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¿Cuál es el coche más estrecho del mundo, un Fiat Panda de 50 cm?
Un Fiat Panda de 1993 convertido en vehículo eléctrico mide 50,2 cm de ancho y posee el récord Guinness del coche conducible más estrecho del mundo.

Resumen
- El coche conducible más estrecho del mundo mide solo 50,2 centímetros
- Es un Fiat Panda de 1993 transformado por el italiano Andrea Marazzi
- Usa motor eléctrico, alcanza 15 km/h y no está homologado para carretera
El coche más estrecho del mundo mide exactamente 50,2 centímetros de ancho. No es un prototipo salido de un salón del automóvil ni una maqueta con ruedas: es un Fiat Panda de 1993 transformado por el mecánico italiano Andrea Marazzi hasta convertirse en un vehículo capaz de moverse por sus propios medios. Guinness World Records lo reconoce oficialmente como el automóvil conducible más estrecho jamás registrado.
Su nombre es Panda per Uno, algo así como “Panda para uno”, y describe bastante bien el asunto. El habitáculo admite únicamente al conductor, sentado en posición central, dentro de una carrocería que conserva la silueta lateral del popular utilitario italiano pero que, vista de frente, parece haber pasado por una prensa industrial particularmente concienzuda. El Panda original medía 1,46 metros de ancho; este se queda en poco más de medio metro.
Cuánto mide realmente el coche más estrecho del mundo
La cifra oficial del récord es 50,20 centímetros, o 19,76 pulgadas. Para hacerse una idea, el vehículo es incluso más estrecho que muchos electrodomésticos domésticos y ocupa aproximadamente un tercio de la anchura del Fiat Panda original del que procede.
La diferencia con el modelo de serie es enorme. De los 146 centímetros de anchura de un Panda de primera generación se han eliminado 95,8 centímetros. No se trató, por tanto, de estrechar un poco la carrocería o montar unos pasos de rueda más pequeños. Marazzi cortó buena parte de la estructura longitudinalmente y volvió a unirla hasta obtener una especie de Panda reducido a su mínima expresión.
El récord fue conseguido oficialmente en Bagnolo Cremasco, Italia, el 21 de junio de 2025. La creación ha regresado a la actualidad después de que Guinness World Records la incorporara a su edición de 2027 y difundiera nuevamente la historia en septiembre de 2026.
Un Fiat Panda de 1993 que iba camino del desguace
El origen tiene poco de laboratorio sofisticado. El Fiat Panda de 1993 llegó en 2024 al negocio familiar de desguace de los Marazzi y estaba destinado a desaparecer. Andrea, que conocía bien estos modelos después de ver pasar cientos de ellos por las instalaciones familiares, decidió darle una segunda vida bastante menos previsible.
El proyecto estaba relacionado también con Panda a Pandino, una conocida concentración italiana dedicada al Fiat Panda en la que Marazzi participa desde hace años. De aquella mezcla de afición, oficio y ganas de hacer algo deliberadamente absurdo —en el mejor sentido de la palabra— surgió el Panda per Uno.
Y había materia prima de sobra. El Panda de primera generación fue uno de los grandes coches populares europeos: Fiat produjo alrededor de 4,5 millones de unidades entre 1980 y 2003. Su mecánica sencilla y su carrocería relativamente elemental han hecho que siga siendo terreno fértil para restauraciones y transformaciones de todo tipo.
Cómo lograron reducir un Fiat Panda hasta solo 50 centímetros
La transformación exigió retirar puertas y paneles laterales, cortar la estructura y volver a soldar las dos partes del vehículo manteniendo la simetría. Ahí estaba buena parte de la dificultad: cualquier desviación habría dejado un coche torcido, literalmente.
Marazzi tuvo que fabricar elementos específicos para la nueva carrocería, incluidas piezas del techo, el portón trasero y superficies acristaladas adaptadas a unas proporciones que Fiat, comprensiblemente, jamás había contemplado.
Pese al aspecto casi caricaturesco del resultado, alrededor del 90 % de las piezas proceden del Panda original. Esa es una de las peculiaridades más interesantes del proyecto. No se construyó un pequeño vehículo desde cero y después se le colocó una carrocería inspirada en el Panda; se partió realmente de aquel automóvil de 1993 y se fue reduciendo hasta obtener el coche actual.
