Historia
Muere Gustavo Traver a los 77 años: ¿quién fue el cirujano taurino?
Castellón despide a Gustavo Traver, cirujano taurino durante 37 años, investigador de las heridas por asta y médico habitual en los bous al carrer.

Resumen
- Gustavo Traver ha fallecido a los 77 años tras una larga enfermedad
- Fue cirujano jefe de la plaza de Castellón durante 37 años
- También dejó una huella decisiva en los bous al carrer de la provincia
Gustavo Traver, uno de los nombres fundamentales de la cirugía taurina en Castellón, ha fallecido este lunes 7 de septiembre de 2026 a los 77 años después de que su estado de salud empeorase gravemente durante las últimas semanas. Médico de referencia durante décadas, estuvo ligado durante 37 años a la enfermería de la plaza de toros de Castellón y desarrolló también una intensa labor sanitaria en numerosos festejos populares de la provincia.
Natural de Burriana, Traver construyó su prestigio lejos del foco reservado a toreros y empresarios. Su terreno era otro: la enfermería, el quirófano improvisado cuando cada minuto cuenta, la cirugía ante lesiones que pueden esconder daños mucho mayores de lo que muestra una herida exterior. Su muerte deja al mundo taurino castellonense sin uno de esos profesionales que rara vez ocupan el cartel, aunque algunas tardes sean bastante más importantes que quienes aparecen impresos en él.
Gustavo Traver, una vida ligada a la cirugía taurina
La trayectoria profesional de Gustavo Traver comenzó en la plaza de toros de Vinaròs. Posteriormente se incorporó a la de Castellón, donde sustituyó al doctor Eduardo Batalla y terminó convirtiéndose en su cirujano jefe. Permaneció al frente de la enfermería castellonense durante 37 años, una cifra que explica por sí sola el conocimiento acumulado ante uno de los traumatismos más singulares de la cirugía de urgencias.
Por sus manos pasaron toreros que sufrieron percances de distinta gravedad, entre ellos nombres muy conocidos de diferentes generaciones como Emilio Muñoz, César Rincón, Jesulín de Ubrique, El Fundi o Antonio Ferrera. Pero reducir su actividad a las corridas celebradas en una plaza sería quedarse con media biografía.
Traver trabajó también durante décadas en los bous al carrer, una tradición especialmente extendida en la provincia de Castellón y donde la atención sanitaria adquiere unas características particulares. Las cogidas suceden en calles y recintos provisionales; la distancia hasta un hospital importa, y mucho, y la capacidad de estabilizar o intervenir inmediatamente a un herido puede transformar por completo su pronóstico.
De Castellón a los bous al carrer
Su presencia acabó siendo habitual en festejos celebrados en localidades como Burriana, Onda, Almassora, Vila-real, La Vilavella, Moncofa o Xilxes. Allí se consolidó una reputación que trascendía el ambiente estrictamente profesional. Para muchos aficionados, Traver era sinónimo de seguridad médica.
No es una exageración decorativa de necrológica. En 2009, cuando recibió la Medalla de Plata al Mérito Taurino concedida por la Real Federación Taurina de España, ya acumulaba dos décadas de trabajo en la plaza de Castellón y más de veinte años de experiencia vinculada a Vinaròs. El reconocimiento incidía especialmente en su intervención sanitaria durante los festejos populares.
La cirugía taurina tiene poco de romántico cuando se observa desde una mesa de operaciones. Una cornada puede describir trayectorias internas imprevisibles, lesionar vasos sanguíneos, músculos y órganos, provocar hemorragias severas y presentar un aspecto externo engañosamente limitado. El profesional debe interpretar en pocos minutos por dónde ha viajado el asta dentro del cuerpo. Ahí estaba precisamente buena parte de la especialización de Traver.
Una experiencia que también llegó a la investigación médica
Su trayectoria no quedó limitada a la asistencia directa de heridos. Gustavo Traver participó en trabajos científicos y en actividades de formación relacionadas con el tratamiento de las heridas por asta de toro, trasladando al ámbito académico una experiencia acumulada durante años en hospitales, plazas y festejos populares.
