Síguenos

Actualidad

¿Qué dijo Zapatero en RTVE sobre Plus Ultra, sus hijas y las joyas?

Zapatero niega en RTVE su intervención en Plus Ultra, defiende a sus hijas y explica el origen de las joyas halladas en su despacho privado.

Publicado

el

Qué dijo Zapatero en RTVE

José Luis Rodríguez Zapatero ha negado en RTVE cualquier intervención, directa o indirecta, en el rescate público de Plus Ultra. El expresidente sostiene que no habló con miembros del Gobierno, responsables de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales —la SEPI— ni personas vinculadas a la tramitación de los 53 millones de euros concedidos a la aerolínea durante la pandemia. Tampoco, afirma, conoció anticipadamente la decisión del Consejo de Ministros.

La entrevista, emitida en Mañaneros 360 y conducida por Javier Ruiz, ha sido su primera aparición televisiva desde que comenzó a ser investigado en la Audiencia Nacional. Zapatero ha defendido su inocencia, ha rechazado haber creado sociedades opacas, ha respaldado el trabajo realizado por sus hijas y ha explicado que las joyas encontradas en su despacho proceden de un regalo personal recibido hace años, aunque ha evitado identificar a quien se las entregó.

No ha pedido que se le crea porque sí. De hecho, ha asegurado que no pretende solicitar un “acto de fe”, sino demostrar documentalmente su versión dentro del procedimiento. La frase central de su intervención fue rotunda: tiene una “convicción absoluta de mi inocencia”. Después llegó el resto: explicaciones, negativas, algún reconocimiento incómodo y varias cuestiones que siguen abiertas.

Zapatero niega haber movido un solo hilo en Plus Ultra

El núcleo de la entrevista estaba ahí, en el rescate de Plus Ultra. Zapatero ha afirmado que no participó en la operación, no habló con responsables políticos ni administrativos y no conocía a los integrantes del consejo de la SEPI que intervino en el expediente. Su defensa pública coincide, por tanto, con lo que ya sostuvo ante el juez José Luis Calama durante su declaración del 17 de junio.

El expresidente también ha negado que ejerciera tráfico de influencias o utilizara sus antiguos contactos institucionales para favorecer a la compañía. Según su relato, no existe ninguna persona del Gobierno o de la SEPI que pueda asegurar que recibió una llamada, una recomendación o una indicación suya relacionada con la aerolínea. Esa es su línea roja: ninguna gestión ante el sector público.

Zapatero ha insistido igualmente en que no sabía que el Consejo de Ministros iba a aprobar la ayuda antes de que se hiciera pública. Con ello rechaza una de las afirmaciones más delicadas introducidas en la causa: la posibilidad de que estuviera informado de los pasos del rescate y transmitiera esa información a personas de su entorno.

La versión de Julio Martínez queda frente a la suya

La dificultad para Zapatero no está solamente en lo que aparece en los informes policiales. Está también en la declaración de Julio Martínez Martínez, amigo suyo y responsable de la consultora Análisis Relevante, quien ha atribuido al expresidente un papel relevante en las gestiones para obtener la ayuda pública.

Martínez sostuvo ante el juez que Zapatero era quien marcaba los pasos relacionados con la operación, aunque reconoció no saber con qué cargos públicos habría hablado. El expresidente ha evitado responder golpe por golpe. No ha acusado a su amigo de mentir ni ha roto públicamente con él; se ha limitado a señalar que cada investigado mantiene su propia estrategia de defensa.

“No voy a entrar en la estrategia de defensa de Julio Martínez”, ha repetido. Ha reconocido una amistad prolongada y ha defendido que no piensa renegar de una relación personal para facilitar su posición mediática. Un gesto de lealtad, quizá. O una prudencia jurídica de manual. En cualquier caso, las dos versiones son difícilmente conciliables: uno niega cualquier mediación y el otro le atribuye la dirección de las gestiones. Será la instrucción, no el plató, la que deba aclararlo.

Análisis Relevante y el dinero pagado a su entorno

Zapatero ha confirmado que trabajó como consultor para Análisis Relevante, la empresa creada por Julio Martínez antes de la pandemia. Según ha explicado, su actividad consistió en labores de consultoría y asesoramiento, fue declarada fiscalmente y se realizó con su nombre y apellidos, sin sociedades interpuestas para ocultar los ingresos.

Ha negado, sin embargo, que participara en la constitución o dirección de la compañía, que firmara contratos con sus clientes o que controlara su funcionamiento. También ha rechazado que ordenase crear una sociedad offshore. La comparación elegida para desmentirlo tuvo más vuelo que sutileza: atribuirle esa decisión sería, dijo, como afirmar que dio instrucciones para “ir a la luna”.

El expresidente ha querido separar su trabajo como asesor de cualquier posible actuación ante organismos públicos. Cobrar por una consultoría, vino a decir, no constituye por sí mismo una actividad ilícita. Lo que deberá determinar la investigación es si los servicios facturados existieron realmente, si las cantidades pagadas guardaban relación con esos trabajos y si detrás había alguna contraprestación diferente. Ahí está el hueso del asunto, lejos de las metáforas espaciales.

Zapatero defiende los trabajos realizados por sus hijas

Zapatero también ha salido en defensa de sus hijas, cuyas relaciones contractuales con Análisis Relevante y otras sociedades forman parte de las pesquisas. Ha negado que fueran utilizadas para recibir o desviar dinero suyo y ha ironizado sobre la acusación de que actuaran como testaferros.

