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¿Cómo avanza el rescate de más de 100 atrapados en un túnel de Nepal?

Más de 100 personas siguen atrapadas en un túnel de Nepal tras la riada; 350 fueron rescatadas y el operativo continúa bajo grandes riesgos.

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un túnel de Nepal

Más de 100 trabajadores y vecinos continúan atrapados en el túnel del proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli, en el distrito nepalí de Rasuwa, mientras el Ejército mantiene una complicada operación para sacarlos con vida. La buena noticia, dentro de una catástrofe que no concede demasiadas, es considerable: 350 personas que habían quedado encerradas en el mismo túnel ya han sido rescatadas.

El operativo se desarrolla bajo condiciones particularmente difíciles por el mal tiempo, el barro acumulado y el enorme caudal que todavía arrastra el río Bhotekoshi tras la devastadora riada del miércoles 26 de agosto. Los equipos militares trabajan para alcanzar al grupo que permanece dentro y comprobar su situación. Hasta el momento, las autoridades hablan de más de un centenar de personas pendientes de evacuación, sin precisar que se encuentren heridas ni comunicar víctimas dentro del túnel.

350 personas consiguieron salir con vida del túnel

La inundación sorprendió el miércoles por la mañana a trabajadores y residentes vinculados al Upper Trishuli Hydropower Project, una de las instalaciones hidroeléctricas situadas en el corredor del Bhotekoshi y el Trishuli. La violencia de la crecida cortó accesos, dañó infraestructuras y convirtió el túnel en un refugio involuntario para centenares de personas.

El Ejército de Nepal consiguió sacar el jueves a 350 trabajadores y vecinos. No fue una evacuación rutinaria. Los militares tuvieron que operar con fuertes corrientes, terreno cubierto de lodo y una meteorología que limita el movimiento de helicópteros y complica cualquier aproximación terrestre. En algunos puntos, acercarse al área afectada significa avanzar por una montaña empapada e inestable, con el río todavía rugiendo debajo.

Una unidad dirigida por el suboficial Bhaktajan Basnet, perteneciente al destacamento táctico de Trishuli, permanece desplegada de forma continuada. El objetivo inmediato es alcanzar a las más de 100 personas que, según las últimas informaciones del Ejército, siguen dentro del complejo subterráneo.

Más de 100 personas siguen esperando ser evacuadas

No se ha comunicado por ahora cuánto tiempo necesitarán los equipos para completar el rescate. Tampoco existe un balance oficial de heridos entre quienes permanecen atrapados. Esa ausencia de información no permite concluir que estén todos ilesos; significa, simplemente, que las autoridades todavía trabajan con datos incompletos en una zona donde las comunicaciones quedaron seriamente dañadas.

El túnel ofrece una paradoja bastante brutal. Durante la riada pudo servir como protección frente a la avalancha de agua, barro y piedras que atravesó el valle; después se convirtió en una trampa difícil de abandonar. En una inundación de esta magnitud, la salida puede quedar bloqueada por sedimentos, desprendimientos o por la propia corriente exterior. Estar a cubierto no significa necesariamente estar a salvo.

El Ejército evacuó a 883 personas de Rasuwa en un solo día

La operación del Upper Trishuli forma parte de un dispositivo bastante mayor. Solo durante el jueves, el Ejército nepalí informó de 883 trabajadores y residentes evacuados en distintos puntos de Rasuwa.

A las 350 personas sacadas del túnel se sumaron otras 533 trasladadas desde zonas de alto riesgo, entre ellas Syabrubesi, Timure, Mailung, Thulo Haku y Hakubesi. Son localidades del accidentado corredor montañoso próximo a la frontera con el Tíbet, donde carreteras y puentes han desaparecido o han quedado inutilizados.

Helicópteros y unidades terrestres intentan llegar a núcleos aislados, mientras las fuerzas de seguridad rastrean las riberas río abajo. Aquí aparece una de las características más terribles de esta tragedia: la corriente no dejó las consecuencias confinadas a Rasuwa. El agua transportó personas, vehículos, árboles y restos de edificios durante decenas y decenas de kilómetros.

El balance de muertos continúa aumentando

La Policía de Nepal elevó este viernes 28 de agosto a 469 el número de cadáveres recuperados tras las inundaciones. Es el balance comunicado a las 7:00, hora local, y puede seguir cambiando porque las búsquedas continúan.

Los cuerpos han aparecido en ocho distritos. Muchos fueron encontrados muy lejos del punto donde comenzó la catástrofe: Rasuwa, Nuwakot y Dhading, pero también Gorkha, Chitwan, Tanahun y las dos zonas de Nawalparasi. Chitwan registraba 178 cadáveres recuperados, una cifra que muestra hasta qué punto la riada descendió por el sistema fluvial del Trishuli y el Narayani.

Cientos de personas continúan además sin localizar. Los balances de desaparecidos han ido variando conforme regresan las comunicaciones, aparecen supervivientes y las autoridades cruzan registros de residentes, trabajadores, miembros de las fuerzas de seguridad y turistas. Es una contabilidad dolorosamente provisional: en una tragedia extendida por varios distritos, cada llamada que vuelve a entrar en cobertura puede restar un nombre de una lista; cada búsqueda en el río puede hacer lo contrario.

Una riada que llegó desde el Tíbet con una fuerza extraordinaria

Las primeras evaluaciones técnicas sitúan el origen de la gran avenida de agua en la zona montañosa situada al otro lado de la frontera, en el Tíbet. El miércoles por la mañana se detectó una crecida extraordinaria entrando en Nepal por el Bhotekoshi, que después avanzó hacia el Trishuli y, más abajo, hacia el Narayani.

Las investigaciones preliminares apuntan a un colapso glaciar acompañado por hielo, roca y sedimentos como desencadenante fundamental del desastre. También se analiza el papel de represamientos temporales formados por los propios escombros y su posterior rotura. El fenómeno produjo incluso una señal sísmica que en las primeras horas llevó a pensar en un terremoto. Después, los análisis geológicos apuntaron al movimiento masivo de hielo y terreno.

La distinción no es menor. Una pared de agua limpia ya puede devastar un valle; una corriente cargada de bloques, árboles, lodo y restos de construcciones se comporta de otra manera, casi como una masa pesada en movimiento. Puentes, carreteras y edificios que soportarían una inundación convencional pueden ceder en segundos.

El Bhotekoshi arrasó también infraestructuras hidroeléctricas

El corredor afectado concentra numerosos proyectos energéticos, precisamente porque los ríos himalayos ofrecen un enorme potencial hidroeléctrico. Y ahí aparece otra ironía poco amable: la misma fuerza del agua utilizada para producir electricidad se convirtió en el principal enemigo de las centrales.

Una evaluación preliminar del Ministerio de Energía nepalí indicó daños en numerosos proyectos de las cuencas del Trishuli y el Bhotekoshi. Solo en Rasuwa resultaron afectados cinco proyectos hidroeléctricos operativos, con una capacidad conjunta de 236 megavatios, y tres instalaciones en construcción que suman otros 342,42 megavatios.

Presas, accesos, líneas de transmisión, edificios técnicos y materiales de obra han sufrido daños. Las consecuencias, por tanto, irán mucho más allá de la emergencia inmediata: reconstruir carreteras, puentes y sistemas eléctricos en semejante geografía llevará tiempo y exigirá saber primero qué partes del terreno siguen siendo seguras.

El rescate del túnel concentra todas las miradas

Entre un balance nacional que aumenta y unas imágenes de destrucción difíciles de abarcar, el túnel de Upper Trishuli se ha convertido en uno de los principales focos del rescate. Allí todavía existe algo que en otras partes del valle empieza a escasear: una posibilidad concreta de encontrar a un gran grupo de personas con vida.

Las 350 personas evacuadas demuestran que llegar hasta el interior es posible. Queda el tramo más delicado. Los militares deben continuar entrando y saliendo mientras el caudal permanece elevado y el terreno exterior sigue castigado por la inundación. No basta con abrir una vía; hay que conservarla suficientemente estable para sacar a quienes continúan dentro.

El desastre del Bhotekoshi ha dejado pueblos cubiertos de barro, infraestructuras destruidas y centenares de muertos, pero el episodio del túnel todavía no está escrito por completo. Más de 100 personas siguen allí. Afuera, soldados y rescatistas trabajan contra el agua, el barro y una montaña que todavía no ha terminado de asentarse.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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