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Economía

ERE de Santander: ¿a quién afecta y por qué llega el ERE tecnológico?

Santander inicia un ERE en sus filiales tecnológicas por duplicidades, automatización y el final de grandes proyectos, aún sin cifra de salidas.

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Resumen

  • Santander abre un ERE en dos filiales tecnológicas
  • Aún no hay una cifra oficial de trabajadores afectados
  • La negociación fijará salidas, condiciones y posibles medidas

Banco Santander ha puesto en marcha un expediente de regulación de empleo (ERE) en sus filiales tecnológicas que supondrá una reducción de plantilla. El proceso alcanza a Santander Digital Services y Gravity, mientras que el número concreto de puestos afectados todavía no se ha comunicado. Esa es, por ahora, la gran cifra ausente: el banco ha trasladado la decisión a los sindicatos, pero las condiciones y el volumen de salidas deberán negociarse.

El motivo alegado es fundamentalmente organizativo. Santander sostiene que la integración de estructuras tecnológicas, la finalización de grandes proyectos y el uso de una plataforma común para distintos mercados han reducido determinadas necesidades de personal. La reciente fusión de Santander Digital Services con Santander Global Technologies and Operations habría dejado, además, funciones duplicadas. El ERE no afecta, por tanto, de manera general a toda la plantilla del banco en España, sino al perímetro tecnológico incluido en esta reorganización.

El ERE ya está anunciado, pero aún no tiene cifra de salidas

La fotografía del 18 de septiembre es bastante precisa en unas cosas y deliberadamente borrosa en otras. Santander ha comunicado formalmente a los representantes de los trabajadores su intención de reducir empleo y quiere hacerlo mediante un proceso negociado. Sin embargo, todavía no existe una cifra definitiva de afectados ni se han cerrado las condiciones concretas de las salidas.

Las sociedades implicadas reúnen a miles de trabajadores, pero una cosa es la plantilla total de las empresas incluidas en la reorganización y otra, muy distinta, el número final de personas afectadas por el expediente. Esa diferencia es esencial para no convertir estimaciones preliminares en despidos confirmados.

La empresa ha transmitido su intención de negociar unas condiciones que reduzcan el impacto del ajuste. Hasta que aparezca la propuesta completa sobre la mesa —puestos, edades, indemnizaciones, voluntariedad y posibles recolocaciones— hablar de una magnitud cerrada sería adelantarse varios capítulos. En un proceso así, la negociación laboral no es un detalle administrativo: es donde el anuncio termina convirtiéndose en cifras y nombres.

Por qué Santander recorta precisamente en tecnología

Resulta llamativo a primera vista: un banco cada vez más digital reduce empleo precisamente en su brazo tecnológico. Pero ahí está la lógica empresarial que Santander pone sobre la mesa. Digitalizar más no significa mantener más estructuras tecnológicas paralelas.

Durante años, diferentes países y unidades del grupo desarrollaron productos, sistemas y soluciones propias. El nuevo modelo pretende hacer lo contrario: construir plataformas globales que puedan utilizarse en varios mercados. Un mismo motor para muchos coches, por decirlo sin jerga bancaria.

Santander denomina a esta estrategia ONE Transformation. La reorganización busca funcionar cada vez más como un grupo global integrado y menos como una suma de bancos nacionales con infraestructuras independientes. Eso permite reutilizar tecnología, eliminar desarrollos repetidos y reducir costes operativos.

La integración tecnológica deja funciones solapadas

Dentro de ese proceso se produjo la integración de estructuras vinculadas a Santander Digital Services y Santander Global Technologies and Operations, dos áreas dedicadas a prestar servicios tecnológicos a distintas unidades del grupo.

Santander sostiene que la nueva organización ha provocado duplicidades de funciones y que parte de los grandes trabajos de transformación ya están terminados. También pesan la automatización de procesos y las nuevas herramientas de desarrollo, capaces de realizar determinadas tareas con menos intervención humana. Es el reverso menos brillante de la transformación digital: después de construir la autopista, hacen falta menos personas colocando asfalto.

El argumento empresarial no significa que toda la actividad tecnológica desaparezca. Ni mucho menos. Santander mantiene una enorme infraestructura digital y continúa concentrando recursos en áreas como nube, inteligencia artificial, datos y ciberseguridad. Lo que cambia es la cantidad y el tipo de trabajo necesario una vez culminados determinados proyectos.

Gravity y el final de un despliegue gigantesco

El caso de Gravity ayuda a entender el momento elegido. Esta plataforma aloja buena parte del core bancario del grupo, es decir, el sistema tecnológico central sobre el que descansan operaciones esenciales del banco.

