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¿Qué riesgo yihadista detecta la inteligencia en Ceuta y sus redes?

La inteligencia alerta de riesgo yihadista en Ceuta y vigila una movilización coordinada en redes ante posibles nuevas entradas este agosto.

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riesgo yihadista en Ceuta

La alerta que rodea a Ceuta ha subido un peldaño. Un dossier de inteligencia que habría llegado al Gobierno italiano, elaborado también con información compartida por los servicios españoles, considera concreto el riesgo relacionado con el terrorismo yihadista y detecta una movilización organizada en redes sociales para promover otro movimiento masivo hacia la frontera española antes del 15 de agosto. Por ahora, sin embargo, los servicios no atribuyen esa coordinación a una organización terrorista concreta ni han identificado públicamente quién está detrás.

Ese matiz importa. Mucho. Lo que se está investigando son dos riesgos que pueden tocarse, pero que no son lo mismo: una campaña digital aparentemente coordinada para llevar a miles de personas hacia Ceuta y la posibilidad de que un escenario tan caótico sea aprovechado por redes criminales, traficantes o ambientes vinculados con la radicalización yihadista. No existe base para equiparar migración y terrorismo, y el propio contenido conocido del informe obliga a mantener separados ambos fenómenos.

La preocupación llega después de la enorme entrada registrada a finales de julio. El Ministerio del Interior español cifró en 72.000 las personas que accedieron a Ceuta el 30 de julio y aseguró posteriormente que más de 70.000 habían abandonado ya la ciudad autónoma. El presidente ceutí, Juan Vivas, discrepa sobre cuántas siguen allí: este 8 de agosto situó la cifra entre 8.000 y 11.000, frente a las aproximadamente 2.500 manejadas por el Gobierno central.

Una movilización que ya no parece espontánea

El elemento que más inquieta a los servicios es la forma en que están circulando las nuevas convocatorias. Los mensajes saltan de TikTok a Facebook y después a grupos privados de WhatsApp, una arquitectura sencilla pero eficaz: la red abierta sirve de escaparate y la mensajería privada permite organizarse con mucha menos exposición.

Entre las conversaciones examinadas aparece una frase especialmente llamativa: “Golpeémosles el día 10 y no el 11. Hay manifestaciones el día 9”. El informe interpreta ese intercambio como una posible señal de que algunos participantes estarían intentando adelantar la movilización prevista inicialmente para el 15 de agosto.

La convocatoria del día 15 no nació, además, en un rincón perdido de internet. Días antes ya habían sido localizados mensajes en Facebook, Instagram y TikTok con referencias directas al 15 de agosto, a Fnideq —Castillejos, frente a Ceuta— y a una nueva concentración junto a la frontera. La Comisión Europea confirmó el 6 de agosto que estaba siguiendo esas comunicaciones antes, durante y después de esa fecha.

De TikTok a WhatsApp, y de ahí a una red difícil de identificar

Según el dossier conocido este 9 de agosto, algunos perfiles de TikTok estarían distribuyendo enlaces hacia grupos de WhatsApp que después se comparten en comunidades de Facebook. Aparecen números telefónicos asociados no solo a Marruecos, sino también a Estados Unidos, Egipto, Argelia, Túnez, Libia y Senegal. La inteligencia habla de una “regia” o coordinación de la campaña, aunque admite que todavía no puede asignarla a un actor determinado.

Ahí está precisamente el agujero negro de la investigación. Que una movilización sea organizada no significa automáticamente que exista una única organización detrás, mucho menos una estructura terrorista. Puede haber promotores políticos, intermediarios, activistas, oportunistas y redes criminales funcionando a la vez. Internet tiene esa desagradable facilidad para reunir intereses que fuera de una pantalla probablemente ni se saludarían.

Una investigación independiente de Golden Owl, empresa vinculada al Parque Científico de la Universidad de Alicante, llegó también a la conclusión de que el movimiento masivo de finales de julio no había sido enteramente espontáneo. Su análisis detectó grupos públicos de difusión, canales privados y pequeños reclutadores, además de un desplazamiento posterior de la actividad hacia espacios digitales menos evidentes tras el cierre de varios grandes grupos.

Los traficantes encuentran terreno fértil

El dossier de inteligencia añade otro ingrediente menos ideológico y bastante más viejo: el dinero. Algunos de esos grupos estarían siendo utilizados también por traficantes de seres humanos, capaces de aprovechar una concentración masiva para vender rutas, contactos o supuestas facilidades de entrada.

