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Economía

Naturgy centraliza en Sagunto el control de sus ciclos combinados

Desde Sagunto se supervisan y coordinan centrales de gas repartidas por España, una pieza flexible para la red eléctrica.

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centro remoto de Naturgy

Foto de Just a Man, CC BY-SA 4.0.

Naturgy ha puesto en marcha en Sagunto, Valencia, un centro desde el que supervisa y opera en tiempo real sus 17 centrales de ciclo combinado en España. La instalación concentra en un mismo lugar información y capacidad de coordinación de un parque que suma más de 7.000 megavatios, con plantas distribuidas por distintas comunidades autónomas.

La novedad no consiste solo en ver desde una sala lo que sucede en centrales alejadas. El sistema permite gestionar variables de funcionamiento y coordinar maniobras complejas, como el arranque y la parada de los grupos, para ajustar con mayor agilidad la producción a las necesidades eléctricas. Su importancia se entiende en un sistema donde la generación renovable cambia según el viento y el sol, y hacen falta recursos capaces de responder cuando esa producción fluctúa.

Una sala de control para una flota repartida por España

El centro se encuentra en el puerto de Sagunto, junto a una de las centrales de ciclo combinado de la compañía, una instalación con una potencia de 1.200 megavatios. Desde allí se puede supervisar el resto de las plantas del parque español, incluidas instalaciones de distintas generaciones y capacidades, como las de San Roque, Besós, Cartagena y Palos. La distancia física entre ellas deja de ser un obstáculo para coordinar su operación desde un punto común.

La centralización reúne en una misma plataforma datos que antes debían gestionarse desde emplazamientos distintos. Eso facilita que los operadores tengan una visión conjunta del estado de las unidades y puedan coordinar su respuesta. El alcance anunciado comprende las 17 centrales españolas de Naturgy; la operación de sus instalaciones en otros países no forma parte, por ahora, del funcionamiento descrito para este proyecto.

La empresa trabajó durante unos tres años en el desarrollo del centro, un plazo que refleja la complejidad de integrar instalaciones con equipos y características diversas. La inversión anunciada rondó los ocho millones de euros. No se trata de construir una nueva central, sino de incorporar una capa digital común para gestionar activos que ya están repartidos por el territorio y conectarlos con la operación cotidiana del sistema eléctrico.

Qué significa controlar una central a distancia

Un ciclo combinado transforma la energía del gas natural en electricidad mediante dos procesos enlazados. Primero, una turbina de gas produce electricidad; después, el calor de los gases de escape se aprovecha para generar vapor, que mueve una segunda turbina. La combinación permite obtener más energía del combustible que si el calor residual se desaprovechara, aunque el rendimiento concreto depende de las condiciones de cada instalación y no se ha detallado para este proyecto.

En la práctica, operar una planta exige observar muchas variables y coordinar equipos para que funcionen dentro de sus condiciones de diseño. La plataforma del centro integra herramientas digitales, sistemas de supervisión y algoritmos predictivos basados en inteligencia artificial. Con ellos se puede analizar información operativa y anticipar necesidades, pero eso no significa que una máquina decida por sí sola cómo producir ni que desaparezca la intervención de los operadores: la información sirve para organizar y ejecutar la operación de las unidades.

La posibilidad de coordinar arranques y paradas resulta especialmente relevante porque esas maniobras no equivalen a encender o apagar un interruptor doméstico. Requieren una secuencia técnica y una preparación de los equipos. Al concentrar la gestión, el centro puede ordenar esas operaciones de forma coordinada y seguir la respuesta de las plantas. El objetivo declarado es optimizar la forma de operar, no convertir todas las centrales en una única instalación física ni borrar sus diferencias locales.

Por qué la flexibilidad importa en una red con más renovables

La producción solar y eólica depende de condiciones meteorológicas. Las placas generan electricidad cuando hay radiación solar y los parques eólicos necesitan viento suficiente; su aportación puede variar durante el día. Cuando cae la producción solar al anochecer o aumenta la demanda, el sistema necesita otras fuentes que puedan responder para sostener el equilibrio entre electricidad generada y consumida. Los ciclos combinados pueden aportar esa capacidad flexible y complementar la producción renovable.

Su función no se limita a suministrar energía durante periodos de alta demanda. También pueden prestar servicios necesarios para la operación segura de la red, como apoyar el control de tensión y responder ante contingencias. La centralización del seguimiento puede ayudar a que la compañía coordine mejor esos recursos y ajuste su disponibilidad. En este punto está el sentido estratégico del centro: mejorar la respuesta de activos gestionables en un sistema cuya generación renovable es variable.

