Síguenos

Naturaleza

¿Por qué arde Columbia Británica? 20.000 evacuados y 100 incendios

Columbia Británica afronta más de 100 incendios y 20.000 evacuados mientras las llamas avanzan entre calor, viento y una sequía persistente.

Publicado

el

el incendio del Matarraña

Columbia Británica ha declarado el estado de emergencia provincial ante una oleada de incendios forestales que ha obligado a evacuar a más de 20.000 personas. El foco más preocupante es el incendio de Bald Range, en el interior meridional de esta provincia canadiense, que se propagó con enorme rapidez hacia Summerland y Peachland, dos comunidades situadas junto al lago Okanagan. Hay viviendas destruidas, residentes que tuvieron que ser rescatados y más de un centenar de fuegos activos en el territorio.

La magnitud de la emergencia está, sobre todo, en la velocidad. El incendio de Bald Range, detectado el viernes 7 de agosto, recorrió en pocas horas unos 15 kilómetros hasta alcanzar Summerland. La estimación inicial hablaba de unos 50 kilómetros cuadrados quemados; con el avance de las llamas, la superficie afectada se situó posteriormente en torno a 9.500 hectáreas. El fuego continúa fuera de control y las autoridades describen unas condiciones extremadamente inestables.

Un incendio que obligó a evacuar Summerland de madrugada

La orden más contundente llegó para Summerland, una localidad de alrededor de 12.000 habitantes: toda la comunidad recibió instrucciones de abandonar la zona. El propio municipio declaró una emergencia local por el incendio de Bald Range. En Peachland y sus alrededores, aproximadamente otras 8.000 personas quedaron afectadas por las evacuaciones, mientras se ampliaban órdenes y alertas en distintos sectores del valle de Okanagan.

La evacuación se produjo en buena medida durante la noche, con carreteras cargadas de vehículos que intentaban dirigirse hacia Penticton o Kelowna. Después llegaron cierres viarios y una situación todavía más complicada. No era precisamente el escenario en el que uno desea descubrir que el fuego corre más que el tráfico.

Las llamas alcanzaron viviendas y explotaciones agrícolas, aunque las autoridades todavía no han podido establecer una cifra definitiva de edificios destruidos. David Eby, primer ministro de Columbia Británica, confirmó pérdidas importantes de casas y propiedades y explicó que algunas personas quedaron atrapadas cuando el comportamiento del incendio cambió bruscamente. Los equipos de emergencia han realizado rescates, incluidos operativos aéreos para alcanzar a personas aisladas detrás del perímetro del fuego.

El fuego llegó a crear su propio sistema meteorológico

Uno de los detalles que ayuda a entender la violencia del incendio es su comportamiento extremo. Según explicó Eby tras recibir información de los responsables de emergencias, las llamas alcanzaban las copas de árboles de unos 30 metros y se elevaban decenas de metros por encima de ellas. El incendio llegó incluso a generar su propia meteorología, un fenómeno asociado a columnas de aire extremadamente caliente capaces de alterar localmente las condiciones atmosféricas y favorecer nuevas igniciones.

Calor, viento y vegetación extremadamente seca han creado una combinación especialmente peligrosa. Cuando el combustible forestal pierde humedad, una simple ráfaga puede convertir lo que parecía un frente relativamente localizado en una carrera de llamas y pavesas. En Bald Range ocurrió en cuestión de horas.

El responsable de emergencias Erick Thompson describió el incendio como uno de los fuegos de crecimiento más rápido que había visto la región. La pequeña comunidad de Faulder quedó sobrepasada antes de que las llamas avanzaran hacia Summerland, situada aproximadamente a 15 kilómetros.

Más de 100 incendios permanecen activos en Columbia Británica

Bald Range es el incendio más visible de la emergencia, pero no es un episodio aislado. Columbia Británica afronta más de 100 incendios activos y cerca de la mitad permanecían fuera de control en las últimas informaciones disponibles. Alrededor de 1.500 efectivos participaban en las labores contra el fuego, mientras la provincia acumulaba decenas de órdenes y alertas de evacuación.

El Ejecutivo provincial declaró el estado de emergencia el sábado 8 de agosto. Formalmente, la declaración fue realizada por Kelly Greene, ministra de Gestión de Emergencias y Preparación Climática, y anunciada públicamente por el primer ministro David Eby. La medida permite activar recursos y facultades extraordinarias con mayor rapidez, desde restricciones de viaje hasta mecanismos especiales para coordinar rescates o proteger suministros esenciales.

