Síguenos

Economía

¿Qué gana XRP con Ripple, ZILO y Licuido en los activos tokenizados?

Ripple refuerza XRP Ledger con ZILO y Licuido para impulsar activos tokenizados, ganar liquidez institucional y ampliar el papel real de XRP.

Publicado

el

Qué gana XRP con Ripple

Ripple ha invertido en las compañías británicas ZILO y Licuido para completar la infraestructura financiera que está construyendo alrededor de XRP Ledger. Las cantidades no se han hecho públicas. El movimiento incorpora dos piezas bastante menos vistosas que una criptomoneda disparándose en una pantalla —el registro legal de los propietarios y la movilización de activos como garantía—, pero esenciales para que bancos y gestoras utilicen fondos tokenizados sin convertir su contabilidad en un experimento de laboratorio.

Para XRP, el beneficio existe, aunque es principalmente indirecto. Más instituciones operando sobre XRP Ledger significan más cuentas, transacciones, reservas y oportunidades para que la moneda actúe como activo puente o fuente de liquidez. Sin embargo, las compraventas previstas pueden liquidarse con RLUSD, la moneda estable de Ripple vinculada al dólar. Nada en estas inversiones obliga a comprar grandes cantidades de XRP ni garantiza una subida de su cotización. Esa diferencia, poco romántica pero importante, separa una mejora real de la red de una promesa inflada para el mercado.

Ripple compra las piezas que faltaban

La operación, anunciada el 3 de agosto de 2026, convierte relaciones comerciales ya existentes en inversiones estratégicas. Ripple no ha comprado dos marcas para decorar una presentación corporativa. Ha entrado en empresas que resuelven problemas concretos de los mercados de capitales: saber con validez jurídica quién posee cada participación, emitir activos digitales bajo controles regulatorios y permitir que esos activos sirvan como garantía para obtener financiación.

El objetivo es levantar una especie de cadena de montaje financiera sobre XRP Ledger. En un extremo se emite un fondo tokenizado; después se registra a sus titulares, se custodian las participaciones digitales y se distribuyen entre inversores autorizados; finalmente, esas participaciones pueden venderse, intercambiarse o depositarse como colateral. Todo con liquidación casi simultánea, en lugar de atravesar una procesión de intermediarios, conciliaciones y horarios bancarios que parecen diseñados cuando el fax aún tenía futuro.

Ripple pretende integrar emisión, custodia, negociación, crédito y liquidación dentro de un mismo entorno. En estas operaciones, RLUSD puede funcionar como la pata de efectivo: el comprador entrega la moneda estable y recibe el activo tokenizado en el mismo proceso. Es lo que el sector denomina entrega contra pago, una fórmula antigua vestida con tecnología nueva y bastante menos papeleo.

Qué aportan ZILO y Licuido

ZILO desarrolla tecnología para agencias de transferencia y administración de fondos. Traducido al idioma de la calle: mantiene el registro que determina quién tiene participaciones, cuántas posee y qué operaciones ha realizado. Sin ese libro de propietarios, un token puede ser muy brillante y muy veloz, pero una entidad financiera difícilmente lo aceptará como prueba suficiente de titularidad.

Su plataforma permite gestionar clases de participaciones tokenizadas sin abandonar las obligaciones de identificación, control y conservación de registros que pesan sobre gestoras, custodios y administradores. Ripple obtiene así una conexión entre el apunte escrito en la cadena de bloques y la documentación que necesitan los supervisores. Es una fontanería discreta. También es donde suelen atascarse los proyectos cuando llega el momento de abandonar la demostración tecnológica y manejar dinero ajeno.

Licuido se ocupa de otra capa. Su tecnología permite emitir y distribuir activos tradicionales en formato digital, negociarlos dentro de una plataforma institucional y utilizarlos como colateral. Una gestora que posee participaciones de un fondo monetario podría depositarlas como garantía y obtener liquidez, en vez de venderlas apresuradamente para conseguir efectivo.

