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La sequía asoma en Vigo: por qué los embalses gallegos están bajo mínimos

El embalse de Eiras marca el nivel más bajo para un noviembre desde 1988. Vigo garantiza agua de calidad óptima solo 22 días y 59 municipios están en alerta.

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Embalse bajo mínimos durante la sequía que amenaza el abastecimiento de Vigo

Resumen

  • El embalse de Eiras, que abastece a Vigo y su área, está al 36% de su capacidad: es su peor nivel en esta fecha desde 1988.
  • La Xunta ha declarado la alerta por escasez en 59 municipios y ha autorizado reducir el caudal ecológico de los ríos Oitavén y Baíña.
  • Galicia viene del verano y el otoño más cálidos y secos desde 1961, con un octubre en el que llovió un 80% menos de lo habitual.

Galicia, la tierra de la lluvia, lleva meses mirando al cielo sin encontrarlo. El embalse de Eiras, la pieza que sostiene el grifo de Vigo —la ciudad más poblada de la comunidad— y de buena parte de su área metropolitana, está al 36% de su capacidad. Nunca, ni en la gran sequía de 1989-1990 ni en la de 2017, había estado tan bajo a estas alturas del año. El registro más parecido se remonta a 1988.

El alcalde, Abel Caballero, lleva días repitiendo una cifra que ha encendido todas las alarmas: solo quedan reservas para garantizar 22 días de agua de calidad «óptima». La Xunta, por su parte, habla de unos tres meses de autonomía. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez, porque miden cosas distintas. Y detrás de la batalla de cifras hay algo menos discutible: 59 municipios en alerta por escasez, 64 en prealerta y un otoño —el verano y el otoño más cálidos y secos desde que hay registros, en 1961— que ha dejado los embalses de Galicia-Costa al 38% cuando hace un año estaban al 65%.

36%
capacidad del embalse de Eiras (38% en 2025: 77%)
59
municipios gallegos en alerta por escasez de agua
400.000
personas que dependen del agua de Eiras y Zamáns
-80%
lluvia en octubre respecto a lo habitual

Eiras, al 36%: los números de la sequía, embalse por embalse

Para entender el alcance del problema hay que mirar los datos uno a uno. El último boletín hidrológico del Ministerio para la Transición Ecológica, publicado el 3 de noviembre, dibuja una Galicia partida: la demarcación de Galicia-Costa, donde están Vigo, A Coruña, Pontevedra y Ferrol, sufre mucho más que la de Miño-Sil, la mayor de la comunidad.

Embalse / demarcaciónNivel actualReferencia
Eiras (abastece a Vigo y su área)36,4%77,3% hace un año; media de la década en noviembre: ~75%
Zamáns (parte de Vigo)37,6%segunda pata del suministro vigués
Cecebre (A Coruña)38,6%bajo, pero dentro de lo habitual para la fecha
Embalses de abastecimiento de Galicia-Costa38,0%65,3% hace un año (-27 puntos)
Miño-Sil (conjunto de la demarcación)48,5%caudales circulantes un 68% por debajo de lo habitual
Comarca de Ferrol<28%el punto más crítico de Galicia-Costa

Fuente: boletín hidrológico del Ministerio para la Transición Ecológica (3 de noviembre) y Augas de Galicia · Datos de la primera semana de noviembre de 2026

Hay una paradoja incómoda escondida en estos números: el año hidrológico 2025-2026 terminó en la cuenca del Miño-Sil con un 7,4% más de lluvia que su media histórica, y enero fue de los más lluviosos en décadas. Pero la lluvia llegó mal repartida: concentrada en pocos episodios y en cuencas equivocadas, seguida del verano y el otoño más secos desde 1961. En octubre, en la demarcación de Galicia-Costa, llovió un 80% menos de lo normal.

¿22 días o tres meses? La batalla de las cifras entre Caballero y Rueda

«Dentro de poquito más de tres semanas ya no es posible garantizar la calidad óptima del agua del abastecimiento de Vigo» — Abel Caballero, alcalde de Vigo

El choque institucional es de los que hacen afición. Caballero habla de situación «extrema, límite», acusa a la Xunta de «gravísima negligencia» y recuerda que lleva 15 años reclamando una nueva presa aguas arriba de Eiras, en el río Oitavén, que nunca se construyó. El presidente autonómico, Alfonso Rueda, responde que hay «preocupación, pero no emergencia» en ningún punto de la comunidad.

Concello de Vigo: 22 días
  • Se refiere al agua con calidad «óptima» garantizada
  • Sin lluvias, la turbidez y los sedimentos de un embalse al 36% complican el tratamiento
  • Exige reducir ya el caudal ecológico y construir la presa del Oitavén
Xunta: ~3 meses
  • Habla de autonomía general del suministro, no de calidad óptima
  • Sostiene que la alerta no implica restricciones automáticas
  • Descarta la emergencia y prioriza gestionar la demanda

Los expertos piden calma técnica y menos trinchera. Jorge Dafonte, ingeniero especializado en hidrología, distingue dos conceptos que la conversación pública mezcla sin parar: sequía (falta de lluvia) y escasez (reservas insuficientes para cubrir la demanda). Vigo tiene un problema de escasez agravado por una sequía, y además arrastra una demanda creciente en la ciudad y su área metropolitana. Su receta, antes que presas nuevas: bajar el consumo, reutilizar aguas regeneradas para baldeos y riegos, y reparar las pérdidas de la red. Construir otro embalse es «la última opción», dice, y además llegaría tarde: entre tramitación y obra, muchos años.

El caudal ecológico: la válvula que Augas de Galicia ya ha abierto

La declaración de alerta por escasez no es solo un titular: habilita medidas que en situación normal serían ilegales. La más importante es la reducción del caudal ecológico, el mínimo de agua que por ley debe seguir circulando por un río para mantener vivos sus ecosistemas. Augas de Galicia ya ha confirmado que lo recortará en los ríos Oitavén y Baíña, los que alimentan las presas de Eiras y de Baíña.

«La declaración de la situación de alerta es lo que nos permite dar este paso», explica Roi Fernández, director del organismo. La reducción se aplicará «por el tiempo imprescindible», porque dejar un río por debajo de su flujo mínimo tiene consecuencias directas sobre la flora, la fauna y el propio cauce. Es, literalmente, robarle agua al río para dársela al grifo: una medida de emergencia que explica por qué la alerta se declara con tanto cuidado.

En paralelo, los ayuntamientos llevan meses recortando usos prescindibles: riego de jardines, baldeo de calles, llenado de piscinas. Vigo presume además de su potabilizadora —25 millones de euros de inversión municipal—, que según Caballero es lo único que mantiene hoy las garantías de calidad del suministro. Sin ella, sostiene, el problema «ya habría estallado».

¿Cuánta lluvia hace falta para salvar el suministro de Vigo?

La buena noticia es que el cielo gallego tiene fama de cumplir, y este mismo fin de semana la borrasca Bruna va a descargar con fuerza sobre el oeste de la comunidad. La mala: no vale cualquier lluvia. Los cálculos de los técnicos hablan de unos 200 litros por metro cuadrado sobre las cuencas que alimentan Eiras para devolver el embalse a su media de la década —alrededor de ocho hectómetros cúbicos netos, unos 8.000 millones de litros—.

  • ✓La lluvia tiene que caer justo en las cuencas del Oitavén y el Verdugo, no en cualquier punto de Galicia.
  • ✓Debe mantenerse en el tiempo: un solo aguacero torrencial escurre rápido y arrastra sedimentos, lo que además ensucia el agua embalsada.
  • ✓Y después no puede volver el tiempo seco prolongado: si no, el ahorro se evapora en semanas.
📌 Dato clave: las borrascas atlánticas pueden recuperar los embalses gallegos con relativa rapidez —es su ventaja frente a las sequías del sur—, pero Dafonte insiste en planificar con el cambio climático sobre la mesa: lluvias más concentradas y periodos secos más largos son ya el patrón, no la excepción.

Queda una lección incómoda para el resto de España. Galicia siempre se pensó a sí misma como la reserva de agua del noroeste, una tierra «de lluvias» donde las presas se construyeron pequeñas porque nadie imaginó tener que almacenar mucho. Esa certeza se ha roto en un solo otoño. Vigo no se quedará sin agua este noviembre: Bruna llega justo a tiempo y la política hará lo demás. Pero la pregunta que deja esta sequía no es cuántos días de reserva quedan, sino cuántas veces más hará falta que un embalse baje al 36% para que la planificación hídrica deje de fiarlo todo a que llueva.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.