Motor eléctrico, un asiento y dirección a escala
El motor de combustión original, claro, no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir dentro de semejante dieta. Simplemente no cabía. En su lugar se instaló un pequeño motor eléctrico con baterías, suficientemente compacto para mover el vehículo.
También hubo que reducir el sistema de dirección y reorganizar por completo el interior. Solo queda sitio para un asiento central, mientras que elementos básicos como los faros, los intermitentes y otros componentes eléctricos continúan funcionando.
La imagen frontal es desconcertante: dos laterales de Panda unidos casi espalda con espalda, una rueda a cada esquina de una carrocería extremadamente delgada y el conductor encajado en medio. Desde el costado, en cambio, sigue pareciendo sorprendentemente normal. Esa contradicción visual explica buena parte de su popularidad.
Puede conducirse, aunque no conviene pedirle demasiado
La palabra importante del récord Guinness es “conducible”. El Panda per Uno no es únicamente una carrocería que pueda rodar empujada desde fuera. Tiene propulsión, dirección y los elementos necesarios para desplazarse por sí mismo.
Su velocidad máxima es de apenas 15 km/h. Puede parecer modesta, pero probablemente sea una virtud. Con una vía tan estrecha —la distancia lateral entre sus ruedas es diminuta— la estabilidad en curva queda muy lejos de la de un turismo convencional. El vehículo, inevitablemente, no destaca por su aplomo cuando gira.
Tampoco debe confundirse “conducible” con homologado para circular por carretera. El récord certifica que el automóvil funciona y puede ser pilotado, no que cumpla los requisitos técnicos y de seguridad exigidos a un turismo moderno para circular por vías públicas. Medio metro de coche puede hacer muchas cosas; discutir con las leyes de la física es otra cuestión.
No es lo mismo el coche más estrecho que el coche más pequeño
Aquí aparece una distinción que suele perderse cuando estas historias saltan a titulares. El Panda per Uno posee el récord de automóvil conducible más estrecho, pero eso no significa necesariamente que sea el coche más pequeño del mundo bajo cualquier criterio.
Existen récords diferentes según se midan longitud, altura, volumen total o capacidad para circular legalmente por carretera. El histórico Peel P50, por ejemplo, es una referencia recurrente entre los microcoches y mide alrededor de un metro de ancho, casi el doble que el Panda de Marazzi.
También existen categorías separadas para vehículos extremadamente bajos o automóviles diminutos homologados para carretera. Las categorías del récord importan. De lo contrario, acabamos comparando medio metro de anchura con un récord de altura y proclamando ganador al que salga mejor en la fotografía.
De icono popular italiano a récord Guinness
La gracia del Panda per Uno está precisamente en haber utilizado un coche nacido para ser práctico y barato como base de un experimento completamente innecesario, pero técnicamente bastante ingenioso. Un utilitario popular italiano convertido, décadas después, en una rareza mecánica de récord mundial.
El Fiat Panda original tenía 3,38 metros de longitud y 1,46 metros de anchura, dimensiones que ya lo convertían en un vehículo especialmente manejable para las ciudades europeas. Marazzi llevó aquella filosofía urbana hasta un extremo que Giorgetto Giugiaro difícilmente habría imaginado cuando diseñó el modelo.
No buscó prestaciones, lujo ni tecnología deslumbrante. Cortó, soldó, ajustó y electrificó un coche que iba al desguace. El resultado puede moverse, frena, gira, enciende sus luces y ocupa únicamente 50,2 centímetros de ancho.
Medio metro de coche y una segunda vida improbable
El récord tiene algo de chiste mecánico, pero debajo de la extravagancia hay bastante trabajo artesanal. Convertir un Fiat Panda convencional en un vehículo tres veces más estrecho sin reducirlo a una simple escultura exigió rehacer buena parte de su estructura y conseguir después que continuara funcionando.
El resultado se llama Panda per Uno, nació de un Fiat Panda de 1993 y ostenta oficialmente el récord Guinness del coche conducible más estrecho del mundo. Su anchura, 50,2 centímetros, es el dato que lo convierte en una rareza difícil de superar.
Y quizá ahí esté la mejor ironía. Durante décadas el Fiat Panda presumió de caber casi en cualquier sitio. Alguien decidió tomárselo demasiado en serio.

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