Economía
¿Cuánto baja el euríbor y cómo queda tu hipoteca variable en agosto?
El euríbor inicia agosto con una ligera bajada, pero las hipotecas variables afrontan cuotas más altas y un alivio que sigue siendo limitado.

El euríbor a doce meses ha comenzado agosto con una leve bajada. Este lunes 3 se sitúa en el 2,939 %, frente al 2,964 % registrado el viernes, un descenso de 0,025 puntos porcentuales —o 2,5 puntos básicos— que enfría ligeramente la escalada de las últimas semanas. Es un movimiento favorable, sí, pero todavía demasiado pequeño para hablar de un giro rotundo.
La primera cotización del mes deja la media provisional de agosto también en el 2,939 %. Ese es el dato que conviene mirar con cautela: continúa 0,084 puntos por encima del promedio de julio, que cerró en el 2,855 %, y supera en 0,825 puntos el 2,114 % de agosto de 2025. Dicho de otro modo, el euríbor baja durante una jornada, pero las hipotecas que se revisen anualmente seguirían encareciéndose con claridad. El alivio existe; el descuento, de momento, cabe en un bolsillo pequeño.
El euríbor abre agosto en el 2,939 %
El descenso de este lunes rompe, al menos durante una sesión, la presión alcista con la que terminó julio. La referencia hipotecaria se había acercado de nuevo al 3 %, una frontera más psicológica que matemática, aunque bastante eficaz para recordar a miles de familias que unas pocas décimas pueden convertirse en decenas de euros cuando pasan por la calculadora bancaria.
La cotización diaria del euríbor refleja el precio al que las entidades europeas estiman que podrían prestarse dinero durante un plazo determinado. Para las hipotecas españolas importa especialmente el euríbor a doce meses, el índice utilizado en buena parte de los préstamos variables. Su movimiento recoge expectativas sobre los tipos del Banco Central Europeo, la inflación, el coste de la energía y el riesgo económico. No es un termómetro doméstico, aunque termina entrando en casa: por la puerta de la cuota.
Agosto arranca con una caída moderada, pero después de un mes incómodo. Julio terminó con una media del 2,855 %, la más elevada desde septiembre de 2024, tras haber subido desde el 2,245 % de enero, el 2,565 % de marzo y el 2,804 % de mayo. El recorrido dibuja una pendiente visible. Una sesión a la baja no la borra; apenas pone una piedra plana en medio de la cuesta.
La bajada diaria no rebaja inmediatamente la cuota
El dato del 2,939 % no modifica por sí solo la mensualidad de una hipoteca. Los bancos no recalculan el préstamo cada mañana mientras el cliente toma café. La revisión se realiza normalmente una o dos veces al año y utiliza el valor mensual oficial previsto en el contrato, no una cotización diaria aislada.
La media de agosto solo cuenta con una jornada y puede cambiar de forma apreciable durante las próximas semanas. Para que el mes termine por debajo de julio, las siguientes cotizaciones tendrían que descender lo suficiente como para compensar este comienzo, todavía superior al 2,855 %. Hay margen. También hay incertidumbre, ese ingrediente que los mercados añaden a casi todos los platos aunque nadie lo haya pedido.
El Banco de España difunde mensualmente el índice hipotecario, que adquiere carácter oficial después de su publicación en el Boletín Oficial del Estado. La fecha exacta que aplicará cada entidad depende de lo firmado en la escritura: algunas utilizan el último euríbor publicado antes de la revisión; otras toman el correspondiente a uno o dos meses anteriores. La cláusula del préstamo manda, no el titular del día.
Cuánto puede subir una hipoteca variable
Una hipoteca de 150.000 euros, con 25 años pendientes y un diferencial de un punto sobre el euríbor, tendría una cuota aproximada de 787 euros si se recalculara con el dato provisional de agosto. Con el euríbor de agosto de 2025, situado en el 2,114 %, la mensualidad rondaría los 720 euros.
La diferencia sería de unos 66 euros más al mes, cerca de 800 euros adicionales durante un año. Es una estimación orientativa, no una factura universal: el resultado cambia según el capital pendiente, el plazo restante, el diferencial contratado y la frecuencia de revisión.
Para una deuda de 180.000 euros con las mismas condiciones, el incremento anual frente a agosto de 2025 se acercaría a 80 euros mensuales. Una hipoteca más avanzada, con poco capital por devolver, soportaría un golpe menor. En los primeros años ocurre lo contrario porque el sistema de amortización francés concentra una mayor carga de intereses cuando la deuda todavía es alta.