Según su versión, sus hijas realizaron trabajos efectivos y aportarán ante la Justicia contratos, encargos, tareas y documentos capaces de acreditarlo. No detalló durante la entrevista todos esos servicios ni explicó individualmente cada pago, pero aseguró que quedarán justificados dentro del procedimiento.

La cuestión es relevante porque la investigación analiza transferencias efectuadas tanto al expresidente como a la sociedad vinculada a sus hijas. Zapatero ha optado por una defensa documental aplazada: sostiene que los trabajos existen, aunque la explicación completa llegará al juzgado. En televisión dejó la tesis general; las facturas, informes y entregables tendrán que hablar después.

Las joyas fueron un regalo, pero el origen sigue reservado

El momento más delicado llegó con las joyas halladas en una caja fuerte de su despacho y tasadas inicialmente en alrededor de 1,3 millones de euros. Zapatero ha asegurado que proceden de un “regalo de cortesía personal” recibido hace muchos años, fruto de una amistad, y que nunca tuvo intención de venderlas, utilizarlas o incorporarlas de manera efectiva a su patrimonio.

No ha revelado quién se las entregó ni de qué país procedían. Ha justificado ese silencio por respeto al procedimiento judicial y ha prometido explicar ante el juez todas las circunstancias del obsequio. La entrevista despejó, así, una parte del misterio —fueron regaladas—, pero dejó intacta la pregunta más evidente: quién hizo un presente de semejante naturaleza y en qué contexto.

El expresidente también ha cuestionado la valoración de las piezas. Su defensa solicitará una nueva peritación para discutir la cifra que aparece en las actuaciones. Zapatero sostiene que las joyas no tenían uso ni destino y que ni siquiera se había planteado el valor económico que podían alcanzar.

Javier Ruiz le recordó que el Gobierno presidido por él impulsó un código de conducta que limitaba la aceptación de regalos por parte de cargos públicos. Zapatero admitió que, visto con perspectiva, podría haber tomado otra decisión. No aclaró si recibió las piezas mientras ocupaba la Presidencia del Gobierno o después de abandonar La Moncloa, un dato que puede resultar determinante para valorar el episodio.

La aparición de las joyas ha abierto una pieza separada por posibles delitos fiscales y de contrabando. Zapatero rechaza que existiera intención de ocultación, enriquecimiento o fraude, pero el origen, la fecha de entrega, su eventual obligación tributaria y su entrada en España deberán reconstruirse con documentos. El regalo, al parecer, llevaba años quieto; el problema es que una caja fuerte no congela las obligaciones legales.

La llamada al Banco Santander que sí reconoce

Zapatero negó cualquier contacto con la SEPI o el Gobierno relacionado con Plus Ultra, pero reconoció haber llamado a un directivo del Banco Santander para pedirle que recibiera a unas personas. El expresidente ha separado esa conversación del rescate público y sostiene que no puede considerarse tráfico de influencias.

La admisión introduce un matiz importante. Zapatero mantiene que no intervino ante ninguna institución pública, aunque sí utilizó su agenda de contactos para facilitar una reunión en el ámbito privado. Para su defensa, son escenarios completamente distintos. Para la investigación, habrá que comprobar quiénes eran esas personas, qué buscaban, qué relación tenían con las empresas examinadas y si la llamada formaba parte de una gestión más amplia.

El expresidente ha rechazado asimismo haber dado instrucciones para alterar, fabricar o falsear documentos. Calificó esa posibilidad de inverosímil y aseguró que toda su actividad profesional como consultor fue legal y conocida por Hacienda.

Buena parte de su discurso se dirigió también contra el juicio paralelo que, a su entender, se ha construido mediante filtraciones. Denunció que se hayan divulgado años completos de su agenda, conversaciones privadas, movimientos bancarios y datos de terceras personas ajenas al objeto de la investigación.

Zapatero afirmó que los informes difundidos abarcan cientos de actividades y afectan a numerosas personas, y sostuvo que se han vulnerado su intimidad, su privacidad y el secreto de sus comunicaciones. También reprochó a Alberto Núñez Feijóo que haya realizado acusaciones públicas antes de una resolución judicial y pidió respeto a la presunción de inocencia, dentro y fuera del proceso penal.

Una defensa pública que no sustituye las pruebas

Zapatero agradeció el respaldo recibido desde el PSOE y del presidente Pedro Sánchez, aunque insistió en que no exige adhesiones incondicionales. Su posición puede resumirse con cierta claridad: niega haber intervenido en el rescate, considera legítimos sus ingresos como consultor, sostiene que sus hijas trabajaron realmente, atribuye las joyas a un antiguo regalo personal y denuncia que las filtraciones han deformado el procedimiento.

La entrevista ha permitido conocer por primera vez su relato completo en público, pero no ha resuelto todas las contradicciones. Sigue sin identificarse al donante de las joyas, queda pendiente el detalle de los servicios facturados, deberá aclararse el alcance de la llamada al Banco Santander y permanece abierto el choque frontal con la declaración de Julio Martínez.

El PSOE mantuvo su respaldo tras la emisión y defendió el derecho de Zapatero a ofrecer explicaciones públicas, mientras la oposición insiste en que las respuestas decisivas deben producirse ante el juez. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez. La televisión sirve para defender una reputación; la Audiencia Nacional, para contrastar documentos, testimonios, fechas y movimientos de dinero.

Zapatero salió del plató con una versión más ordenada de los hechos, no con el caso despejado. La presunción de inocencia continúa plenamente vigente —como corresponde en una democracia decente—, pero también continúa una investigación judicial con preguntas concretas. A partir de aquí, menos frases y más papeles.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído