Síguenos

Economía

¿Por qué Volkswagen aparta a tres constructoras de la gigafactoría?

Volkswagen rompe con tres constructoras valencianas por sobrecostes y entrega a OHLA el final de la urbanización interna de la gigafactoría.

Publicado

el

gigafactoría de baterías de Sagunt

Volkswagen ha apartado a Bertolín, Pavasal y Becsa de las obras de urbanización interna de la gigafactoría de baterías de Sagunt tras una disputa por los sobrecostes. PowerCo, la filial del grupo alemán que dirige el proyecto, ha roto la relación contractual con la unión de empresas valencianas y ha encargado a OHLA que complete los trabajos pendientes.

El movimiento no supone la paralización de la fábrica ni afecta, al menos de forma automática, al conjunto de Parc Sagunt II. Es un cambio de contratista dentro de la parcela industrial, pero llega cuando la obra entra en su tramo más delicado: instalaciones, conexiones y equipamientos deben encajar casi al milímetro para que las líneas de producción puedan comenzar las pruebas. En una gigafactoría, el asfalto pesa. El calendario, bastante más.

Volkswagen cambia de constructor para proteger el calendario

La ruptura se produce después de meses de tensión entre PowerCo y la UTE formada por las tres constructoras valencianas. El desacuerdo gira alrededor del incremento de los costes de los trabajos y de quién debía asumir esa desviación respecto a las condiciones pactadas inicialmente.

La multinacional ha optado finalmente por resolver el contrato y colocar las actuaciones pendientes en manos de OHLA, una empresa que ya participa en distintos paquetes de construcción de la planta. No entra, por tanto, como un recién llegado con el plano doblado bajo el brazo, sino como un contratista que conoce la obra, sus accesos y el complejo reparto de tareas entre decenas de compañías.

La decisión permite a PowerCo mantener los trabajos en marcha sin abrir un procedimiento desde cero. También refleja la presión que soporta el proyecto. La gigafactoría de Sagunt está concebida como una pieza esencial de la estrategia eléctrica del Grupo Volkswagen en España y cualquier retraso prolongado tendría efectos sobre proveedores, contrataciones y futuras entregas de baterías.

Una ruptura concentrada en la urbanización interna

Conviene separar dos actuaciones que suelen mezclarse bajo una misma etiqueta. Una cosa es la urbanización general de Parc Sagunt II, promovida por la sociedad pública Espais Econòmics Empresarials, y otra distinta son los trabajos que PowerCo contrata dentro de su propia parcela.

Becsa, Pavasal y Bertolín obtuvieron en 2023 un lote público para urbanizar buena parte del parque empresarial, una superficie de unas 544 hectáreas y con un presupuesto inicial superior a 178 millones de euros. Paralelamente, las tres compañías fueron contratadas por PowerCo para ejecutar la urbanización interior de la gigafactoría, que es el vínculo afectado por la ruptura anunciada.

No debe interpretarse, por tanto, que Volkswagen haya expulsado a las constructoras de todas las actuaciones de Parc Sagunt II. El contrato directo con PowerCo y la adjudicación pública pertenecen a promotores, expedientes y marcos jurídicos diferentes. Una obra está dentro de la fábrica; la otra ordena el gigantesco parque industrial que la rodea.

Qué trabajos quedan ahora en manos de OHLA

La urbanización interna incluye el tejido físico que permite funcionar a una planta industrial: viales, canalizaciones, drenajes, redes de servicios, zonas de circulación, conexiones técnicas y espacios exteriores entre edificios. Son elementos menos vistosos que las grandes naves de hormigón, pero sin esas infraestructuras básicas la fábrica sería poco más que un magnífico decorado.

No ha trascendido el importe exacto de las actuaciones pendientes ni la cuantía del nuevo encargo a OHLA. Tampoco se conoce públicamente cómo se liquidarán las certificaciones ya ejecutadas por la UTE valenciana, las eventuales garantías o las reclamaciones económicas derivadas de la resolución. Ahí puede quedar otra obra, esta vez de papel, informes periciales y abogados.

La prioridad inmediata es que el relevo no interrumpa la instalación de los equipos industriales y las conexiones necesarias para el funcionamiento de las primeras unidades productivas. PowerCo ha destinado miles de millones a una planta en la que distintas empresas trabajan simultáneamente. Cuando una pieza se retrasa, no espera sola: suele hacer cola todo lo que viene detrás.

OHLA ya había recibido contratos vinculados a la construcción de la planta junto con compañías como FCC, Constructora San José, Precon y varios proveedores de estructuras y prefabricados. La empresa conocía, por tanto, la organización interna del proyecto antes de recibir el encargo de terminar la urbanización.