Fue uno de los autores de un estudio publicado en 2006 sobre 387 pacientes atendidos en el Hospital General de Castellón por heridas de asta entre 1978 y 2005. El trabajo permitió analizar la localización de las lesiones, las complicaciones y las intervenciones quirúrgicas practicadas durante casi tres décadas.
Los datos ofrecían una radiografía bastante menos folclórica del fenómeno. El 63 % de las heridas principales se localizó en las extremidades inferiores, aunque también hubo lesiones abdominales, torácicas, perineales y en otras zonas del cuerpo. Se practicaron 31 laparotomías y se detectaron 23 lesiones viscerales. La medicina, al contrario que ciertas discusiones sobre los toros, suele tener la saludable costumbre de trabajar con datos.
Ese perfil científico ayuda a entender por qué la figura de Traver adquirió peso más allá de una determinada plaza. No fue únicamente un médico con muchos años de servicio: perteneció a una generación de especialistas que contribuyó a convertir la atención de las cornadas en un campo quirúrgico cada vez más especializado y protocolizado.
Los reconocimientos a una carrera de más de cuatro décadas
Su trabajo recibió numerosos homenajes. A la Medalla de Plata al Mérito Taurino de 2009 se sumó en 2014 la Medalla de Oro de La Chicuelina por su trayectoria en la enfermería de Castellón. En 2019 la propia plaza castellonense le rindió homenaje durante la feria de la Magdalena.
Burriana, su localidad natal, hizo lo mismo en septiembre de 2023. La ciudad integró el reconocimiento dentro de las fiestas de la Misericòrdia mediante una intervención artística del creador local Juan Poré. La imagen de Traver apareció entonces pintada sobre un cajón taurino, acompañado incluso por una ambulancia como símbolo de una vida profesional pasada muchas veces entre la fiesta y la emergencia.
Un año después llegó otro reconocimiento especialmente vinculado a su trabajo en los festejos populares. En 2024 fue distinguido en los premios Va de Bous de la Generalitat Valenciana, que pusieron en valor sus más de cuatro décadas de experiencia médica alrededor de los bous al carrer.
De qué ha muerto Gustavo Traver
Las informaciones conocidas sobre el fallecimiento señalan que Gustavo Traver murió a los 77 años tras una larga enfermedad y después de que su estado de salud experimentase un deterioro importante durante las últimas semanas. No se han difundido públicamente detalles médicos más concretos sobre la patología que padecía.
Ese matiz importa. Hablar de una enfermedad prolongada está respaldado por las informaciones conocidas tras su muerte; atribuirle una causa clínica específica, en cambio, supondría entrar en un terreno que ni la familia ni las informaciones disponibles han detallado.
La noticia ha provocado muestras de pesar especialmente intensas en Castellón y Burriana y en el entorno de los festejos taurinos valencianos. Son lugares donde su nombre llevaba décadas circulando entre profesionales sanitarios, organizadores, toreros y aficionados.
El médico que permanecía detrás de la puerta de la enfermería
En las plazas de toros casi todo está pensado para mirar hacia el centro del ruedo. Gustavo Traver trabajó durante buena parte de su vida exactamente en el lugar contrario, detrás de una puerta de enfermería que nadie desea atravesar.
Allí construyó su prestigio: 37 años como cirujano jefe en Castellón, décadas de atención sanitaria en los festejos populares, cientos de lesiones conocidas de primera mano y una experiencia que terminó convertida también en conocimiento médico publicado y transmitido a otros profesionales.
Su muerte a los 77 años cierra una de las trayectorias más reconocibles de la medicina taurina castellonense. Quedan los premios, los homenajes y los nombres conocidos que atendió, pero quizá su legado se mida mejor de otra manera: en aquellas tardes en las que una operación rápida, ejecutada a pocos metros del ruedo o en una enfermería de pueblo, permitió que alguien regresara vivo a casa.












