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Hasta qué hora se puede votar en Andalucía y cómo hacerlo

Horario, documentos y claves para votar en Andalucía este domingo sin errores antes del cierre de las urnas a las ocho

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Las urnas de las elecciones andaluzas están abiertas de 9:00 a 20:00 horas. Esa es la respuesta que buscaba medio electorado con el café en la mano y la tarjeta censal perdida en algún cajón: se puede votar hasta las ocho de la tarde, y quien ya esté dentro del colegio electoral o en su acceso cuando la presidencia de la mesa anuncie el final de la votación conserva el derecho a depositar su papeleta. No hay campana de teatro ni verja bajando con dramatismo administrativo. Si está dentro, vota.

La jornada de este 17 de mayo de 2026 sirve para elegir los 109 diputados del Parlamento de Andalucía, repartidos por las ocho circunscripciones provinciales. Están llamados a votar 6.812.861 electores, de los que 6.510.856 residen en Andalucía y 302.005 en el extranjero; el Parlamento se distribuye así: Almería elige 12 escaños, Cádiz 15, Córdoba 12, Granada 13, Huelva 11, Jaén 11, Málaga 17 y Sevilla 18. Una arquitectura conocida, provincial, a veces olvidada, pero decisiva cuando llega la noche y los porcentajes empiezan a convertirse en sillones.

Horario real de votación y qué pasa si se llega justo

El horario útil para el ciudadano es claro: los colegios electorales abren a las 9:00 y cierran a las 20:00 horas. Antes de esa hora ya hay movimiento dentro, porque los miembros de mesa deben constituirla, comprobar urnas, cabinas, sobres, papeletas, impresos y acreditaciones. Ese trajín de primera hora no significa que el elector pueda votar antes de las nueve; significa que la maquinaria democrática, con su solemnidad de colegio público en domingo, se está poniendo en pie.

A las ocho de la tarde, la presidencia de la mesa anuncia el final de la votación. Hay dos matices importantes, de esos que conviene tener aprendidos antes de plantarse allí con cara de “me han dicho”. Si queda alguien dentro del local o en el acceso y todavía no ha votado, la mesa debe permitirle hacerlo; si durante el día la votación se hubiese interrumpido por una incidencia, el horario se prorroga exactamente el tiempo que haya durado esa interrupción. La democracia española tiene fama de ceremoniosa, y a ratos lo es, pero aquí funciona con una lógica bastante doméstica: se recupera el tiempo perdido y no se expulsa a quien llegó dentro de plazo.

La búsqueda hasta que hora se puede votar en andalucia tiene, por tanto, una contestación sin rodeos: hasta las 20:00 horas, salvo prórroga por interrupción o permanencia ya acreditada dentro del colegio. Después de ese momento empieza otra liturgia: la incorporación del voto por correo recibido, la apertura de sobres, el escrutinio mesa a mesa y la lectura pública de resultados. La urna deja de ser promesa y se convierte en acta; menos romántico, quizá, pero bastante más verificable.

Qué hay que llevar para votar sin tropezar en la mesa

Para votar en Andalucía este domingo hay que identificarse con un documento original con fotografía: DNI, pasaporte o permiso de conducir. Puede estar caducado, detalle que salva más domingos electorales de los que algunos admitirán en público, pero no sirve una fotocopia ni el resguardo del DNI en trámite, porque no permite comprobar la identidad con la fotografía correspondiente. La tarjeta censal ayuda a ubicar mesa y local, pero no sustituye a la identificación.

Conviene llevar el documento físico. La Junta Electoral Central suspendió el uso de aplicaciones como MiDNI y MiDGT para identificarse al votar mientras no se garantice una verificación suficientemente segura, de modo que el móvil no debe ser el salvavidas electoral de nadie. El teléfono sirve para mirar la dirección del colegio, consultar horarios o mandar un mensaje familiar de “ya he votado”; para acreditar identidad en la mesa, el terreno seguro sigue siendo el documento físico. Un poco analógico, sí. También bastante eficaz.