Del fondo inmóvil a la garantía digital

La diferencia parece pequeña hasta que el mercado se pone nervioso. Cuando una institución necesita dinero para cubrir pagos o márgenes, suele liquidar activos. Si muchas hacen lo mismo a la vez, las ventas alimentan nuevas caídas y el engranaje comienza a chirriar. Poder bloquear digitalmente una participación y pedir financiación contra ella permite movilizar su valor sin desprenderse necesariamente del activo.

Licuido gestiona la emisión, la distribución y la ejecución de esas operaciones; XRP Ledger aporta el registro compartido y la liquidación atómica, es decir, las dos partes del intercambio se completan juntas o no se completa ninguna. No desaparece el riesgo financiero, claro. La cadena de bloques no convierte una garantía dudosa en buena por arte de magia. Reduce, eso sí, ciertas fricciones operativas y el riesgo de que una parte entregue mientras la otra se queda mirando el techo.

El fondo de Aviva ya demuestra el modelo

Las inversiones llegan pocos días después de que Aviva Investors lanzara una clase tokenizada de su US Dollar Liquidity Fund sobre XRP Ledger. El producto recibió la aprobación del Banco Central de Irlanda y mantiene el mismo objetivo, perfil de riesgo, liquidez y protección regulatoria que la clase convencional. Está dirigido a inversores elegibles con carteras digitales, mientras los activos subyacentes permanecen custodiados por Bank of New York Mellon.

Aquí aparece el reparto de papeles que Ripple quiere ampliar. Aviva aporta el fondo regulado; BNY Mellon conserva la cartera tradicional; Komainu custodia los activos digitales; Licuido proporciona la infraestructura de tokenización; XRP Ledger registra y mueve las participaciones. No se ha metido una montaña de bonos dentro de internet —la física todavía conserva algunos privilegios—, sino que se ha creado una representación digital de la propiedad con derechos vinculados al fondo real.

El lanzamiento importa porque no es únicamente una prueba interna. La clase tokenizada está disponible para inversores profesionales autorizados y funciona dentro de una estructura financiera existente. Ripple había anunciado su colaboración con Aviva en febrero; a finales de julio, el proyecto pasó de la intención al producto operativo.

La misma arquitectura conecta con el acuerdo entre DBS, Franklin Templeton y Ripple para negociar participaciones tokenizadas de un fondo monetario junto a RLUSD y estudiar su empleo como garantía crediticia. El patrón se repite: fondos regulados, efectivo digital estable y activos que pueden circular o respaldar préstamos sin salir del entorno blockchain.

Lo que XRP obtiene realmente

Cada operación en XRP Ledger necesita pagar una pequeña comisión denominada en XRP. La tarifa mínima ordinaria es de 0,00001 XRP y se destruye, no se entrega a Ripple ni a los validadores. Las cuentas también deben mantener una reserva mínima de la moneda nativa. Un aumento considerable de la actividad institucional elevaría, por pura mecánica, el número de operaciones que consumen XRP y la cantidad inmovilizada en reservas.

El efecto inmediato es diminuto. Incluso millones de operaciones con la tarifa mínima destruirían una cantidad modesta frente a la oferta total de XRP. Para que la actividad institucional tenga un impacto económico apreciable sobre la moneda haría falta una escala mucho mayor, más cuentas, más mercados y, sobre todo, que XRP se utilizara con frecuencia como activo intermediario entre distintas divisas y productos.

XRP Ledger incluye un mercado descentralizado, libros de órdenes y mecanismos automáticos capaces de buscar rutas de intercambio entre activos. En ese terreno, XRP puede servir de puente cuando ofrece la vía más líquida o eficiente. Cuantos más fondos, monedas estables y valores tokenizados circulen por la red, más combinaciones comerciales podrían aparecer. Es una posibilidad razonable; no una obligación programada en el sistema.

XRP Ledger no es lo mismo que XRP

La distinción resulta incómoda para cierta propaganda criptográfica, pero conviene repetirla: usar XRP Ledger no implica necesariamente pagar el valor principal de una operación con XRP. Una institución puede transferir participaciones de un fondo y recibir RLUSD, utilizando XRP únicamente para cubrir la pequeña comisión de red.

Ripple ha indicado que RLUSD será la pata de efectivo regulada en las operaciones de entrega contra pago. Esto protege a las instituciones de la volatilidad propia de XRP y facilita una contabilidad denominada en dólares. Desde el punto de vista empresarial tiene toda la lógica. Desde el punto de vista del inversor que esperaba que cada fondo tokenizado comprase millones de XRP, enfría bastante el champán.

La compañía gana nuevas participaciones empresariales, ingresos potenciales y control comercial sobre una infraestructura más completa. XRP gana utilidad de protocolo y la posibilidad de integrarse en mercados con mayor actividad. Son beneficios relacionados, pero no idénticos. Ripple puede prosperar sin que el precio de XRP avance al mismo ritmo, del mismo modo que una autopista puede registrar más tráfico sin que el asfalto se convierta en oro.

Representar un activo en una cadena de bloques facilita su administración y transferencia, pero no garantiza que aparezcan compradores. Un cuadro dividido en mil tokens continúa siendo difícil de vender si nadie desea adquirirlos. La tecnología abre la puerta; el mercado decide si entra.

La investigación sobre activos del mundo real tokenizados muestra diferencias notables entre el valor emitido y la actividad efectiva. Algunos productos acumulan un volumen considerable, pero presentan pocas transferencias, una propiedad concentrada o mercados secundarios estrechos. La tokenización y la liquidez son fenómenos distintos, aunque en los comunicados corporativos acostumbren a compartir sofá.

ZILO y Licuido intentan precisamente reducir esa distancia. La primera aporta registros fiables y controles operativos; la segunda, canales de distribución, negociación y financiación con garantías. Ripple añade custodia, liquidación, monedas estables y XRP Ledger. El resultado puede hacer más sencillo mover activos que permanecían quietos en balances institucionales, pero deberá demostrar volumen y profundidad de mercado. No basta con contar el valor nominal de los fondos compatibles.

También quedan barreras conocidas: quién puede comprar cada producto, en qué jurisdicción, bajo qué documentación, con qué derechos de reembolso y ante qué tribunal se resolvería un conflicto. Los fondos tokenizados continúan dependiendo de custodios, administradores y marcos legales externos. El token viaja a velocidad digital; la propiedad que representa sigue llevando traje, sello y abogado.

Una red más útil, pero sin milagros para la cotización

La inversión en ZILO y Licuido refuerza la estrategia más seria de Ripple en años: convertir XRP Ledger en infraestructura para mercados regulados, no limitarlo a los pagos internacionales ni al ruido de las criptomonedas minoristas. El fondo de Aviva ofrece una primera prueba de que las piezas pueden trabajar juntas en un producto real.

Para XRP, la noticia mejora el escenario de uso. La moneda sigue siendo necesaria para las comisiones y reservas, puede intervenir en rutas de liquidez y se beneficia de que su red nativa atraiga activos institucionales. Pero el vínculo con el precio continúa siendo débil mientras RLUSD y otras divisas tokenizadas concentren la liquidación principal.

XRP rondaba los 1,06 dólares en la mañana del 5 de agosto de 2026. Es una fotografía del mercado, no una valoración automática de las inversiones anunciadas dos días antes.

Ripple ha colocado más raíles, agujas y estaciones. Ahora falta comprobar cuántos trenes pasan por ellos y qué mercancía transportan. XRP podría convertirse en una pieza central de esa circulación o permanecer como el pequeño peaje técnico de una red cada vez más concurrida. La infraestructura ya empieza a parecerse a un mercado. El valor de la moneda, como tantas veces, no firma obediencias.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído