Tecnología
¿Cómo funcionan los taxis dron sin piloto y cuándo volarán en España?
Ya transportan pasajeros en 40 zonas de China y su base europea está en Lleida. Así funcionan los taxis dron.

Resumen
- El Smart City Expo World Congress de Barcelona ha exhibido un taxi-dron sin piloto de la firma china Ehang, que ya opera en 40 zonas de China y tiene su base europea en el aeropuerto de Alguaire (Lleida).
- Son aeronaves eVTOL: eléctricas, de despegue y aterrizaje vertical, pilotadas a distancia, con unos 30 km de autonomía.
- En la feria también hubo robots patrulla, semáforos con IA y farolas sin cable. España ya es terreno de pruebas real: los pilotos de Barcelona empiezan en 2027.
Los drones que hace una década eran juguetes ruidosos de videógrafos aficionados ya transportan personas. No en una demo cerrada ni en un vídeo promocional: en China operan como taxis aéreos en decenas de zonas urbanas, y la empresa que los fabrica tiene su base europea en un aeropuerto de Lleida. Esa fue una de las estrellas del Smart City Expo World Congress, el congreso de ciudades inteligentes que ha reunido esta semana en la Fira de Barcelona a un millar de municipios y más de 27.000 visitantes.
La pregunta ya no es si los taxis dron existen, sino cómo funcionan exactamente y cuánto falta para que puedas coger uno en España. Spoiler: menos de lo que parece, y más de lo que a Ehang le gustaría.
El dron de dos plazas que ya lleva pasajeros en China
El aparato en cuestión es una aeronave eVTOL —siglas en inglés de «eléctrica con despegue y aterrizaje vertical»— de la compañía china Ehang. Dos plazas, sin piloto a bordo, propulsión eléctrica y aspecto de cápsula futurista con brazos abatibles llenos de hélices. Según explicó en Barcelona Ricardo Ortega, vicepresidente para Europa de la firma, su clave es que «es completamente autónomo, sin piloto»: la aeronave se supervisa a distancia desde una estación de control en tierra.
En China, el eVTOL de Ehang se usa como taxi punto a punto en ciudades como Cantón, pero también para salvamento y para llevar material o personal a zonas industriales de difícil acceso. Su autonomía —unos 30 kilómetros, entre 15 y 20 minutos según la carga— lo define todo: no es un avión para ir de Madrid a Barcelona, es un saltamontes urbano pensado para trayectos cortos y muy concretos.
Cómo vuela un eVTOL sin nadie a bordo
La idea de meter a un desconocido en un dron gigante genera un rechazo instintivo, así que merece la pena entender la ingeniería detrás. Un vuelo sin piloto se sostiene sobre cuatro pilares:
- 1Propulsión eléctrica distribuida. En lugar de un motor, el eVTOL usa múltiples rotores independientes alimentados por baterías. Si uno falla, el resto compensa: es redundancia mecánica, la misma filosofía de seguridad que en la aviación tradicional pero multiplicada.
- 2Despegue y aterrizaje vertical. No necesita pista: basta una plataforma (un «vertipuerto») del tamaño de una plaza de aparcamiento grande. Por eso encaja en ciudades densas, azoteas y aeropuertos.
- 3Autonomía de vuelo. El pasajero introduce el destino y no toca nada más. Sensores, GPS y software de navegación ejecutan la ruta preaprobada; la aeronave vuela corredores aéreos definidos, igual que un tren sigue su vía, solo que invisible.
- 4Supervisión remota. Desde un centro de control en tierra se monitoriza cada vuelo y se puede intervenir. No es un dron libre: es transporte público con operador, solo que el operador no va dentro.
El modelo de negocio no es comprarse un dron-taxi como quien se compra un coche. Es un servicio de flota operado por terceros —igual que un helicóptero turístico— con rutas fijas o bajo demanda: traslados aeropuerto-centro, turismo aéreo, emergencias sanitarias.
