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¿Quién ganará el Balón de Oro 2026? Estos son los cinco favoritos

El Balón de Oro 2026 se perfila como una de las ediciones más abiertas: Rodri, Kane, Lamine Yamal, Mbappé y Messi llegan con argumentos de peso.

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Balón de Oro en un estante
Foto: Ank Kumar / Wikimedia Commons — CC BY-SA 4.0.

Resumen

  • Rodri, Kane, Lamine Yamal, Mbappé y Messi lideran las quinielas
  • El Mundial 2026 ha cambiado el orden de los grandes favoritos
  • El ganador del Balón de Oro se conocerá el 26 de octubre en Londres

El Balón de Oro 2026 entra en su fase decisiva con cinco nombres especialmente fuertes: Rodri, Harry Kane, Lamine Yamal, Kylian Mbappé y Lionel Messi. No existe todavía un «top 5 oficial» —conviene aclararlo antes de que las quinielas se disfracen de acta notarial—, pero son los futbolistas que aparecen de forma recurrente en la primera línea de las previsiones tras una temporada atravesada por un acontecimiento enorme: el Mundial de 2026.

La organización comenzó este 8 de septiembre a revelar las candidaturas de la 70.ª edición del premio, con 30 jugadores en la lista masculina y otras 30 futbolistas en la femenina. El ganador se conocerá el 26 de octubre en Londres, ciudad que acogerá por primera vez la ceremonia y que toma el relevo de París en un año especialmente simbólico para el galardón.

El escenario competitivo explica la incertidumbre. España ganó el Mundial, Rodri fue reconocido como el mejor jugador del torneo, Mbappé terminó como máximo goleador, Messi llevó a Argentina hasta la final, Kane sostuvo a Inglaterra y Lamine Yamal añadió una Copa del Mundo a una temporada ya enorme con el Barcelona. Demasiados argumentos para un solo trofeo. Y, por una vez, pocos candidatos pueden vivir únicamente de la fama acumulada.

Rodri sale primero, pero la carrera sigue muy abierta

Rodri aparece en algunas de las primeras clasificaciones de favoritos como el candidato situado en cabeza. Su principal argumento se entiende sin necesidad de una hoja de cálculo: fue el centro de gravedad de la España campeona del mundo y recibió el Balón de Oro del Mundial, una distinción de enorme peso en una edición en la que el torneo celebrado en Estados Unidos, Canadá y México forma parte expresamente del periodo evaluado.

Su candidatura, sin embargo, tiene una grieta. La campaña de clubes no fue tan dominante como la que le llevó al Balón de Oro de 2024 y estuvo condicionada por problemas físicos. Ese contraste convierte su caso en uno de los debates centrales del año: cuánto debe valer un Mundial extraordinario frente a una temporada de club menos completa. Las actuaciones individuales y decisivas constituyen el primer criterio del premio, por delante de los éxitos colectivos y del juego limpio.

No parece un detalle menor. El periodo oficial de valoración va del 3 de agosto de 2025 al 19 de julio de 2026 e incluye expresamente las competiciones internacionales, entre ellas el Mundial. Lo que ocurra durante el arranque de la temporada 2026-27 podrá llenar portadas, provocar debates televisivos y producir algún gol de dibujos animados, pero no debería alterar el juicio sobre este Balón de Oro.

Kane y Lamine Yamal llegan con argumentos muy diferentes

Harry Kane ofrece probablemente el expediente estadístico más salvaje. Marcó 36 goles en la Bundesliga y otros 14 en la Liga de Campeones, fue campeón de Alemania con el Bayern y añadió seis tantos durante el Mundial, donde Inglaterra terminó tercera. Es el tipo de candidatura que obliga a mirar dos veces los números para comprobar que no se ha colado una temporada del FIFA en medio de la realidad.

Su problema histórico siempre ha sido otro: transformar una producción goleadora monstruosa en grandes títulos. Esta vez la mochila llega bastante más llena. El Bayern conquistó competiciones domésticas y Kane respondió también con Inglaterra, de modo que ya no se presenta únicamente como el delantero que marca mucho mientras otros levantan las copas.

Lamine Yamal, en cambio, juega con una mezcla más difícil de medir. Fue campeón de Liga con el Barcelona, terminó la campaña con 24 goles y 18 asistencias según el balance recogido tras el Mundial y, con solo 19 años, se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la España campeona. Ya había ganado la Eurocopa; ahora también tiene una Copa del Mundo. Hay carreras enteras con menos metal.

El español aporta regate, desequilibrio e imaginación, además de una capacidad para aparecer en partidos grandes impropia de su edad. Frente al volumen goleador de Kane o Mbappé, su candidatura depende más de la influencia sobre el juego. Ahí comienza la eterna discusión del Balón de Oro: contar goles es sencillo; medir cuánto cambia un futbolista el paisaje de un partido, bastante menos.

Mbappé y Messi: dos candidaturas hechas para el Mundial

Kylian Mbappé completó otra temporada individual de dimensiones industriales. Terminó como máximo goleador de LaLiga y se marchó del Mundial con 10 tantos y la Bota de Oro, elevando además su cuenta histórica en la competición hasta registros extraordinarios. Francia no ganó el torneo y el Real Madrid tampoco cerró el curso con los grandes títulos que suelen lubricar una candidatura al Balón de Oro, pero cuesta borrar de una papeleta al máximo goleador de un Mundial.

Ahí está precisamente su paradoja. Mbappé posee posiblemente el expediente individual más contundente entre quienes no dominaron el capítulo colectivo. El rendimiento personal figura como primer criterio, pero los títulos continúan siendo el segundo. El francés ha hecho casi todo lo que puede hacer un futbolista con sus propias botas; el problema es que este premio nunca se entrega en una habitación completamente aislada del equipo.

Lionel Messi, a los 39 años, vuelve a aparecer en la conversación porque el Mundial alteró cualquier previsión previa. Argentina alcanzó la final y el capitán terminó el torneo con ocho goles y cuatro asistencias, segundo máximo goleador y uno de los jugadores ofensivos más influyentes de la competición. España le cerró la puerta del noveno Balón de Oro perfecto; no necesariamente la del podio.

Su temporada en Estados Unidos pesa menos que las campañas europeas de otros aspirantes, pero el torneo de selecciones ha vuelto a colocarle bajo el foco. Con Messi ocurre además algo inevitable: cada evaluación deportiva convive con una sombra histórica gigantesca. El jurado debe valorar 2025-26, no veinte años de carrera. Parece obvio. En el fútbol, lo obvio suele necesitar recordatorio.

El Mundial 2026 ha cambiado el orden de los favoritos

La gran diferencia respecto a la edición anterior es precisamente esa. El Mundial cuenta íntegramente para el Balón de Oro 2026 y terminó el 19 de julio, justo al final del periodo oficial de valoración. Un delantero podía llegar a junio como favorito y salir de Norteamérica convertido en perseguidor; un centrocampista podía hacer el recorrido contrario en seis semanas.

España es el mejor ejemplo. Rodri y Lamine Yamal salen reforzados por el título, mientras que otros campeones como Fabián Ruiz poseen un expediente colectivo formidable. El centrocampista ganó la Liga de Campeones con el PSG y después el Mundial con España, una combinación rarísima y considerablemente más importante que el ruido que suele acompañar a su nombre.

El riesgo para los españoles está en la dispersión del voto. Cuando una selección gana gracias a varios futbolistas sobresalientes, el mérito colectivo puede fragmentarse entre ellos. El Balón de Oro tiene esas ironías: pertenecer al mejor equipo puede ayudar mucho y, al mismo tiempo, repartir el botín entre demasiados compañeros.

Kvaratskhelia, Fabián Ruiz y otros nombres que amenazan el top cinco

El quinteto Rodri-Kane-Yamal-Mbappé-Messi no constituye una clasificación oficial ni un grupo blindado. Khvicha Kvaratskhelia aparece muy arriba en diferentes previsiones después de resultar decisivo en la campaña europea del PSG, mientras Fabián Ruiz puede exhibir el doblete Liga de Campeones-Mundial. Erling Haaland, Jude Bellingham, Ousmane Dembélé o varios jugadores del Arsenal y del propio PSG también tienen argumentos para entrar en posiciones altas.

Kvaratskhelia representa quizá el caso más incómodo para cualquier ranking apresurado. Georgia no disputó el Mundial, de modo que el extremo no tuvo la posibilidad de sumar —ni de perder— crédito en el escaparate que terminó remodelando la carrera. Con el PSG, en cambio, su impacto europeo fue mayúsculo. No participar en la Copa del Mundo puede ser una ausencia deportiva; convertirla automáticamente en culpa sería otra cosa.

Por eso las previsiones deben leerse como lo que son. El 8 de septiembre se anuncian candidatos, no posiciones finales. El orden definitivo saldrá de las papeletas de los periodistas y no de una clasificación publicada antes de votar.

Cómo se decide realmente el Balón de Oro 2026

El sistema es bastante menos misterioso de lo que sugieren algunas discusiones. Para el premio masculino votan 100 periodistas especializados, uno por cada país situado entre los cien primeros del ranking FIFA tomado como referencia cuando se publican las candidaturas. Cada jurado ordena diez futbolistas de la lista de 30.

El primero recibe 15 puntos; después se conceden 12, 10, 8, 7, 5, 4, 3, 2 y 1. Gana quien acumule la puntuación más alta. Los tres criterios, expresamente ordenados por importancia, son las actuaciones individuales y su carácter decisivo, los resultados colectivos y títulos, y finalmente la clase y el juego limpio.

Ese orden explica por qué no basta con contar trofeos como quien revisa una estantería. Tampoco basta con sumar goles. El Balón de Oro intenta combinar impacto individual, relevancia competitiva y éxito colectivo, una fórmula que parece perfectamente razonable hasta que toca comparar a un mediocentro campeón del mundo con un delantero de 60 goles.

Londres espera un Balón de Oro sin dueño evidente

La ceremonia del 26 de octubre de 2026 abandona París y viaja a Londres para celebrar la 70.ª edición del premio, una elección vinculada a Stanley Matthews, ganador del primer Balón de Oro en 1956. Será la primera vez que la capital británica albergue la gala en esta etapa del galardón.

Rodri tiene el Mundial y el premio al mejor jugador del torneo. Kane, una montaña de goles y títulos con el Bayern. Lamine Yamal, la Liga y una Copa del Mundo conquistada cuando todavía tiene edad para acumular trofeos de joven. Mbappé, la Bota de Oro mundialista y números que rozan el exceso. Messi, otra final y otra colección de actuaciones que prolongan una carrera que parecía haber agotado todos los capítulos. Cinco candidaturas, cinco argumentos distintos.

El Balón de Oro 2026 no tiene todavía ganador, ni siquiera una clasificación oficial de esos cinco candidatos. Lo que sí tiene es una carrera excepcionalmente abierta. Y quizá sea la mejor noticia para un premio que, algunos años, llega a la gala con el sobre cerrado mucho antes de que alguien lo abra.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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