El despliegue se encuentra prácticamente completado y Brasil figura entre los últimos grandes mercados del proceso, con la implantación prevista durante 2026. En buena parte de los mercados relevantes, Gravity ya ha avanzado hacia una fase más madura. Cuando un proyecto pasa de construcción y despliegue a mantenimiento, las necesidades de equipos pueden cambiar de forma notable.

Y ahí aparece uno de los argumentos centrales del expediente: el volumen de grandes proyectos tecnológicos requerido en esta etapa es menor que durante los años de transformación acelerada.

Qué puede ocurrir con los trabajadores afectados

La negociación será la que determine el verdadero alcance laboral. Por el momento no existe una relación pública de puestos afectados ni se conocen todos los criterios que Santander propondrá para seleccionar las salidas.

Sí existe el precedente reciente de acuerdos relacionados con prejubilaciones y salidas voluntarias para determinados colectivos de empleados. Se trata, sin embargo, de mecanismos diferentes del actual ERE y no permiten anticipar automáticamente las condiciones que se aplicarán en esta ocasión.

El expediente anunciado tiene otra naturaleza. Aquí existe una reestructuración formal y una intención explícita de reducir plantilla. Que una parte pueda canalizarse mediante salidas voluntarias, prejubilaciones, bajas incentivadas o recolocaciones dependerá del resultado de la negociación.

La diferencia importa. Un ERE no equivale automáticamente a una lista cerrada de despidos comunicada desde el primer día. El procedimiento abre un periodo en el que empresa y representantes laborales discuten el número de afectados, las causas y las condiciones económicas. En este caso, esa conversación acaba de empezar.

Beneficios récord y reducción de costes, las dos caras del momento

El ajuste llega en un momento de elevada rentabilidad para el grupo. Santander obtuvo en el primer semestre de 2026 un beneficio ordinario récord de 7.328 millones de euros, un 15% más, mientras que el beneficio atribuido alcanzó los 8.973 millones, impulsado también por partidas extraordinarias.

La coexistencia de beneficios elevados y reducción de empleo alimentará inevitablemente el debate laboral. No son, sin embargo, magnitudes incompatibles desde la lógica corporativa: precisamente uno de los objetivos declarados de ONE Transformation es reducir el coste de servicio mediante plataformas comunes, automatización y economías de escala.

Los costes del grupo bajaron un 2% en euros constantes durante el primer semestre, excluyendo TSB, mientras mejoraba su ratio de eficiencia. Santander presenta esa evolución como una de las consecuencias de su transformación tecnológica. Para los trabajadores afectados, claro, la palabra eficiencia suena bastante menos abstracta cuando aterriza sobre una nómina.

La tecnología bancaria está entrando así en una segunda fase. Primero llegaron inversiones gigantescas para trasladar sistemas a la nube, construir nuevas aplicaciones y conectar países. Después viene la consolidación: menos plataformas distintas, más código compartido y estructuras más compactas.

No es un ERE general del Banco Santander

Uno de los matices más importantes para entender la noticia es precisamente este. El ERE de Santander no se extiende automáticamente a toda la red comercial, oficinas y servicios centrales del banco en España. El proceso comunicado se concentra en las sociedades tecnológicas afectadas por la reorganización.

Tampoco existe por ahora una cifra oficial que permita afirmar que serán cientos o miles de salidas. El perímetro empresarial es grande, pero el número de trabajadores finalmente afectados puede ser muy inferior a la plantilla total. Esa diferencia se conocerá cuando Santander concrete su propuesta ante los sindicatos.

Mientras tanto, el banco continuará completando su transformación tecnológica. La integración global y la reducción estructural de costes forman parte de su estrategia para 2026, una línea que ayuda a explicar por qué este ajuste llega precisamente después de años de fuertes inversiones digitales.

La cifra pendiente marcará el verdadero alcance del ERE

El ERE tecnológico de Santander ya es una decisión empresarial comunicada, no una mera posibilidad. Afecta al perímetro de Santander Digital Services y Gravity y está vinculado a tres elementos concretos: la integración de estructuras, la finalización de grandes despliegues y la menor necesidad de mantener desarrollos separados para cada mercado.

Lo que todavía no existe es quizá lo que más interesa a las plantillas: cuántas personas tendrán que salir y bajo qué condiciones. Las negociaciones deberán convertir conceptos empresariales como duplicidades, automatización o eficiencia en números concretos. Y será entonces, no antes, cuando pueda medirse de verdad el tamaño del ERE de Santander.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.