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¿Por qué Pablo Motos pide elecciones en el regreso de ‘El Hormiguero’?
Pablo Motos pide elecciones tras criticar al Gobierno por Ceuta y Broncano bromea con el futuro de La Revuelta en el regreso del prime time.

Por El Hormiguero - Trabajo propio, CC BY 3.0, vía Wikimedia Commons.
Resumen
- Pablo Motos pide elecciones tras criticar al Gobierno por Ceuta
- Broncano ironiza con una “última temporada” de La Revuelta en TVE
- No hay elecciones convocadas ni cancelación oficial del programa
Pablo Motos ha regresado a El Hormiguero entrando directamente en terreno político. En el estreno de la temporada 21, el presentador criticó con dureza al Gobierno de Pedro Sánchez por la gestión de la crisis migratoria de Ceuta y terminó reclamando que lo razonable sería volver a las urnas. No hay, conviene aclararlo desde el principio, una nueva convocatoria electoral detrás de la noticia: se trata de una posición expresada por Motos durante el programa de Antena 3.
La frase coincidió con el regreso de La revuelta, donde David Broncano jugó precisamente con el futuro político de España para presentar esta como su “última temporada” en TVE. También aquí hay letra pequeña: fue una ironía, no el anuncio de una cancelación. RTVE renovó el programa hasta 2028, de modo que la televisión española ha empezado el curso con una escena bastante peculiar: mientras un presentador privado pide elecciones, el rostro del principal competidor público bromea con lo que esas elecciones podrían hacerle a su programa. La campaña electoral no ha empezado, pero el access prime time parece haber recibido el memorando antes que nadie.
Pablo Motos pide ir a las urnas tras cargar contra el Gobierno
El momento político llegó después de un comienzo mucho más aparatoso. El Hormiguero abrió temporada con 14 robots humanoides, una puesta en escena alrededor de la inteligencia artificial y el despliegue habitual de un formato que lleva ya 21 temporadas en antena. Después cambió el decorado emocional. Motos introdujo un bloque sobre Ceuta y dirigió sus críticas contra Pedro Sánchez y varios miembros del Ejecutivo.
El presentador sostuvo que España había sufrido lo que él calificó como una “invasión”, acusó al Gobierno de haberse atrapado en sus propias contradicciones y reprochó al presidente su actuación durante la crisis. El término pertenece al discurso de Motos y no debe confundirse con una definición neutral o jurídica de los hechos. Esa diferencia importa: una cosa es informar sobre la situación migratoria y otra asumir como propia la expresión utilizada en una tertulia televisiva.
Motos elevó después el tono contra el Ejecutivo, llamó “charlatanes” a los ministros y remató su intervención afirmando que, cuando la política llega a ese punto, considera razonable regresar a las urnas. La intervención convirtió el arranque de temporada en algo más que una vuelta televisiva: la política nacional quedó instalada en el centro del programa desde la primera noche.
Elecciones, sí; convocatoria electoral, no
Ahí está el núcleo de la noticia. Pablo Motos pidió elecciones, pero no anunció elecciones ni dispone, naturalmente, de capacidad alguna para convocarlas. Su comentario forma parte de una opinión política pronunciada desde uno de los programas de entretenimiento con mayor audiencia del país.
La distinción parece obvia, aunque la velocidad de las redes suele convertir un verbo en otro con bastante facilidad. “Pide elecciones” no equivale a “habrá elecciones”. Tampoco significa que exista una decisión institucional nueva vinculada a sus palabras.
Lo relevante es otro fenómeno: El Hormiguero lleva tiempo ensanchando el espacio dedicado a la actualidad política. Y en este estreno ni siquiera hizo falta esperar a la tertulia. La política apareció en los primeros compases del curso, metida entre robots, invitados y espectáculo, como un vecino que ya tiene llave del portal.
Broncano responde desde el otro lado con una “última temporada”
Mientras Motos reclamaba urnas, La revuelta arrancó su tercera temporada en La 1 desde un escenario nuevo, el Teatro Albéniz de Madrid. Broncano recibió a Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla y presentó las novedades del programa con su habitual mecanismo: exagerar una preocupación real hasta convertirla en chiste.
De ahí salió el saludo sobre la “última temporada”. Grison añadió otra capa de ironía al bromear con la capacidad del equipo para llevarse bien con cualquier Gobierno. El trasfondo era fácilmente reconocible: un eventual cambio político podría modificar la dirección, prioridades o parrilla de la televisión pública.