No hace falta llevar papeleta preparada desde casa, aunque se puede. En los colegios debe haber papeletas de todas las candidaturas que concurren en la circunscripción, y si falta alguna, la presidencia de la mesa debe suspender la votación hasta que se corrija la anomalía. La cabina existe para preservar el secreto del voto; usarla no es una rareza ni una sospecha. En una democracia madura, escoger papeleta sin público mirando por encima del hombro debería ser tan normal como pedir café sin justificar la biografía entera.

Dónde votar si no aparece la tarjeta censal

El lugar de votación lo marca el censo electoral, no la costumbre ni el recuerdo borroso de la última autonómica. La Oficina del Censo Electoral envía la tarjeta censal con la mesa y el local asignados, pero perderla no impide votar. Quien no la tenga puede consultar sus datos por internet mediante identificación con Cl@ve, acudir al ayuntamiento, a la Delegación Provincial de la Oficina del Censo Electoral o llamar al teléfono gratuito 900 343 232, operativo el día de la votación de 8:00 a 20:00 horas.

La relación definitiva de mesas y locales electorales se difundió por internet a partir del 7 de mayo, después del calendario de reclamaciones y delimitación de secciones. Suena a carpintería administrativa, y lo es, pero de esa carpintería depende que cada vecino vote donde le toca y no donde cree que le toca. Cambiar de domicilio, estrenar barrio o vivir en una zona con colegios reorganizados puede convertir una mañana tranquila en una pequeña gymkana si no se consulta antes.

En Andalucía están implicados 785 municipios, con miles de mesas electorales distribuidas por toda la comunidad. La jornada cuenta con miles de colegios electorales y más de 10.000 mesas, abiertas desde las nueve de la mañana en las ocho provincias. Es una red enorme y bastante silenciosa: aulas, centros cívicos, pabellones y edificios municipales convertidos durante unas horas en el punto exacto donde el ciudadano deja de opinar en abstracto y mete un sobre en una urna transparente.

Cómo se vota y cómo se expresa una preferencia

La mecánica presencial es sencilla, aunque España siempre consigue envolver lo sencillo en una solemnidad de sello azul. El votante acude a su colegio, localiza su mesa, escoge una papeleta de la candidatura que prefiera, la introduce en el sobre oficial, se identifica ante la mesa y deposita el sobre en la urna cuando le indiquen. No hay que firmar la papeleta, escribir nombres, tachar candidatos ni añadir comentarios. La urna no es un buzón de sugerencias, por muy tentador que resulte a veces.

En las elecciones al Parlamento de Andalucía se votan listas cerradas por circunscripción. Eso significa que el ciudadano elige una candidatura completa, no ordena nombres ni marca preferencias personales dentro de la papeleta. Alterar la lista, tachar candidatos, añadir expresiones o introducir papeletas de candidaturas distintas en el mismo sobre puede convertir el voto en nulo. Si dentro del sobre hay varias papeletas de la misma candidatura, se computa como un solo voto válido, porque la voluntad del elector queda clara.

También existe el voto en blanco, que en este tipo de elección consiste en introducir el sobre oficial sin papeleta. Es un voto válido, pero no va a ninguna candidatura. El voto nulo, en cambio, queda fuera del reparto por no cumplir las exigencias legales. La diferencia no es menor: uno cuenta como voto válido y el otro como voto inválido. En la noche electoral, cuando los partidos interpretan hasta el parpadeo de los interventores, estos matices acaban teniendo más peso del que parece por la mañana.

Voto por correo, accesibilidad y permisos laborales

Quien solicitó el voto por correo ya no puede votar presencialmente en la mesa. La solicitud para estas elecciones quedó cerrada el 8 de mayo a las 14:00 horas, tras ampliación sobre el plazo inicial, y el envío del voto debía hacerse por correo certificado. No es una segunda oportunidad ni un plan B: una vez anotada la solicitud en el censo, el elector queda marcado para votar por esa vía. Es el precio lógico de evitar duplicidades.