No es un detalle administrativo decorativo. Con miles de desplazados, carreteras comprometidas y varios incendios simultáneos, disponer de una única estructura provincial de respuesta reduce el tiempo necesario para movilizar personal, alojamientos, transporte y otros recursos hacia las zonas que los necesitan.

Peachland sigue bajo órdenes y alertas de evacuación

En Peachland y el área electoral oeste de Central Okanagan continúan activas órdenes y alertas relacionadas con Bald Range. Durante el 8 de agosto se ampliaron las zonas afectadas hacia sectores como Brenda Mine Road, Renfrew, Upper Princeton, Lower Princeton y áreas próximas al centro urbano, mientras las autoridades insistían en que quienes estuvieran bajo una orden debían abandonar inmediatamente sus propiedades.

Summerland permanece en una posición todavía más delicada porque la orden afecta al conjunto de la comunidad. Penticton se ha convertido en uno de los principales puntos de recepción de evacuados. La localidad sufrió asimismo cortes eléctricos y emitió un aviso para hervir el agua después de que agua sin tratar entrara en el sistema durante las alteraciones provocadas por el incendio.

La región del Okanagan afronta un golpe humano y económico

El valle de Okanagan no es únicamente una sucesión de bosques y pequeñas localidades junto a un lago espectacular. Es también una importante zona agrícola y vinícola. El área produce buena parte del vino de Columbia Británica y constituye uno de los grandes polos vitivinícolas de Canadá. El fuego ha alcanzado explotaciones rurales y propiedades cuya evaluación completa todavía no puede realizarse porque los equipos siguen concentrados en proteger vidas y contener las llamas.

Esa geografía explica parte de la dificultad. Viviendas, carreteras, cultivos y masas forestales conviven en un paisaje donde el monte llega prácticamente hasta la puerta de muchas comunidades. En condiciones normales es uno de los atractivos del Okanagan; bajo temperaturas elevadas, sequedad extrema y viento, esa cercanía puede convertirse en un corredor para el incendio.

El número definitivo de casas perdidas sigue sin conocerse. Las autoridades han preferido no adelantar balances mientras algunas zonas permanecen inaccesibles. Sí está confirmado que existen propiedades destruidas y que los equipos de búsqueda continúan comprobando áreas situadas tras el frente del incendio.

Canadá vuelve a enfrentarse a un verano marcado por el fuego

La emergencia de Columbia Británica forma parte de una temporada complicada en Canadá. Los incendios han quemado aproximadamente cuatro millones de hectáreas en el conjunto del país durante 2026, mientras varias provincias, entre ellas Ontario y Quebec, también han sufrido episodios graves favorecidos por condiciones cálidas y secas.

La presión sobre los servicios de extinción ha obligado a recurrir igualmente a ayuda internacional. Equipos procedentes de países como México, Australia, Francia y Nueva Zelanda han participado en la respuesta canadiense durante esta campaña. No es algo excepcional en los grandes veranos de incendios de Norteamérica, aunque ofrece una medida bastante gráfica de la escala del problema.

Conviene, en todo caso, separar dos planos. Las condiciones meteorológicas inmediatas —sequía, temperaturas altas, viento y combustible seco— explican por qué un incendio concreto puede acelerar de forma explosiva. La tendencia hacia temporadas de incendios más destructivas es un fenómeno más amplio y lleva años poniendo a prueba a las comunidades forestales canadienses. Bald Range es el episodio urgente; el escenario que lo rodea viene de más lejos.

Una emergencia que todavía depende del viento

El estado de emergencia no significa que toda Columbia Británica esté siendo evacuada ni que los más de cien incendios tengan la gravedad de Bald Range. Significa algo más preciso: las autoridades consideran que la acumulación de fuegos y, especialmente, la crisis abierta en Summerland y Peachland requieren poderes extraordinarios y una respuesta provincial coordinada.

La prioridad sigue siendo localizar a posibles personas aisladas, mantener las evacuaciones y evitar nuevas pérdidas mientras los bomberos intentan ganar terreno. El incendio de Bald Range ha demostrado hasta qué punto pueden cambiar las condiciones en apenas unas horas: comenzó la tarde del 7 de agosto y esa misma noche ya obligaba a abandonar comunidades enteras.

Al cierre de las últimas actualizaciones del 8 de agosto en Columbia Británica, las órdenes de evacuación permanecen activas en las principales zonas amenazadas y el fuego continúa fuera de control. Más de 20.000 personas han tenido que dejar atrás sus casas; detrás quedan carreteras cubiertas de humo, propiedades dañadas y un valle pendiente, literalmente, de hacia dónde sople el viento.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído