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Partidos de LaLiga 25 de abril: quién juega hoy y a qué hora

LaLiga reparte una jornada con Barça, Atlético, Athletic y Valencia entre liderato, Europa y descenso, con horarios, TV y posibles onces.
LaLiga EA Sports concentra este sábado 25 de abril de 2026 cuatro partidos de la jornada 32: Alavés-Mallorca a las 14:00 en Mendizorroza, Getafe-Barcelona a las 16:15 en el Coliseum, Valencia-Girona a las 18:30 en Mestalla y Atlético de Madrid-Athletic Club a las 21:00 en el Riyadh Air Metropolitano. La tarde viene con dos termómetros muy distintos: abajo, el miedo denso de la permanencia; arriba, un Barça que juega con ventaja pero no con permiso para dormirse, un Atlético obligado a no perder más suelo y un Athletic que aún mira a Europa con el ceño fruncido.
En televisión, el Alavés-Mallorca se emite por Movistar LaLiga y sus señales asociadas; el Getafe-Barcelona, por Movistar LaLiga, Movistar Plus+ y Orange Fútbol 1; el Valencia-Girona, por Movistar LaLiga y Movistar LaLiga 2; y el Atlético-Athletic, por DAZN y DAZN LaLiga. Los horarios son peninsulares, una hora menos en Canarias. El primer once ya ha dejado una imagen cruel: Lucas Boyé salió de inicio con el Alavés y se lesionó en los primeros minutos, una de esas escenas que bajan de golpe el volumen del estadio y recuerdan que el fútbol, tan lleno de pizarras, sigue teniendo hueso, músculo y mala fortuna.
Una jornada 32 fuera de sitio, pero cargada de sentido
Esta jornada 32 llega con una rareza de calendario que conviene no pasar por alto. LaLiga movió esta fecha después del cambio provocado por la final de Copa del Rey, lo que dejó una secuencia poco intuitiva: se disputó antes la jornada 33 y ahora entra en escena la 32. Cosas del fútbol moderno, ese animal administrativo que a veces ordena el campeonato como quien reorganiza una estantería a oscuras. Pero el balón, cuando rueda, corrige casi todo.
El sábado se abre en Vitoria con un duelo que huele a alambre. Alavés y Mallorca no juegan una tarde cualquiera, sino una de esas citas en las que cada despeje parece un trámite de extranjería en Primera. El Alavés aparece en zona de descenso y el Mallorca llega con un margen escaso, suficiente para respirar, insuficiente para vivir tranquilo. A las 14:00, Mendizorroza no ofrece decorado: ofrece presión. El partido se puede ver por Movistar LaLiga, con el foco puesto en un detalle muy concreto: el Mallorca ha mejorado, Muriqi sigue siendo un delantero de referencia y el Alavés necesita puntos como quien necesita agua en agosto.
A las 16:15 llega el plato con más ruido mediático: Getafe-Barcelona. El líder visita un campo que no suele regalar ni el saludo. El Coliseum es pequeño en comparación con otros escenarios, sí, pero suena a chapa, pierna fuerte y partido de tarde incómoda. El Barça de Hansi Flick llega primero con 82 puntos y una ventaja considerable sobre el Real Madrid, aunque sin Lamine Yamal y con cambios en el once. El Getafe, sexto, vive una temporada muy seria desde su propio idioma: bloque bajo, oficio, escaso romanticismo y una capacidad notable para llevar el partido al barro sin pedir disculpas. No es vistoso. Tampoco está para adornar escaparates.
El Valencia-Girona de las 18:30 tiene otra temperatura. Mestalla, que cuando aprieta no canta: muerde, recibe un duelo de permanencia encubierta. Valencia y Girona miran la clasificación con cierta distancia respecto al descenso, pero no tanta como para hacerse los elegantes. El Valencia, con 36 puntos antes de jugar, necesita ganar para quitarse de encima esa sensación de estar andando por una cornisa con los zapatos mojados. El Girona, con 38, comparece algo más holgado, aunque llega de perder ante el Betis y no tiene margen para hacer turismo emocional por el calendario.
La noche la cierra el Atlético-Athletic a las 21:00, un partido con cartel de Europa, ruido de Champions y una clasificación menos amable de lo que sugiere el nombre de los dos clubes. El Atlético es cuarto con 57 puntos, lejos del título y obligado a proteger su plaza continental. El Athletic, noveno con 41, necesita una victoria de prestigio para mantener vivo el hilo europeo. Simeone tiene también el rabillo del ojo en la Champions, lo que puede influir en el reparto de esfuerzos. Valverde, en cambio, llega con un once más reconocible y la posibilidad de atacar un Metropolitano raro, algo impaciente, como una plaza que sabe que su equipo debe dar más.
Alavés-Mallorca: permanencia en carne viva
El Alavés-Mallorca empezó con los nombres confirmados y un golpe inmediato para los locales. Quique Sánchez Flores alineó de inicio a Sivera; Ángel Pérez, Jonny Otto, Tenaglia y Víctor Parada; Aleñá, Pablo Ibáñez, Antonio Blanco y Rebbach; Lucas Boyé y Toni Martínez. El Mallorca de Martín Demichelis salió con Leo Román; Maffeo, Valjent, David López y Mojica; Mascarell y Darder; Pablo Torre, Samu Costa y Jan Virgili; con Muriqi como referencia ofensiva.
El plan del Alavés era comprensible: juntar energía en los costados, sostener el centro con Blanco e Ibáñez y buscar a Boyé y Toni Martínez para fijar centrales. La lesión tempranera de Boyé, sustituido por Ibrahim Diabaté, rompió el dibujo emocional antes incluso de romper el táctico. El fútbol tiene esas bromas negras: preparas una semana entera, calibras cada movimiento, y a los tres minutos el partido ya es otro.
El Mallorca comparecía con una idea reconocible: Leo Román atrás, Maffeo y Mojica dando anchura, Valjent y David López en el eje, Darder y Mascarell para limpiar el tráfico, Pablo Torre entre líneas y Muriqi como faro. Jan Virgili, autor del 0-1 en el primer tiempo, puso el partido donde más le dolía al Alavés: por detrás en el marcador, con ansiedad, con la grada empujando y a la vez pesando. En la pelea por no bajar, encajar primero no es solo encajar un gol. Es abrir la puerta a todos los fantasmas, incluso a los que no estaban invitados.
El favorito aquí era discutible antes del pitido. Por campo, urgencia y necesidad, el Alavés tenía argumentos para imponer un partido áspero. Por momento, colmillo y pegada, el Mallorca llegaba con razones de sobra para creer. Al cierre de la previa, el duelo olía más a moneda que a pronóstico sólido. Una moneda lanzada al viento de Mendizorroza, que no es precisamente una brisa de playa.
Getafe-Barcelona: el líder visita una trampa vieja
El Getafe-Barcelona es el partido que más búsquedas arrastra, y no solo por el escudo azulgrana. El Barça lidera LaLiga con 82 puntos, pero el Coliseum no es una alfombra roja, sino una moqueta gastada donde muchos favoritos han tropezado. El Getafe está sexto con 44 puntos, en zona europea, y eso cambia la lectura: no recibe al líder desde la supervivencia, sino desde una temporada que empieza a tener ambición real.
El once confirmado del Getafe apunta a David Soria; Kiko Femenía, Juan Iglesias, Djené, Domingos Duarte y Abqar; Adrián Liso, Luis Milla y Arambarri; con Luis Vázquez y Martín Satriano en ataque. Bordalás no necesita disfraces: su equipo presiona cuando debe, se repliega sin complejos y convierte cada balón dividido en una pequeña declaración política. La pelota puede ser del rival; el partido, si el Getafe consigue lo que quiere, no tanto.
El Barcelona aparece con Joan García; Araújo, Cubarsí, Gerard Martín y Balde; De Jong y Pedri; Roony Bardghji, Fermín y Rashford; con Ferran Torres arriba. La ausencia de Lamine Yamal deja una pregunta futbolística evidente: quién abre la lata cuando el partido se estrecha. Roony ofrece desborde y descaro, Fermín llegada, Rashford amenaza al espacio, Ferran movilidad. Pero ninguna baja pesa igual cuando el jugador ausente es quien rompe los partidos con una naturalidad casi insolente.
El favorito sigue siendo el Barcelona por clasificación, talento y contexto. Sería absurdo negarlo. Pero no es un favoritismo limpio, de esos que entran por la puerta principal con traje recién planchado. El Getafe ya ha demostrado que sabe vivir en marcadores cortos, y al Barça le puede convenir paciencia, circulación y una defensa concentrada ante pérdidas. En el Coliseum, un mal pase no es un error: es una invitación al incendio.
Valencia-Girona: Mestalla mide el pulso de la salvación
El Valencia-Girona de las 18:30 es uno de esos partidos que no siempre hacen ruido nacional, pero que pueden ordenar medio final de temporada. El Valencia llega con 36 puntos, cerca de una zona baja que nadie en Mestalla quiere nombrar demasiado alto. El Girona, con 38, está algo más protegido, aunque no lo suficiente para relajarse. Dos puntos de diferencia, dos estados de ánimo distintos, una misma obligación: ganar para no mirar de reojo hasta el lunes.
Las alineaciones probables sitúan al Valencia con Dimitrievski; Saravia, Tárrega, Unai Núñez y Gayà; Guido Rodríguez y Javi Guerra; Luis Rioja, Lucas Beltrán y Ramazani; con Sadiq como referencia. Es un once pensado para competir desde la mezcla: oficio atrás, piernas en los costados, algo de pausa con Guido y el golpe de Sadiq arriba. Corberán necesita que su equipo no se parta, porque el Valencia ha sufrido demasiado cuando el partido se le abre como una persiana rota.