En marzo de 2025, PowerCo había adjudicado más de 1.500 millones de euros en diferentes paquetes de obra, alrededor de 250 millones de ellos a empresas valencianas. La presencia local se presentó entonces como uno de los grandes retornos económicos del proyecto, con Bertolín y Pavasal entre sus principales beneficiarias.

La ruptura introduce una grieta en ese relato de colaboración territorial, aunque no lo derriba por completo. Numerosas compañías valencianas continúan trabajando en la gigafactoría, desde la construcción y los prefabricados hasta la logística, las instalaciones y los servicios auxiliares. Pero el mensaje empresarial es bastante nítido: el origen local suma puntos; el control de costes decide partidos.

El calendario industrial es el verdadero terreno de juego

La gigafactoría de Sagunt fue anunciada con una inversión de más de 3.000 millones de euros, una capacidad prevista de hasta 40 GWh anuales y la creación de más de 3.000 puestos de trabajo directos cuando alcance su pleno desarrollo. Ocupará una parcela cercana a 1,3 millones de metros cuadrados, aproximadamente el tamaño de 180 campos de fútbol.

El calendario, sin embargo, ha ido ajustándose. Cuando se colocó la primera piedra en 2023, Volkswagen situaba el inicio de la producción en 2026. Posteriormente, la planificación distinguió entre las primeras celdas de prueba, previstas para el final de 2026, y el suministro regular en serie, situado en 2027 por distintas informaciones industriales.

Ese matiz es importante. Producir una primera celda no significa que la planta esté fabricando miles cada jornada. Antes debe atravesar una fase de preseries, validaciones, ajustes de maquinaria y controles de calidad. Las baterías no admiten humedad, partículas ni pequeñas alegrías improvisadas: las salas de producción trabajan bajo condiciones ambientales extremadamente controladas.

Preseries en 2026 y producción regular en 2027

PowerCo ha avanzado durante 2026 en la contratación de operarios de producción, mantenimiento, logística y control de calidad. La apertura de nuevas ofertas para su centro de Sagunt indica que el proyecto está pasando de la construcción pura a la preparación operativa.

La ruptura con las tres constructoras no confirma por sí sola un nuevo retraso, aunque sí añade un factor de riesgo. Cambiar al responsable de una obra siempre obliga a revisar mediciones, trabajos ejecutados, materiales pendientes y responsabilidades. PowerCo confía en que OHLA absorba esa transición sin que el calendario industrial se resienta.

La compañía aseguraba en mayo que la obra civil estaba muy avanzada y que el foco se desplazaba hacia las salas blancas y secas, donde se fabricarán las celdas. También estaba recibiendo miles de contenedores con equipos y componentes procedentes de Asia. El esqueleto de la fábrica está levantado; falta conseguir que todos sus órganos empiecen a funcionar coordinadamente.

Sagunt se juega mucho más que una obra

La gigafactoría ha transformado las expectativas económicas de Sagunt y de buena parte del Camp de Morvedre. El municipio ha ganado población, actividad inmobiliaria y demanda de servicios, mientras empresas logísticas e industriales buscan suelo alrededor de Parc Sagunt II.

Ese crecimiento también tiene reverso. El Ayuntamiento ha reclamado nuevas inversiones en vivienda, transporte público, educación y sanidad para absorber el aumento de población asociado al polo industrial. La fábrica promete empleo cualificado, pero una ciudad no vive solo de nóminas: necesita colegios, médicos, autobuses y alquileres que no parezcan una broma de mal gusto.

La salida de Bertolín, Pavasal y Becsa tiene asimismo una dimensión simbólica. Las constructoras valencianas habían sido presentadas como protagonistas del impacto local de la inversión alemana. Su sustitución por OHLA demuestra que la relación entre una multinacional y sus proveedores se sostiene mientras coinciden presupuesto, plazos y ejecución. El arraigo ayuda, pero no funciona como chaleco antibalas contractual.

La fábrica continúa, pero la factura deja una advertencia

Volkswagen no abandona Sagunt ni desmantela su gigafactoría. Hace algo más prosaico: cambia de constructor para terminar una parte de la urbanización después de que los sobrecostes hayan roto la relación con la UTE valenciana. OHLA asume el relevo con la misión de evitar que una disputa económica alcance las líneas de producción.

Quedan incógnitas relevantes, desde el importe del nuevo contrato hasta la liquidación de los trabajos anteriores y el posible impacto definitivo sobre los plazos. La obra continúa entre grúas, salas secas, canalizaciones y contenedores de maquinaria. También deja una enseñanza menos tecnológica: incluso en la fábrica que pretende impulsar el automóvil del futuro, las discusiones más ásperas siguen naciendo de algo muy antiguo. Quién paga la cuenta.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído