. La distinción no es menor: aunque consiguió acceder violentamente a un banco, no se le atribuye haberse llevado dinero ni ningún otro objeto de la sucursal.

El núcleo del caso está, por tanto, en los daños materiales causados durante la entrada y en las circunstancias extraordinarias que rodearon la conducta del hombre. Será el procedimiento abierto el que determine las consecuencias jurídicas concretas de lo sucedido.

Una madrugada que terminó sin botín

La escena dejó una cristalera destrozada, una intervención de la Guardia Civil y una secuencia captada por cámaras que permite reconstruir buena parte de lo sucedido. Lo que sigue sin conocerse con precisión es qué llevó al hombre a actuar de semejante manera en una sucursal bancaria de Boiro.

Los datos dibujan un suceso peculiar incluso dentro de la crónica policial: entró en un banco a cabezazos, no tocó el dinero, deambuló por la oficina y terminó semiinconsciente en el suelo y en calzoncillos cuando llegaron los agentes.

No hubo botín, cajas fuertes forzadas ni una espectacular fuga nocturna. Quedaron los daños en el banco, las diligencias judiciales y una de esas escenas que, por extraña que parezca contada después, ocurrió en plena madrugada en el centro de Boiro.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído