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Qué deportes ver hoy 24 de mayo: agenda completa sin fútbol en España

Agenda deportiva del 24 de mayo sin fútbol: tenis, motor, ciclismo, baloncesto y hockey toman el domingo con citas potentes y máxima tensión.

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Qué deportes ver hoy 24 de mayo

El 24 de mayo llega con una agenda deportiva bastante generosa para quien quiera ver competición sin fútbol, lejos del carrusel de siempre y de esa ceremonia nacional de mirar el césped como si fuera el oráculo de Delfos. Hay Roland Garros, final de Euroliga, etapa del Giro de Italia, cierre de la Vuelta a Burgos Féminas, Gran Premio de Canadá de Fórmula 1, las 500 Millas de Indianápolis, hockey sobre hielo, golf, béisbol y madrugada de playoffs norteamericanos. Vamos, que el mando a distancia no va a descansar demasiado. Ni el sofá, pobre.

La jornada tiene tres grandes bloques para el espectador en España. A mediodía mandan el ciclismo y el inicio del tenis en París; por la tarde entran con fuerza el baloncesto europeo y la Indy 500; por la noche se impone el rugido de la F1 en Montreal, con una cola nocturna para quien aguante despierto: NASCAR, NBA, NHL y MLB. No es una agenda menor. Es casi una feria deportiva, solo que sin bocinas de estadio ni debates eternos sobre fueras de juego.

La utilidad está en ordenar el día sin convertirlo en una hoja de cálculo pegada a la nevera. El lector que quiera una ruta razonable puede empezar con Roland Garros y ciclismo, enganchar después la Indy 500, reservar la tarde-noche para la final de Euroliga y cerrar con el Gran Premio de Canadá. Quien tenga vocación de búho encontrará después baloncesto NBA, hockey NHL, béisbol y NASCAR. El deporte, cuando se le quita el monopolio del fútbol, se parece más a una ciudad con todas las ventanas abiertas.

Roland Garros abre la tierra batida grande

La primera gran cita del día está en París, donde Roland Garros 2026 arranca su cuadro principal con una jornada inaugural larga, caliente y con varios nombres de peso. El torneo parisino empieza oficialmente este domingo con partidos desde la mañana, y eso ya cambia el tono del día: la arcilla vuelve a manchar calcetines, camisetas y certezas.

El foco más mediático cae sobre Novak Djokovic, que debuta en sesión nocturna ante Giovanni Mpetshi Perricard no antes de las 20:15, hora española. No es un debut cualquiera. Djokovic llega buscando otro asalto a la historia, ese territorio donde parece haber instalado una segunda residencia. La edad pesa, claro; pero también pesa la leyenda. Y a veces la segunda pesa más. En la misma pista Philippe Chatrier también aparecen Alexander Zverev, ante Benjamin Bonzi, y Mirra Andreeva, frente a Fiona Ferro, dos partidos con lectura distinta: uno por jerarquía masculina, otro por el pulso joven del cuadro femenino.

Hay presencia española repartida por pistas menos solemnes, donde a menudo se cuecen las noticias que luego parecen sorpresa. Alejandro Davidovich abre en la pista 14 contra Damir Dzumhur; Pablo Llamas juega en la pista 13 ante Thiago Agustín Tirante; Sara Sorribes tiene duelo con Tamara Korpatsch no antes de las 15:00; y Marina Bassols se mide a Emiliana Arango en una jornada incómoda para quien tenga que elegir pantalla. No todo Roland Garros vive en la Chatrier. A veces, el barro más interesante está fuera del escaparate.

El orden de juego deja un día muy aprovechable para el lector español: mañana y sobremesa para seguir a los nuestros, media tarde para nombres fuertes del circuito y noche para Djokovic. El tenis tiene esa trampa elegante: parece lento hasta que uno mira el reloj y ya han pasado seis horas. Tenis sin pausa, punto a punto, con el sonido seco de la pelota sobre la tierra y ese silencio raro de París antes de cada saque.

Ciclismo: Milán, Neila y dos finales muy distintos

El Giro de Italia ofrece este domingo una etapa de apariencia amable: Voghera-Milán, jornada 15, trazado llano y perfil muy favorable para los velocistas. Después de la montaña del sábado, con Jonas Vingegaard vestido de rosa tras su golpe en Pila, la carrera cambia de decorado. Del cuchillo de las rampas al mantel liso del sprint. Otra tensión, menos épica quizá, pero igual de despiadada en los últimos metros.

La etapa hacia Milán tiene ese aire de día sencillo que el ciclismo suele desmentir con viento, nervios, rotondas y equipos empujando como si el pelotón fuese una maquinaria sin frenos. Para los sprinters es una oportunidad clara, casi obligatoria. Para la general, un día de vigilancia. Nadie quiere perder el Giro en una jornada teóricamente tranquila, que es una de esas frases que en ciclismo envejece mal con frecuencia.

En España, la mirada ciclista también apunta a la Vuelta a Burgos Féminas, que cierra su edición con la etapa de Gumiel de Mercado a Lagunas de Neila. Son 120 kilómetros y un final de los que no perdonan. Lagunas de Neila no es un decorado bonito para postal de montaña; es un filtro. Suben las mejores y se caen las máscaras. La salida neutralizada está prevista a las 12:20 y el desenlace debe llegar en torno a media tarde, con la clasificación general en juego.

La ronda burgalesa femenina ha ido creciendo hasta convertirse en una prueba con identidad propia dentro del calendario. No es solo una carrera “de acompañamiento”, esa etiqueta vieja y bastante perezosa. Es WorldTour femenino, con equipos fuertes, lectura táctica y un final que exige piernas, cabeza y paciencia. En un domingo tan cargado de ruido internacional, Burgos tiene algo especial: carretera cercana, paisaje reconocible, dureza seca. Menos purpurina, más deporte.

La Euroliga pone el corazón de la tarde

A las 20:00, hora española, el Real Madrid y el Olympiacos se cruzan en la final de la Euroliga en Atenas. El partido se juega en el OAKA, territorio emocionalmente volcánico para el baloncesto griego, y reúne dos viejos conocidos de la aristocracia europea. Hay duelos que parecen escritos con tinta de archivo. Este es uno de ellos.

El Madrid busca su duodécima Copa de Europa en una final que tiene sabor de revancha permanente. Olympiacos quiere levantar el título ante su gente, aunque “su gente” y el OAKA formen una combinación con matices, porque el pabellón pertenece al mapa sentimental del Panathinaikos. Grecia, ya se sabe, no entiende el baloncesto como entretenimiento de sobremesa. Lo entiende como una combustión.

La final llega con un punto de drama competitivo para el equipo blanco por los problemas interiores, pero también con esa costumbre madridista de convertir la incomodidad en argumento. Sergio Llull, memoria viva de varias noches imposibles, vuelve a aparecer como símbolo, aunque el partido irá mucho más allá de los nombres propios. Olympiacos tiene estructura, físico, anotación y un ecosistema que puede apretar hasta dejar sin aire.

Para quien busque una cita clara entre tanto deporte disperso, esta es probablemente la más redonda de la tarde: final europea, rivalidad reconocible, horario cómodo y título directo. Sin fases previas, sin espera americana, sin madrugón. Baloncesto de máxima combustión a la hora de cenar. La clase de partido que no necesita traducción: defensas duras, posesiones pesadas y un pabellón que puede sonar como una fábrica vieja en plena tormenta.

Motor: Canadá, Indianápolis y Charlotte en una noche larga

El motor se reparte este domingo como una trilogía algo salvaje. Primero, las 500 Millas de Indianápolis, con salida en torno a las 18:45 hora española. Después, el Gran Premio de Canadá de Fórmula 1, previsto a las 22:00. Ya de madrugada, la Coca-Cola 600 de NASCAR en Charlotte, una carrera de 600 millas que empieza a medianoche para España y que puede alargarse como una novela sureña.

La Indy 500 llega con Álex Palou en el centro del foco. El catalán, ganador en 2025 y poleman para esta edición, afronta una de las carreras más míticas del planeta en una posición de privilegio. Indianápolis tiene algo de templo antiguo y de casino moderno: tradición, velocidad, ceremonia, riesgo y ese óvalo inmenso donde todo parece repetirse hasta que, de pronto, ocurre lo irreparable o lo legendario. A veces ambas cosas se parecen demasiado.

La Fórmula 1 se va a Montreal, al circuito Gilles Villeneuve, un trazado donde las rectas invitan y los muros responden. La carrera está fijada a las 22:00, buen horario para España si uno asume que el lunes todavía queda lejos. Canadá no suele ser un Gran Premio de trámite. Hay frenadas fuertes, chicanes, coches rozando límites y ese famoso muro que lleva años recordando a campeones y aspirantes que la arrogancia también deja marcas en el carbono.

El cierre nocturno lo pone NASCAR con la Coca-Cola 600, prueba de resistencia y paciencia en Charlotte Motor Speedway. Son 400 vueltas y 600 millas, una exageración muy estadounidense: larga, ruidosa, ceremonial, con épica de combustible, neumáticos y estrategia. No es una carrera para todos los públicos europeos por horario, pero sí una de esas citas que explican por qué el motor norteamericano tiene otro pulso. Menos bisturí, más martillo. Y, aun así, una precisión feroz.

Hockey, béisbol, golf y playoffs para quien estire el día

El Mundial de hockey sobre hielo continúa en Suiza con cuatro partidos este 24 de mayo. A las 16:20 juegan Gran Bretaña-Letonia y Dinamarca-Italia; a las 20:20 llegan Finlandia-Austria y Eslovaquia-Canadá. Para el espectador español, es una alternativa magnífica si quiere deporte de alta velocidad sin tener que entender demasiada liturgia previa. El hockey se explica bastante bien solo: disco, hielo, contacto, porteros enormes y cambios que parecen ráfagas.

El golf también tiene su espacio con la ronda final del CJ Cup Byron Nelson, dentro del PGA Tour, en Texas. No será la cita más ruidosa del día, porque el golf juega a otra temperatura, pero sí suma una opción de tarde-noche para quien busque un deporte menos volcánico. El golf televisado tiene esa cualidad rara de sonar a calma mientras los jugadores se juegan dinero, ranking y prestigio con una bola minúscula sobre una alfombra hostil.

En la MLB, la jornada trae partidos desde la tarde española, con el Pirates-Blue Jays a partir de las 18:15 y el Tigers-Orioles desde las 18:35 como primeros turnos destacados. Más adelante aparece el White Sox-Giants, previsto a las 22:05. El béisbol no tiene en España la misma implantación emocional que en Estados Unidos, pero como deporte de fondo funciona muy bien: una pantalla encendida, ritmo irregular, estadísticas como migas de pan y esa tensión súbita que despierta cuando el bate encuentra la pelota.

La madrugada ya del lunes reserva dos platos fuertes de playoffs norteamericanos. En la NBA, Oklahoma City Thunder visita a San Antonio Spurs en el cuarto partido de la final del Oeste, programado a las 02:00 en horario peninsular español. En la NHL, Colorado Avalanche juega contra Vegas Golden Knights también a las 02:00. Dos citas exigentes para trasnochadores con oficio, café o mala gestión del sueño. Pero los playoffs son eso: la parte del año en la que el deporte estadounidense deja de pedir permiso.

También hay deporte cercano, aunque no siempre salga en portada

Más allá de las grandes pantallas, este 24 de mayo tiene deporte local y competiciones de base repartidas por España. En Madrid aparece la Media Maratón de Carabanchel, una cita popular con salida y meta en el Puente de Toledo. En Valencia, el calendario municipal recoge la VIII Carrera Marta Fernández de Castro, dentro del circuito de carreras populares de la ciudad. Y en Zaragoza figuran competiciones de balonmano base y orientación, de esas que no ocupan portadas pero sostienen el ecosistema deportivo real.

Conviene decirlo porque la agenda deportiva no son solo derechos televisivos, pilotos millonarios y pabellones iluminados como naves espaciales. También es gente madrugando para correr por barrios, familias en pabellones, árbitros con bocadillo en la mochila y chavales descubriendo que competir no siempre significa salir en una plataforma. El deporte grande vive del pequeño más de lo que suele admitir. Lo normal, vaya.

Para ver por televisión o seguir online, la jerarquía del día queda bastante clara. Roland Garros abre y acompaña; Giro de Italia y Vuelta a Burgos Féminas llenan la franja ciclista; Euroliga manda a las 20:00; Fórmula 1 toma la noche; Indy 500 queda como gran aperitivo del motor; y la madrugada se reserva para los fieles de NBA, NHL, NASCAR y MLB. Sin fútbol, el domingo no se queda vacío. Se ventila un poco.

Un domingo con muchas pantallas y ningún césped

El 24 de mayo demuestra que la agenda deportiva puede respirar perfectamente sin fútbol. Incluso mejor en algunos momentos, porque obliga a mirar otros ritmos: la arcilla lenta de París, el asfalto de Montreal, el óvalo de Indianápolis, la subida a Neila, la final continental de Atenas, el hielo suizo, el diamante de la MLB. Cada deporte trae su idioma, su ruido, su manera de medir el miedo y el talento.

El mejor plan, si hay que ordenar el día sin convertirlo en una hoja de cálculo, empieza con ciclismo y tenis, sigue con Indy 500, se concentra en la Euroliga, salta a la F1 y deja la madrugada para quien quiera pagar el peaje del sueño. No hace falta verlo todo. Sería inhumano, o peor: sería trabajo. Pero sí hay material de sobra para escoger bien.

Este domingo no necesita balón para tener argumento. Tiene motores, raquetas, bicicletas, canastas, palos, discos y bates. Un menú amplio, algo caótico, muy de mayo. De esos días en los que el deporte parece una ciudad con todas las ventanas abiertas.

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