La mezcla es especialmente difícil de vigilar. Una convocatoria viral puede reunir a jóvenes que simplemente quieren emigrar, personas movilizadas por frustración social, intermediarios que cobran por el trayecto y actores que pretenden explotar políticamente el caos. En semejante río revuelto, identificar quién inicia una campaña y quién simplemente se monta en ella resulta bastante más complicado que seguir un hashtag.

Por qué aparece el riesgo yihadista en los informes

La segunda parte de la alerta tiene que ver con la historia de Ceuta y el eje fronterizo con Fnideq. El temor expresado en el dossier es que la zona pueda funcionar como espacio de radicalización o reclutamiento yihadista y que una movilización multitudinaria complique todavía más el trabajo de inteligencia y control.

No es una preocupación inventada esta semana. Ceuta aparece desde hace años en investigaciones sobre redes yihadistas. En junio de 2013, por ejemplo, fueron detenidos ocho españoles nacidos y residentes en la ciudad que pertenecían a una red conectada con integrantes establecidos precisamente en Fnideq y dedicada, entre otras actividades, a facilitar desplazamientos hacia zonas de conflicto como Siria.

Ese precedente explica la sensibilidad de los servicios, pero tampoco permite concluir que quienes intenten cruzar la frontera formen parte de redes extremistas. El riesgo que se estudia es de infiltración, captación o aprovechamiento del desorden, no una identificación colectiva de las personas migrantes como amenaza terrorista.

El informe divulgado en Italia recuerda asimismo que varias decenas de personas originarias de este entorno viajaron en el pasado a Siria e Irak. Los antecedentes de conexiones transfronterizas entre Ceuta y el norte de Marruecos forman parte desde hace años de los estudios sobre el yihadismo en España.

Ceuta se blinda ante otra posible llegada masiva

España ha reforzado mientras tanto un dispositivo que ya tiene aspecto de frontera en máxima tensión. Frente al Tarajal se ha instalado una barrera flotante de unos 500 metros, con una parte sumergida diseñada para dificultar el paso de nadadores y buceadores. A ella se suman boyas facilitadas por la Armada y vigilancia marítima de la Guardia Civil.

La presencia militar también ha aumentado. Dos fragatas de la Armada, la Navarra y la Santa María, han sido desplegadas frente a Ceuta para reforzar la vigilancia marítima, dentro de un dispositivo en el que participan alrededor de 2.000 miembros de las Fuerzas Armadas. La Policía Nacional ha enviado asimismo más unidades antidisturbios y la Guardia Civil ha reforzado sus capacidades en costa y frontera.

No todo se reduce, por tanto, al 15 de agosto. Las autoridades trabajan con la posibilidad de que haya movimientos antes de esa fecha, algo que los mensajes detectados en grupos privados parecen sugerir. El propio Gobierno ceutí lleva días reclamando un blindaje más robusto de la frontera ante el temor de que vuelva a repetirse una entrada de dimensiones difíciles de gestionar.

El verdadero desafío está detrás de la pantalla

La crisis de Ceuta está mostrando algo bastante más incómodo que una frontera físicamente vulnerable: una movilización de decenas de miles de personas puede comenzar en una pantalla de seis pulgadas, atravesar varias plataformas y convertirse en cuestión de horas en un problema de seguridad, inmigración y política exterior.

Los servicios creen que existe coordinación detrás de parte de la campaña digital, pero todavía falta la pieza decisiva: quién coordina, con qué objetivo y hasta dónde llega realmente esa estructura. Un número extranjero, un grupo de WhatsApp o un mensaje agresivo son indicios para investigar; no una prueba automática de una trama terrorista.

Mientras esa incógnita permanece abierta, Ceuta llega a los días previos al 15 de agosto con vigilancia reforzada por tierra y mar, miles de personas todavía en una ciudad de apenas 19 kilómetros cuadrados y una frontera que Europa observa con bastante más atención que hace dos semanas. La amenaza más inmediata es otra movilización multitudinaria. El riesgo yihadista, según la inteligencia, existe y se vigila, pero convertir una hipótesis de seguridad en una certeza sería ir bastante más lejos de lo que permiten los datos conocidos.

Una frontera física frente a una movilización digital

Ceuta se enfrenta así a dos fronteras distintas. Una está en el Tarajal, hecha de vallas, patrulleras, fragatas y una barrera flotante. La otra circula por TikTok, Facebook y WhatsApp, cambia de nombre cuando la descubren y puede cruzar varios países antes de terminar en el teléfono de un joven de Fnideq.

La primera se puede reforzar con agentes. La segunda exige averiguar quién pulsa realmente los botones. Esa es, a 9 de agosto de 2026, la incógnita que los servicios de inteligencia todavía no han resuelto.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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