El Girona puede formar con Gazzaniga; Arnau Martínez, Vitor Reis, Blind y Álex Moreno; Witsel y Fran Beltrán; Tsygankov, Iván Martín y Ounahi; con Echeverri en punta o como falso atacante móvil. Míchel maneja ausencias relevantes, pero conserva una idea: sacar el balón con criterio, juntar centrocampistas y castigar por dentro cuando el rival se hunde. El problema es que Mestalla no siempre permite pensar. A veces acelera la cabeza, encoge la pierna y convierte un pase sencillo en una prueba de carácter.
El favorito ligero es el Valencia por campo y urgencia, aunque el Girona tiene más fútbol del que indica su irregularidad reciente. Si los locales marcan primero, el partido puede ponerse muy de cara por ambiente y necesidad. Si el Girona aguanta el primer arreón y encuentra a Ounahi o Tsygankov entre líneas, Mestalla empezará a murmurar. Y cuando Mestalla murmura, el césped cambia de textura.
Atlético-Athletic: noche grande con cuentas pendientes
El Atlético-Athletic de las 21:00 cierra el sábado con aroma de partido europeo, aunque la tabla diga otra cosa. El Atlético llega cuarto, con 57 puntos, instalado en zona Champions pero con una racha que obliga a no conceder más daños. El Athletic aparece noveno, con 41 puntos, lejos de su mejor versión liguera, aunque con argumentos suficientes para convertir el Metropolitano en un examen desagradable.
El posible once de Simeone deja una mezcla reconocible: Oblak; Marcos Llorente, Pubill, Lenglet y Ruggeri; Giuliano, Koke, Pablo Barrios y Nico; Griezmann y Julián Álvarez. Hay gestión de esfuerzos, sí, pero también necesidad. El Atlético no puede permitirse jugar LaLiga como si fuese un trámite entre noches europeas, porque el campeonato tiene memoria y castiga las distracciones con esa frialdad de funcionario que no mira a los ojos.
El Athletic puede responder con Unai Simón; Gorosabel, Vivian, Paredes y Yuri; Rego y Ruiz de Galarreta; Sancet, Iñaki Williams, Nico Williams y Guruzeta. Valverde tiene un bloque que, cuando funciona, mezcla presión, amplitud y llegada al área con una naturalidad muy dañina. Los Williams son el gran aviso: si el Atlético defiende mal los espacios laterales, la noche se le puede hacer larga. Y muy ancha.
El Atlético parte como favorito por localía, plantilla y peso competitivo, pero el margen no es cómodo. La cabeza rojiblanca está en parte en la Champions y el Athletic suele castigar los partidos en los que el rival entra con medio pensamiento en otro sitio. La clave estará en el primer cuarto de hora: si el Atlético manda desde el balón parado, la presión alta y el ritmo de Barrios, puede encerrar al Athletic; si el equipo vasco corre, el Metropolitano tendrá que agarrarse al respaldo.
Dónde ver todos los partidos y qué duelo conviene seguir
La jornada se puede ordenar como una tarde completa de sofá, transistor y nervio. A las 14:00, Alavés-Mallorca por Movistar LaLiga abre el fuego de la permanencia. A las 16:15, Getafe-Barcelona por Movistar LaLiga, Movistar Plus+ y Orange Fútbol 1 concentra la atención por el liderato y por la dificultad del escenario. A las 18:30, Valencia-Girona por Movistar LaLiga y Movistar LaLiga 2 ofrece un duelo directo para alejarse del descenso. A las 21:00, Atlético-Athletic por DAZN y DAZN LaLiga deja el cierre con más empaque.
Para el espectador neutral, el Getafe-Barcelona es el partido más relevante por impacto en la carrera por el título, aunque el Alavés-Mallorca puede tener más dramatismo real. El Valencia-Girona es el típico encuentro que parece menor hasta que uno mira la clasificación y descubre el precipicio al fondo. El Atlético-Athletic, por nombres y contexto, tiene pinta de noche de detalles: un córner, una pérdida, una transición, una mano en el área que nadie ve igual según el color de la bufanda. Democracia del fútbol: todos gritan convencidos de tener razón.
Un sábado para mirar arriba sin perder de vista el sótano
LaLiga ofrece este 25 de abril una fotografía bastante exacta de lo que es el campeonato en primavera: equipos grandes administrando heridas, aspirantes peleando por Europa, clubes históricos calculando puntos de permanencia y estadios donde el ambiente pesa casi tanto como la pizarra. El Barcelona busca acercarse al título en un campo incómodo; el Getafe quiere demostrar que su sexta plaza no es un accidente; Valencia y Girona tratan de quitarse el descenso del cogote; Atlético y Athletic cierran la noche con una batalla de prestigio, obligación y memoria.
No es una jornada uniforme. Tiene barro, escaparate, urgencia y cálculo. Tiene el gol como promesa, pero también el miedo a perder como música de fondo. Y quizá ahí esté su atractivo: en que ningún partido sobra. A mediodía se juega la angustia, por la tarde el liderato, al anochecer la permanencia con Mestalla encendida y por la noche el pulso europeo del Metropolitano. Un sábado de Liga, vaya. De esos que empiezan con café y terminan con la clasificación abierta en la pantalla, porque el fútbol español nunca ha sabido acabar pronto ni explicarse del todo.

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