Pero La revuelta no termina esta temporada según el contrato vigente. RTVE renovó el formato en febrero para las temporadas 2026-2027 y 2027-2028, con unos 320 programas previstos y una inversión aproximada de 31,5 millones de euros más IVA. Sobre el papel, Broncano tiene continuidad hasta 2028. La frase del estreno pertenece, pues, al humor político y a la incertidumbre que el propio presentador viene explotando como material televisivo.
El error de marzo y el fantasma de un cambio político
Broncano ya había calentado ese argumento unos días antes durante la presentación de la temporada de RTVE. Allí habló con ironía de la posibilidad de que aquella fuese su última presentación en la cadena pública y vinculó su futuro a un eventual cambio de Gobierno. Incluso hizo referencias a unas elecciones en marzo, una fecha que había manejado erróneamente y sobre la que después siguió bromeando.
La broma funciona porque existe un contexto político reconocible, pero no constituye información oficial sobre la fecha de unas elecciones generales. Broncano habla como presentador y humorista; Motos, cuando reclama urnas, expresa una opinión. Dos formatos de entretenimiento convertidos por momentos en pequeñas plazas públicas, aunque con focos, patrocinadores y un regidor contando segundos.
Motos gana también el primer duelo de audiencia
La noche dejó otro dato menos ideológico y bastante más tangible. El Hormiguero ganó el primer enfrentamiento directo de la temporada frente a La revuelta. El programa de Antena 3 reunió 1.893.000 espectadores y un 17,9% de cuota de pantalla, mientras el espacio de Broncano alcanzó 1.440.000 espectadores y un 13,1%. La diferencia fue de 453.000 espectadores y 4,8 puntos.
No es un detalle menor. La competición entre ambos programas se ha convertido en una de las batallas más observadas de la televisión española, y este curso arranca con Motos por delante. La revuelta, aun perdiendo el cara a cara, fue el programa más visto del día en La 1. La fotografía inicial, por tanto, mantiene una tendencia conocida: Antena 3 conserva ventaja, pero RTVE sigue teniendo en Broncano una de sus piezas más potentes.
Alsina señala el cambio de piel de ‘El Hormiguero’
Los primeros invitados de Motos fueron Carlos Alsina y Rafa Latorre. La conversación dejó una frase breve que condensó bastante bien el paisaje televisivo actual. Cuando Motos preguntó a Alsina por su incursión en contenidos de entretenimiento, el periodista respondió: “Para hablar de política ya estás tú”.
Era una pulla, naturalmente, pero también una descripción difícil de ignorar. El Hormiguero continúa siendo un programa de entrevistas, espectáculo y promoción cultural, aunque la actualidad política ocupa cada vez más espacio. El estreno de esta temporada lo hizo visible sin demasiados disimulos.
El regreso de Carlos Latre reforzó esa mezcla. El imitador volvió al programa después de su etapa en Telecinco y apareció caracterizado como Pedro Sánchez durante el bloque sobre Ceuta. Motos también recordó ante él el fracaso de Babylon Show, el espacio con el que Latre había tratado de competir en la misma franja y que terminó cancelado después de apenas diez emisiones.
La televisión entra en política antes de que empiece la campaña
La primera noche de Motos y Broncano deja algo más interesante que la vieja competición sobre quién gana unas décimas de audiencia. Los dos grandes espacios del access prime time han iniciado temporada colocando las elecciones y el futuro político de España dentro del espectáculo.
Cada uno lo hace a su manera. Motos abandona la ironía y formula una reclamación explícita para regresar a las urnas después de su crítica a la actuación del Gobierno en Ceuta. Broncano convierte la posibilidad de un cambio político en una broma sobre su propia supervivencia en RTVE. Uno golpea de frente; el otro se protege detrás del chiste.
Y ese es, probablemente, el retrato más preciso de este arranque televisivo. No hay nuevas elecciones convocadas ni La revuelta ha anunciado oficialmente su final. Hay dos presentadores hablando del poder, de las urnas y del Gobierno desde los programas que cada noche se disputan millones de espectadores. Antes la televisión esperaba a que llegara la campaña electoral. Esta vez parece haber decidido empezar sin ella.












