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¿Por qué el Recreativo de Huelva apuesta por la donación de órganos?

El Recreativo de Huelva impulsa por sexto año su campaña de donación de órganos, con acciones en el Nuevo Colombino y testimonios de familias reales.

Publicado

el

estadio nuevo colombino

Imagen: Anónimo / Wikimedia Commons, dominio público

Resumen

  • El Recreativo impulsa por sexto año la donación de órganos en Huelva
  • El Nuevo Colombino dará visibilidad a donantes, trasplantados y familias
  • Huelva mantiene una tasa de donación superior a la media española

El Recreativo de Huelva volverá a utilizar este domingo el escaparate del fútbol para una causa que queda bastante por encima del marcador. El Decano ha presentado junto a la Coordinación de Trasplantes Sevilla-Huelva la VI Campaña por la Donación de Órganos y Tejidos, cuyo momento central llegará durante el partido frente al Xerez CD en el Nuevo Colombino. Es el sexto año consecutivo en el que el club presta su camiseta, su estadio y su capacidad de convocatoria a este mensaje.

La iniciativa tendrá gestos muy visibles: los jugadores saltarán al césped con una pancarta de sensibilización, el videomarcador difundirá mensajes relacionados con la donación y habrá un saque de honor especialmente simbólico. Lo protagonizarán María Díaz Gil, donante de riñón en vida, y su hijo Manuel Bendala Díaz, trasplantado renal. Ahí la campaña deja de ser una consigna bienintencionada y adquiere algo bastante más difícil de ignorar: nombres, una familia y una historia real.

El Nuevo Colombino convierte el partido ante el Xerez en altavoz

El encuentro frente al Xerez CD se disputará el domingo en el Estadio Nuevo Colombino, con inicio previsto a las 19:00 horas. Antes de que el balón empiece a rodar, el Recreativo desplegará buena parte de las acciones preparadas dentro de esta sexta campaña. Habrá fotografía conjunta, pancarta sobre el césped, mensajes en las pantallas del estadio y difusión a través de los canales sociales del club.

No es una ocurrencia de una tarde. La colaboración del Recreativo con la concienciación sobre la donación se mantiene desde hace seis temporadas y surgió con el impulso del exconsejero del club y paciente trasplantado Antonio Macías Pichardo, junto con la Coordinación de Trasplantes. En la presentación de este año también han estado representadas asociaciones de pacientes renales, trasplantados hepáticos y personas vinculadas a otras patologías que pueden terminar necesitando un trasplante.

El fútbol, desde luego, no arregla una lista de espera. Tampoco una pancarta trasplanta un riñón. Pero un estadio lleno concentra en dos horas a miles de personas que probablemente no acudirían a una charla sanitaria sobre el asunto. Ahí está la utilidad de la campaña: meter una conversación incómoda —la muerte, la voluntad de donar, la decisión familiar— en un lugar donde normalmente se discute de fueras de juego, fichajes y penaltis.

Un saque de honor con una historia detrás

La elección de María Díaz y Manuel Bendala tiene sentido precisamente porque habla de la donación en vida sin necesidad de grandes discursos. La legislación española permite donar en vida determinados órganos o partes de ellos, entre ellos un riñón, siempre que se cumplan los requisitos médicos y legales destinados a garantizar que la decisión sea libre, altruista y segura para el donante.

El saque de honor colocará esa realidad en el centro del campo durante unos segundos. Madre e hijo, donante y receptor. Pocas imágenes explican mejor que un trasplante no es una estadística fría sino una cadena humana que empieza mucho antes del quirófano.

Una campaña que no terminará después del partido

El Recreativo pretende mantener visible el mensaje durante la temporada. La pancarta de la campaña continuará presente y el club tiene previsto dedicar otro encuentro en marzo a los donantes y sus familias, una parte del proceso que a menudo queda en segundo plano cuando se habla de trasplantes.

La coordinadora de Trasplantes del Hospital Juan Ramón Jiménez, Isabel Villa, puso precisamente el acento en algo sencillo: la donación empieza antes de que exista una urgencia médica. Empieza cuando una persona expresa a sus familiares qué desea que ocurra con sus órganos llegado el momento. Esa conversación familiar, casi doméstica y aparentemente pequeña, puede ahorrar dudas en una situación extremadamente difícil.

Huelva llega con cifras de donación por encima de la media

La campaña tampoco aparece en un territorio ajeno a esta realidad. Durante 2025, la provincia de Huelva alcanzó una tasa de 56,6 donantes por millón de habitantes, por encima de las medias andaluza y española comunicadas para ese ejercicio. El Hospital Juan Ramón Jiménez gestionó 24 donaciones durante aquel año, que permitieron realizar trasplantes renales, hepáticos, pulmonares, cardíacos y pancreáticos a pacientes receptores.

En 2026 la actividad ha continuado. El delegado territorial de Sanidad y Consumo, Juan Carlos Duarte, señaló durante la presentación de la campaña que los hospitales de la provincia habían registrado actividad vinculada a 26 procesos de donación, repartidos entre el Juan Ramón Jiménez, Riotinto e Infanta Elena, que han permitido que más de 40 personas reciban órganos.

Andalucía cerró 2025 con 471 donantes de órganos y una tasa superior a los 54 donantes por millón de habitantes. En ese mismo ejercicio se realizaron en la comunidad 703 trasplantes renales, 246 hepáticos, 98 pulmonares, 48 cardíacos y 18 pancreáticos. Son cifras grandes sobre el papel; detrás, naturalmente, hay pacientes que dejaron de esperar.

España sigue siendo líder, pero la necesidad no desaparece

El contexto nacional explica por qué siguen teniendo sentido campañas como la del Recreativo incluso en un país que encabeza las estadísticas internacionales de donación. España realizó más de 6.300 trasplantes de órganos en 2025, con 2.547 donantes fallecidos y 408 personas que donaron un órgano en vida. La tasa nacional se situó en 51,9 donantes por millón de población.

La paradoja es bastante clara: ser líder no significa tener órganos de sobra. Un estudio presentado en junio de 2026 señalaba que el 80,1% de los españoles se muestra favorable a donar sus órganos, pero un 57,4% desconoce que las donaciones disponibles todavía no cubren todas las necesidades de trasplante.

Hablar con la familia puede resultar decisivo

Aquí aparece probablemente el dato más útil de toda la campaña. España aplica legalmente el llamado consentimiento presunto: la normativa considera potencialmente donante a quien no haya manifestado su oposición. En la práctica, sin embargo, se comprueba la existencia de instrucciones previas y, cuando no las hay, el entorno familiar desempeña un papel determinante para conocer y respetar la voluntad del fallecido. Por eso comunicar esa decisión en vida importa mucho más que guardar una tarjeta en una cartera.

Los datos publicados este año son elocuentes. Cuando la familia conoce que la persona fallecida quería donar, el 90,1% autoriza la donación; cuando desconoce su voluntad, el porcentaje cae al 54,9%. Y solo el 48% de los encuestados afirma que su familia sabe realmente qué decisión ha tomado sobre sus órganos. Mucha predisposición, pues, pero todavía demasiadas conversaciones pendientes alrededor de la mesa.

La tarjeta de donante puede servir como testimonio de esa voluntad, aunque no tiene valor legal por sí sola. Las instrucciones previas sí permiten dejar constancia formal de la decisión. La recomendación sanitaria, en cualquier caso, sigue siendo extraordinariamente terrenal: hablarlo con los familiares. Sin formularios imposibles ni solemnidades de mármol. Decirlo.

Un partido donde el resultado no será lo único que cuente

El Recreativo y el Xerez jugarán por los puntos, como corresponde. Pero durante unas horas el Nuevo Colombino también recordará algo que suele quedar fuera del ruido semanal del fútbol: un donante puede cambiar la vida de varias personas y la decisión muchas veces comienza con una conversación que dura apenas unos minutos.

Que el Decano vuelva por sexto año a prestar su escaparate a la donación no convierte al fútbol en medicina —faltaría más—, pero sí en un altavoz formidable. Y, de vez en cuando, un estadio puede servir exactamente para eso: para que entre un córner, un cántico y una carrera por la banda alguien llegue a casa y diga a los suyos algo tan sencillo como importante: quiero ser donante.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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