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¿Cómo fue el accidente de Venecia que dejó dos muertos en la laguna?

Una pareja recién casada murió al chocar su barca con un taxi acuático en la laguna de Venecia. La Fiscalía investiga las causas del accidente.

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un taxi acuático durante la madrugada

Resumen

  • Sean Michieli y Gabriella Querino murieron tras un choque en la laguna
  • Su pequeña embarcación colisionó con un taxi acuático en el canal de Tessera
  • La Fiscalía investiga la velocidad, la visibilidad y las maniobras

La laguna de Venecia ha sido escenario de un grave accidente náutico que ha terminado con la muerte de Sean Michieli, de 25 años, y Gabriella Querino, de 26. La pareja viajaba en una pequeña embarcación cuando chocó con un taxi acuático durante la madrugada del sábado 12 de septiembre en el canal de Tessera, una de las vías de navegación que conectan el entorno de Venecia con el aeropuerto Marco Polo. Michieli murió posteriormente en el hospital; Querino permaneció desaparecida hasta que su cuerpo fue localizado este martes en la zona de Campalto.

La investigación todavía no ha determinado quién provocó el choque ni cuál fue la secuencia exacta de maniobras de las dos embarcaciones. La Fiscalía de Venecia mantiene abierto un procedimiento por homicidio náutico y el conductor del taxi acuático figura como investigado, una situación procesal que no significa que haya sido declarado culpable. Velocidad, visibilidad, dirección de navegación y daños en los cascos serán piezas centrales para reconstruir lo que ocurrió en aquellos pocos segundos.

El accidente ocurrió antes del amanecer en el canal de Tessera

Sean Michieli y Gabriella Querino habían salido de Burano alrededor de las cinco de la mañana. Él pertenecía a una familia vinculada desde hace años a la pesca y trabajaba en esa actividad; Gabriella solía acompañarle en algunas salidas. Aquella madrugada se habían dirigido hacia la laguna para buscar cebos cuando su pequeño barco coincidió con un taxi acuático en el canal de Tessera, cerca de la isla del mismo nombre.

El impacto se produjo cuando todavía había muy poca luz. Las primeras reconstrucciones sitúan el choque aproximadamente media hora después de que la pareja abandonara Burano, en un tramo utilizado habitualmente por embarcaciones que se desplazan entre Venecia y el aeropuerto. El taxi acuático es una embarcación considerablemente más pesada que el pequeño barco de los jóvenes, que acabó hundiéndose tras la colisión.

Entre los elementos que los investigadores tratan de precisar está la velocidad de ambas embarcaciones. Las primeras informaciones apuntaron a que al menos uno de los barcos podía circular a una velocidad elevada, aunque ese extremo tendrá que quedar fijado mediante los peritajes. También importa la escasa luminosidad de aquella hora: en el agua, como en una carretera oscura, ver unos segundos antes o después cambia por completo la posibilidad de reaccionar.

El conductor del taxi acuático ha explicado que vio demasiado tarde la otra embarcación para impedir el impacto. Después del accidente se dio la alarma y comenzaron las tareas de auxilio. Su versión forma parte de la investigación, pero no constituye por sí sola la reconstrucción definitiva de lo sucedido.

Sean Michieli murió tras sufrir un grave traumatismo

Michieli fue recuperado del agua con heridas extremadamente graves y trasladado de urgencia al hospital dell’Angelo de Mestre. Allí fue sometido a una intervención por el importante traumatismo craneal sufrido en el choque y permaneció ingresado en estado crítico. La comisión médica terminó constatando su muerte cerebral y el fallecimiento fue declarado el domingo 13 de septiembre.

Mientras los médicos trataban de salvarle, no había noticias de Gabriella. Su presencia en el barco quedó reforzada por el hallazgo de su bolso, sus documentos y efectos personales cerca de la zona donde había quedado la embarcación. A partir de ese momento comenzó un amplio dispositivo para localizarla en una laguna donde buscar bajo el agua es cualquier cosa menos sencillo.

Gabriella Querino apareció en la zona de Campalto

Durante varios días trabajaron en la búsqueda bomberos, buzos, carabineros y medios aéreos y náuticos. También se empleó una embarcación equipada con sonar para rastrear el fondo. La turbidez característica de la laguna, las distintas profundidades y las corrientes provocadas por las mareas dificultaron unas operaciones que llegaron a obligar a restringir temporalmente la navegación por el canal de Tessera.

El desenlace llegó alrededor de las nueve de la mañana del martes 15 de septiembre. Un ciudadano observó un cuerpo en el agua en la zona de Campalto y avisó a los servicios de emergencia. Los investigadores no albergaron dudas de que se trataba de Gabriella Querino, aunque el procedimiento formal de identificación debía completarse con el reconocimiento familiar.

El cuerpo fue trasladado para los correspondientes exámenes forenses. Las primeras observaciones encontraron lesiones compatibles con un accidente, y está prevista la autopsia dentro de una investigación que deberá determinar con la mayor precisión posible qué ocurrió desde el momento de la colisión hasta la caída de los ocupantes al agua.

Qué investiga la Fiscalía de Venecia tras el choque

La causa judicial gira alrededor de una cuestión aparentemente simple, pero técnicamente compleja: cómo llegaron las dos embarcaciones al mismo punto del canal sin poder evitarse. El conductor del taxi acuático está investigado dentro del procedimiento abierto por homicidio náutico, mientras la Fiscalía ha ordenado comprobaciones sobre los barcos y sobre las circunstancias en las que se produjo el accidente.

Los especialistas deberán estudiar los daños de los cascos, las trayectorias, el sentido de navegación y la velocidad. También se han previsto análisis forenses sobre las víctimas y controles al conductor del taxi. No se trata únicamente de establecer quién iba más rápido. La posición relativa de las embarcaciones, la iluminación disponible y el instante en el que cada patrón pudo advertir la presencia del otro serán igualmente relevantes.

Hay una dificultad añadida: en el tramo donde se produjo el impacto no habría cámaras ni sistemas de control de velocidad capaces de ofrecer una grabación completa del choque. Buena parte de la reconstrucción dependerá, por tanto, de la evidencia material que hayan dejado las embarcaciones y de los cálculos de los especialistas.

Las primeras reconstrucciones han señalado como hipótesis una posible velocidad elevada del taxi acuático, pero la investigación sigue abierta y ese dato no puede darse todavía como una responsabilidad probada. En un accidente de estas características la diferencia entre una hipótesis inicial y una conclusión pericial importa. Y mucho.

Dos turistas viajaban en el taxi acuático

La investigación cuenta además con dos posibles testigos relevantes: dos turistas estadounidenses viajaban en el taxi acuático cuando se produjo el choque. Las autoridades italianas trabajan para localizarlos y escuchar su relato, después de que continuaran su desplazamiento hacia el aeropuerto y abandonaran posteriormente Italia.

Su testimonio podría ayudar a precisar momentos especialmente difíciles de reconstruir solo mediante los restos de las embarcaciones: cómo navegaba el taxi en los instantes previos, cuándo se advirtió la presencia del pequeño barco o qué ocurrió inmediatamente después del impacto. Aun así, serán los datos técnicos y los testimonios conjuntamente los que permitan establecer una secuencia fiable.

El canal de Tessera es una carretera sobre el agua

Venecia obliga a entender el tráfico de otra manera. Donde en casi cualquier ciudad habría asfalto, carriles y semáforos, aquí hay canales, motos acuáticas, barcos privados, embarcaciones de trabajo y taxis. El canal de Tessera soporta precisamente una circulación relevante porque forma parte de la conexión acuática con el aeropuerto Marco Polo. No es la Venecia inmóvil de la postal turística. Es una vía de transporte.

Eso explica por qué la velocidad, las luces y la visibilidad adquieren una importancia especial antes del amanecer. Según las informaciones conocidas, el accidente sucedió cuando todavía estaba oscuro. El conductor del taxi sostiene que no advirtió la pequeña embarcación con suficiente antelación; los peritos deberán comprobar si esa versión encaja con las marcas del impacto y con el resto de indicios.

La propia naturaleza de la laguna complica después cualquier operación de búsqueda. El agua suele ofrecer una visibilidad submarina muy reducida, el fondo cambia de profundidad y las mareas generan corrientes capaces de desplazar objetos y cuerpos lejos del punto inicial. Eso explica el enorme dispositivo desplegado para encontrar a Gabriella y que el rastreo se prolongara durante varios días.

Dos recién casados y una tragedia que vuelve a golpear a la familia

Sean y Gabriella se habían casado apenas tres meses antes, el 8 de junio, en una ceremonia civil en Venecia. Ella era brasileña y llevaba cerca de tres años viviendo en Italia; había trabajado como modelo. Él había crecido en un entorno estrechamente vinculado a la pesca y terminó dedicándose también a ese oficio. Vivían en Burano y la laguna formaba parte de su vida cotidiana, no de una excursión ocasional.

Gabriella acompañaba con frecuencia a Sean en sus salidas y aquella madrugada habían salido juntos en busca de cebos. Algunos medios italianos, citando al entorno de la pareja, señalaron además que esperaban su primer hijo. La dimensión privada de la tragedia se hizo todavía más visible cuando familiares de Gabriella viajaron desde Brasil para seguir el caso y completar los trámites de identificación.

Existe, además, una coincidencia especialmente dolorosa en la familia Michieli. En 2007, Endrius Michieli, tío de Sean, murió con solo 19 años en otro accidente náutico en Venecia. Casi dos décadas después, una familia profundamente ligada al agua vuelve a enfrentarse a una muerte en la laguna.

Con la recuperación del cuerpo de Gabriella termina la búsqueda, pero no la reconstrucción del accidente. Lo confirmado es que Sean Michieli y Gabriella Querino murieron después de la colisión entre su pequeña embarcación y un taxi acuático en el canal de Tessera. Él fue rescatado con lesiones críticas y falleció posteriormente en el hospital; ella fue localizada sin vida varios días después en Campalto.

Queda por resolver lo decisivo desde el punto de vista judicial: velocidad, visibilidad, luces, trayectorias y maniobras. El conductor del taxi está investigado, pero serán los testimonios, las autopsias y las pruebas periciales los que permitan separar las sospechas iniciales de los hechos demostrados. Detrás de todos esos cálculos quedan dos jóvenes recién casados que salieron de Burano antes del amanecer y nunca regresaron.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.