Las personas con discapacidad pueden servirse de una persona de confianza para acudir a votar, y las personas ciegas o con discapacidad visual que lo hubieran solicitado dentro de plazo disponen del procedimiento de voto accesible, con kit específico en braille. La administración habilitó un teléfono gratuito para pedirlo entre el 24 de marzo y el 20 de abril. La regla de fondo es sencilla y profundamente democrática: votar no debería depender de ver una papeleta, caminar sin ayuda o descifrar el laberinto de una mesa mal señalizada.

Aunque las elecciones caen en domingo, hay trabajadores que pueden tener jornada laboral. La normativa prevé permisos retribuidos de hasta cuatro horas para votar cuando la persona electora presta servicios ese día y no disfruta del descanso completo; si la jornada es reducida, el permiso se reduce proporcionalmente. Para quienes trabajan lejos o tienen dificultades objetivas para acudir a la mesa, el mecanismo ordinario previsto era el voto por correo, con el permiso correspondiente para solicitarlo dentro de plazo.

Qué partidos hay y qué se decide de verdad

La papeleta no elige directamente al presidente de la Junta. El ciudadano vota candidaturas provinciales al Parlamento y después será el Parlamento quien determine las mayorías. Ahí está la parte menos televisiva y más decisiva del sistema. En estas elecciones, las principales fuerzas que compiten por la Presidencia son el PP de Juanma Moreno, el PSOE-A de María Jesús Montero, Vox con Manuel Gavira, Por Andalucía con Antonio Maíllo y Adelante Andalucía con José Ignacio García.

No son las únicas opciones en las papeletas. La Junta Electoral proclamó 125 candidaturas en el conjunto de circunscripciones, aunque no todas aparecen en todas las provincias. El abanico provincial incluye formaciones como PACMA, Escaños en Blanco, Nación Andaluza, Por un Mundo más Justo, Falange Española de las JONS, Se Acabó la Fiesta, Partido Comunista del Pueblo Andaluz y candidaturas de ámbito territorial como Huelva Existe o Almerienses, entre otras, según cada circunscripción. La papeleta real que verá cada votante depende de su provincia, no de una carta común para toda Andalucía.

El Parlamento que sale de las urnas tiene 109 escaños y una mayoría absoluta situada en 55 diputados. En 2022, el PP logró gobernar con mayoría absoluta; este 17M, el foco político vuelve a estar en si Juanma Moreno conserva ese margen, si necesita apoyos de Vox o si el bloque de izquierdas logra alterar un tablero que las encuestas han descrito favorable al presidente saliente. La sanidad, la vivienda, el empleo, la financiación autonómica y la gestión de los servicios públicos han sido algunos de los asuntos que han empapado la campaña, con más ruido en redes que solemnidad parlamentaria, como manda la época.

La urna cierra a las ocho, la responsabilidad no

Quien vaya a votar este domingo en Andalucía debe quedarse con una imagen simple: documento físico, colegio correcto, papeleta sin inventos y margen suficiente antes de las 20:00 horas. Lo demás pertenece al paisaje de cada jornada electoral: vecinos que se saludan en la puerta, apoderados con carpeta, presidentes de mesa contando horas, primeras cifras de participación, interpretaciones prematuras y esa frase española tan nuestra de “yo ya he cumplido”. Pues eso. Se cumple llevando el voto bien emitido, sin convertir la mesa en ventanilla de reclamaciones improvisadas.

A partir de las ocho comienza el escrutinio, con lectura de papeletas, resolución de dudas y acta pública de resultados en cada mesa. La Junta habilitó seguimiento web y aplicación móvil para los resultados provisionales desde las 20:00 horas, aunque la fotografía política tardará algo más en ganar nitidez. Primero llegan los porcentajes; después, los escaños; luego, los discursos. La democracia, tan seria y tan humana, termina siempre pareciéndose a una noche de recuento: números fríos, nervios calientes y una comunidad entera mirando si el sobre que dejó por la mañana ha movido, aunque sea un milímetro, el mapa del poder.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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