Esto no convierte a las centrales de gas en energía renovable ni elimina las emisiones asociadas al uso de gas natural. Su papel es complementario: pueden respaldar el sistema cuando la generación del sol o del viento no coincide con la demanda o cuando se necesita una respuesta adicional. La digitalización del control puede hacer más eficiente la gestión de esos activos, pero no cambia la naturaleza del combustible ni resuelve por sí sola el reto de descarbonizar la generación eléctrica.

El control remoto no elimina las centrales ni su personal

La palabra remoto puede sugerir que las plantas se manejan sin presencia local, pero el proyecto descrito trata de centralizar supervisión y operación, no de trasladar físicamente los equipos ni de sustituir todas las tareas que se realizan en cada emplazamiento. Las turbinas, sistemas auxiliares y equipos de seguridad siguen estando en las instalaciones. El centro de Sagunto añade una perspectiva común y capacidad para coordinar actuaciones en todo el parque.

Una sala central puede detectar cambios y seguir el estado de una unidad, mientras que la operación material y el mantenimiento continúan vinculados a cada planta. No hay información que permita concluir que el sistema automatiza cualquier decisión o que las instalaciones puedan funcionar sin técnicos locales. La distinción importa: controlar a distancia no equivale a prescindir del trabajo en las centrales, sino a reorganizar cómo se observan y coordinan sus operaciones.

También conviene separar la supervisión de la disponibilidad física. Un centro puede mejorar la coordinación, pero no sustituye las revisiones, reparaciones ni el combustible necesarios para que una unidad esté lista. La capacidad real de respuesta depende de las condiciones de cada grupo y del estado de la instalación, además de las necesidades del sistema eléctrico. La digitalización cambia el modo de gestionar la flota, no elimina los límites técnicos propios de cada central.

Una infraestructura distinta de los centros renovables

Naturgy ya contaba con instalaciones de control para otras tecnologías. El centro de A Coruña supervisa parques eólicos y fotovoltaicos en España y México, mientras que el centro de Ourense se ocupa de instalaciones hidráulicas. La nueva sala de Sagunto incorpora al esquema de operación remota los ciclos combinados, que presentan procesos térmicos y secuencias de funcionamiento diferentes a los de la generación renovable.

La empresa presenta la iniciativa como pionera por reunir en un único centro el control remoto de todo su parque español de ciclos combinados. El matiz es importante: los centros de control remoto ya son habituales en el ámbito renovable, pero la integración de centrales de gas de este tipo supone un desafío distinto, debido a la complejidad de sus equipos y maniobras. La innovación está en centralizar una flota térmica completa, no en inventar el control remoto como concepto.

La instalación se suma así a una estructura de control que abarca varias tecnologías de generación. Esa visión conjunta puede facilitar la gestión de un parque energético diverso, aunque cada centro mantiene su ámbito operativo. No debe confundirse la existencia de varias salas con un único mando indistinto para todas las instalaciones: el CCR de Sagunto se dedica a los ciclos combinados, mientras los otros centros supervisan activos renovables e hidráulicos.

Qué relación tiene con el apagón y la seguridad de suministro

El valor de los activos flexibles quedó especialmente visible tras el apagón peninsular del 28 de abril mencionado en la información sobre el proyecto. Las centrales de ciclo combinado fueron señaladas como parte de la capacidad útil para apoyar la reposición del servicio y la operación del sistema en un periodo de especial exigencia. Esa referencia ayuda a entender por qué una gestión más coordinada interesa a las empresas y al conjunto del sector.

Sin embargo, atribuir a la sala de Sagunto la prevención de apagones sería exagerado. Un centro de control puede mejorar la supervisión y la coordinación de las centrales de Naturgy, pero la seguridad eléctrica depende de muchos elementos, de la operación global de la red y de la respuesta de distintos agentes. El proyecto no garantiza que no vuelva a producirse una interrupción ni permite afirmar que una sola tecnología pueda evitarla. Su aportación es más concreta: facilitar la respuesta de la flota que gestiona.