Mucho más que taxis aéreos: lo que se vio en Barcelona
El Smart City Expo —decimoquinta edición, lema «Urban Solutions, Real Impact»— dejó claro que la ciudad inteligente de 2026 es menos ciencia ficción y más fontanería tecnológica. Estos fueron otros protagonistas de la feria:
- ✓Semáforos con IA. El Ayuntamiento de Barcelona ha dado 100.000 euros a Kapsch y Acisa para pilotar en 2027 semáforos que se adaptan al tráfico real, con sensores en las intersecciones.
- ✓Robots patrulla. La ciudad surcoreana de Seongnam exhibió sus robots de Neubility, que patrullan desde 2025 plazas y parques: detectan incendios o personas desplomadas y envían alertas automáticas al centro de control.
- ✓Multas por ruido. La firma kazaja Noise Locator mostró una cámara que, con micrófonos e IA, localiza vehículos excesivamente ruidosos e identifica matrícula e infracción.
- ✓Farolas sin cable. Ni zanja ni cobre que robar: ya instaladas en campings y ciudades como Alcorcón o Sevilla, con Valencia y Huelva en conversaciones.
- ✓Los gigantes también. Microsoft presentó software para que los ayuntamientos analicen datos urbanos en tiempo real, y Google mostró ‘Weather Next 2’ (predicción meteorológica con IA) y ‘Google Earth AI’.
«Durante años nos hemos referido a las ciudades inteligentes como una promesa, pero hoy sabemos que, tras casi un cuarto de siglo hablando de smart cities, la tecnología ya existe y está teniendo un impacto.» — Ugo Valenti, director del congreso
El caso barcelonés merece mención aparte porque combina las dos caras de la ciudad inteligente: la que deslumbra y la que resuelve. Bajo el paraguas del congreso se celebraron también el Tomorrow.Mobility World Congress y el Barcelona Cibersecurity Congress, y una startup del ecosistema del Supercomputador de Barcelona, Alinia AI, presentó ‘Seny’, un modelo de gobernanza de IA entrenado con la capacidad de cálculo del MareNostrum 5. Junto a ella, firmas catalanas como Shotl —nacida en Sant Cugat del Vallès— presumen de haber transportado ya a casi tres millones de pasajeros con su sistema de transporte público bajo demanda, pensado para los «desiertos de movilidad» periurbanos donde el autobús convencional no llega.
Y conviene anotar la advertencia que lanzaron en la feria los propios responsables municipales: lo difícil no es comprar tecnología, es distinguir entre los proyectos de IA «más atractivos» y los que realmente son «necesarios» para una ciudad. La Naciones Unidas estrenó espacio expositivo en el congreso precisamente con ese mensaje: usar la tecnología urbana de forma responsable. Traducido a lenguaje de calle: de nada sirve un dron-taxi si el vecino del Eixample sigue esperando quince minutos un autobús.
¿Cuándo podremos coger un taxi dron en España?
Aquí es donde la feria se topa con la realidad regulatoria. Ehang tiene todos los permisos locales en China —ese es precisamente su argumento— pero en Europa el camino pasa por la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA), que certifica aeronave, operador y corredores aéreos con una prudencia que los fabricantes consideran lenta y los vecinos agradecen. La base de Alguaire existe justamente para eso: acumular horas de vuelo y datos en suelo europeo mientras llega la certificación.
El calendario razonable es este: primero, operaciones acotadas —emergencias, carga, turismo en zonas de baja densidad—; después, corredores urbanos regulares. Los propios actores del sector hablan de finales de esta década para servicios comerciales estables en ciudades europeas. Barcelona, con su ecosistema de feria, aeropuerto de pruebas a dos horas y pilotos de IA municipal ya contratados para 2027, quiere ser la puerta de entrada del sur de Europa.
Mientras tanto, los asistentes al congreso podían sentarse dentro del dron-taxi y hacerse una foto. Es lo que tienen las revoluciones urbanas: empiezan pareciendo una atracción de feria. La de los ascensores también empezó así, y mira.