Las hipotecas revisadas cada seis meses compararían el eventual dato de agosto con el euríbor de febrero, cuya media fue del 2,221 %. Si agosto terminara cerca del 2,939 %, el incremento sería de 0,718 puntos porcentuales.
En el préstamo de 150.000 euros utilizado como ejemplo, esa diferencia elevaría la cuota alrededor de 58 euros mensuales. La bajada de este lunes suaviza el escenario frente al cierre de julio, pero no compensa el avance acumulado durante la primera mitad del año. El bolsillo hipotecado tiene memoria, y suele ser anual o semestral.
A quién beneficia realmente el descenso
Los propietarios con una hipoteca variable son quienes siguen con mayor atención estos movimientos, aunque solo notarán sus efectos cuando llegue la revisión. Quienes tengan un préstamo a tipo fijo mantienen la misma cuota, con independencia de que el euríbor suba, baje o decida hacer piruetas en agosto.
Las hipotecas mixtas quedan protegidas mientras permanezcan dentro del tramo inicial fijo. Una vez que comienza el periodo variable, pasan a depender del índice y del diferencial firmado. También están expuestos quienes negocien una nueva financiación: aunque una hipoteca fija no utilice directamente el euríbor para calcular la cuota, los bancos adaptan sus ofertas al coste del dinero y a las expectativas del mercado.
Una caída sostenida facilitaría tipos fijos y mixtos más competitivos. Un descenso de una sola jornada, en cambio, apenas modifica la política comercial de las entidades. Conviene separar el ruido de la señal. El ruido es el 2,939 % de este lunes; la señal será la trayectoria que construyan todas las sesiones de agosto.
Por qué el euríbor continúa cerca del 3 %
El Banco Central Europeo elevó en junio sus tres tipos oficiales en 0,25 puntos y mantuvo esa posición en su reunión del 23 de julio. La facilidad de depósito permanece en el 2,25 %, las operaciones principales de financiación en el 2,40 % y la facilidad marginal de crédito en el 2,65 %. El euríbor se mueve con cierta independencia, pero gira alrededor de estas referencias como un satélite con carácter propio.
La inflación tampoco permite grandes alegrías. La estimación adelantada de julio sitúa la tasa de la eurozona en el 2,9 %, una décima más que en junio. La energía registra un avance anual del 10 %, una subida capaz de filtrarse hacia el transporte, la producción y buena parte de la cesta de consumo. Cuando los precios amenazan con enquistarse, el BCE tiene menos espacio para abaratar el dinero. Y el euríbor toma nota, normalmente antes que los comunicados oficiales.
Ese contexto explica por qué la referencia hipotecaria ha recuperado terreno durante 2026. El mercado había descontado una etapa prolongada de tipos más bajos, pero el repunte inflacionista y el encarecimiento energético obligaron a corregir las previsiones. El dinero, que durante un tiempo parecía dispuesto a adelgazar, ha vuelto a ganar peso.
Qué tendría que ocurrir para consolidar la bajada
Para que agosto ofrezca una rebaja real frente a julio, el euríbor tendría que mantenerse durante buena parte del mes por debajo del 2,855 %. No basta con alejarse unas centésimas del 3 %; la media mensual necesita acumular varias jornadas claramente inferiores.
Una moderación de la inflación, una caída del precio de la energía o señales de estabilidad económica podrían empujar la referencia hacia abajo. El escenario contrario —nuevas presiones sobre los precios o expectativas de más subidas del BCE— volvería a acercarla al 3 % e incluso podría llevarla por encima.
La evolución no será necesariamente lineal. Habrá jornadas de bajada y rebotes, movimientos pequeños que parecerán decisivos durante unas horas y luego se perderán dentro del promedio. La tendencia mensual pesa más que el dato diario, y la comparación anual pesa todavía más cuando llega la carta del banco.
Agosto empieza más suave, pero no barato
El euríbor del 3 de agosto ofrece una noticia moderadamente favorable: baja al 2,939 % y se distancia un poco del umbral del 3 %. Sin embargo, la media provisional sigue por encima de julio y muy por encima de agosto del año pasado. Para los hogares que revisen su hipoteca variable, el escenario continúa apuntando a cuotas más elevadas.
La sesión deja un soplo de aire, no un cambio de estación. Agosto deberá encadenar nuevas caídas para convertir este movimiento en una rebaja tangible. Hasta entonces, el euríbor sigue instalado en una zona cara: menos áspera que el viernes, bastante más incómoda que hace un año.

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