Los ciclos también pueden contribuir a servicios de ajuste solicitados por el operador del sistema, además de generar electricidad para el mercado. Esa doble función explica que las cifras de producción no cuenten por sí solas toda la actividad de las centrales. A veces, su importancia reside en estar disponibles o en responder a una necesidad operativa, incluso cuando el suministro eléctrico no se mide únicamente por la energía que venden en el mercado mayorista.

Las cifras de producción y actividad anunciadas

Los datos divulgados junto a la puesta en marcha describían un año de elevada actividad para los ciclos combinados en España. Hasta noviembre, el conjunto del parque nacional había producido más de 40 teravatios hora, un 33% más que en el mismo periodo del año anterior. En noviembre, esta tecnología aportó el 23,6% de la generación nacional, sumando la energía del mercado mayorista y los servicios de ajuste. Son cifras referidas al periodo informado, no una garantía de producción constante cada año.

Para el parque de Naturgy, la previsión publicada apuntaba a más de 3.000 arranques durante ese año, cuatro veces la cifra de 2019, y anticipaba que el nivel se mantendría en el ejercicio siguiente. La compañía calculaba además una producción cercana a los 15 teravatios hora en 2025, procedente tanto de ventas en los mercados mayoristas como de servicios de ajuste requeridos por Red Eléctrica. Son estimaciones ligadas a las condiciones de operación previstas entonces y pueden variar con la demanda, la disponibilidad de las plantas y el funcionamiento del sistema.

El aumento de arranques señala un cambio en el uso de estas instalaciones: además de producir durante periodos prolongados, pueden entrar y salir de servicio para acompañar variaciones del sistema. Eso impone exigencias operativas y de mantenimiento. Naturgy indicaba que invertía alrededor de 100 millones de euros al año en su cartera de ciclos combinados y que, debido al mayor funcionamiento previsto para 2025, esperaba superar los 120 millones ese año. Para el plan estratégico 2025-2027, la previsión ascendía a 300 millones de euros.

La posible ampliación a otros países sigue abierta

En el momento del anuncio, Naturgy no descartaba extender en el futuro la operación remota a ciclos combinados que gestiona fuera de España. México aparecía como una posibilidad relevante: la compañía contaba allí con más de 2,3 gigavatios de potencia instalada en esta tecnología. La formulación era una opción futura, no la confirmación de que esa flota ya estuviera conectada al centro de Sagunto.

Ampliar el alcance exigiría integrar instalaciones con contextos operativos distintos y adaptar la coordinación a sus características. La información disponible no detalla un calendario, una inversión adicional ni decisiones tomadas para esa expansión. Por eso, la lectura prudente es que el proyecto nació con un perímetro español claramente definido y que una extensión internacional se planteó como una posibilidad, no como una fase ya ejecutada.

Ese límite también aclara qué significa hoy el alcance anunciado: centralizar el control del parque español de ciclos combinados de Naturgy y aprovechar herramientas digitales para coordinarlo. La relevancia del proyecto no depende de que opere en varios países. Su reto inmediato consiste en combinar información, maniobras y necesidades de red de centrales repartidas por España, conservando la intervención técnica que requiere cada emplazamiento.

El gas como respaldo en la transición eléctrica

El aumento de la actividad de los ciclos plantea una tensión propia de la transición energética. Por un lado, una red con una proporción creciente de fuentes variables necesita recursos capaces de equilibrar cambios y prestar servicios de seguridad. Por otro, mantener centrales de gas en funcionamiento implica seguir utilizando un combustible fósil. El centro remoto puede perfeccionar la gestión de esa capacidad, pero no decide por sí mismo cuánto gas se consume ni determina el ritmo de sustitución de estas plantas.

La respuesta depende de cómo evolucione la demanda, de la disponibilidad de otras tecnologías y de las necesidades de operación de la red. Los datos de producción y arranques citados muestran que los ciclos desempeñaron un papel destacado en el periodo descrito, pero no bastan para concluir que esa pauta vaya a mantenerse indefinidamente. La flexibilidad es una función del sistema, no una etiqueta ambiental: describe la capacidad de responder, no el impacto climático del combustible empleado.

La central de Sagunto, por tanto, representa ante todo un cambio en la forma de coordinar recursos ya existentes. Su utilidad se medirá por la capacidad de mejorar la supervisión, agilizar la operación y apoyar la prestación de servicios eléctricos; su alcance, en cambio, seguirá condicionado por el parque físico, el gas disponible y las decisiones del sistema energético. En esa combinación de ventaja operativa y límites materiales reside la verdadera dimensión del proyecto.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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