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El desalojo de Lawrence De Maeyer y el futuro CAP del Guinardó

La salida de la pareja del terreno municipal enfrenta un nuevo equipamiento sanitario con una situación de vivienda precaria.

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Por qué desahuciaron a Lawrence De Maeyer

Diseñado por Freepik

Lawrence De Maeyer y su esposa, Tatiana Kovshova, fueron desalojados del solar municipal del pasaje Boné, en el Baix Guinardó, porque el Ayuntamiento de Barcelona quiere destinar ese terreno a un nuevo centro de atención primaria (CAP). La Guardia Urbana acudió al lugar para recuperar el espacio, donde la pareja llevaba años viviendo en una pequeña construcción levantada por ellos mismos.

La actuación no se produjo por el impago de un alquiler ni por una hipoteca: De Maeyer y Kovshova ocupaban un terreno público cuyo uso futuro ya estaba previsto. El conflicto, sin embargo, no se agota en el motivo urbanístico. El solar tiene un destino sanitario, pero la pareja quedó sin su vivienda y afronta dificultades para acceder al mercado del alquiler con ingresos laborales irregulares.

Un terreno municipal reservado para un centro de salud

El solar del pasaje Boné llevaba más de una década abandonado, según la información disponible sobre el caso. De Maeyer y Kovshova lo convirtieron en un espacio doméstico: instalaron un dormitorio y una cocina, colocaron placas fotovoltaicas y un baño portátil, y añadieron macetas y bancos. No era una vivienda convencional, pero allí habían organizado su vida cotidiana durante años, en un rincón urbano que hasta entonces parecía ajeno al movimiento de la ciudad.

El Ayuntamiento ordenó recuperar el terreno porque está previsto que se incorpore a un proyecto sanitario para el barrio. El solar, junto con otras fincas del bloque, se cederá a la Generalitat de Catalunya para levantar un nuevo CAP en el entorno del Guinardó. La Administración necesita disponer del suelo antes de avanzar con el equipamiento: el futuro uso público del espacio es el motivo concreto del desalojo.

La decisión enfrenta dos realidades que no se anulan entre sí. El barrio necesita ampliar sus servicios de atención primaria y el terreno municipal forma parte del proyecto, mientras que para la pareja aquel espacio era su hogar. La causa explica por qué se ejecutó la salida, pero no convierte en menor el impacto que tuvo para quienes vivían allí. La recuperación del suelo y la pérdida de vivienda ocurrieron a la vez.

Qué ocurrió durante el desalojo

La Guardia Urbana y personal municipal acudieron al solar para que la pareja lo abandonara. Kovshova había explicado que sabían que el desalojo acabaría produciéndose, pero no esperaban que se fijara para ese día y confiaban en recibir un aviso con más margen. La diferencia entre conocer que una estancia es temporal y saber cuándo habrá que marcharse puede ser decisiva cuando hay que organizar pertenencias y encontrar otro lugar donde dormir.

Desde el Ayuntamiento se ofreció a la pareja alojamiento de emergencia durante una noche. De Maeyer y Kovshova declinaron la propuesta y se trasladaron a casa de unos amigos. Esa oferta era una solución inmediata para pasar la primera noche, no una vivienda estable ni una respuesta al problema de fondo. La ayuda puntual podía cubrir una urgencia, pero no resolver la falta de una alternativa residencial duradera.

También hubo versiones distintas sobre el destino de sus enseres. La información municipal recogida en las noticias señalaba que las pertenencias se guardarían en un almacén, mientras que De Maeyer denunció después que algunos objetos habían quedado dañados y que sus muebles no estaban donde esperaba encontrarlos. No es posible presentar ambas versiones como si fueran idénticas: lo que puede afirmarse es que la pareja expresó públicamente su malestar por el estado y la ubicación de sus cosas.

Por qué se habla de desahucio si no era un piso alquilado

En las noticias, la palabra desahucio suele utilizarse para describir la salida forzosa de alguien del lugar donde vivía. En este caso, sin embargo, no se trataba de un procedimiento por impago de renta ni de la recuperación de una vivienda privada arrendada. De Maeyer y Kovshova residían en un solar municipal y el consistorio actuó para recuperar un terreno destinado a un equipamiento. La diferencia importa para entender la causa y la naturaleza del caso.

Que el espacio no fuera una vivienda convencional tampoco significa que careciera de valor como hogar para quienes lo habitaban. Allí habían montado zonas para dormir y cocinar, y habían incorporado elementos para obtener energía y hacer más habitable el lugar. La descripción de una parcela vacía puede ocultar esa dimensión cotidiana: para la Administración era suelo pendiente de desarrollo, pero para la pareja era el lugar donde guardaba sus cosas y sostenía su rutina.

Por eso el término desahucio aparece en los titulares, aunque conviene precisar que el motivo comunicado fue la recuperación de suelo público para el proyecto del CAP. La precisión no resta gravedad a la situación personal ni determina por sí sola si la actuación fue adecuada en todos sus aspectos. Evita, más bien, confundir la ocupación de un terreno municipal con la expulsión de un inquilino de una vivienda alquilada.

Del aula de OT a una vida lejos de la televisión

De Maeyer se hizo conocido como profesor de baile y expresión corporal en la primera edición de Operación Triunfo, el programa que dio a conocer a intérpretes como David Bisbal, Chenoa y David Bustamante. Su papel ante las cámaras quedó asociado a una etapa muy visible de la televisión musical española, pero aquella popularidad no significaba que tuviera asegurados ingresos permanentes ni una vivienda. La notoriedad de un programa no equivale a estabilidad económica a largo plazo.

Después de su paso por la academia, continuó trabajando en el ámbito de la danza y la coreografía. Según relató en entrevistas, la crisis económica de 2008 afectó a su actividad: bajó la demanda de clases y empezaron a cerrar academias que antes contrataban sus servicios. El trabajo artístico suele depender de proyectos, actuaciones y matrículas; cuando ese circuito se contrae, la fama de una etapa anterior no necesariamente se traduce en nuevas oportunidades laborales.

Con el tiempo, De Maeyer se formó en jardinería y cambió de oficio. En 2023 trabajaba en ese sector, aunque con contratos temporales, de acuerdo con la información publicada sobre su situación. El giro no fue una prolongación de su carrera televisiva, sino una manera de empezar otra etapa profesional. Su historia muestra cómo alguien reconocido por una actividad puede terminar dependiendo de empleos discontinuos y de una ocupación completamente distinta.

La precariedad laboral también se convierte en una barrera residencial

De Maeyer ha explicado que sus contratos temporales dificultan que pueda alquilar un piso por las vías habituales. En un mercado donde los propietarios suelen pedir garantías de ingresos y continuidad, no basta con tener trabajo en determinados periodos: también hay que poder demostrar que se mantendrá. Para quienes encadenan empleos de duración limitada, esa prueba puede resultar difícil incluso cuando están dispuestos a pagar un alquiler. La irregularidad de los ingresos pesa tanto como su cuantía al buscar una vivienda.

La situación de Kovshova añade otra dificultad. Según las declaraciones recogidas en la cobertura del caso, una lesión en el tobillo limitaba su capacidad para trabajar y permanecer muchas horas de pie. Esto reducía las posibilidades de sumar ingresos regulares mientras se recuperaba. La combinación de dos circunstancias —un empleo temporal y una limitación física— ayuda a entender por qué la salida del solar no se resolvía simplemente con encontrar otro piso en pocos días.

El caso permite ver una brecha entre tener una actividad laboral y cumplir las condiciones que se exigen para acceder a una vivienda. Quien trabaja por temporadas puede quedar en una posición frágil ante un contrato de alquiler, aunque no esté fuera del mercado laboral. No hay datos en la información disponible que permitan medir el peso de cada obstáculo en la situación concreta de la pareja, pero sí consta que De Maeyer describió serias dificultades para acceder a un alquiler convencional.

El CAP y los tiempos de una obra pública

El destino previsto para el solar es un nuevo centro de atención primaria para la zona del Guinardó. La parcela y otras fincas del bloque se cederán a la Generalitat de Catalunya, responsable de desarrollar el equipamiento sanitario. Recuperar el terreno permite avanzar en ese proyecto, aunque no significa que el centro vaya a abrir de inmediato: entre disponer del suelo y recibir pacientes hay fases de planificación y ejecución que no se detallan en la información publicada.

La necesidad de un CAP responde a una cuestión distinta de la situación residencial de la pareja. Un centro de atención primaria acerca consultas y servicios sanitarios al vecindario; su planificación exige disponer de espacios adecuados. Pero el anuncio de un equipamiento no debe confundirse con una fecha de inauguración confirmada. No se ha aportado un calendario concreto de obras ni de apertura, por lo que no es posible asegurar cuándo estará operativo.

Que el solar haya estado sin uso visible durante años puede hacer que su recuperación parezca repentina, sobre todo para quienes vivían allí. Sin embargo, un terreno vacío a simple vista puede estar reservado para un proyecto público todavía pendiente de trámites. En este caso, la previsión sanitaria explica por qué el Ayuntamiento reclamó el espacio, aunque no resuelve la pregunta social que queda en paralelo: qué respuesta residencial puede sostener a quienes pierden su lugar de vida.

Entre la recuperación del suelo y la falta de una casa

La cobertura del desalojo concentra la atención en la antigua presencia televisiva de De Maeyer, pero el caso no se explica solo por su paso por Operación Triunfo. El elemento decisivo fue el destino municipal del solar; la precariedad laboral ayuda a comprender por qué la pareja lo había convertido en hogar y por qué no tenía una salida sencilla. Son planos distintos, aunque se cruzan en el mismo episodio: un proyecto de salud pública y una situación de vulnerabilidad residencial.

La oferta de una noche de alojamiento, la estancia posterior con amigos y la discusión sobre las pertenencias muestran la distancia entre atender una emergencia inmediata y encontrar una solución estable. La información disponible no permite afirmar qué opciones definitivas obtuvo después la pareja ni cuál fue el resultado de las gestiones sociales. Sí permite distinguir con claridad lo que ocurrió: el Ayuntamiento recuperó el terreno para el futuro CAP y De Maeyer y Kovshova tuvieron que dejar el espacio donde vivían.

Cuando un solar pasa de estar abandonado a formar parte de una obra pública, el cambio se mide en planos y trámites. Para quienes lo habitaban, en cambio, se mide en objetos que hay que retirar, noches que resolver y una vivienda que buscar. Barcelona necesita equipamientos y también respuestas que tengan en cuenta a las personas afectadas por esas transformaciones. El reto es que el desarrollo de la ciudad no deje sin atender la vida que ya existía en el lugar.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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